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GEORGE MÜLLER

(1805-1898)

 

El bien conocido "padre de los Orfanatorios de Bristol" nació el 27 de septiembre de 1805 en Kroppenstedt puerto de Halberstadt. Su padre lo mimó  y  a su hermano de tal manera que George se convirtió en un mentiroso, estafador e incluso borracho, y eso ya desde su niñez. Después de  haber vivido una juventud totalmente sin Dios, él entró a estudiar teología protestante de acuerdo a la voluntad de su padre.  Durante sus estudios en Halle, Saale, él tuvo su primer encuentro profundo con la misericordia de Dios en una  reunión  casera de  personas  salvas a la cual fue invitado por un amigo de estudios. Su vida cambió enseguida; ahora oraba mucho, leía la palabra de Dios y amaba a los discípulos de Jesús de los cuales antes se burlaba.

Luego despertó en este  recién nacido el deseo de servir al Señor en el campo misionero. Sin embargo tuvieron que pasar algunos años antes de que llegase la primavera de 1829, a Londres por medio del profesor Tholuck, para ser allí instruido en "La Sociedad para la Misión Judía."  Durante una estadía de ocio en la ciudad de  Teignmouth, conoció a Henry Craik, que durante muchos años había de ser su amigo y colaborador. Tanto Henry Craik como George Muller tenían en alta estima a Anthony Norris Groves. Él tenía en mente fortalecer el propósito de sujetar completamente las circunstancias de su vida a la voluntad de Dios. Por eso, un tiempo después de su regreso a Londres, George Muller expresó su deseo de trabajar sin sueldo regular ante la Sociedad Misionera_  y cuándo y dónde  el Señor le mostrara. Él recibió una  gentil respuesta, pero negativa, por lo cual a finales del año 1829, rompió sus lazos con ella. A principios  del año 1830 él estaba nuevamente en Teignmouth y decidió  establecerse allí en la condición de predicador de una pequeña comunidad bautista.  En el verano de ese año, por medio del estudio de la palabra de Dios, él llegó a la convicción, que sería en conformidad  a las Escrituras partir el pan cada primer día de la semana y conceder a todos los hermanos la posibilidad de usar los dones  dados por  Cristo para el ministerio de la palabra de Dios.  Cuando cumplió 25 años de edad, decidió nunca más aceptar un salario fijo, sino confiar solamente en el cuidado de Dios.  Con una congregación de 18 miembros, esta no fue una  decisión fácil.

El día 7 de octubre de 1830, George Muller se casó con Mary Groves, hermana de Anthony Norris Groves. Durante  40 años ella se  volvió en su fiel acompañante en su camino.

 En el mes de  abril de 1832, Henry Craik convidó a George Muller a Bristol para que lo ayudase allí en el trabajo del evangelio. George Muller fue, y ambos dejaron  Teignmouth para siempre y se mudaron para  Bristol en mayo de 1832. Allí, Henry Craik asumió el ministerio de la capilla "Gedeón" y George Muller de  la capilla "Betesda".  Allí ellos se esforzaron por practicar las verdades  reconocidas. En la noche del día 13 de agosto de 1832.Muller, Craik y otros hermanos, más cuatro hermanas se reunieron de una manera simple, George Muller escribió en su diario, lo que sucedió "sin ninguna condición, solo con el deseo de  actuar para agradar al Señor por medio de la luz de Su palabra."

Si bien esta  comunidad aun mantenía algunas  características  eclesiásticas,  aprobaba principios ya realizados por hermanos en otras  localidades.  En primer lugar estaba  la autoridad de la palabra de Dios, en separación del mundo.  Cada domingo se partía el pan, y para la predicación de la palabra se ponían bajo la dirección del Espíritu Santo, mientras que  George Muller y Henry Craik  eran reconocidos como líderes  espirituales  y predicadores de la pequeña asamblea.  Ambos, sin embargo,  no eran predicadores   con un salario fijo. En el mes de octubre de 1832, John Nelson Darby hacía su primera visita al lugar. Él se refiere a una carta que data del 15 de octubre: "predicamos en las dos capillas. El Señor está realizando allí una obra notable, y espero, que nuestros amados hermanos, M y C. serán ricamente bendecidos allí.  Solo deseo que el principio de comunión abierta sea más practicado."[1]

En aquellos años, la obra en Bristol fue ricamente bendecida.  El pequeño grupo de  salvos se acrecentó en poco tiempo, de manera que los dos grupos juntos, en el año 1837, sumaban a 668 personas en el año 1844.

El estado social deplorable en Bristol daba mucho trabajo a  George Muller. A pesar que poseía pocos recursos y no tenía ingresos regulares, dio todo lo que  tenía a los pobres. En 1833, comenzó a  salir temprano a las calles, para llamar a los niños pobres.  A todos los dio un pedazo de  pan y enseguida los instruyó, durante más o menos una hora de lectura bíblica. Más tarde, hacía lo mismo con los adultos. En el año 1834 fundó, juntamente con Henry Craik, una "Institución para la Propagación  del Conocimiento de las  Escrituras en Inglaterra y el Exterior,"  cuya finalidad era  crear escuelas cristianas, y divulgar las  Sagradas  Escrituras, y apoyar las misiones sobre la  base de la fe. Esas obras debían ser operadas por  funcionarios salvos y no debían recibir dinero de parte de los incrédulos, y no debían incurrir en deudas. Sin capital inicial esta obra de fe  fue comenzada. Pero a principios de 1835, la institución ya estaba funcionando con cinco  escuelas.

A finales del año 1835, George Muller decidió fundar un orfanato de acuerdo  al modelo de los orfanatos de Francke en Halle. En abril de 1836 estaba en condiciones de  recibir a los primeros huérfanos. Así comenzó el "milagro de Bristol,"  que se  expandió tanto hasta tener una compañía de 2.000 niños en cinco grandes  casas. Desde el principio, George Muller tomó por principio dos cosas: (1) Nunca pediría ayuda a hombre alguno, sino solamente a su Dios; (2) Nunca comunicaría a una persona externa  su actual situación financiera, independiente de lo grande  que pudiesen ser  sus necesidades. 
Su intención no solamente era ayudar a los huérfanos, sino también fortalecer  la fe de los hijos de Dios, y demostrar a los incrédulos  que Dios también oye la oración hoy.  La fe de George Muller fue recompensada. Pronto los dones comenzaron a  fluir de manera que pudo  construir una segunda y un año más tarde una tercera casa.  Él nunca necesitó desviarse de sus principios, a pesar de que la demanda anual de dinero fuese de alrededor de  30.000.00 libras esterlinas. Dios, a quien comunicaba sus  necesidades, nunca lo abandonó. Las  experiencias de fe de George Muller durante 65 años, en los cuales se ha ocupado de esta  obra, llenarían libros.

A quienes a menudo le preguntaban en cuanto a sus oraciones maravillosamente contestadas, Él les mostraba  los cinco puntos de cómo aproximarse a Dios.

(1) Confianza plena en la obra y mediación del Señor Jesús como base de nuestro acercamiento a Dios.                                                     (2) Separación de cualquier pecado consciente.                               (3) Fe en la palabra de promesa de Dios.                                         (4) Pedir conforme a Su voluntad, es decir, teniendo motivos espirituales, y no para nuestros propios placeres.                            (5) Persistir y esperar en oración.

George Muller tenía una visión clara de la relación entre la oración  y una vida de santidad y siempre se esforzaba  de demostrar este importante principio tanto en palabra como de manera escrita.

Parece que  George Muller hizo diversas visitas al continente y también a Alemania alrededor del año 1840.  Más o menos en 1841, una señora alemana procedente del estado de Wurttemberg lo visitó. Él le dio los primeros dos volúmenes  de su diario ya impreso en  inglés. La lectura de éstas  fue el impulso para su conversión y ella tuvo el deseo de traducirlos al alemán.  En Stuttgart, ella encontró una pequeña  congregación bautista, donde fue bautizada y  recibida  como miembro. 

En mayo de 1843, ella convidó a  George Muller para realizar una visita a Stuttgart. Después que el Señor  hubo resuelto también su lado  financiero de ese viaje por medio de una generosa donación, George Muller y su esposa  fueron a Alemania en el mes de  agosto de 1843 donde  permaneció  hasta marzo del año siguiente. Inmediatamente  recibió una oportunidad de parte de la congregación bautista de Stuttgart para predicar los domingos y todos los días de la semana.  Su ministerio doctrinal no fue bien recibido por todos los miembros de la congregación. Cuando el día 3 de septiembre llegó nuevamente la ocasión para celebrar la Cena del Señor, un grupo liderado por el presbítero Schauffler Lehrälteste pensaba que  George Muller no podía participar de la Cena,  mientras  otro grupo deseaba tener  comunión con él. Aunque  George Muller trataba sinceramente de  evitar un cisma en la congregación debido a esta cuestión, pero una  división fue inevitable. La noche de ese mismo día, 17 personas celebraron la Cena del Señor en una  residencia particular, entre ellos dos hermanos suizos, de los cuales George Muller  escribió que conocían el camino de la verdad por medio de nuestros hermanos John Nelson Darby. De este modo surgió, de esa división, en el sur de Alemania,  un acercamiento a una  condición de iglesia teniendo una base bíblica. George Muller justificaba  la división diciendo que aquella congregación bautista seguía principios sectarios por ligar al bautismo el nuevo nacimiento y porque se les negaba  la comunión a todos aquellos  fieles habían recibido este "bautismo de fe"

George Muller se dedicó, entonces, completamente al servicio de este pequeño grupo.  Fue difícil para ellos, acostumbrados como estaban al oficio de un predicador, someterse a la libre acción del Espíritu Santo,  y usase a quien quisiera.  Cada domingo se partía el pan. Al final de su permanecía allí, la congregación había crecido a 25 personas.  En ese tiempo George Muller  distribuía  folletos y  hablaba con las personas  que encontraba.  También completó y publicó una traducción de su biografía. En el año 1845, él visitó más de una vez la congregación en Stuttgart, ya que había oído que habían brotado  falsas doctrinas entre ellos.

El trabajo en los orfanatorios estaba en constante progreso. En el año 1849, dejó cuatro casas anteriormente alquiladas y se mudó a una casa propia en Ashley Down. Durante ese tiempo, recibió a 275 niños. El día 12 de noviembre de 1857 abrió una segunda casa para más de 400 niños. Abrió una tercera casa  el día 12 de marzo de 1862. Entonces en el horizonte de fe de George Muller ya se veían las casas 5 y 6, lo que se hizo realidad el 5 de noviembre de 1868 y la 6 en enero de 1870. Los orfanatos, ahora, ofrecían abrigo para 2.000 huérfanos y todos los ayudantes  y profesores.

En Enero de 1866 falleció  Henry Craik, el colaborador de  George Muller durante 34 años. Entonces, el 6 de febrero de 1870, falleció también su amada esposa. Pero más o menos un año y medio después, su hija se  casó con su colaborador James Wright, que también se convirtió en el sucesor de  George Muller en el trabajo con los huérfanos.  El propio George Muller un poco después, se casó por segunda vez, con Susanne Grace Sanger  ya conocida por él durante  25 años como una mujer  temerosa de Dios.

George Muller entonces comenzó a  viajar  bastante. Sus viajes  misioneros  ocuparon su vida en los años 1875 a 1892. Estos los llevaron a Europa, Asia, América, África y Australia.  Durante estos viajes tuvo oportunidad de presentar el evangelio simple y claro a muchas almas, a conducir a recién convertidos a la seguridad de la salvación e instruir en el uso correcto de las Sagradas  Escrituras.  También podía presentar a las almas el verdadero amor  fraternal.  Una verdadera fe y la esperanza en el regreso del Señor y la actual separación del mundo.

La fuerza de su vida estaba en su simple fe en Dios y Su palabra. Él amaba esa palabra, y le encantaba  leerla no solo  en ciertos momentos, sino en cualquier oportunidad que se le presentaba. Él siempre  actuó en conformidad a ella siempre y lo hizo así a lo largo de su vida. Los fondos  que llegaron como respuesta a sus oraciones  a favor de la obra con los huérfanos, llegaron a sumar más de  un millón de libras  esterlinas. También recibió  casi 400. 000.00 libras de  donaciones  para distribuir  Biblias  y folletos como para sustento de su obra  misionera.

A menudo decía, "soy un hombre  feliz". Él se consideraba  un pecador  merecedor del infierno,  pero que  llegó a conocer al Señor Jesús como "su Salvador digno de ser adorado."  El último domingo de su vida estuvo íntimamente  ocupado con la alegría de verlo en Su belleza y adorarlo en perfección.

Temprano en la mañana del día 10 de marzo de 1898, George Muller fue  repentinamente llamado  al hogar eterno. El día anterior estuvo ocupado, y en la noche, como era su costumbre, estuvo en reunión de oración. Su muerte fue inesperada y sin dolor, como en un "instante"."  Cuando se abrió su testamento, se verificó que  toda su fortuna  era de 60.00 libras, aparte de su apartamento.

 

Arend Remmers 


 

[1] Unos años más tarde, por el contrario fue el caso.  En el año 1848, la congregación en Betesda, bajo el liderazgo de George Muller y Henry Craik, fue causa de una conocida y triste división entre los hermanos, porque no pudieron ver   que "porque se  enseñen herejías en Plymouth o en otro lugar, tenemos el compromiso como comunidad de examinarlas" (extracto  de la llamada "Carta de los Diez",  en que  la asamblea en Bristol  expuso sus principios."  Más detalles pueden obtenerse del libro de Andrew Miller, "Los Hermanos".

La constante actitud de la posición anti-escritural de los "Hermanos Abiertos o Hermanos Libres", se manifiesta también en una carta de George Muller, en el año 1872: "Admitimos a todos aquellos, que aman al Señor Jesucristo, sanos en la fe, aunque no hasta el punto que nos gustaría ver dejar a ciertas personas, puntos de vista o sistemas. Pretendemos  continuar haciendo así, porque lo consideramos el orden de Dios (ver Rom. 15:7.) De manera que en los últimos 16 años hemos recibido a personas  que han venido de lugares donde se propagaban herejías dignas  de ser condenadas. Pero las hemos examinado, para ver si ellas eran  sanas o no en doctrina, y las recibimos o rechazamos". Pero la palabra de Dios nos dice, "Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! Porque el que le dice: ¡Bienvenido! participa en sus malas obras". (2 Juan 10,11; compare 1 Cor. 6:17-7:1; 2 Tim. 2:20-21)