EL PROFETA HAGEO

 

Arno C. Gaebelein

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1861-1942

 

             

INTRODUCCIÓN

 

Entre Sofonías y Hageo está el período de la cautividad de la casa de Judá en Babilonia. Hageo es el primero de los tres profetas post-exilio, aunque no el más prominente.

 

Hageo significa “mi fiesta,” Nada se conoce de su historia personal. Él es mencionado en Esdras, 5.1 y 6:14. El primer verso de este libro que lleva su nombre nos presenta la fecha de su profecía. Fue en el segundo año de rey Darío. El rey es Darío Hystaspes, y el año es 520 A.D.C. Dos meses después el joven Zacarías comenzó a levantar su voz de igual manera. Parece que el ministerio profético de Hageo se extendió solo alrededor de cuatro meses. Algunos han concluido por el cap. 2:3 que él debe haber conocido el primer templo. Si él vio el templo debe haber tenido al menos 80 años de edad, si no más, cuando él profetizo. Pero el pasaje sobre el cual esta suposición descansa no necesariamente implica esto. Él probablemente nació en la cautividad, y un joven como su más grande asociado Zacarías.

Los tiempos de Hageo y Zacarías

En vista a comprender las profecías de Hageo como también de Zacarías, la historia contenida en el libro de Esdras debe ser cuidadosamente estudiada. El lector consultará la introducción al libro de Esdras y las anotaciones sobre los diferentes capítulos.

Aquí mencionamos solo unos pocos de los principales hechos históricos de este periodo.

Después que el remanente hubo retornado desde Babilonia las fiestas mandadas por la ley fueron ante todo reinstituidas. Después en el año segundo, 535 A.D.C., los fundamentos del nuevo templo fueron colocados. Este fue un tiempo de regocijo y de aflicción. ¿Qué era el segundo templo comparado con la primera casa? (ver Esd. 3:12,13). Allí hubo lágrimas de gozo y de aflicción. Después la edificación del templo fue descuidada por un tiempo. Hubo tres causas para esto. La indiferencia, el cansancio del pueblo, y la oposición del enemigo. Los samaritanos, una raza mezclada (Esd. 4:1, 9,10) ofrecieron, después que el fundamento del templo fue colocado, formar una alianza con el remanente judío, y ayudarlos en la reconstrucción. Cuando esta proposición fue rechazada ellos emplearon medios políticos para estorbar la edificación de la casa de Dios, por medio de tergiversaciones en la corte de Persia. Sus esquemas, por algún tiempo, parecen haber sido completamente exitosos, cuando en respuesta a su petición a Artajerjes, 522 A.D.C., se les dijo que la edificación del templo debía ser detenida. Artajerjes era un pretendiente, conocido en la historia como seudo- Smerdis. Durante el resto de su reino la edificación fue completamente detenida; pero esto duró solo alrededor de un año. Su sucesor, Darío Hystaspes (521 A.D.C.) fue más favorable a sus súbditos judíos. Fue entonces que Hageo y Zacarías presionaron la continuación de la edificación del templo en sus mensajes proféticos. Pero el lento progreso en la edificación del templo fue completamente atribuido a las intrigas de los samaritanos. El remanente fue negligente en esta materia hasta una gran extensión. Durante el tiempo cuando la casa no estaba terminada muchos judíos habían usado sus medios para levantar finos edificios y embellecerlos; ellos actuaban en una manera egoísta e indiferente.

 

También la siega se había vuelto muy pobre, la bendición del Señor estaba faltando en todo lo que ellos hacían, por tanto, el profeta les habla y les dice que todo era una expresión del desagrado de Dios debido al descuido de Su casa. “Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto” (Hageo 1:6)

 

Estas eran las circunstancias exteriores que guiaron al Espíritu de Dios para llamar a Hageo al oficio profético.

 

 

 

EL MENSAJE DE HAGEO

 

El propósito de su mensaje se ha declarado en el párrafo anterior. Pero el mensaje va más allá de su tiempo, y como los profetas anteriores, guía hasta el tiempo de gloria. Él habla del Mesías, nuestro Señor, como el deseo de todas las naciones, y de los tiempos cuando todas las naciones serán sacudidas; cuando otra casa debe ser llena con la gloria del Señor. Este pasaje es citado en Heb. 12:26,27, y será más detalladamente examinado en las anotaciones. Nuestros hermanos post-milenianistas en sus exposiciones han explicado todas estas promesas como habiendo sido realizadas en la iglesia. El segundo templo es, de acuerdo a sus vistas, una profecía concerniente a la iglesia. En el lenguaje de uno de ellos. “Él anuncia que el tiempo no está lejos cuando los privilegios de la adoración de Jehová se extenderán sobre toda la tierra, y que los tesoros de todas las naciones entonces serán traídas para adornar este templo, y exaltar su gloria sobre el perdido esplendor de la casa anterior, mientras la paz y la prosperidad reinarán entre los incontables adoradores.” Pero considerando que ninguno de los profetas sabía algo acerca del cuerpo de Cristo, la iglesia, en la cual no hay judío ni gentil, esta interpretación es incorrecta. La iglesia es el misterio que no se ha dado a conocer en edades pasadas (Efes.3). Entonces Hageo no describe a la iglesia bajo el término del templo, sino que su profecía alcanza más allá de la edad de la iglesia hasta el día del Señor, cuando todas las naciones serán sacudidas, y el Señor retornará y traerá con Él la prometida gloria.

 

El mensaje de Hageo está escrito en un muy simple estilo, completamente diferente del estilo de los profetas pre-exilio. Él hace frecuente uso de interrogativos.

 

LA DIVISIÓN DE HAGEO

 

Los dos capítulos contienen cinco direcciones. La primera en el cap. 1:1-11 es una reprensión y advertencia, para levantar al remanente de la apatía en la cual habían caído en la edificación del templo. La segunda está en el cap. 1:12-15 fue hecha cuando el pueblo respondió a su llamado, asegurándoles de la presencia del Señor en su obediencia. La tercera dirección la encontramos en el cap. 2:1-9 contrasta la gloria de la primera casa con la más grande gloria de la segunda casa e introduce la gloria claramente Mesiánica. La cuarta dirección está en el cap. 2:10-19 contiene las instrucciones morales y la seguridad de la bendición. La última dirección, la conclusión del mensaje de Hageo, señala aún más prominentemente al día del Señor, cuando el cielo y la tierra deben ser sacudidos y los reinos de las naciones destruidos. En el último verso, Zorobabel, el siervo de Jehová, es un tipo profético de nuestro Señor.

 

ANÁLISIS Y ANOTACIONES

 

CAPÍTULO 1.1-11

 

PRIMER DISCURSO DE HAGEO

 

1.         La introducción (1:1)

2.         La reprensión (1:2-6)

3.         Considerad vuestros caminos (1:7-11)

 

V.1.  Darío Hystaspes ha sido rey un año y ha entrado en el Segundo año, 520 A.D.C., cuando, en el mes sexto, en el primer día del mes, la palabra del Señor fue dada a Hageo. Esta fue dirigida a Zorobabel, el hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Josué, hijo de Josadac, el sumo sacerdote. Zorobabel y Josué eran los prominentes líderes civil y religioso de ese día.  Zorobabel era hijo de Salatiel (que significa pedido a Dios en oración). Zorobabel (sembrado en Babilonia) era de la simiente real, en directa línea de descendencia de David. En Esdras este principesco líder es llamado por su nombre Sesbasar. En la genealogía de Lucas 3:27 él es llamado un hijo de Meri, un descendiente de David a través de su hijo Nathán; él es también llamado un hijo de Pedaia. Estas divergentes declaraciones han sido satisfactoriamente explicadas por la ley del matrimonio (Dt. 25:10)

 

Josué es mencionado varias veces en Zacarías. Él fue el primer sumo sacerdote después de la cautividad, y es llamado en Esdras y Nehemías, Josué, el nombre Joshua transcrito en griego. Él y Zorobabel son tipos proféticos de nuestro Señor como Rey-Sacerdote. Jesúa era el hijo de Josadac el sumo sacerdote que fue tomado por los babilonios y llevado en cautividad (1 Crón. 6:15), y fue el nieto de Seraiah, quien fue asesinado por Nabucodonosor en Ribla, después de la captura de Jerusalén.

Vv.2-6. Su mensaje comienza con la excusa que el pueblo presentaba para justificar su apatía en las cosas de Dios. “este pueblo dice, no ha llegado el tiempo para que la casa de Dios sea edificada.” Jehová no se dirige a ellos como “Mi pueblo,” sino en una forma que es deprecatoria. Esta era una vana excusa, que su tiempo aún no había llegado; en realidad ellos eran fríos e indiferentes hacia la causa del Señor, y buscaban sus propias cosas en lugar de aquello. En su espíritu indiferente ellos probablemente tomaron la relación a Persia, presentada por la interferencia samaritana, como el fundamento, que no había llegado el tiempo para terminar su tarea. Ellos eran un pueblo ingrato y debiesen haber conocido mejor. Dios, que había anunciado a través de Isaías que Ciro nacería y diría, “permite que Jerusalén sea edificada,” quien levantó a Ciro, a quien el profeta había llamado así muchos años antes de que éste naciese; Dios los había restaurado a la tierra y los había prosperado, ciertamente les daría la victoria sobre todos sus enemigos y haría posible la edificación de la casa. Ellos se ocultaban detrás de la irrazonable excusa, que el tiempo aún no había llegado. ¡`Cuán a menudo la misma excusa es usada por el pueblo profesante de Dios en nuestra edad!

Entonces Jehová les respondió. “¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta?” Ellos habían comenzado bien, como leemos en Esd.3, cuando había levantado el altar sobre su base. Pero ahora se habían alejado de su esfuerzo; el interés en la casa se había debilitado, y anhelos egoístas habían sustituido su primer anhelo. Ellos estaban viviendo en casas lujosas, ¡mientras la casa de Jehová estaba completamente descuidada, y en una desolada condición! La falsedad de su vana excusa era por tanto expuesta.

Después viene la exhortación a considerar sus caminos (literalmente: a poner vuestros corazones en vuestros caminos). ¿Había esto sido provechoso para ellos? No. Nunca, después que habían dejado de edificar Su casa, amarga desilusión ha sido su porción. Toda su egoísta búsqueda no les había producido ganancia, sino una constante pérdida. La bendición de Jehová, dada a Su pueblo terrenal concerniente a cosas terrenales, había sido retenida. Ellos habían sembrado mucha semilla; y habían recogido poco. Ellos no se satisfacían comiendo ni bebiendo. Su vestidura era insuficiente. El pago podría haber sido bueno, pero era como echar en saco roto; la gran parte de esto se había perdido. Mientras todo esto debe ser considerado sobre el fundamento del judío, el principio sin embargo es beneficioso también para nosotros. “buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas las demás cosas os serán añadidas” (Mt. 6:33), también se refiere principalmente al creyente judío, aun así, esto tiene su aplicación para nosotros. El corazón del creyente debe siempre buscarlo a Él primero. La vida de un hijo de Dios debe ser siempre consagrada a Él y a las cosas de Dios. Nuestra tarea es cuidarnos y preocuparnos de Sus cosas; Su ocupación en gracia es cuidar de nosotros en todas las cosas. Descuido de las cosas de Dios siempre lleva consigo la misma amarga desilusión.

 

Vv. 7-11. “Considerad vuestros caminos;” dijo nuevamente Jehová. Y ahora Él les manda que suban a los montes y traigan madera y edifiquen la casa. Él declara que entonces tomará placer en esto y será glorificado. ¡Con cuánta gracia Él implora y apela a ferviente consagración de Su pueblo y su plena devoción hacia Él! Es en adoración, indicada por la edificación de la casa, que lo glorificamos. Es adoradores que el Padre está buscando, adoradores en espíritu y verdad (Jn.4)

A causa de su descuido, descuido de Él y del honor de Su nombre, como centrado en la casa, Él no podía dar la bendición que estaba dispuesto a conceder sobre Su pueblo. Él había retenido el rocío y la lluvia; e impedía también la fructividad de sus campos, y todo lo demás estaba raquítico a causa de su actitud hacia Él.

“Era Jehová quien frustraba y marchitaba sus egoístas esfuerzos. Él estaba tratando con ellos a causa de su incredulidad y descuido. Esto no era porque Él no los amase, sino porque los amaba. ‘Él reprende y castiga a todo aquel que recibe por hijo’ Cuando Dios permite a las personas seguir su camino sin reprensión, esta es la señal segura que todo lazo practico está roto_ si ese lazo existe_ que Él ahora los desconoce, al menos por un tiempo. Entonces estos mismos castigos sobre el remanente judío eran la prueba que Sus ojos todavía estaban sobre ellos, y que Él sentía su negligencia de Él y se resentía por ello_ en fidelidad divina_ a causa del fracaso de Su pueblo en el cuidado de Su gloria” (William Kelly).

 

CAPÍTULO 1.12-15

 

SEGUNDO DISCURSO

 

El Espíritu de Dios aplicó a la conciencia y corazón el ferviente mensaje de reprensión, y ocurrió lo que no había sucedido con la generación antes de la cautividad. Ellos consideraron sus caminos. Ellos pusieron esto en su corazón, y sabían que Jehová había hablado, y que era justo, y la reprensión bien merecida.

 

Felices son todos aquellos que actúan de esta forma, que se humillan a sí mismos y son obedientes al Señor. Esta es una refrescante escena la que registra el v.12. Todos ellos están unidos, Zorobabel, Jesúa, y todo el remanente del pueblo. No había allí una voz discordante. Todos ellos obedecieron al Señor y las palabras del profeta.

“Entonces Hageo, enviado de Jehová, habló por mandato de Jehová al pueblo.” Es sorprendente como es prominente que él no habló de sí mismo, sino que él era el mensajero del Señor y llevaba el mensaje del Señor. ¡Quiera Dios que todos aquellos que demandan la dignidad de un ministro del evangelio fuesen todos mensajeros del Señor, y no hablaran nada sino el mensaje del Señor! La más grande maldición de la cristiandad hoy es el hombre que demanda ser siervo del Señor, pero que no tiene mensaje de parte de Él, por la razón que ha perdido la fe en la palabra de Dios.

 

Otro ha señalado el hecho que Hageo es el único profeta que es directamente llamado mensajero de Jehová. Él es el más pequeño de los profetas post-exilio, aun así, el Señor pone honor sobre él. A pesar de su estilo inferior, de acuerdo a los críticos, el Señor lo reconoce por este título de distinción.

 

 ¿Y cuál era su mensaje en ese tiempo? “Yo estoy con vosotros, dice Jehová” Ese es el contenido del segundo discurso; justo una sola sentencia. ¡Pero qué sentencia es esta! ¡Qué seguridad trae esto al corazón, y cómo inspira a la fe a la acción! “Yo estoy con vosotros, dice Jehová.” Tal es nuestra bendita seguridad. “he aquí Yo estoy con vosotros, hasta el fin del siglo.” Y mientras miramos y confiamos en Él hay poder.

 

El resultado fue un poderoso avivamiento en la buena obra. El Señor los movió a través de Su palabra, del breve mensaje que Él envió. Cada verdadero avivamiento comienza en la misma forma. Bien se ha dicho, “Yo estoy con vosotros, es el principio salvador para la fe en el día más débil que es posible, y permítanme añadir, ¿y qué cosa mejor han tenido ellos en un brillante día?”

 

CAPÍTULO 2:1-9

 

TERCER DISCURSO

 

Alrededor de un mes después de que una buena parte de la obra había sido hecha, el profeta entregó su tercer mensaje. Se le manda hablar a la misma compañía, encabezada por Zorobabel y Josué; pero aquí el remanente del pueblo, los exiliados que habían retornado, es también incluido. Si consultamos Esd.3:12 encontramos que muchos ancianos, que habían visto el templo de Salomón, lloraban al ver colocar el pequeño fundamento para el nuevo templo. Un sentimiento similar poseía al pueblo cuando ellos reasumieron la obra del templo después del primer mensaje de Hageo. En comparación con el anterior templo, que había sido grande y glorioso, el nuevo templo era débil e insignificante. El profeta comienza su mensaje preguntando, “¿Quién ha quedado entre vosotros que haya visto esta casa en su gloria primera, y cómo la veis ahora? ¿No es ella como nada delante de vuestros ojos?” Sin duda que hubo un adicional lloro cuando el profeta preguntó estas cosas.

Hageo después viene a ser el profeta de consuelo y esperanza. “Pues ahora, Zorobabel, esfuérzate, dice Jehová; esfuérzate también, Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote; y cobrad ánimo, pueblo todo de la tierra, dice Jehová, y trabajad; porque yo estoy con vosotros, dice Jehová de los ejércitos.” Ellos estaban desalentados a causa de la pequeñez. Es entonces cuando el Señor se deleita en confortar y alentar a Su pueblo creyente. Él estaba con Su pueblo, aunque éste no era más un poderoso ejército como antiguamente lo había sido, sino solo un pequeño remanente; aún así Él no había olvidado la Palabra que había pactado con ellos, cuando los sacó de Egipto con brazo extendido. “Mi Espíritu permanece entre vosotros; no temáis.” Y eso debiese ser suficiente. Su Espíritu estaba morando con ellos para ejecutar Su obra, y ser su poder. El don del Espíritu en tiempos del N. Testamento es algo más grande que esto. Después de la obra consumada de nuestro Señor y Su glorificación, la tercera Persona de la Deidad vino en persona para morar en cada creyente del cuerpo de Cristo.

 

Vv. 6-9. Contienen la gran profecía concerniente al futuro. Estos nos llevan más allá del tiempo de Hageo, más allá de esta edad actual, y pone ante nuestros corazones el mismo gran y glorioso día cuando Cristo venga nuevamente, cuando haya más grande gloria y paz. La cuestión es, ¿quién es el deseo de todas las naciones? Esto merece un más detallado examen, porque los críticos han trabajado para explicar y poner a un lado el significado Mesiánico de esta sentencia y privarnos de su verdadero significado. Por ejemplo, Canon Driver, en The New Century Bible hace el siguiente comentario. “las cosas deseables de todas las naciones vendrán…, sus costosos tesoros serán llevados para embellecer el templo.” La frase hebrea es peculiar; el sujeto es un nombre femenino, singular; el predicado es plural masculino. La palabra “chemdath” _ deseo, es la misma usada en Dn.11:37, el deseo de todas las mujeres. Si literalmente traducida se leería de este modo: “y el deseo de todas las naciones, ellos vendrán.” La Septuaguinta traduce esto, “las cosas escogidas de todas las naciones vendrán;” otros han traducido en las siguientes formas: “las cosas deseadas por todas las naciones vendrán,” con la interpretación que esto es el evangelio; “todos los gentiles vendrán con sus cosas agradables;” “la belleza de todos los paganos;” “ellos vendrán al deseo de todas las naciones;” “con el deseo de todas las naciones;” lo “más escogido de todas las naciones, es decir, lo mejor de ellos vendrá,” etc. Con todas estas lecturas sugeridas de la difícil frase no puede haber duda que esto señala a Cristo, y debe ser interpretado como una gran profecía Mesiánica. Los más antiguos comentarios están completamente en esta línea. Cristo es el objeto del deseo de todas las naciones. Esto no significa necesariamente que Él es subjetivamente el deseo de las naciones, sino que Él lo es objetivamente, porque a través de Él solo las naciones pueden ser bendecidas y recibir la justicia y paz que ellas necesitan.

 

Primero, se hace el anuncio, “De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca” ¿han tenido lugar estas convulsiones? Mientras ha habido convulsión de reinos en el sentido político, y la tierra a menudo ha sido sacudida físicamente y de otra manera, esta profecía debe ser cumplida en el futuro. El Espíritu Santo da testimonio de esto en el N. Testamento, porque en Heb.12:26-28 leemos, “La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo. 27 Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles. 28 Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia”. Esto establece la cuestión en cuanto a la futuridad de esta profecía. Los críticos han objetado a esta interpretación a causa de la declaración que esta convulsión universal debe tener lugar de “aquí a un poco” (nuestra versión española traduce “una vez más”). Ellos aplican por tanto esto a eventos políticos más cercanos a ese periodo. Pero el futuro en la profecía a menudo es acortado, y además de esto, el poco tiempo no es el poco tiempo del hombre, sino el de Dios; y para Él mil años son como un día, y un día como mil años.

 

Además, en los eventos políticos de los tiempos que siguieron a la restauración de los judíos de Babilonia no todas las naciones estuvieron envueltas. La profecía ante nosotros declara, “y haré temblar a todas las naciones;” esto, también, es futuro. El Mesías, referido después como “el deseo de todas las naciones,” vino una primera vez, pero Su venida no trajo la bendición y la gloria a las naciones como se predice aquí, tampoco vino la prometida paz. Él hizo paz en Su muerte sacrificial; el fundamento para “paz sobre la tierra” fue entonces colocado, como también para la gran futura bendición de todas las naciones. Pero los judíos lo entregaron en manos de los gentiles, y los gentiles lo trataron a Él como lo habían hecho los judíos. En anticipación de Su rechazo Él dijo, “no penséis que he venido a traer paz, sino espada”. Después sigue la edad presente, desconocida con su misterio, la iglesia, para los profetas. Esta terminará con la convulsión de todas las naciones, cuando el Rey-Mesías aparezca nuevamente y traiga la prometida bendición para todas las naciones. La plata y el oro, que pertenece al Señor, entonces será presentado por las naciones. (Isa.60:5)

 

Es importante leer el v.5 en la forma justa, como nuestra versión autorizada (inglesa) es incorrecta. En el hebreo no se dice, “la gloria de esta última casa será más grande que la primera,” sino que el hebreo es, “la gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, dice Jehová de los ejércitos; y en este lugar daré paz, dice Jehová de los ejércitos.” La casa por supuesto es el templo. La gloria visible morará una vez más en la anterior casa; se está acercando el día cuando habrá mayor gloria, el día de Su gloriosa manifestación; entonces en conexión con Su venida y esa futura restauración, Él dará paz.

 

CAPÍTULO 2:10-19

 

CUARTO DISCURSO

 

Unos pocos mesen después Hageo entregó otro mensaje de instrucción y advertencia moral. La cuestión que el profeta pregunta primero es respondida negativamente por los sacerdotes. Esto es seguido por una segunda pregunta, “Si un inmundo a causa de cuerpo muerto tocare alguna cosa de estas, ¿será inmunda?” Esto ellos respondieron afirmativamente; porque el que está manchado pone su mancha sobre todo lo que toca. Cuando ellos han dado la justa respuesta, el profeta hace la aplicación moral. “Así es este pueblo y esta gente delante de mí, dice Jehová; y asimismo toda obra de sus manos; y todo lo que aquí ofrecen es inmundo.” Todas sus obras y ofrendas eran inmundas, porque ellos estaban en esa condición. Ellos tenían que limpiarse primero. Separación del mal, de lo que mancha, era por tanto lo que se demandaba. Así es hoy. El orden es “dejad de hacer el mal” y después, “aprended a hacer el bien.” Como cristianos, no somos menos exhortados a santificarnos a nosotros mismos, a separarnos del mal, y entonces vendremos a ser vasos adecuados para el uso del Maestro.

 

Y después Dios los desafía para probarlos, para ver si ellos se separaban del mal, si eran completamente para Él, cuán fiel Él es hacia ellos. “desde este día,” el día de verdadero retorno al Señor seguido por obediencia y separación, “Yo os bendeciré.”

 

 

CAPÍTULO 2:20-23

 

QUINTO DISCURSO

 

El discurso o mensaje final del mensajero de Jehová es completamente profético. Este es dirigido exclusivamente a Zorobabel, el gobernador, un hijo de David. Él dice al líder real que los cielos y la tierra temblarán; esto es lo mismo como en el v.6. Cuando los tronos de los reinos serán conmovidos; el poder de los reinos de las naciones (los diez reinos, Dn.2) será destruido, porque en ese día, la piedra que caerá, tipificando la segunda venida de Cristo, pondrá fin al dominio gentil. La batalla de Armagedón tendrá lugar y pondrá fin al poder militar de estas naciones. Zorobabel, el hijo de David, es un tipo de Cristo, el Hijo de David. Él entonces recibirá el trono de David Su padre. Él será hecho una señal. Un anillo de sellar o señal era entre estas naciones una señal de honor. Este fue dado por monarcas a sus primeros ministros, confiriendo toda autoridad sobre ellos. De esta manera el Señor Jesucristo es ilustrado como recibiendo de Dios gobierno y autoridad.