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 EL PROFETA MALAQUÍAS

 

INTRODUCCIÓN

 

No sabemos nada de  la  persona de este  profeta. Solo su nombre  se nos  presenta en  el  registro. Los  críticos   han  dudado si Malaquías  es  realmente  el  nombre personal del  profeta, y muchos creen que  este  es solamente  un nombre  ideal, dado a la persona  desconocida,  a  causa de  su  mensaje.  Malaquías   significa "Mi  mensajero" O  "mensajero de  Jehová."  El  Targum Jonathan, una paráfrasis aramaica, añade después  del nombre  de  Malaquías , "cujus nomen appelatur Ezra scriba," cuyo nombre  es llamado  Esdras  el  escriba, de  este modo  demandando que el  gran y  buen  Esdras  es Malaquías.  Pero ¿por  qué  Esdras se  ocultaría detrás de un  asumido nombre?  Esto es  indigno  del  hombre,  y mucho  más del  Espíritu Santo. Muchos de los principales   expositores  han  aceptado la teoría  que  Malaquías es el  nombre  oficial del  profeta,  quien  quiera  que  él  haya  sido. Una  de las   razones para  esta  teoría es  que  "el primer verso no contiene  ninguna  nueva  descripción  personal, y que  nada se dice acerca de  su  padre o lugar de  nacimiento."  Pero Abdías y Habacuc muestran las mismas omisiones.  Tampoco es  verdad que nada  fue conocido  históricamente  de una  persona  llamada  Malaquías.  El  Talmud tiene  una  declaración que  hace a  Malaquías  un miembro de una   gran sinagoga, a la cual  también  los dos profetas post-exilio, Hageo y   Zacarías  pertenecían. Otras  tradiciones  demandan que  él era de la  tribu de  Zabulón, nacido en  Supha. No hay  razón para  dudar que  Malaquías sea el verdadero nombre  del profeta.  

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FECHA DE  SU  PROFECÍA

 

Esto  también  ha  sido  causa de  gran disputa.  Que él profetizó después de la  cautividad  nadie  jamás lo  ha  dudado. Además, la  lectura de sus  expresiones  hace  claro  que  él profetizó después de  Hageo  y  Zacarías.  Aprendemos que  el  templo  ha  sido completamente  terminado,  y la  adoración en el  templo con sus  sacerdotes  ha  sido  restaurada  un número de años antes.  Después de la  beneficiosa influencia de  Esdras  y  Nehemías el pueblo  entró en  un  declinamiento,  y las  condiciones  que el profeta   reprende son  el  resultado de una  reincidencia  en el mal. Los  abusos que   fueron  corregidos por  Esdras  y  Nehemías han vuelto a caracterizar  al  pueblo. El  tiempo exacto difícilmente puede  ser  establecido.  Al  comparar Mal.1:8  con  Neh.5:15,18 pareciera  que  Nehemías no  era  más gobernador cuando  Malaquías  ejerció su  oficio.

 

                         

EL  MENSAJE DE  MALAQUÍAS

 

Como  la  última  voz  profética  del  A. Testamento, Malaquías,  en  unísono con  todos los  otros  profetas, anuncia la  venida del  Mesías y  señala  una  vez  más a Él.  La próxima   voz  profética,  después de  cuatrocientos años de silencio, es la  voz en el  desierto, el  heraldo del  Rey,  de  quien  Malaquías  predijo  que  él  vendría.  Pero el mensaje de  Malaquías es abrumadoramente condenatorio.  "El gran principio moral  desplegado en este  libro es la  insensibilidad del  pueblo ante lo que  Jehová  era  para  ellos,  y en  cuanto a  su propia iniquidad con  respecto a  Jehová, su necesidad de  reverencia por  Dios,  su  desprecio de  Jehová. ¡Ay! Esta  insensibilidad ha  alcanzado  tal  punto que,  cuando  las mismas acciones  que  probaban su  menosprecio  eran puestas  ante  sus  conciencias,  ellos no  veían  ningún  daño el ello. Sin embargo, esto no altera  los propósitos y  consejos de Dios, aunque llevaba  juicio  sobre  aquellos que  eran  culpables de  eso"  (Cap. 1:2; 2:14; 3:7,13.Synopsis of  the   Bible,  J. N. D.) 

 

Es indudablemente   verdadero que  el  espíritu  manifestado por el  pueblo en  el  día de Malaquías  asumió las formas concretas  expresadas  por las dos principales sectas  del judaísmo,  cuando nuestro Señor estuvo sobre  la tierra, los   fariseos  y  saduceos. "la forma  exterior y  grosera de  idolatría ha  venido a ser desagradable al  pueblo por los sufrimientos del exilio; y  su  lugar fue tomado por  una  idolatría más   refinada de  obras de  justicia  muertas,  y  confianza  en  un  cumplimiento  exterior de la  letra de los mandamientos divinos sin  alguna  más profunda  confesión de pecados, o  humillación   bajo la palabra   y  voluntad de  Dios. Bien se  ha declarado que "Malaquías es como un  atardecer,  que  pone fin a un largo día;  pero  él  es  también el amanecer,  que  trae  un  glorioso  día en su seno."  Las  sombras son  oscuras, pero allí  está el levantamiento del  Sol de  Justicia, que  aún debe  tener  lugar,  cuando  todas las  sombras   huyan.

 

Pero además de la multitud  apostata del  pueblo,  que  ha  caído  en  un  formalismo  mortal, se  ve  en el libro de  Malaquías un  remanente   fiel.  Es  interesante seguir a  este  remanente,  que  a menudo  hemos mencionado  en  nuestras  anotaciones, a través de toda  la historia  judía, pasada, presente, y  futura.  Siempre   ha  habido  un  remanente piadoso. Vemos  ese  remanente   en el desierto ;  también  lo  observamos durante el período de los  Jueces,  y  en todo   otro  período, como  en los  tristes  días  del mal gobierno de  Acab,  cuando abatido,  Elías  deseaba morir, y Jehová le comunicaba que  había  siete  mil  que no  habían doblado sus rodillas  ante  Baal.  Había  también  un  remanente  cuando  Jerusalén  fue  capturada por Nabucodonosor:  un  remanente que retornó de la cautividad,  y  cuando los  retornados  exilados  se degeneraron, como lo  vemos en Malaquías, fueron  dejados  unos pocos que se  juntaron  y  a quienes  Jehová  amaba.

 

En  Rom. 11  leemos  que en el  tiempo  actual,  durante esta  edad, de igual modo   hay  un  remanente  conforme a la  elección de la  gracia. Es  un pequeño  remanente, que durante  esta edad, se volverá al Señor,  creen en  Cristo,  y de  esta  forma   vienen  a ser miembros del  cuerpo de  Cristo, en quien  no  hay judío ni  gentil. Y  cuando  esta  edad  termine, y la  nación haga  frente  a la  calamidad  final  en la  tribulación, y se acepte al falso  Cristo, habrá también  un  remanente   fiel,  como  a  menudo se ha mostrado en nuestros comentarios  sobre la  palabra profética.

 

                        

LAS LECCIONES PARA  NUESTRA  EDAD

 

La  edad  judía  con todas   sus  gloriosas  manifestaciones  de  Dios en  favor de  Su  pueblo  Israel,  y  las  grandes  revelaciones  dadas por los  profetas de Dios,  no  han  mejorado en su desarrollo y  venido a ser  una  mejor  edad.  Tampoco nuestra  edad mejora  y  viene  a ser mejor, la edad en que  Dios  ha  revelado lo mejor y  ofrece al  hombre  las riquezas de Su  gracia en la persona de  Su  bendito  Hijo, nuestro  Señor. Esta  termina como los  tiempos del  A. Testamento  han  terminado, en  fracaso   y  apostasía. Las  condiciones morales  de los  judíos en  días de Malaquías son las condiciones  morales de la  cristiandad.  Pero como   entonces,  así es  ahora, Dios  reconoce un  remanente,  que  le  es fiel, y  a  quien  Él  reconoce  como  Su  verdadera  iglesia. 

 

             

LA  DIVISIÓN DE  MALAQUÍAS

 

Dividimos la  profecía de  Malaquías es seis  secciones: 1.  El  amor de  Jehová  por  su  pueblo (1:1-5) 2. La  reprensión de los  sacerdotes (1:6-2-9) 3. Reprensión de las condiciones sociales (2:10-16) 4. El anuncio del mensajero  y  el día del Señor (3:1-6) 5. Reprensión por defraudar al Señor (3:7-15) 6. El remanente y la concluyente profecía (3:16-4:6.)

 

                        

ANÁLISIS Y ANOTACIONES 

                    

1. EL  AMOR DE JEHOVÁ  POR SU  PUEBLO 

CAPITULO 1:1-5

 

El mensaje de  Malaquías  comienza  con la sublime  declaración, "Yo os  he  amado, dice  Jehová." Este es el  mensaje a  Israel.  Este  amor está  escrito claramente  sobre   cada  página de  su  historia.  Un  profeta  anterior entregó el  mensaje del  Señor, "Solo a vosotros  he  conocido de  todas las  familias  de la  tierra." (Amós 3:2)  Y mucho antes  de que  Moisés  les dijera, "Solamente de tus padres se agradó Jehová para amarlos, y escogió su descendencia después de ellos, a vosotros, de entre todos los pueblos, como en este día." (Dt. 10:15). Y  el  hombre de  Dios  en su  expresión  final  prorrumpe en  alabanza, "Aun amó a su pueblo; Todos los consagrados a él estaban en su mano; Por tanto, ellos siguieron en tus pasos, Recibiendo dirección de ti, "(Dt. 33:3). Y  esta  generación ,  traída  a la  tierra  nuevamente  por  Su misericordia desde  Babilonia, la  generación  que  ha  escuchado las maravillosas palabras de  Hageo  y  Zacarías,  podían responder,  "¿En  qué nos as  amado?" ¡Cuán  profundamente se  había  ellos  sumergido! Más  grande  es aún  la insensibilidad de la  cristiandad  nominal que  rechaza, si,  desprecia, el   gran amor con que  Él nos  ha  amado en el don de Su  Hijo.

 

Entonces  Jehová en  su  infinita  gracia les   responde, "¿no era Esaú hermano de Jacob? dice Jehová. Y amé a Jacob, 1:3 y a Esaú aborrecí, y convertí sus montes en desolación, y abandoné su heredad para los chacales del desierto." Esto  nos lleva  atrás  a  Génesis, pero en vano  buscamos  esta  declaración en  el  primer libro de la  Biblia.  Aunque  esta es  también  citada  en  Rom.9, esta  no se encuentra  en  ninguna  otra  parte en conexión  con la historia del  nacimiento de los dos  mellizos. William  Kelly, ha  expresado toda la materia  tan  bien  que  no  podemos  sino  citar su  excelente  comentario. "Es solo  en Malaquías que  Él dice ‘a Esaú  aborrecí'. No podría  imaginar  nada  más  terrible  que  se dijese  así  en Génesis. Nunca  la  escritura  representa  a  Dios  como  diciendo  antes  de que  el niño  nazca y  haya  manifestado su  iniquidad y  orgullosa  malicia, ‘a Esaú  aborrecí' Allí es  donde el  pensamiento del hombre es  erróneo.  Esto  no significa,  sin  embargo,  que la  elección de  Dios  fue determinada por  el carácter  del  individuo. Esto  haría  al  hombre el  gobernador  antes que  a Dios. No  es  así; la  elección de Dios fluye de  Su propia  sabiduría y naturaleza. Esto conviene  y es  digno de Él mismo; pero la reprobación de  cualquier   hombre y  de  cada  incrédulo nunca es  una  cuestión de la  soberanía de Dios. Es la elección de Dios  hacer  bien dónde  y  cómo  Él quiera; pero   nunca  es  el propósito de Su  voluntad  odiar a  algún hombre. No existe   tal doctrina  en la Biblia. Sostengo,  por  tanto,  que, mientras se  enseña  muy  claramente  en  las  Escrituras,  las consecuencias  que los  hombres  sacan de la elección, es decir,  la  reprobación de los  no  elegidos,  es  una  mera  reproducción  del  fatalismo, común  a  algunos  paganos y  a  todos los mahometanos,  la infundada  deducción del  razonamiento del  hombre en las  cosas divinas."  Con  estas  buenas  palabras  concordamos plenamente. El odio  contra  Esaú es mencionado en  este  último  libro, porque  éste fue  bien merecido, después de toda  su oposición y  desafío de Dios por parte de los descendientes de  Esaú, Edom, ha  manifestado.  Pero  el  amor  con   que Jacob  fue amado era  inmerecido.  Su  amor por  el pueblo ha  sido  plenamente  manifestado,  como  también  Su  desagrado contra  Edom al desolar sus  montañas y  heredad,  y  todos  sus  intentos  de reconstrucción  han   fallado.  Dios  estaba  contra  él a  causa  de los  malos   caminos de  Edom.                 

 

 

2. LA REPRENSIÓN DE LOS  SACERDOTES 

CAPITULO  1:6-2:9

 

Los sacerdotes, los  líderes  religiosos  del  pueblo,  son descritos  primero en sus  malos   caminos,  y  reprendidos.  Pero la  reprensión incluye a   todo el pueblo, porque es  verdad, "como el  sacerdote  así  el  pueblo."  Jehová llamó a  Israel para ser  Su primogénito hijo, y  por   tanto, nacionalmente, Él es su  Padre.  Él es  Jehová, e  Israel  ha  sido  llamado para ser Su siervo.  Pero ellos  no lo  han  honrado, como un  hijo  debiese  honrar al padre por medio de  su  obediencia;  ellos  no  le  temían, sino  que  despreciaban Su  nombre.  Esta  acusación  manifestó por parte de los  profetas   otra  dura  declaración, el  resultado  de  su  hipócrita  justicia  propia.  Ellos  respondieron, pidiendo  pruebas  de  la  acusación,  diciendo, " ¿En  qué  hemos  despreciado  tu  nombre?"  Ellos  parecían estar  endurecidos en sus  conciencias, aunque  mantenían las apariencias.  Tal,  también, es la  condición  religiosa  de muchos  en  la cristiandad. Otra  acusación  sigue, que  ellos  ofrecían  pan  inmundo, que  llevaban  lo  dañado,  " ¿en  qué  te  hemos  contaminado?"  Ellos  habían  considerado la mesa de Jehová menospreciable;  en lugar de  ofrecer  sobre   el altar lo  mejor,  como  demandaba la ley,  ellos mostraban su  desprecio por  ofrecer el animal  ciego, cojo y enfermo, una  cosa  que ellos  jamás  hubiesen  hecho  frente a  un  gobernador terrenal,  que  se  habría enojado mucho y  considerado esto  un  insulto  y  rechazado  sus personas  a  causa de  esto. Ellos  habían  tratado a   Jehová de los  ejércitos  vergonzosamente en su  adoración,  ¿Es diferente  hoy  en  la  cristiandad? Bajo   tales condiciones, aun si ellos le  rogasen que  fuese  misericordioso, ¿podría  Él,  considerar  sus  personas  y  escuchar sus  ruegos? (v.9)  

 

V.10.  A  menudo   ha  sido   interpretado como  significando que los sacerdotes  era  codiciosos  y  demandaban  dinero por  cada  pequeño  servicio, el  abrir  las puertas y encender el  fuego.  Esto tiene   otro  significado.  La mejor  traducción es "oh,  que  alguno de entre  vosotros   cerrase las puertas  del  templo."  Las puertas  son aquellas  que  guían desde el  atrio  exterior al  lugar  santo. Dios  declara  que sería  más provechoso si  ellos  cerrasen estas  puertas, y  no encendiesen más  un  fuego sobre  el  altar  en  vano; en  otras  palabras,  Él  desea  que   toda  la adoración  exterior pueda ser  detenida.  La  última sentencia de este  verso muestra que  esta es la   interpretación  correcta. "No  tengo  placer en  vosotros,  dice   Jehová de los  ejércitos,  y  tampoco  aceptaré una  ofrenda de  vuestra  mano."  Tampoco  Él  hoy  tiene  algún  placer en la  adoración no  escritural de la   cristiandad   ritualista,  o la  adoración muerta,  sin  el  Espíritu de  un protestantismo  apostata.

 

El  próximo   verso (v.11) es  una  profecía. ¿Se  ha  cumplido  ésta  hoy, durante esta  edad?  Pensamos que  no; esto se  refiere  a la  edad  milenial.  Los   críticos  dicen que el pasaje se refiere a la adoración  entre los paganos,  bajo diferentes  nombres,  como  se  expresa  en las  líneas  de  un  poeta  (Pope):

 

"¡Padre de todos! En  cada  edad, 

En  cada  clima  adorado, 

Por santos,  salvajes,  y  por  sabios, 

Jehová,  Jove, o  Señor

 

Driver  dice  acerca de este  pasaje, "Este es  un  tributo al  mejor  y  más  verdadero lado de la religión  pagana." Pero  esto  no  es   tal cosa. ¿Pero por  qué esto no  debiese  aplicarse  a  esta  edad  del  evangelio, en que  Su  nombre es  conocido e  invocado  en  todas las  naciones? Hay  una declaración  que excluye  esta  interpretación. " Y  en  cada  lugar se  ofrecerá  incienso  y  ofrenda pura a  mi  nombre."  La  iglesia   Católica  Romana  usa este  pasaje como  uno de sus  textos para probar esa  abominación, la Misa.  En los   cánones del concilio de  Trento leemos que "la Misa es  ese  sacrificio puro que   Dios  predijo  por  Malaquías que sería  ofrecido  a  Su  nombre  en   todo  lugar."  Otro  prominente  escritor declara  que  esta  es "el sacrificio sin sangre del  N. Testamento, el  santo  sacrificio de la misa." Todo esto no  es sino invención  satánica.  Es verdad que el nombre  del Señor es conocido  entre  las  naciones, pero ningún  incienso, sacrificio  u  ofrenda  está conectado con la adoración del Señor en la  verdadera  iglesia. Para  el pueblo  celestial  los  sacrificios  terrenales y el incienso, la  ofrenda y el sacerdocio,  han  pasado; más que  eso, estas  cosas serían  inconsistentes  con su posición  y  llamamiento  celestial. Pero  será diferente  durante  la  edad  venidera, es decir, el milenio. Los  últimos   capítulos de Ezequiel revelan el hecho que  con  la  adoración  milenial en el  templo  milenial estarán  conectados  incienso  y  ofrendas. La   profecía del  v.11 será cumplida  durante  el  milenio. Ahora  Su   nombre no  es  universalmente  grande  entre los  gentiles;  será diferente  cuando el Señor Jesucristo haya  vuelto.

 

A  esto siguen reconvenciones adicionales a   causa  de  estas  condiciones.  En el  cap.2 los sacerdotes  otra vez son  dirigidos. Si  ellos  no  escuchan, sino ponen  esto en  sus  corazones,  si sus  conciencias  no  son  levantadas, para  dar  gloria a  Su  nombre,  Él  maldeciría sus   bendiciones; si,  ellos  ya  habían  sido maldecidos;  Él los  castigaría  severamente  por su  menosprecio.  Leví y el  pacto con él es  especialmente mencionado, a  causa de  su  fidelidad  en  el  tiempo  cuando el  becerro de  oro  fue  levantado por  Israel en el desierto,  en   contraste con  Aarón quien  cedió  a las demandas  del  pueblo. ¡Qué  contraste  entre  Leví y los  sacerdotes en  días de  Malaquías! Porque los labios del sacerdote debían guardar el  conocimiento,  y  ellos  buscarían la  ley en  su  boca, porque   él es  mensajero de  Jehová de los  ejércitos. Este es el llamamiento de los sacerdotes. Pero ellos  se  habían  alejado de estos  caminos;  ellos hacían  que muchos  tropezaran en  la ley; ellos   habían  corrompido  el   pacto de  Leví. Por  tanto Jehová  los  había  hecho menospreciables   y  bajos  ante   todo el  pueblo.

 

                 

3. LA  REPRENSIÓN  DE LAS  CONDICIONES  SOCIALES 

CAPITULO  2:10-16

 

Los  sacerdotes  estaban  corruptos,  y  con su   mal ejemplo el pueblo era  igualmente  corrupto. Es el profeta  quien  habla  en  el  v.10.  El Padre era   Jehová,  con  quien la  nación  estaba  en  relaciones de  pacto.  Ellos  tenían  un  Padre,  y  eran una  sola nación. Al profanar ese pacto habían  tratado  traicioneramente  cada  hombre  contra su  hermano.  La abominación en la vida  social, por lo que el  pacto  era  profanado, y  la  santidad del Señor  ultrajada, era el matrimonio con  las hijas de los paganos. Ellos  habían abandonado a  sus propias  esposas  israelitas  en  vista a  entrar en aquellas  impías  alianzas.  Los  judíos  actuaban infielmente   hacia  sus  hermanos,  cuando  contraían matrimonio con  una  mujer  pagana,  y cuando abandonaban a  sus  esposas legitimas ,  y  por ello profanaban  el  pacto  con los padres, el pacto que  Jehová  había   hecho con los padres cuando  Él  los  escogió para que  fuesen  un  pueblo  separado.  Aquellos  que  habían  hecho  esto ciertamente  serían cortados. El  v.13 describe los lloros y lágrimas  de las  esposas  judías  abandonadas; esta  es la misma condición, solo  que  peor,  que  aquella  registrada  en  Esdras  y Nehemías. Todo  era  una  abominación para  Dios.  Unos cincuenta  años  atrás  un  escritor  llamó  la  atención al  mal divorcio  en los Estados  Unidos:

 

"la  frecuencia de  divorcios en los  Estados  Unidos,  es tal que  en  un  estado el divorcio es  permitido "por mala  conducta", y  revela el  estado de cosas que  existe  ahora, y que es aquí  condenado por Jehová,  y que  conlleva  los mismos  males,  y  castigo.  ¡Qué lengua  puede  adecuadamente  expresar,  qué corazón  puede   concebir, la indecible miseria de esta  causa, especialmente  de  esposas  abandonadas, e  hijos dejados sin  el cuidado de una  madre! ¡Cuán  poco es  guardada la indisoluble  naturaleza del  matrimonio! Y el  hecho,  que el Señor era  testigo de  esto,  y  será un  rápido   testigo contra quienes  lo  violan! El Salvador  solo admite  una  sola causa de  divorcio,  y desecha el divorcio  por alguna   otra  causa.

 

Desde  entonces este  mal ha  aumentado cien  veces  o más entre los  cristianos profesantes, de modo que  amenaza minar  el hogar y  toda  la  vida de  familia. Esta es la señal de la   rápida desintegración de  nuestra   nación.

 

Y  aún  así  reprendidos  por estas  condiciones  sociales y  malos   hechos, ellos  podían  preguntar, ¿en  qué?"  Ellos  estaban tan  endurecidos  que  no  podían  ver  porqué eran  censurados. El  difícil v.15 se  refiere  a la relación  matrimonial, en la cual Dios  hace de  dos personas una. Él  hizo a  la  mujer para  el  hombre, aunque  Él podría   haber creado muchas  mujeres para  un  solo hombre. ¿Y  por  qué  una? Una  mujer para  el  hombre, para  poder  buscar  una  piadosa simiente, para  perpetuar a  aquellos que  eran  piadosos, lo que es  estorbado por el divorcio, tal  como  ellos lo  practicaban. Parecía  como  si  el remanente  que le  temía estuviese  siendo influenciado por  aquellas  prácticas  corruptas, de allí la  advertencia. "Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud."

 

       

4. EL ANUNCIO DEL  MENSAJERO Y DEL  DÍA DEL  SEÑOR 

CAPITULO 3:1-6

 

En  este  capitulo  y  en  el  próximo  tenemos las profecías de  Malaquías en  cuanto al Mesías   y  Su  precursor.  El  último   verso del  capitulo  anterior pertenece  justamente a  este  capitulo. "Habéis hecho cansar a Jehová con vuestras palabras. Y decís: ¿En qué le hemos cansado? En que decís: Cualquiera que hace mal agrada a Jehová, y en los tales se complace; o si no, ¿dónde está el Dios de justicia?" La respuesta  es, "He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos" El primer   anuncio  del mensajero, que  va  delante  del  Señor,  es  citado en Mt.11:10;  Mr. 1:2, Lc.1:76; 7:27.también  Isaías,  ha  hablado en  una profecía  similar en  el   cap. 40:3.  Esta  profecía  fue  cumplida en  la persona  de Juan el  Bautista, como el  heraldo de  Su primera  venida;  aun  así  esta  profecía  considerada a  la luz de  la profecía en el próximo   capitulo, concerniente a  Elías,  queda  aún por   cumplirse. Juan el  Bautista no fue  Elías;  Elías aún  debe  venir  y  hacer  su obra  que  precede  la  venida del Señor.  El  mensajero es  seguido por  el Señor, el Mensajero,  o Ángel (significado de la palabra  hebrea) del  pacto.  La palabra  Señor es aquí Adon con el  artículo,  siempre  usado de  Dios.  Es el Señor Dios quien  viene,  y  Su  título  oficial es "el Ángel del pacto."  Muchos expositores  han  errado  aquí al  imaginar  que  la palabra  pacto significa  el nuevo  pacto del  cual  el Señor  Jesús es el mediador (Heb. 9:15).  Pero  esta  no  es la  verdad.  El  Mensajero  del  pacto es el mismo "Ángel  del Señor" que  apareció  frecuentemente  en la  historia  pasada de  Israel,  y  generalmente  en la  forma de  un  ser   humano.  El Ángel de Jehová es el  Hijo de Dios en   una de sus manifestaciones  antes de  encarnarse,  y  Él es aquí  anunciado como  el Ángel del pacto. La nación  creía  en  Su  venida,  y en  la  pregunta "¿dónde  está  el Dios de  justicia (o de juicio)?" ellos preguntaban por  Él. Que  hubo  un   cumplimiento parcial de  esta  profecía cuando nuestro Señor, el Mesías de  Israel,  vino  súbitamente  al templo,  no debe  ser  pasada  por  alto,  pero decir que ese  fue  el  cumplimiento de esta  profecía no  es  verdad. Esta será cumplida en  el día de Su  retorno, precedida por otro  mensajero. Su  pregunta "¿dónde  está el Dios  de  justicia (o juicio)?"será entonces  plenamente  respondida ,  y lo que  esto será lo  leemos  en los  dos  próximos   versos (vv. 2,3). El  limpiará  a la  nación de la  escoria,  comenzando con los   hijos de  Leví.  Esto es lo mismo  que  encontramos en  Zacarías  13:9. Juan  el   bautista anuncio  también lo  mismo,  y   cuando  entregó  su  testimonio inspirado acerca de la limpieza de  la  era y  del  quemar  la paja con  fuego que  no se apaga (Mt. 3:12) él  se  no refería a la primera  venida de Cristo,  sino  a  Su  segunda   venida.

 

Como  resultado de este  juicio  reservado para  la  nación, los  adúlteros,  aquellos  que  juran en  falso,  y los  opresores  serán  tratados,  como  leemos en el  v.4. "Y será grata a Jehová la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, y como en los años antiguos."

 

                   

5. REPRENSIÓN POR  DEFRAUDAR  AL  SEÑOR 

CAPITULO  3:7-15

 

Otra reprensión es administrada. Ellos  eran  un  pueblo de dura  cerviz, nunca  obediente  a  Sus  ordenanzas.  Su bondadoso llamado a  volver a  Él,  y la  promesa  que Él  retornaría a  ellos es  respondida  por  "¿En  qué nos  volveremos?" Ellos   habían  robado a  Dios  de  aquello que  a lo que  tenía  derecho.  Los  diezmos  y  las  ofrendas que  Él demandaba  en  la ley habían sido negados. A  causa de  esto la  bendición  estaba  faltando  y  la maldición  estaba  sobre  la  nación.  A  esto  sigue  un  mandato a  traer  todos los  diezmos al  alfolí, y  el desafío a  probarlo,  con la  seguridad de  abundante  bendición. Es  extraño  que  aún aquellos que   tienen  un  buen  conocimiento  de la  verdad,  de las dispensaciones  y  la  posición  celestial de  un  cristiano, sostengan que esto  es  obligatorio y debiese  ser  practicado  entre los  creyentes.  Porque   un sistema como  El  Adventismo,  un sistema  que  ha  pervertido el evangelio de la gracia, que niega el juramento de Dios en los  pactos con  Israel, que demanda  ser el  verdadero  Israel,  ese sistema al cual se aplica  el  término "sinagoga de Satanás, que  dicen  ser  judíos  y  no lo son;"  porque para  tal culto hacer este  mandato una  ley  obligatoria no es  sorprendente.  Pero  creyentes  bien enseñados nunca  debiesen ver  este  pasaje  en esa forma.  El verdadero  dar  cristiano,  como  todo lo demás  en la  vida  y servicio de  un  creyente  verdadero, debe  ser  hecho, no por ley  sino  a  través de la  gracia,  bajo la  dirección  del  Espíritu  Santo.

 

Vendrá  el  día  cuando  Su  pueblo  terrenal ministrará  a las  necesidades  de la  casa del Señor (un  término  judío), de manera que habrá una  abundante  provisión para  sacrificios. Eso  será así en  el día   futuro de  su  restauración,  cuando  el  devorador sea  reprendido (v.11). Es  en ese  tiempo, cuando el  milenio haya llegado, que todas  las  naciones  los llamarán  bendecidos,  cuando ellos  vendrán a ser  una  tierra placentera. (Isa. 62:4) Esto nunca  ha  ocurrido desde que  esto  fue  escrito por la  pluma de  Malaquías. 

 

 

6. El REMANENTE Y LA CONCLUYENTE PROFECÍA 

CAPITULO 3:16-4:6

 

En  medio de  todas  estas  condiciones  morales, la apostasía de las multitudes, encontramos  un  agradable  cuadro de  una  porción  piadosa del  pueblo, a la  cual el  Señor  menciona de manera  especial.  Allí estaban aquellos que temían al Señor.  Ellos no  tenían  simpatía  con las  malas  prácticas  de sus  hermanos;  no  compartían  el menosprecio  e incredulidad  manifestada  por el pueblo. Ellos serán  atraídos  los  unos  a los otros por el  Espíritu de  Dios; ellos  tenían  comunión los  unos  con los otros. Y se  reunieron para  pensar en Su  nombre, para  honrarlo, para  leer  Su palabra,  e invocar   Su  nombre.  Y el  Señor  escuchó,  Él  se  complació  con ellos, y es representado  como  registrando sus nombres  en el  libro de recuerdos,  (Sal. 56:8).  Él tiene  una promesa  especial para  estos. "Y  ellos  serán míos, dice  Jehová  de los  ejércitos,  en ese  día  cuando yo  haga  mis  joyas; y los libraré, como  un  hombre  libra a  su  hijo  que le  sirve."    

 

Tal remanente de  judíos piadosos  existió en  días de  Malaquías,  y cuando  ellos pasaron otros tomaron sus  lugares.  El Señor  preservó a  esa  simiente piadosa en  cada  generación a  través  de  los  cuatrocientos  años de  silencio. Y cuando ese  silencio  fue  roto,  por  el  mensaje del  ángel al sacerdote  que  ministraba, Zacarías,  vemos a  tal  remanente en el umbral del  N. Testamento. Los  ancianos Ana  y Simeón, pastores   y  otros pertenecían a este  remanente  piadoso que  esperaba  en  Dios. Y  Así  será  en  Su  segunda  venida. Un  similar  remanente estará sobre  la  tierra  esperando Su   glorioso  retorno.

 

Así es en la   cristiandad. El alejamiento de la   fe  pronto se  manifestará  en  la  iglesia  profesante. Declinamiento ha  seguido a  declinamiento,  hasta que la  terrible  apostasía romana  fue  consumada.  Pero  en  cada   generación el Señor  ha  guardado  un  pueblo  separado para  Si  mismo. Vino la Reforma, seguida por  avivamientos   y  recuperación de la  verdad. Pero  el  Espíritu de  Dios no  predice  que  esta  edad termine en aceptación de la  verdad, justicia  y paz  universal, sino  que  Él  predice una  apostasía  universal. Pero  aún entonces  Él  tiene  un  remanente que es  fiel  hacia  Él. Ese remanente es  visto proféticamente  en el mensaje  a la  iglesia de  Filadelfia (Apoc.3.)

 

En el  cap.4 tenemos  el  mensaje   final de la palabra  profética  del  A. Testamento.  El  día, el futuro  día  del Señor, a menudo  mencionado en  cada  porción  del  A. Testamento, es  una  vez  más  puesto ante  nosotros. Este es un  día de  fuego, el  día de  tratar  con los malos,  quienes  serán  consumidos como paja.  Pero ese día  trae  no solo  fuego de  juicio, el  tortuoso  fin del  día del  hombre, el destronamiento del mal, pero  también será el día  de los rayos  del sol.  El "Sol de  justicia traerá en  sus  alas  salvación."  El Sol de justicia es el  Señor Jesucristo.  Este es el bello  símbolo de Su personal,  visible  y  gloriosa  venida para  introducir  en ese  día,  lo que  durará  por mil años, en los cuales Él gobernará  en  poder   y  gloria. El  A.  Testamento no sabe  nada  de  Su  venida  como Estrella de la mañana. Esa  venida  es  exclusivamente  revelada en el  N.  Testamento en  relación con la  iglesia.  La  Estrella  de la mañana precede  el  levantamiento del sol. Aún  así, antes de que ese  día  llegue, antes de la  gran  tribulación, con la ira  derramada. Él  viene por  Sus  santos como  Estrella de la mañana. La   iglesia  no  espera  por el levantamiento  del sol, sino por  la aparición  de la  Estrella de la  mañana. Mientras  el mundo  duerme,  y la   iglesia-mundo sueña con sus  vanos  sueños,  los   verdaderos  creyentes  esperan  por la  Estrella de la mañana. Algún  día  veremos esa  gloriosa  Estrella de la  mañana,  cuando  Él, Cristo, súbitamente  descienda  con voz de mando  y  trompeta de  Dios.

 

Cuando  el  Sol de  justicia se  levante, traerá sanidad  y  bendición.  Su pueblo  terrenal  que  estará esperando, el  remanente, estará lleno de  gozo y  saltará como  becerros en la  manada, mientras  los  malos  serán hollados  debajo de sus  pies. 

     

Todo  el  capitulo es  una profecía   futura.  Mientras   ha  habido un  cumplimiento parcial del primer  verso del  cap.3, todo  en este  capitulo  final espera  su  cumplimiento.  Elías el profeta  es  anunciado. Juan  el  Bautista  vino en  el  espíritu  y poder de  Elías, pero él no  fue  el  Elías  prometido aquí, si lo  hubieseis  recibido, dijo  nuestro  Señor, este  es  el  Elías  que  había  de   venir. Este  fue  un  testimonio  a la  fe y no  el cumplimiento de la profecía de  Malaquías.  Si los  judíos  hubiesen  aceptado  a  Cristo, Juan  habría  sido  Elías. Nuestro  Señor  da  testimonio a  esto.  "Elías   verdaderamente  viene  primero,  y  restaurará todas las  cosas. Pero  yo os digo, que  Elías  ya  vino, y  ellos  no le  conocieron, de otra manera  hubiesen  hecho  todo lo que  escucharon.  De igual manera el  Hijo del  hombre   también  sufrirá de ellos."  Cuando  la  edad  termine otro  aparecerá,  el  Elías  anunciado por Malaquías,  quien  hará  su  obra  de  restauración antes que  venga el  gran  y  terrible  día del  Señor.  Su obra será  realizada  entre  el  pueblo de Israel. Engañadores e  impostores  ocasionalmente se  han  levantado  demandando ser  este  Elías;  el más prominente  en años  recientes  ha  sido el  engaño Dowieite de la ciudad de Sión. Tal es el  estrago que se  ha  producido por no  dividir justamente  la palabra de  verdad.

 

El  final de la palabra  profética del  A.  Testamento es majestuosamente solemne. En el comienzo del A. Testamento está escrito el pecado y  la  maldición que  vino sobre  esta  raza  a  través de la  caída del  hombre.  El  testimonio  final  en  Malaquías  habla de  Aquel  que  viene  para  tomar  la maldición  sobre  Si mismo,  el  Cristo prometido; quien  viene  a tratar  con los malos, y para  bendecir  y  quitar  la  maldición.  El N. Testamento nos  sigue   hablando de Él  y de  Su  incomparable obra, de la plenitud de la  redención y  de la plena  suficiencia  de la  gracia.  Y  el  libro  final del  N. Testamento  nos  muestra  la  consumación, los  juicios  venideros, los  justos  juicios  del  Señor,  y  el  cumplimiento de  todo  "lo que  fue  dicho por Sus  santos profetas;"  terminando con las  grandes  palabras,  "Ciertamente  vengo en breve. Amén, si,  ven  Señor  Jesús."