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EL LIBRO DE NEHEMÌAS

INTRODUCCIÓN

El libro de  Nehemías es el  último de los  libros   históricos del  A. Testamento. Este  es la continuación de la historia de la  compañía de personas  que   habían  retornado  bajo  Zorobabel  y Esdras a la tierra. En Esdras vimos  al remanente  volviendo  y reedificando el   templo, el  lugar de  adoración. En Nehemías  tenemos  el registro de la  reedificación de los muros de Jerusalén, y la  restauración de la condición  civil del pueblo,  el  restablecimiento  parcial de los  judíos  en la  tierra.  El libro  lleva  el nombre de  Nehemías, porque  él es la persona  principal  en los  eventos  registrados,  y   también el autor   inspirado de la principal porción de este   registro. Dos  otras  personas de nombre Nehemías  se mencionan  en los libros de  Esdras  y  Nehemías. Uno fue  el hijo de Azbuk (Neh. 3:15)  y  la otra  pertenecía al  remanente que  retornó  bajo Zorobabel (Esd. 2:2; Neh. 7:7) De estos, Nehemías el  hijo de Hacalías debe  distinguirse. Su   genealogía es oscura.  Además de ser el hijo de  Hacalías, la única  otra   mención de  su  familia se  encuentra en el  cap. 7:2;  allí él  habla de  su  hermano  Hanani. Algunos lo   clasifican como  sacerdote por la  razón que  él  encabeza  la  lista de  sacerdotes. Pero su nombre es allí   dado como siendo  el principal líder del  pueblo.  En  cuanto a su  oficio,  él  tenía dos  títulos.  Él es llamado "Tirshata" en el  cap.8:9, que   significa gobernador. En el cap. 12:26 su  título es también  gobernador; pero la palabra  usada allí  es "pechah," la palabra  turca "pasha."

No  puede   haber   duda que  este  hombre de  Dios  escribió los  cap. 1 al 7:5; esta es una autobiografía. Cap. 7:6-73 es  una citación  es un   registro de nombres, que difiere  en  numerosos lugares  del  registro  en  Esd. 2:1-70. Ambos  fueron probablemente copiados de  documentos  públicos ,  quizás  del  libro de  Crónicas  mencionado  en el   cap.7:23. Las  discrepancias  entre  Esdras 2 y Neh.7 muestran  que  Nehemías  no copió  del  registro de  Esdras. Los   cap. 8 al 10,  algunos demandan, no  fueron  escritos por la  mano de  Nehemías. Se ha sugerido que Esdras es el autor.  La sección que queda, cap. 11 al 13, lleva la clara marca de la pluma de Nehemías.

                          
LA HISTORIA QUE CONTIENE

Nehemías  era  copero en el palacio de Susa, sirviendo  al  rey  Artajerjes. Cuando  él se enteró de la  deplorable  condición  del  pueblo en la  tierra de  sus  padres,  se sentó, lloró,  y oró.  El  rey  descubrió la  fuente de la  aflicción  de  Nehemías, y le permitió ir, dándole  plena  autoridad para  reedificar  el muro de  Jerusalén y para  ayudar  a su  pueblo. Esto  ocurrió  en  el año 445 A.D.C.   Nehemías  llegó a la ciudad ese  mismo año,  y  estuvo por doce  años   comprometido   activamente  en el  bienestar de la  obra en Jerusalén. El muro de la  ciudad  fue  terminado y la obra  realizada a  pesar de los muchos estorbos  y obstáculos  que el enemigo puso  en el  camino.  Sanbalat, el moabita,  y  Tobías,  el amonita,  fueron los principales enemigos de  Nehemías.  Con ellos estaban aliados  los  árabes, amonitas, y  asdotitas. Ellos  trataron de   estorbar la  obra  burlándose  de los obreros, o  amenazándolos  con  violencia.  Cuando sus  intentos  fracasaron  para  detener la  restauración  de muro, ellos   trataron  astutamente.  Nehemías  salió  victorioso. Hubo  también  allí  disputas internas  entre  el  pueblo,  que amenazaron la división  y  ruptura. De  este  modo Daniel el profeta lo  había anunciado, el muro  fue  reedificado  y la  obra   terminada en  tiempos  turbulentos (Dn. 9:25)

Después  que la ciudad  fue   fortificada, el muro  edificado,  reformas   religiosas fueron  inauguradas. En la puerta de las  Aguas  fue  leída la  ley y   expuesta  por  Esdras el sacerdote.  La  fiesta de los  tabernáculos también  fue  celebrada, seguida por  una  fiesta  solemne,  arrepentimiento  y  una oración  de humillación y  confesión de pecados.  Se hizo también  un  pacto.  En  todo esto  Nehemías  fue  asistido por el piadoso  Esdras.  Alrededor del  año 432 A.D.C.  Nehemías   retornó a Babilonia.  Su permanencia  allí no parece  haber  sido muy larga,  y  él  volvió  nuevamente a  Jerusalén. Después de este  retorno él demandó la  separación de toda  la multitud  mezclada de  entre el pueblo.  Él  también  expulsó a  Tobías  el  amonita de la   cámara que el  sumo  sacerdote   Eliasib  había  preparado para  él en el templo . después  echó lejos  al  yerno de  Sanbalat,  un  hijo  de  Joiada el sumo  sacerdote. De  acuerdo al  historiador  judío Josefo, Nehemías  murió a  edad  avanzada.

Interesante  luz  ha  sido  arrojada  sobre  este  libro  y las condiciones  de los  judíos  de  ese  período por el  reciente descubrimiento  de los papiros cerca de Assouan. Estos  fueron  escritos   24 años  después de la  segunda   visita a  Jerusalén, y  16  años  después de  la muerte del  rey  Artajerjes; estos  probablemente  fueron  escritos  durante  el tiempo de  vida de  Nehemías.  Estos papiros  hablan de la colonia  judía en la  tierra, y la  casa  de Dios  con   su  adoración, como   también lo que  el  enemigo  hizo al  pueblo.

     
                           
LAS LECCIONES ESPIRITUALES

Nehemías  es un  bello   carácter  digno de  estudio.  Él fue  un  hombre de   oración, que   habitualmente se   volvía a Dios,  buscando  Su  sabiduría y poder.  La  reedificación  del   muro,  las  diferentes  puertas,  y  los  hombres  que  trabajaron  allí, los  intentos de los  enemigos y su  derrota, todo  contiene verdades  de  mucho  valor  y  ayuda  espiritual.  El lector  encontrará lecciones  espirituales   y  dispensacionales en las  anotaciones de  cada   capitulo.   

                          
DIVISIÓN DE  NEHEMÍAS. 
     
CONTENIDO DEL LIBRO ES  MEJOR DIVIDIDO  EN   TRES  SECCIONES. 
I. COMO  NEHEMÍAS RETORNÓ A JERUSALÉN  Y LA RESTAURACIÓN DEL  MURO  (1-7) 
II. EL AVIVAMIENTO  ESPIRITUAL  (8-10) 
III. EL PUEBLO ESTABLECIDO, LA  DEDICACIÓN  DEL  MURO, Y  ACTOS  FINALES DE NEHEMÍAS  (11-13) 
                         ANALISIS Y ANOTACIONES 
I. COMO   NEHEMÍAS RETORNÓ A JERUSALÉN Y LA  RESTAURACIÓN DEL MURO 
CAPITULO 1

     1. Nehemías escucha acerca de la  condición de  Jerusalén  (1:1-3) 
     2. Su gran  aflicción,  y  oración (1:4-11)

Vv. 1-3. "Las  palabras de   Nehemías (Jehová es  confort) el hijo de Hacalías." Esta es por   tanto la   narración personal de su  experiencia  que   está ante  nosotros en los  primeros seis  capítulos de  este  libro, en que él  describe su ejercicio de alma, y  como  Dios  hizo posible para  él  retornar a  Jerusalén, y  como  el muro  fue  reedificado. Nehemías era  joven, nacido en la  cautividad y  teniendo una posición de   cercanía ante el  gran rey de  Persia  y  viviendo  en  el  hermoso  palacio de  Susa.  Él  vivió  en lujos, y  fue   un  honrado  siervo  del  rey. Fue  en el mes  de  Quisleu, en el  año 20 (445 A.D.C.)  Cuando  Hanani su hermano (7:2)  lo  visitó con  ciertos  hombres de   Judá. Lo que él  preguntó muestra  enseguida  el profundo  interés que   tenía en  el  pueblo de Dios. "pregunté  acerca de los  judíos que    habían  escapado, los  que  quedaron de la   cautividad,  y  concerniente a  Jerusalén."  Aunque  él nunca  había  visto  Jerusalén, la ciudad de  sus  padres, él amaba  Jerusalén y sentía  como  todo los otros piadosos   cautivos,  lo que se  expresa bellamente en  uno  de los  salmos,  "si me  olvidara de  ti, oh  Jerusalén, péguese mi lengua a mi  paladar, sino  prefiero a  Jerusalén  sobre mi principal  gozo" (Sal. 137:5-6). Aunque   él vivía  en prosperidad su  corazón  estaba  con   su  pueblo.  Eran malas  noticias  las que  habían llegado. El  remanente  estaba en  gran  aflicción y  reproche , el muro de  Jerusalén derribado,  y las  puertas  quemadas  con fuego.

Vv. 4-11.  Estas  tristes  noticias lo  abrumaron  con  gran  aflicción.  Él se sentó  y lloró;  su  lamento  continuó por  ciertos  días.  Si  Nehemías fue  de este  modo  afectado por la condición temporal  de  Jerusalén  y del  remanente, ¡cuánto más los  creyentes  debiésemos  lamentarnos  y   afligirnos a  causa de las  condiciones  entre  el  pueblo de  Dios   hoy! ¡Aun  así cuan poco este  espíritu se  conoce en nuestros  días!  Este es necesario  para  humillación y  efectivo  ruego.  Nehemías  no se apresuró a  ir  enseguida a la  presencia del  rey para  expresar  sus  peticiones.  Él  esperó  y  ayunó  ciertos  días  y  después se dirigió al  Dios  del cielo (Esd. 6:9). Él  revela en las  primeras  palabras de  su oración   su  familiaridad  con la  palabra de  Dios. "Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible." (Dt. 7:9;  1  Rey. 8:23) "esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo" (2  Crón. 6:40). Después de estas   escriturales   expresiones, que   manifiestan confianza  en  el poder y  fidelidad de  Dios, Nehemías   confiesa  su pecado y los  pecados  del   pueblo. "no hemos guardado los mandamientos, estatutos y preceptos que diste a Moisés tu siervo.  Acuérdate ahora de la palabra que diste a Moisés tu siervo."  Esdras   oró de   forma similar , y   también  Daniel antes  que  él (Dn.9).No  hay defecto  revelado en el   carácter de  Nehemías,  como  no lo  hay  en la  vida de  Daniel,  aun  así estos  hombres de  Dios se postran sobre sus  rostros  y  confiesan sus   pecados y  los pecados  del pueblo.  Ellos   realizaban  que   tenían parte en el  fracaso común del pueblo.  Y  del mismo modo todos  nosotros somos  dignos de  censura a causa del  declinamiento  espiritual  y  fracaso  entre  el  pueblo de Dios,  y  debiésemos  humillarnos a  causa de  esto.  Esto es agradable a  Dios  y  asegura Su  misericordia.

Pero Nehemías  estaba  también  confiando  en la  promesa de Dios. Él   era  un  hombre de   fe,  y se  arrojaba   sobre  la  palabra de  Dios,  sabiendo que  lo que  Él  había prometido era  capaz de  cumplirlo. "Acuérdate ahora de la palabra que diste a Moisés tu siervo." La  promesa en  Dt. 30:1-5  está   especialmente sobre su   corazón y  es mencionada  por  él en presencia de  Dios. En el  futuro  cercano esta  gran promesa  nacional de  reunir  a  Israel de  los confines de la  tierra será   cumplida, en ese  día  cuando  el Señor  retorne. El  ejercicio  y  oración  de   Nehemías se  repetirá en el  remanente creyente durante la  angustia  de  Jacob,  la   gran  tribulación. Además   Nehemías  demanda la  bendición para  el  pueblo a  causa  de  sus   relaciones de  pacto con Jehová.  Ellos  son  tus  siervos, tu  pueblo, "los cuales redimiste con tu gran poder, y con tu mano poderosa."  Y él  pide   una  respuesta. "Te ruego, oh Jehová, esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes desean reverenciar tu nombre."  Otros  también estaban orando. "concede ahora buen éxito a tu siervo, y dale gracia delante de aquel varón." Él  pensaba  en  el poderoso  monarca Artajerjes. Aun   así  en la presencia de  Dios el lo  consideraba  solo  como  un   hombre, o  varón,  y él sabía  que  Dios  podía   usar a  este  hombre  en  favor de  Su  pueblo,  como   había  usado a  Ciro. 


CAPITULO  2 
  
     1. La pregunta del  rey  (2:1-2) 
     2. El  permiso del rey  (2:3-8) 
     3. La llegada a  Jerusalén  y la noche de  inspección  (2:9-16) 
     4. La  resolución de  restaurar  el  muro  (2:17-18) 
     5. Las  burlas del enemigo, y la   respuesta de  Nehemías  (2:19-20)

Vv. 1-2. La  última  sentencia del   capitulo   anterior, "Porque  yo  era  copero del  rey,"  pertenece  a este   capitulo.  Nehemías  es   visto   ejerciendo las  funciones  de copero ante el  rey, ministrándole  el  gozo   y  placer del  monarca.  Note que esto  sucedió  después de cuatro  meses de la  oración. Hanani había  visitado a  su  hermano Nehemías en el mes  de  Quisleu, el noveno mes, y  Nisán es el  primer  mes del  año  judío.  ¡Cuántos  ruegos él debe  haber  ofrecido  durante estos tres  meses!  ¡Cuán pacientemente  él esperaba por el  tiempo de Dios! Él llevaba  una pesada   carga sobre   su  corazón,  expresada en un  rostro  triste,  que   finalmente  fue  notado  por  Artajerjes. "¿Por qué está triste tu rostro? pues no estás enfermo. Esto  no  es sino aflicción de corazón."  Dijo el rey. Entonces   Nehemías tuvo  temor temiendo  el  desagrado  del  rey.

Vv. 3-8.  Nehemías   respondió al rey y le  hizo  saber  la  razón  de  su  tristeza, "¿Cómo no estará triste mi rostro, cuando la ciudad, casa de los sepulcros de mis padres, está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego?" Por  medio de  su  humilde   respuesta Nehemías  daba a entender  que  sus antepasados  eran  habitantes de  Jerusalén,  y que él por   tanto  pertenecía a la  tribu de Judá. En  lugar  de  una  airada reacción que   Nehemías   temía, el  rey bondadosamente  preguntó, "¿Qué cosa pides?" ¡Cómo debe haberse  conmovido  su  corazón  cuando  el  rey expresó  estas   palabras! Él  había   orado  cuatro meses  antes  que  el Dios  del  cielo le  concediese "gracia delante de ese  varón." Y  ahora  la   respuesta a  su  ruego había  llegado.  Cuando el rey  le  decía  cual era  su  petición,  Nehemías  nuevamente  oró al Dios del cielo.  Él encontró  tiempo para  orar  entre  las  palabras del  rey y la  respuesta que  le  dio.  Sus labios  no  hablaron,  sus  rodillas  no se  doblaron,  ni el  rey  vio alguna  señal de que él  estuviese orando. Aun  así había  un  creyente y  prevalente  ruego. Este   fue  un  ruego exclamatorio ,  el  clamor de su alma  a Dios, llevado  rápidamente por  el  Espíritu Santo  ante  el  trono de Dios. Este  hombre de  Dios en  cada  paso del  camino se  arrojaba sobre   Dios; la oración  era su  constante recurso.  Tal  es  nuestro privilegio. Al andar en  comunión  con Él también oraremos  y miraremos a Dios  como Nehemías  hizo. Esta es   una  bendita  ocupación  cultivar  tal espíritu de  mente;  realmente esta es la  respiración de la nueva   vida. Cuales sean  nuestras   experiencias, el  corazón que  está cerca de  Dios siempre se  volverá a  Él aun en las  cosas  más   pequeñas. Después  que  Nehemías   hubo declarado su petición el  rey le  concedió  lo que   había  pedido.  Sus  ruegos  fueron  contestados;  Dios   había  tocado  el  corazón  del monarca. "y agradó  al rey  enviarme; y yo le puse  un  tiempo."  Las  cartas pedidas  para  los gobernadores  más  allá del  río y  la madera, también le  fueron  concedidas. En  esto, como  el  piadoso  Esdras (Esd. 7:6; 8:18,22)  Nehemías   vio  el  poder de Dios desplegado, "conforme a  la   buena   mano de  Dios  sobre  mi." La  fe  no  solo depende  de  Dios, sino  que  también ve,  Su  bondadosa  mano y da la  gloria  a Él. En  fe  Nehemías  podía  decir, "mi  Dios,"  como  Pablo  escribiendo a los   Filipenses (Fil. 4:19)

Vv.9-16.  Él   cruzó el   río  Eufrates y  atravesó Mesopotamia  hasta  llegar a  Samaria.  Él entregó las   cartas.  Sanbalat, el  horonita,  y  Tobías,  el  siervo,  los amonitas, samaritanos, son  aquí mencionados por  primera  vez.  Sanbalat puede   haber  sido  el   gobernador  de la  raza  mezclada de los  samaritanos. Ellos estaban  extremadamente  airados   ante  la  llegada de Nehemías, cuando escucharon  que   él  había  venido para  "buscar el  bien de los   hijos de  Israel."

Sanbalat (odio  disfrazado) es llamado el horonita,  un   habitante de Boronaim,  que  era   una  ciudad moabita al  sur (Isa. 15:5; Jer. 48:3,5, 34) Y    Tobías  el siervo, un  amonita.  Ellos   vinieron de  Moab y  Amon,  familiares de  sangre de  Israel, siendo   bastardos del  linaje de  Lot.  El moabita y el  amonita no  debían  entrar  en la  congregación de  Dios  jamás; la  maldición  estaba  sobre  ellos. Ellos  no  salieron  a  encontrar a  Israel  con   pan y  agua cuando ellos  salieron de  Egipto. Ellos  odiaban  al  pueblo de Dios,  y  alquilaron a  Balaam el  hijo de  Beor para   maldecir a Israel (Dt. 23:3-6). Ellos  eran encarnizados  enemigos de  Israel, lo que   explica el  desagrado de  Sanbalat y Tobías cuando  Nehemías  vino   con las  credenciales  del  rey. Estos   representaban   típicamente a  aquellos que  profesan ser hijos de Dios, pero que   no  han   nacido  de  nuevo; su  profesión era  falsa   y  carnal, eran meros   religiosos  con una  forma de  piedad pero sin su poder,  ellos  eran enemigos de la   cruz de  Cristo y  del  verdadero  pueblo de  Dios.

Nehemías  continúa su narración. "Yo  vine a  Jerusalén  y estuve  allí  tres   días."  Bien  podemos  imaginar, aunque  él no nos  informa de esto, que  estos  tres  días fueron días de  descanso de la pesada  jornada. Estos  fueron  días esperando en  Dios, renovada oración para  guía y  sabiduría. Él estaba  solo  con  Dios. Cuando los  tres  días  de espera  pasaron él  ocupó  una noche para  inspeccionar la   condición  de las   diferentes   puertas y  muro.  Cuando  todo  estaba quieto y  las  personas  dormían,  este siervo de  Dios hizo esta  memorable noche  de  inspección,  acompañado por  unos  pocos   hombres.  Nadie  sabía lo que  Dios  había  puesto en   su  corazón; él guardaba  este secreto. No  había  jactancia de que  él  había  venido a hacer  una   gran  obra,  ni anunciaba sus   planes.  El   hombre de  fe,  que  confía en  Dios,  puede  ir  y  actuar   sin hacer  conocido aquello para lo  cual Dios lo  ha  comisionado.  Solo él cabalgó sobre un  animal; los otros  andaban a  pie. Esta  debe  haber   sido  una  triste  jornada al pasar de  puerta  en  puerta en el muro.  Desolación y ruinas por   todo lugar. Las puertas  estaban  quemadas,  y  finalmente  los  escombros  en  el  camino  eran  tan  grandes  que  el  animal sobre el  cual  cabalgaba  no podía  pasar a  través de ellos. ¡Cómo   él debe  haberse entristecido   cuando  sus  ojos   vieron la ruina   y  estragos, los  resultados del juicio de Dios a  causa del  pecado de Israel!

Y  cuántos otros  siervos de  Dios  han  pasado   noches  considerando el  fracaso    y  ruina entre  el  pueblo de Dios, cargados  con  aflicción y profundo  interés, entristecidos  y  gimiendo,  con  corazones   tocados como  Nehemías,  preparados  para  hacer  la   voluntad del Señor.     

Vv. 17-18.  Los  gobernadores,  los  judíos,  sacerdotes  y  nobles ignoraban todo lo que él  había  hecho.  La mañana después de esa  jornada,  él llamó al  pueblo para  decirles lo que  Dios   había  puesto en  su   corazón. ¡Pero con  qué  mansedumbre y  ternura él les  habla!  Él nos los  reprocha o acusa  de  su  infidelidad  o  descuido. Él  no  asume el  rol  de líder, sino que se  identifica con  el  pueblo. "Vosotros veis el mal en que estamos", él  podría  haber   dicho, "veis el mal en  que   vosotros  estáis." Después les dice lo que  Dios   ha  hecho.  Pero no encontramos  una  sola palabra para acreditarse a si  mismo ni acerca de las  solitarias  horas pasadas en  vigilia. Entonces el  pueblo   resuelve  levantarse   y  edificar.

Vv. 19-20. Sanbalat,  Tobías,  y  un tercero, Gesem el árabe (un  ismaelita) estaban  allí con sus   burlas. "hicieron escarnio de nosotros, y nos despreciaron, diciendo: ¿Qué es esto que hacéis vosotros? ¿Os rebeláis contra el rey?" Ellos   realizaban  que  Nehemías  había  venido a  edificar  el  muro de  exclusión,  y traer  nuevamente  al  pueblo a su lugar de  separación  dado  por  Dios. La   respuesta de Nehemías es   magnífica. "El Dios del cielo nos prosperará."  Él pone a Dios  primero. Sabiendo que ellos  estaban   haciendo Su  voluntad al  reedificar el muro,  él  tenía la  confianza  y  seguridad que  Dios  estaba  de su   lado y nadie podría   estorbarlo. "Por   tanto  nosotros sus  siervos nos  levantaremos y  edificaremos."  Su  determinación era  hacer  la  obra. "porque vosotros no tenéis parte ni derecho ni memoria en Jerusalén." Este  es el  rechazo de  su  ayuda. Aunque  ellos  pueden   haber demandado  una   relación  con  el  pueblo de Dios,  aun   así  ellos  no  pertenecían a  Israel. Su ayuda  no era  necesaria. ¡Qué  contraste con la  separación de  separación que  prevalece  en la   iglesia  profesante con  lo que se  denomina "obra del Señor" en que a salvados  y  no salvados  se  les pide  participar!   
    

CAPITULO  3

     1. Los edificadores de la puerta de las  Ovejas  (3:1-2) 
     2. Los  edificadores  de la  puerta del Pescado  (3:3-5) 
     3. Los  restauradores  de la puerta  Vieja  (3:6-12) 
     4. Los  restauradores de la  puerta del  Valle  (3:13) 
     5. Los  restauradores de la puerta del  Muladar  (3:14) 
     6. Los  restauradores de la  puerta de la  Fuente  (3:15-25) 
     7. Los  restauradores  de la puerta de las  Aguas  (3:26-27) 
     8. Los  restauradores de la puerta de los  Caballos  (3:28) 
     9. Los  edificadores  de la  puerta  Oriental y la puerta del  Juicio (3:29-32)

Vv. 1-2.  La obra comienza enseguida.  No  señalaremos  la  localización de estas  diferentes   puertas, tampoco  estudiaremos  la   topografía  de  Jerusalén en  días de Nehemías, como  otros lo  han  hecho. Hay muy  útiles,  y  espirituales  lecciones  que  pueden   aprenderse de la edificación del muro  y la   reparación de las  puertas. Un  muro es para protección y mantener  fuera lo que   no pertenece a  la   ciudad. En la  obra de  Esdras  hemos  visto la   restauración del  verdadero  lugar de  adoración. El  muro  rodeando  el  lugar  donde  el pueblo se  reunía una   vez  más  en  verdadera  adoración  de  Jehová tipifica  el  guardar ese lugar de  privilegio   y  bendición.  Un muro de  separación es   necesario para  mantener fuera  lo que  es  indeseable y que estorbaría  y  echaría  a perder  la  verdadera  adoración.  (Aun  en  conexión con el  templo  milenial un muro es  mencionado, "para hacer  separación   entre  el  santuario y el lugar  profano" Ezeq. 42:20) . También en la   iglesia, una  asamblea, compuesta de los   verdaderos   creyentes que se  reúnen  en ese  digno   Nombre, y a  ese  Nombre, debe  protegerse  del mundo y  de  todo lo que  deshonra a Cristo, o que es  contrario a la sana   doctrina,  debe  ser  excluido. Este es  el  verdadero principio  del  N.  Testamento en  conexión  con  la  verdadera  iglesia, prefigurada  en la  edificación  del  muro que  rodeaba  el  lugar  donde el  Señor  ha puesto  su Nombre.

 El cap.  3  es notable. Vemos al  pueblo de Dios en la obra de  edificar   y  reparar,  cada   uno  haciendo la  obra  en  cierto  lugar.  Aquí  está el   registro de los  nombres,  donde  y  cómo  ellos  trabajaron. Dios  guarda   tal  registro de  todos Sus siervos.  Cuando   todo Su pueblo  aparezca  ante el   tribunal de  Cristo este  libro será  abierto "y cada  uno   recibirá su propia   recompensa de  acuerdo a  su   labor"  (1  Cor. 3:8)

Diez  puertas   se mencionan  en este   capitulo. En el  cap. 8:16 leemos de "la puerta de  Efraín" y en el  cap. 12:39 de  "la puerta de  la prisión" Si añadimos estas dos a las   ya mencionadas en este  capitulo  tenemos doce  puertas (Apoc. 21:12).La primera  puerta con la cual comenzó la  obra es la puerta de las  Ovejas. A  través de  esta  puerta los animales para los sacrificios eran  llevados al altar, el  constante  testimonio  del  hecho que "sin derramamiento de  sangre  no  hay   remisión de  pecados"  y  los tipos de Aquel  que  fue  "llevado como cordero al matadero."  La puerta de las  Ovejas en la  cual comenzaba la  obra  es  típica de  la  bendita   obra  del  Cordero de Dios, Aquel que  llevó  nuestros pecados  en Su cuerpo sobre  el  madero, la  ofrenda  inmaculada,  el  santo cuerpo por el cual somos  santificados. La lección  aquí es que la Persona y  obra de  Cristo ,que es el punto de partida  de  una   verdadera   restauración, y que la   cruz de  Cristo, la obra que el Hijo de Dios ha  cumplido, debe  guardarse  sobre  todo lo demás.  Al final de este  capitulo  está la  puerta de las  Ovejas que es  mencionada  una   vez más.  Después de  terminar el circuito de todas las  puertas, somos llevados  atrás  a  esta  primera   puerta. Es  con esta   gran  verdad, el evangelio de  Cristo, que  toda  reparación  de las incursiones del  mundo y la  carne, deben  comenzar  y  terminar. Esta  puerta  nos  habla de  Aquel que   dijo, "Yo soy  la puerta; si  alguno por mi entrare será salvo, y  entrará  y  saldrá,  y  encontrará  pastos" (Jn. 10:9) No hay  otra  puerta que  guie a la  vida  y  a la  presencia de Dios.

Eliasib (Dios  restaurará) el sumo  sacerdote, con sus   hermanos, edificaron  la  puerta de las  ovejas, él la  santificó  y  edificó.  Esta   fue  una  obra  sacerdotal. La  torre de Hamea y la  torre de Hananeel son mencionadas. Hamea significa "un ciento" y nos  recuerda la  parábola en la cual  el Señor menciona al hombre  que  tenía   cien ovejas. Hananeel significa "hacia quien Dios es misericordioso."  Nombres   significativos. No hay  duda que  esta  puerta de las  Ovejas  es la misma  mencionada en Jn. 5:2,que  después  nos presenta   otra  aplicación. Los   hombres de  Jericó ,  una   vez  bajo maldición, ahora están  en el lugar de  cercanía  y  bendición, trabajan después del  sumo  sacerdote. ¡Qué gracia  revela  esto! Zacur (bien recordado) el hijo de Imri también estaba  allí.

Vv.3-5. Después estaba la puerta Del Pescado. Ésta  estaba separada de la puerta de las  Ovejas por una porción  del muro que  los   hombres de  Jericó  y  Zacur habían  restaurado.  Fuera de  esa  puerta puede  haber  habido  un mercado de  peces, o  ésta era  la puerta a  través de la cual  los pescadores   iban a  sus labores.  Esto  nos  recuerda las palabras  de nuestro Señor, "venid en por  de mi, y  yo  os  haré pescadores de   hombres" (Marcos 1:17).  Después que  hemos pasado  a  través de la  puerta de las  Ovejas debemos  pasar a  través de la puerta del  Pescado, a pescar peces, ser  ganadores de  almas. En esta  forma,  guiando a  otros  a  Cristo,  llevando pecadores al  conocimiento del  Salvador,  es  edificada  la   iglesia.  Senaa (elevado) fue el  restaurador allí.  Después  Meremot (fuerte), Mesulam "compensando a  un amigo)  y  Sadoc  (justo) restauraron después en la puerta del  Pescado. "E inmediato a ellos restauraron los tecoítas; pero sus grandes no se prestaron para ayudar a la obra de su Señor" El profeta  Amós era  tecoita que  había profetizado muchos  años  antes, un  simple pastor  y   recolector de  higos de  sicomoro. Él fue escogido por Dios,  y  aquí otros   humildes  instrumentos de Tecoa,  eran usados para  hacer  la   obra,  y  son  inmortalizados en este  registro.  Sus  nobles fueron perezosos. Ellos no  tenían   interés  en la obra de su  Señor.  Del mismo  modo  hay muchos  hoy que  no  trabajan  para el Señor, y en ese día  futuro sufrirán pérdida, aunque  ellos mismos  serán salvos.

Vv.6-12. La próxima puerta es la puerta Vieja. Esta puerta probablemente la  misma  que  en otra  parte es llamada "la puerta de la  esquina" (2 Rey.  14:13; Jer. 31:38).Joiada (Jehová sabe) y  Mesulam repararon  esta  puerta.  Esta puerta  también puede   recordarnos de  Aquel  "cuyas  salidas  don desde antiguo,  desde la  eternidad,"  que es la piedra del ángulo, sobre  quien descansa todo.  Después   restauró  Melatías,  gabaonita,  y Jadón, meronotita, los  hombres de  Gabaón y  Mizpa.  Los   gabaonitas , a  causa de  su engaño por medio del  cual obtuvieron   un  pacto de  paz con  Israel en días de  Josué, han sido   hechos  "cortadores de  madera y  acarreadores de  agua."  Aquí  vemos  a algunos de ellos  participando en la  gran  obra.  De los  otros  mencionamos  a Refaías, que era  un  hombre   rico, que   no  contrató a un  sustituto, sino que  trabajó con  sus propias  manos, trabajando  con  el   resto.  Salem,  hijo de Alohes, fue  otro  hombre   rico;  él y  sus  hijas  restauraron como el  resto. ¡Qué  vista debe  haber  sido cuando  estos  celosos  hombres  sacaban  escombros y reparaban las  puertas,  y entre ellos las  hijas de  Salem!

V.13.  La puerta del  Valle  fue  reparada por  Hanún (gracioso, bondadoso) y los  habitantes de  Zanoa (quebrantado).El   valle   tipifica un  lugar bajo,  humildad.  Cuán necesaria  es  esta para el servicio de  Dios, porque  "Dios   resiste  al  orgulloso,  y da  gracia al  humilde."

V.14. La puerta del  Muladar fue  restaurada por  Malquías, y él era  el   gobernador  de Bet-haquerem (lugar de  viñas). Esta  puerta era usada  para  sacar la  basura de la  ciudad. Esta puerta  nos  recuerda las  exhortaciones  que  hablan acerca  de que el  pueblo de Dios debe limpiarse  a si mismo de  toda inmundicia de  carne  y  espíritu "porque  Dios  no  nos  ha llamado a   inmundicia,  sino a  santidad"  (1 Tes. 4:7.)

Vv. 15-25. La puerta de la  Fuente estaba próxima a la  puerta del  Muladar.  La  fuente, siempre  fluyendo, es  un  bendito   tipo del Espíritu  Santo,  que   mora en el  creyente y  está en él,  como un pozo de   aguas  vivas que   brota, como   una  fuente,  para  vida  eterna (Jn.4:14).  Es sugestivo que la  puerta de la  Fuente viniera después de la puerta del  Muladar. Si  un  creyente se  limpia a si  mismo de lo que  contamina, el  Espíritu Santo  no  estará estorbado, y llenará  al  creyente  usándolo como  un vaso  adecuado para el Maestro.  Salum (recompensa) edificó y reparó esta   puerta.  Y estos  nombres se  adecúan bellamente con el  Espíritu de Dios  como   la  fuente de  vida   y poder.  No podemos mencionar   todos los nombres que siguen.  (Una  Buena   concordancia como la de  Strong o  Young presentan  muchos de los  nombres de  aquellos que  restauraron y son  una  interesante   ayuda.)  Tampoco  sabemos  algo  de la  historia   individual de estos  celosos  israelitas, que   reconstruyeron  y  restauraron el muro y  las puertas de  Jerusalén.  Dios  conoce a   cada   uno  de ellos y ha preservado sus   nombres, aunque  desconocidos para el mundo, en Su palabra.  Ciertamente "la memoria de los  justos es   bendecida" (Prov. 10:7)  y algún día  ellos, con  nosotros,  y  todos  Sus siervos,   recibirán su   recompensa.

Vv. 26-27. La puerta de las  Aguas  es  mencionada y los   netineos,  que   eran los  siervos que   vivían  Ofel (lugar  alto) están  conectados  con  esta puerta. Esta puerta  nos  sugiere la palabra de  Dios de este modo  frecuentemente  referida  bajo el símbolo de  agua (Jn. 3:5; 13:1-16; Efes. 5:26; Sal. 119:136.) Es  muy  interesante  notar  que  mientras  los siervos  son mencionados  en  conexión  con la  puerta de las  Aguas,  esto  no  quiere  decir que  ellos  repararon la  puerta.  La palabra de  Dios no  necesita  ser  restaurada o  mejorada;  ella  edifica a quienes  se   inclinan a  su  bendita  autoridad.

V.28. La puerta de los Caballos (2 Rey. 11:6; Jer. 31:40) nos sugiere guerra y victoria. En   un mundo de  mal el  pueblo de  Dios debe  luchar.  Nuestra  lucha no es contra  sangre  ni  carne, sino  con  malos  espíritus. Pablo  habla del  creyente  como  un soldado de  Cristo. La  victoria  está de  nuestra  parte, aunque las  fuerzas  del mal puedan amenazar  por  todas  partes.

Vv. 29-32.  La puerta Oriental fue  restaurada   y  guardada por Semaías,  hijo de  Secanías.  De la profecía de  Ezequiel aprendemos  que  el shekinah de  gloria partió desde la puerta  oriental, y  que  cuando la  gloria   retorne  a  morar  una  vez  más  en el  templo,  el  gran  templo milenial de  la  visión de  Ezequiel, la  gloria de  Dios  entrará  a través de  esta  puerta.  La puerta  Oriental  hace  frente  al   levantamiento  del sol. Esto  sugiere la   venida del Señor  por  Su pueblo. Y  aquí los dos  nombres  se  adecúan  bellamente.Semaias significa  "escuchado de  Jehová;"  y  así  Él escuchará a  Su pueblo y  un  día responderá a su ruego por Su  venida. Secanías  significa  "habitación de  Jehová."  Estaremos  entonces  con Él.

La  puerta del   Miphkad, Juicio fue  restaurada por  Malquías (Jehová es  Rey) el hijo del platero. Miphkad  significa  "lugar  señalado"  o  "lugar de  visitación." Esta  fue probablemente la puerta  en que se  sentaban los jueces  para  arreglar  disputas y  controversias. Esto nos  sugiere el   tribunal de  Cristo.

De  esta  forma  aprendemos que  el muro rodeaba   y protegía al pueblo  reunido nos  hace pensar  en la   cruz como  punto de partida; servicio, Cristo como  Señor; humildad; limpieza de la  contaminación; llenura del  Espíritu; la palabra  de  Dios y   su  poder;  guerra   y  victoria; la  venida del Señor  y el  tribunal de  Cristo. 
       

CAPITULO  4

     1. Indignación  y   burla de los  enemigos  (4:1-3) 
     2. Ruegos  eyaculatorios de  Nehemías  (4:4-6) 
     3. Conspiración y más  ruegos  (4:7-9) 
     4. Precauciones   y  confianza de  Nehemías  (4:10-23)

Vv. 1-3. Sanbalat (odio  disfrazado) habiendo  escuchado de la exitosa   restauración  del muro, se  enojó y  burló de los  judíos. Y  Tobías el amonita usó sarcasmo contra ellos.  Él dijo que lo que  ellos  edificaban  era   tan  débil que  una  zorra  lo  derribaría (Sal. 63:10)

Vv. 4-6.  La  respuesta  a  estas   burlas fue  la oración.  El lenguaje de estos  dos  enemigos era provocador, pero el  refugio de Nehemías   fue la oración.  Ezequías   hizo lo mismo  cuando el asirio insultó al Dios de Israel. Este es otro de los eyaculatorios ruegos de Nehemías.  Hay siete de estos en el libro:  cap. 2:4; 4:4-6; 5:19; 6:14; 13:14, 22, 29.  Él oró, "Oye, oh Dios nuestro, que somos objeto de su menosprecio, y vuelve el baldón de ellos sobre su cabeza, y entrégalos por despojo en la tierra de su cautiverio.  No cubras su iniquidad, ni su pecado sea borrado delante de ti, porque se airaron contra los que edificaban." Él se arrojó completamente   sobre  Dios y  con  esta  oración  Nehemías y el pueblo pusieron la materia en  manos de Dios. Ellos  eran objeto  de  menosprecio,  como  Su  pueblo  que  estaba  haciendo la  obra que  Dios deseaba que se   hiciese.  Sanbalat  y Tobías eran enemigos de Dios.  Este  ruego nos  recuerda las muchas oraciones   imprecatorias en los  Salmos.  Cuando  en el futuro otro remanente de judíos   retorne  a la  tierra,  ellos  deberán  hacer  frente en la  gran tribulación a enemigos más  poderosos  que estos  con los  cuales  contendió este   remanente.  El hombre de pecado, el  anticristo,  estará en control, y  es entonces que  ellos  expresarán estos  ruegos , algunos de ellos son casi como  la  oración de  Nehemías (Sal. 109:14.)

La obra  no  fue  estorbada por los  reproches de los  enemigos. "Edificamos, pues, el muro, y toda la muralla fue terminada hasta la mitad de su altura, porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar."  Si solo el  pueblo de Dios  estuviese  a  tono con Dios  y se  arrojase completamente sobre  Él,  todos los  esfuerzos del  enemigo serían  vanos.

Vv. 7-9. Como la   obra  progresaba  y los  enemigos  samaritanos vieron que  sus  burlas  y  desprecios  no  fueron exitosos, ellos  se  airaron  y  conspiraron  para  usar la   fuerza contra   Jerusalén.  Sanbalat  y  Tobías  se  reunieron ,  también los  árabes ,  amonitas  y  asdotitas para  estorbar  la  obra.  Detrás de ellos  estaba el mismo  enemigo de Dios,  Satanás,  quien siempre  trata de  estorbar  la obra de  Dios.  Su obra de  oposición es  la misma   en  cada  edad.  Un muy  serio   tiempo  ha llegado para los  edificadores del muro.  El enemigo estaba  amenazando  caer  sobre  ellos,  y quizás  destruir lo que  ellos estaban  edificando. "Sin embargo  nosotros oramos a  nuestro  Dios."  Esta  fue  una  oración,  dependencia de Dios  primeramente. Después  ellos tomaron precauciones  contra  el  enemigo, "y pusimos   guarda  contra ellos día  y  noche."  ¿Pero no era la oración  suficiente? ¿Por  qué  establecer  vigías si  confiaban en  Dios? Si ellos   no  hubiesen  hecho esto habría sido presunción por su parte.  Su  acción no contradecía su  confianza  en Dios. 
Vv. 10-23. También había  desaliento en medio de ellos. Como el  mismo  apóstol escribió, "de fuera, conflictos; de dentro, temores." (2 Cor. 7:5). Esto era   verdadero de ellos.  Ellos  se  hicieron  tímidos  y  desalentados.  Fue Judá, la tribu principal,  cuyo  emblema era  un león que  mostraba desaliento y estaba a punto de  abandonar  todo  en  desesperanza. Pero  Nehemías  no respondió al  desaliento "no somos capaces de edificar el muro."  El mejor   remedio era  orar, trabajar  y  velar.  Los  adversarios  intentaban  hacer  un ataque  sorpresa   y matar a los  edificadores y hacer que la  obra   cesase. Ese  era  su  plan; pero no contaban  con  Dios, quien  velaba por  Su  pueblo.  Diez veces los  judíos que estaban entre estos  adversarios  les  advertían del  gran peligro del  ataque. Este fue otro desaliento.  Entonces  Nehemías  actuó con la  energía de la  fe.  Él sabía que  Dios estaba de su lado  y que pelearía por ellos.  Él preparó  al  pueblo para el  conflicto que los amenazaba y los  armó con  espadas, lanzas  y  arcos.  Después se dirigió a ellos con palabras  inspiradoras. "No tengáis  temor de ellos. Acordaos del Señor,  grande  y  temible,  y pelead por  vuestros  hermanos, hijos e  hijas, esposas  y  casas."  Todo  estaba en juego. Ninguna misericordia podía  esperarse  de  aquellos malos  adversarios.  Fue  un  verdadero  grito de  batalla el que les dio: "Acordaos del Señor."  Si Él es  recordado y mantenido  ante el corazón la  derrota es  imposible.  La  gran preparación fue pronto  reportada a los  enemigos,  por lo que estos supieron que  el ataque  era  conocido.  Nehemías  vio en todo  esto la  bondadosa  mano de  Dios   y sus   tratos providenciales, "Dios   había  traído  su  consejo a  nada."  Entonces él continuó  en  su tarea de edificar el muro. Pero no  se hizo  descuidado.  Ellos continuaron estando  en  guardia. "cada uno tenía su espada ceñida a sus lomos, y así edificaban."  Un  trompetero estaba junto a  Nehemías.  Si  él tocaba alarma ellos  se reunían; después,  Nehemías, dijo, "nuestro  Dios peleará por  nosotros."  "así  trabajamos en la  obra,  y la mitad de ellos  tenían lanzas desde  la  mañana hasta que  aparecían las  estrellas."  Dejamos  al lector aplicar  todo  esto a nuestra  guerra  espiritual  contra  nuestros  enemigos.  La  espada del Espíritu es la palabra de Dios,   y constante  vigilia es necesaria para  eso.

     
CAPITULO  5 
  
     1. El lamento de la  opresión  (5:1-5) 
     2. Reprensión  y  demandas de  Nehemías  (5:6-13) 
     3. Generosidad de Nehemías (5:14-19)

Vv. 1-5. Las condiciones   internas  entre el pueblo que  trabajaba  eran serias.  La  obra que se hacía al edificar  el muro era una labor de  amor; no  había salario.  Como el pueblo estaba de este modo comprometido en sus otras  ocupaciones,  incluyendo la  agricultura,  había sido descuidada.  Como   resultado los pobres  habían sido impulsados a hipotecar sus  tierras,  viñas y  casas en  vista a  comprar  grano, a  causa del hambre.  Los ricos  se estaban aprovechando de esto  y  habían esclavizado a sus  hijos e  hijas,  y  no parecía  haber  esperanza de  redimirlos.  Los judíos  ricos por  usura oprimían a los  pobres,  quienes  habían perdido sus  tierras y  casa. Había  por  tanto   un  gran  clamor  del pueblo y de  sus  esposas  contra sus hermanos  judíos.  Esta era  una  triste  condición;  el  enemigo estaba haciendo  su  obra en el  campamento (Hech. 6.1). la opresión de los  pobres  es  especialmente desagradable para Dios  y Su  Espíritu condena  y advierte  contra  esto (Amós 2:6; 5:12; 8: 4-8; Prov. 14:31; 22:16; 28:3  y Stgo. 5:1-6.)    

Vv. 6-13. El justo  Nehemías,  cuando  escuchó  todo  esto, se indignó y  en justa  ira trató  con ellos. Nehemías,  el gobernador  escribe, "consulté conmigo mismo."  Sin  duda  mucha  oración estuvo conectada con esta  consulta  consigo  mismo.  Después   él  reprendió a los  nobles y  gobernadores  por  haber  hecho  lo que la ley de  Dios prohíbe y  condena (Ex. 22:25;  Lv. 25:36-37;  Dt. 23:19; Sal. 15:5) usar la usura.  Una  gran reunión  fue  llamada en la cual su   conducta   fue  denunciada severamente. "Nosotros según nuestras posibilidades rescatamos a nuestros hermanos judíos que habían sido vendidos a las naciones; ¿y vosotros vendéis aun a vuestros hermanos, y serán vendidos a nosotros? Y callaron, pues no tuvieron qué responder" Cuando  Nehemías  vino a  Jerusalén  él  había  libertado a  aquellos  judíos que estaban  en esclavitud  a los paganos a  causa de  alguna  deuda, y estos  ricos usureros estaban vendiendo a  sus propios  hermanos.  Ellos  no  tuvieron  respuesta que  dar sino que  fueron  convencidos de sus malos  hechos.  Él entonces  demandó plena  restitución, "restaurad, os ruego,  a ellos en este  día, sus  tierras,  viñas, olivos, sus  casas,  también la  centésima  parte del  dinero, y del  grano, vino  y  aceite, que demandáis de ellos  como   interés." El llamado   fue  efectivo. Ellos  estaban preparados para  restaurar, para no requerir nada  más de ellos y hacer  todo lo que  Nehemías  había  demandado.  Esta  fue   una  gran  victoria. Si la  opresión  hubiese  continuado y la  disputa   interna,  habría  resultado en desastre.  ¡Cuan a menudo estas  disputas  internas  y  actos de  injusticia  han  traído  reproche sobre el  pueblo de  Dios, y  deshonor a ese digno  Nombre! (Gál. 5:15;  Stgo.3:16).  Ellos juraron hacer  esto, y solemnemente  Nehemías   dijo, "Así sacuda Dios de su casa y de su trabajo a todo hombre que no cumpliere esto, y así sea sacudido y vacío. Y respondió toda la congregación" Un "Amén" de  la  gran  congregación siguió,  y ellos  actuaron  conforme a la promesa.

Vv. 14-19.  Los  versos  finales  muestran la  generosidad  y negación propia del  carácter de este  hombre de Dios.  Esto nos   recuerda algo del apóstol Pablo y su  testimonio acerca de  si mismo (1  Cor. 4:12; 2 Cor. 12:15-16; 1 Tes. 2:9-10).  En todo  él ha  hecho como   un siervo de Dios y ha  tenido  el  confort  que  Dios  sabía y sería su  recompensador. "Acuérdate de mí para bien, Dios mío."  Él   tendrá su   recompensa,  como  todo Su  pueblo la  tendrá, quienes  han servido al pueblo de Dios  como  lo  hizo Nehemías.

CAPITULO 6

     1. El  intento de seducir a Nehemías  (6:1-4) 
     2. El intento de  intimidarlo  (6:5-9) 
     3. El intento a  través de  un  falso profeta  (6:10-14) 
     4. El muro  terminado  (6:15-16) 
     5. La  conspiración  entre los  judíos   nobles  y  Tobías  (6:17-19)

Vv. 1-4. Derrotado en  sus  previos  esfuerzos  para  estorbar la  obra y dañar a los edificadores del muro,  los enemigos   hacen  nuevos  intentos para hacerlos dejar la  obra.  Sanbalat, Tobías  y  Gesem el  árabe, con  los  otros enemigos, habían  escuchado que el muro estaba  a punto de ser  terminado. Sanbalat  y Gesem   envían   un mensaje a Nehemías, "Ven y reunámonos en alguna de las aldeas en el campo de Ono."  Nehemías   conocía su  esquema, "Mas ellos habían pensado hacerme mal." Probablemente  asesinarlo, o  hacerlo prisionero.  Él por  tanto   respondió, "Y les envié mensajeros, diciendo: Yo hago una gran obra, y no puedo ir; porque cesaría la obra, dejándola yo para ir a vosotros."  Cuatro  veces  ellos  trataron  de seducirlo, y las   cuatro  veces  él les   dio  la misma   respuesta. Aparentemente  Sanbalat y Gesem ofrecían  una   reunión  amistosa sobre  un terreno  neutral, sugiriendo alguna  forma de alianza. Pero  Nehemías, se  rehusó a  descender  y detener la importante  obra que  Dios le   había  confiado.  Él no  se alejaría  del  lugar que Dios le  había  dado y  de la obra a la  cual   había  sido llamado. Manteniendo  esta separación  era  su  salvaguarda. En nuestros días de alianzas y  compromisos mundanos,  cuando  obreros engañosos abundan por  todos  lados,  que   son  como los  samaritanos, que  temían a  Dios  externamente y  servían a sus  dioses (2  Rey. 17:33) la  única  forma de  escape es  actuar  como   lo  hizo  Nehemías  y no  tener  comunión   con los   tales.

Vv. 5-9.  Después de este  fracaso ellos   intentan  intimidar a  Nehemías.  Sanbalat  envió  su siervo por cinco   veces,  y mientras las comunicaciones  previas fueron selladas ésta   fue  en   la  forma de  una  carta   abierta.  En  esta  carta   Nehemías  es  calumniado y  se amenaza con  acusarlo de  traición contra  el rey de  Persia.  La malicia  estaba  en  cada  palabra  de  esta  carta   abierta.   Con  conciencia   limpia,  sabiendo que   todo  era una mala  invención,  Nehemías  respondió  este  nuevo ataque. "No hay tal cosa como dices, sino que de tu corazón tú lo inventas."   Él  reconoce  lo que  ellos  trataban de   hacer y nuevamente  Nehemías  mira a su Dios.  "Ahora, pues, oh Dios, fortalece tú mis manos."  Como  fue en el  día de  Nehemías  así es  hoy. Dondequiera  que  la  obra de  Dios  es  hecha y los siervos de  Dios  trabajan para  glorificarlo,  el   enemigo  se levantará  y  tratará de estorbar la obra.  Cuando  el Señor   abre  una puerta,  entonces aparecerán muchos  adversarios. Las  calumnias, el odio , los  ardides , las mentiras  del mundo  son las  mismas   hoy, porque detrás de  estas   está la  misma  persona que  ha  actuado a  través de  Sanbalat,  Tobías,  y  Gesem,  Satanás, el  dios de  este  siglo.

Vv. 10-14. El mensaje de  Semaías fue  el  mensaje de  un  falso  profeta.  Él dijo   a Nehemías  que   ellos  vendrían a matarlo. Él suponía que  Nehemías   huiría después de   recibir esta  información en la forma  de  un mensaje  de parte de  Jehová.  Pero   Nehemías  dijo, "¿Un hombre como yo ha de huir? ¿Y quién, que fuera como yo, entraría al templo para salvarse la vida? No entraré."  Él era   un  hombre de  fe,  en comunión  con Dios y  enseguida  supo  que  el mensaje  no  provenía de Dios.  Él percibió  que  Dios no lo  había enviado. Semaías estaba  contratado por los adversarios. Este  era  un plan  astutamente  concebido ,  no  solo  para  atemorizar a Nehemías,  sino para   hacerlo  pecar, para poder  tener  algo que  decir   contra  él.  Parecería que  Semaías estaba  ceremonialmente  impuro, ese  es probablemente  el  significado de "encerrémonos". El  en esa  condición   no  estaba  adecuado para  estar  en la  casa de  Dios,  dentro  del  templo. Y  también Nehemías,  no siendo  sacerdote,  habrías  trasgredido si  hubiese  seguido la  sugestión de  Semaías.  Este  fue  un astuto esquema. Con este  profeta   contratado  había  también  otros  profetas y  una profetiza,  llamada  Noadías.

Vv. 15-16. "el muro fue terminado, el veinticinco del mes de Elul, en cincuenta y dos días."  ¡Cuán  agradecido deben haber estado  ellos  cuando  su  tarea fue  terminada!  Los  críticos  han  notado que  52  días es  demasiado  poco   tiempo para  cumplir   tal  tarea. Pero  un  gran  número del  pueblo, como  también siervos de  Nehemías (5:16)  trabajaban  incesantemente. También el material,  estaba preparado,  porque  probablemente  tuvieron que  sacar las  antiguas   piedras  para ponerlas en el  lugar   justo;  no se  necesitaron  piedras  nuevas  que  cortar  o  transportar. Dios  había  trabajado  y  dado Su   bendición.  El  éxito de esto,  después de Dios,  se  debe  a la perseverante  oración, y esfuerzos  unidos  y personales ,  constante   vigilancia e  inflexible  coraje.   Y sus enemigos fueron humillados, "y conocieron que por nuestro Dios había sido hecha esta obra."

Vv. 17-19. El  párrafo  final de  este  capitulo   revela  otra   triste   condición que  resultó dela  desobediencia  a la ley.  Matrimonios  mezclados eran  responsables por  esto.  Nehemías  solo    reporta esta seria  comunión de los  nobles de los  judíos y su enemigo  Tobías.  Después   veremos como   Nehemías trató con aquellos que  se  habían aliado  con el amonita  (cap.13.) 
         

CAPITULO  7

     1. Provisiones hechas  para  la  defensa de la  ciudad  (7:1-4) 
     2. La genealogía  (7:5-65) 
     3. Todo su  número  (7:66-69) 
     4. Los  dones para  la   obra  (7:70-73)

Vv. 1-4. El muro   ha  sido   terminado  y las puertas   levantadas. Porteros,  cantores y  levitas fueron señalados,  y   Nehemías dio a su  hermano  Hanani  y Hananias,  gobernador del  castillo, el  cargo  sobre Jerusalén.  Los porteros  guardaban  las  puertas. Estos  guardadores de  puertas   son  nombrados en  Esd. 2:42, y  aquí  en  este  capitulo en el  v.45. Su  deber era   abrir las  puertas  y  poner de noche  sus  barras.  Las  instrucciones de  Nehemías son  dadas  en el  texto, "No se abran las puertas de Jerusalén hasta que caliente el sol; y aunque haya gente allí, cerrad las puertas y atrancadlas. Y señalé guardas de los moradores de Jerusalén, cada cual en su turno, y cada uno delante de su casa" La  ciudad era  cuidadosamente  guardada.  Todo  aquel que  entraba  en ella  tenía  que   hacerlo a la luz del  día,  y  un  sistema de   vigilancia  fue establecido con el propósito  de  guardar las  puertas de la ciudad de  día  y  noche.  Pareciera que los  hebreos  antes del  exilio  y  después,  tenían  tres   vigilias de  noche de cuatro  horas   cada  una.  Después,  en el tiempo de  nuestro Señor, ellos   tenían  cuatro  vigilias  en la  noche (Marcos  13:35) Fue  sabio  guardar las  entradas  a  la  ciudad de manera a  mantener  fuera a  aquellos que  no  tenían  derecho a  entrar. Como  había  allí muchos  enemigos que podían entrar  y hacer  daño,  este  escrutinio  y  vigilias eran  de gran  importancia  y  necesidad.

Esta  precaución  ejercida por  Nehemías  con relación  a  la  vigilia de  aquellos que   entraban por las  puertas nos presenta  una  lección  concerniente a la  iglesia.  El  N.  Testamento  enseña  la misma  precaución en  cuanto a  aquellos que  son  admitidos a la  comunión  cristiana,  y  hacia  aquellos  que  deben ser   rechazados.  Personas   no  regeneradas  no  tienen  derecho a  entrar en  una   iglesia  o  asamblea   verdadera,  tampoco  uno cuya  vida  no es  recta,  tampoco  aquellos que  sostienen  doctrinas   contrarias  a la   fe entregada a los  santos. " Si alguno  viene a   vosotros,  y no  trae  esta  doctrina,  no le  recibáis en  vuestra  casa, ni lo  saludéis: porque el que lo saluda  es participante de sus  malos hechos"  (2  Jn. 10-11.)  pero  si aun  en  los  días  apostólicos  "algunos entraron  encubiertamente", como  escribe Judas (Judas 4) ¡Cuánto más  grande  es  este  mal en  estos  días   laodiceanos!.

Vv. 5-65. Este  capitulo  corresponde al  cap. 2  de Esdras; las  anotaciones  presentadas  allí no necesitan repetirse  aquí.  Pero  debemos  notar  la  declaración de   Nehemías, "mi Dios  puso en  mi  corazón."  Como  un  hombre  piadoso,  él  reconoce  la  mano de Dios  y  su  guía.

Vv. 66-69.  El  número de   toda  la congregación es  dado  como  42.360.  Si  nos  volvemos  a Esd. 2:64 encontramos la misma  declaración. Hay  diferencias  entre  las dos listas que  prueban que  ellas no  son idénticas.

Vv. 70-73. Los dones para la obra se  mencionan más  plenamente  por   Nehemías.  Ver el  registro de Esdras,  Cap. 2:68-70. Las sumas en ambos  registros no  concuerdan,  y se  acusa   generalmente  que esto  se debe  a  diferentes   tradiciones,  o  errores de  copistas.  Pero  no  hay   verdadera  discrepancia. Esdras menciona  que  algunos  de los  principales padres  ofrecieron. Nehemías   registra lo que  él mismo dio (Tirshata es el  título Persa de  Nehemías  como   gobernador) además de  jefes   y  resto del  pueblo. 



II. EL AVIVAMIENTO  ESPIRITUAL 
CAPITULO  8

     1. La  lectura  de la  ley delante de la  puerta de las  Aguas  (8:1-8) 
     2. Un  día de  gozo   y  lamento  (8:9-12) 
     3. El celebrar la  fiesta  de los  Tabernáculos  (8:13-18)

Vv. 1-8.  Este  interesante  capitulo nos  presenta el registro de  un  misericordioso  avivamiento a  través de la  lectura de la  ley.  Todo el  pueblo se  había  reunido como  un  hombre  en  la  calle  que  estaba delante de la  puerta de las  Aguas, el lugar que  sugiere la limpieza y   poder  refrescante de la  palabra de Dios.  Y  como  un  pueblo  unido ellos  tenían  un  solo deseo,  escuchar la  ley de  Moisés, que Jehová  había mandado a Israel. Ellos dieron órdenes a  Esdras  para que  él  trajese  el libro de la ley. El  pueblo  sabía que ésta  era la palabra de Dios, y tenían  hambre  de ella.  Cada  verdadero  avivamiento espiritual debe  comenzar  con  la palabra,  y  en  sumisión a  lo que  Dios  ha dicho. Así,  ha sido en todos los  grandes  avivamientos  del pasado,  y  así  será en el futuro.  La  gran  necesidad   hoy  es  "volver a  la  Biblia";  y escuchar  su  mensaje como  el  mensaje de  Dios.  ¡Cuán  voluntaria  y alegremente  Esdras  debe  haber   respondido y  como esto debe   haber  alentado al  anciano  siervo de Dios!  Él  trajo la  ley ante la  congregación de   hombres  y mujeres, y de aquellos que  tenían  comprensión para  oír (niños de cierta  edad).  Los   críticos dicen que la ley de Moisés que   trajo  Esdras no debe  entenderse  como significando el Pentateuco;  ellos  demandan  que  esta  era  una  colección de  diferentes   leyes,  y  parte del  así  llamado "código  sacerdotal" que  aun entonces,  de  acuerdo a esta  escuela  critica,  no estaba plenamente  terminado.  Considerando que  el criticismo  destructivo niega que  Moisés es el autor del  Pentateuco,  ellos  están  obligados  a recurrir  a estos argumentos  en  vista a sustentar  su  teoría. No  hay  razón  válida  para  dudar que  cuando el  libro de la ley de Moisés  fue  pedido y Esdras  lo  trajo ante  el  pueblo,  que  este  era  el  Pentateuco, que los  judíos llaman la Torah, la ley.

A  esto   siguió gran atención  a la  lectura,  desde la mañana  hasta el  mediodía. Esdras  estaba   sobre  un  púlpito de madera,  que  fue   levantado para  este propósito.  Juntamente  con  Esdras  eran 13  hombres;  en todo, contando a  Esdras,  14, quienes  hacían  frente  al  pueblo. Ellos  probablemente  tenían  turnos para  leer la ley.  Sus  nombres   son  interesantes si  consideramos  sus  significados, Matatías, (Don de   Jehová);  Sema,(escuchando);  Anías,(respuesta de  Jehová);  Urías,(Jehová es  luz);  Hilcías (porción de Jehová); y Maasías (obra de  Jehová);  a su mano derecha; y a su mano izquierda, Pedaías, Misael,(¿Quién es  como Dios?);  Malquías,(Rey es Jehová);  Hasum, (riqueza);  Hasbadana, (estimado por  juzgar);  Zacarías (Jehová recuerda); y Mesulam (recompensa.).  Estos  nombres   son  sugestivos de la misma  Palabra. Entonces  Esdras  abrió el libro  ante  todo  el  pueblo. Gran  reverencia  fue manifestada a la Palabra  por   todo  el  pueblo  estando de pie. Entonces  Esdras   bendijo a  Jehová el  gran Dios. Amén, amén  fue  la respuesta  del  pueblo,  y  con eso levantaban sus manos. Después  inclinaron sus   cabezas  y  adoraron a  Jehová con sus  rostros en  tierra. Esdras   y el  pueblo creyeron que lo que  habían leído  era la palabra de  Dios.  De  allí  esta   reverencia,  alabanza  y  actitud de sumisión.  ¡Cuán poca   reverencia por la palabra de  Dios manifiesta   nuestra   generación!  Esto es  también  fruto del criticismo  destructivo, que   ha puesto la  Biblia al  mismo   nivel  con la literatura  común.  Otras  trece  personas se mencionan que,  con los levitas,   hacían al pueblo  comprender  la ley.  Algunos piensan  que el  pueblo  no  comprendía  hebreo,  y  que  el  texto   hebreo tenía que   traducirse  al  arameo.  Esto probablemente es  incorrecto.  El  hebreo no era  desconocido después de la  cautividad,  porque  Hageo,  Zacarías,  y  Malaquías   hablaron  y  escribieron  en ese  lenguaje. Esto mas  bien  significa  la  interpretación de lo que se  había  leído, es  decir,  una  exposición de  esto.  Los   nombres de estos  trece  expositores  también son de   interés.  El primero es "Jesúa, (Jehová es  salvación;"  que es la  gran  verdad que  toda la  exposición de la   Biblia debe  enfatizar.

Vv. 9-12.  Cuando el pueblo escuchó las palabras de la  ley, lloró. Sus  conciencias  fueron tocadas  a causa de su pecado individual  y   nacional;  ellos se  juzgaron a  si mismos.  La palabra  fue  creída; su  piadosa  aflicción ha  sido  expresada por  medio de  lágrimas , y  de este modo ellos  estaban preparados para  las palabras de estimulo  y aliento que  Dios dio a   través de Nehemías, Esdras  y  los  levitas. "Día santo es a Jehová nuestro Dios; no os entristezcáis, ni lloréis; porque todo el pueblo lloraba oyendo las palabras de la ley.  Luego les dijo: Id, comed grosuras, y bebed vino dulce, y enviad porciones a los que no tienen nada preparado; porque día santo es a nuestro Señor; no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza." Y esto fue  hecho. Ellos  eran el pueblo de  Dios,  separado  para  Él,  y  cuando  ellos   recordaban Su  bondad,   se  regocijaban en Él.  Siendo  reconfortados,  ahora debían  recordar "a quienes  no  habían preparado  nada."

Vv. 13-18. La   fiesta de los  Tabernáculos  fue  celebrada  por  ellos. Al leer la ley llegaron al mandato de  Moisés  para los  hijos de  Israel, donde  se  decía que  "habitasen los hijos de Israel en tabernáculos en la fiesta solemne del mes séptimo;"  Ramas  de  palmeras, olivos, pinos eran usadas  para  construir  tabernáculos en  conmemoración de  la jornada del  desierto. Esto  fue  hecho enseguida por ellos en obediencia a la  palabra de  Dios.  De  este  modo  tenemos  tres  hechos  concernientes  a  la Palabra  en este  capitulo; leer la palabra,  creer  en la Palabra,  y  obedecer la Palabra. Entonces  hubo  gran  felicidad al  celebrar la  fiesta de los  Tabernáculos. Las palabras, "porque desde los días de Josué hijo de Nun hasta aquel día, no habían hecho así los hijos de Israel",  presentan   una  dificultad.  Leemos  en Esd. 3:4 que la  fiesta de los  Tabernáculos  fue  celebrada   inmediatamente después de la  llegada de  Zorobabel; tampoco parece posible que los  reyes  que  han  temido a  Dios  en el pasado  hayan pasado por alto  esta   fiesta. 1  Rey. 8:2, 65 nos muestra que  Salomón  celebró  esta   fiesta de  Jehová.  Esto no puede significar por lo  tanto que  el pueblo de Israel haya  descuidado celebrar la  fiesta de los  Tabernáculos por mil años. El  énfasis debe  ponerse sobre  la palabra "así",  esto significa que  nunca antes la  fiesta de los  Tabernáculos  había  sido  celebrada en esta manera. La  lectura de la  palabra y el  avivamiento que  siguió produjo  tal  gozo  y  sincero  celebrar de la  fiesta,  como  no  había   sido desde  los  días de  Josué.

  

CAPITULO  9

     1. La humillación  y  confesión pública  (9:1-5) 
     2. La  gran  confesión  y   oración  (9:6-38)

Vv. 1-5. Dos  días después que la  fiesta de los  Tabernáculos hubo  terminado esta   humillación  y  confesión de pecado  tuvo  lugar.  La  congregación  reunida ayunó,  con  saco  de cilicio y  tierra sobre  si.  El mal  confesado debe ser  puesto a   un lado.  Ellos se  separaron de  todos los  extranjeros,  y  después de su  confesión   adoraron  a Jehová.  Aquí  nuevamente  está el justo orden de   un   avivamiento  espiritual.  Leer, escuchar  y  creer  la  palabra  siempre  va primero;  humillación,  juicio propio,  confesión  y  verdadera  adoración sigue.

Vv. 6-38.  Los  levitas que  ocupaban la  plataforma (llamada  aquí  peldaños) llamaron al pueblo a estar de  pie y  bendecir    el glorioso nombre de  Jehová.  A esto siguió un ruego.  Este es el más largo  ruego u oración  registrada en la  Biblia y es muy parecido a la oración de  Daniel  (Dn.9) y la oración de  Esdras  (Esd.9).  Estas tres oraciones merecen ser comparadas y estudiadas cuidadosamente.    

Primero  tenemos  una   Hermosa  invocación   y estallido de  adoración. "Tú solo eres Jehová; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ejército, la tierra y todo lo que está en ella, los mares y todo lo que hay en ellos; y tú vivificas todas estas cosas, y los ejércitos de los cielos te adoran."  Aquí  tenemos  la  alabanza del  Creador,  cuyo  poder  es   reconocido,  como   siendo   también el  Preservador de su  creación.  El pacto de Dios  con Abraham  y la simiente de  Abraham son  después  mencionados (9:7-8) y a  esto  sigue el  relato  de la  libertad  de  sus padres desde  Egipto.  Él era  su Redentor (9:9-11).  La  experiencia del  desierto se  declara en los  vv. 12-21.  El  Creador-Redentor los  guió en  un  pilar  de nube de  día  y  en  una  columna de  fuego de noche; Él  habló  con  ellos, les dio Sus   mandamientos.  Les   suplió  pan del cielo y  agua de la  roca. Después sigue la   historia de su  desobediencia, y con qué misericordia  Él  trató con sus padres. "Y enviaste tu buen Espíritu para enseñarles, y no retiraste tu maná de su boca, y agua les diste para su sed. 
9:21 Los sustentaste cuarenta años en el desierto; de ninguna cosa tuvieron necesidad; sus vestidos no se envejecieron, ni se hincharon sus pies."  La  posesión de la  tierra  de  Canaán es  presentada   en los   vv. 22-25,  revelando la   fidelidad de  Dios  y  Su poder en  favor del  pueblo   redimido. Los vv. 26-30 cubren el periodo de los  jueces  y profetas.  En todo la misericordia de Dios es exaltada.  Después   viene  un  ruego por  misericordia,  con el   reconocimiento  de sus pecados  como   nación. 



                                CAPITULO  10

     1. Aquellos que  firmaron el  pacto  (10:1-27) 
     2. Las obligaciones del pacto (10:28-39) 
Vv. 1-27. El  ultimo   verso del  capitulo anterior   menciona un  pacto. "A causa, pues, de todo esto, nosotros hacemos fiel promesa, y la escribimos, firmada por nuestros príncipes, por nuestros levitas y por nuestros sacerdotes" En  este  capitulo encontramos  los  nombres de los  cabezas de las diferentes  casas que  sellaron el pacto,  que  significa que  ellos  pusieron sus firmas. De  acuerdo  a  la  tradición  talmúdica estos  firmantes constituyeron  "la  Gran Sinagoga."  Originalmente  ésta  consistía de  120 miembros, pero finalmente  solo 70  pertenecían a  ella. Su pacto es como  sigue:    


     (1) No contraer  matrimonio con mujeres  paganas; 
     (2) Guardar  el  sábado; 
     (3) Guardar  el   año  sabático; 
     (4) Pagar  cada  año cierta  suma de  dinero para  el   templo; 
    (5) Suplir madera  para  el  altar; 
     (6) Pagar lo debido a los  sacerdotes; 
     (7) Coleccionar y  preservar las  Santas  Escrituras.

La  lista es  encabezada por Nehemías con su  título oficial como   gobernador  (Tirshata).En los  vv. 2-8 se nos presentan las  casas  sacerdotales.  Las  casas  levíticas son  registradas   en los  vv.9-13.  Por el  libro de Esdras  aprendemos  que solo  cuatro  casas  sacerdotales y solo dos   casas  levíticas  retornaron  bajo  Zorobabel. Aquí  tenemos  21  casas  sacerdotales y  diecisiete casas  levíticas.  Esto muestra  un marcado aumento.  Las casas  principales del  pueblo eran  24; sus  nombres son  dados en los   vv. 14-27.

Vv. 28-39.  Además de los  cabezas de  casas  paternas  registrados  en  este   capitulo estaba el  resto  del  pueblo, sacerdotes,  levitas  (los  individuos), porteros,  cantores   y  netineos  (Esd. 2:43); todos  estos se  habían separado  y  entrado en una  maldición,  y  también en  un juramento.  Debe haber  habido alguna  fórmula  en  conexión  con   firmar el  pacto, en el cual los  firmantes  declaraban que  si  rompían el pacto de  Dios  harían algo a  ellos (la maldición) y  después por   un  directo  juramento decían que  guardarían el pacto.  Las obligaciones del  pacto son  presentadas en el  resto del   capitulo.  Estas   obligaciones  pueden  resumirse en  una  palabra, "obediencia."  Ellos pactaron  y juraron obedecer  la  ley de Dios  y  cumplir  todos los  mandamientos.

III. EL  PUEBLO  ESTABLECIDO,  LA DEDICACIÓN  DEL MURO, Y ACTOS  FINALES DE  NEHEMÍAS. 
CAPITULO 11

     1. Los  que  se  ofrecieron  voluntariamente  (11:1-2) 
     2. Los   cabezas de los  residentes de Jerusalén  (11:3-24) 
     3. Los  habitantes  fuera de Jerusalén  (11:25-36)

Vv. 1-2. Un  espléndido  ejemplo de  sacrificio propio  se nos presenta en  estos  dos  versos. Ciertos  hombres se  ofrecieron  voluntariamente  para morar  en  Jerusalén, y el pueblo los  bendijo por  este  sacrificio  voluntario. Debe  explicarse  que  Jerusalén  no era entonces  un lugar deseable para   residir. Los  enemigos de la  ciudad  estaban  buscando  destruir  sus  fortificaciones  y  dañar a  sus   habitantes, y estos estaban en  constante   actividad. Había muchos  peligros  para aquellos que  moraban en esta  ciudad.  Por esta  razón  la   gran  mayoría de los  cautivos  retornados preferían  vivir   fuera de los  muros de Jerusalén. Se decidió hacer  que la  décima  parte de los  hombres  morase  en Jerusalén.  La decisión se hizo por suerte. Pero entonces  estos  voluntarios   vinieron  al  frente y  manifestaron su  negación  propia   y  valentía.

Vv. 3-24. Aquí  tenemos  otro  registro de los  nombres   registrados  en el  libro de  Dios,  y  que  no es  olvidado por Él.  Los   hijos de  Judá, los   hijos de  Benjamín,  los  sacerdotes  que  actuaron  como  oficiales en el  templo, los  levitas,  los  netineos,  y aquellos con llamamientos  especiales   son nombrados.  Algún  día  Dios  lo  recompensará por su  fiel servicio. 


Vv. 25-36. Aquellos  que  vivían  fuera de  Jerusalén, en  villas, son nombrados en los  versos  finales de  este   capitulo. 


CAPITULO 12

     1. Sacerdotes   y  levitas en el  tiempo del   retorno  bajo  Zorobabel  y Jesúa  (12:1-9) 
     2. Los  descendientes de  Jesúa, el sumo  sacerdote  (12:10-11) 
     3. Los  cabezas de las   casas  sacerdotales en  tiempos de Joacim  (12:12-21) 
     4. Cabezas de las   casas  levitas  (12:22-26) 
     5. La dedicación  de los  muros  (12:27-43) 
     6. Provisiones para los  sacerdotes  y  levitas, y otros  oficiales del   templo (12:44-47)

Vv. 1-9. Los   nombres de los  sacerdotes  y levitas, que  subieron  con  Zorobabel,  el  hijo de  Salatiel,  y  Jesúa (o  Joshua), el   sumo  sacerdote,  son  registrados primero.  Esdras, mencionado en el  primer  verso, no es el  Esdras  del  libro de  Esdras.  De  acuerdo al  v.7 estas  personas "eran los  principales de los  sacerdotes  y de  sus  hermanos en los  días de  Jesúa."  Ellos  constituían los  cabezas  de  los  24  cursos en que  se  dividía el  sacerdocio (1  Crón. 24:1-20) . Solo  cuatro  cabezas  de estos  cursos  habían  retornado de la   cautividad; Jedaías,  Immer, Pasher y Harim. Estos  fueron divididos por  Zorobabel y Jesúa en los  originales  24  cursos; pero solo  22  se mencionan en este   registro.  El Abías del   v.4 es  uno de los  ancestros de Juan el   bautista (Lc.1:5.) 

Vv. 10-11.  Este es  el  importante registro  de los sumos sacerdotes, descendientes de  Jesúa. Desde  ahora  en la  historia  cronológica del  pueblo las cuentas  no se  hacen más  del  reino  de los   reyes,  sino  por  las  sucesiones de los  sumos  sacerdotes.  Jadúa es  indudablemente el  mismo que  es mencionado por  Josefo,  el  historiador  judío.  En sus  vestiduras de  sumo  sacerdote  él  salió al  encuentro de  Alejandro  el  Grande  cuando  él sitiaba  Jerusalén y ese  fue el  medio de salvar a  Jerusalén.  Alejandro cayó  sobre  su  rostro cuando  vio a  Jadúa, porque el  gran rey  demandaba  haber  visto esta  misma  escena  en  una   visión.  Considerando  que  Jadúa no  estaba en el   oficio hasta   un  considerable   tiempo  después de la  muerte de  Nehemías,  el   nombre   Jadúa debe  haber  sido  añadido después,  bajo la  aprobación del Espíritu de  Dios,  de manera  que la  descendencia de  Jadúa  pudiera ser  preservada.

Vv. 12-26. Los cabezas de   casas paternas sacerdotales en el  tiempo de  Joacim (el hijo de Jesúa,  v.10) son  aquí  registrados, como   también los    cabezas de las   casas  levitas. La sentencia, "también los  sacerdotes, en  el reino  de Darío el  persa" (Darius Codomannus 336-331), fue probablemente  añadido  después, bajo la dirección del  Espíritu  Santo.  Nuevos  comentarios sobre los  nombres   registrados no es  necesario.

Vv. 27-43. Un pleno e  interesante   relato de la  dedicación  del  muro sigue al  registro de  nombre. Los   cantores  son  registrados primero (vv. 27-30) porque esta  era  la  ocasión de  alabanza  y  gran  regocijo. Ellos se reunieron en  todo lugar para  celebrar la dedicación  con  cánticos, címbalos, salterios  y arpas. Sin  duda que los  Salmos  fueron  usados  por  esta  multitud de   cantores,  cuando  daban  gracias en  santo  cántico.  ¡Qué  cántico y  regocijo habrá  algún  día  cuando "los  rescatados del  Señor retornen y  vengan a  Sión  con  cánticos  y eterno  gozo sobre sus   cabezas"  (Isa. 35:10).  Una   gran  procesión se  hizo a   través del muro. Esta   fue la principal  ceremonia  de  la dedicación. La  procesión  consistía de dos  compañías, una que  salía por la  derecha,  y la  otra por la  izquierda. Una  compañía  estaba  liderada por  Nehemías  y probablemente  la  otra  por  Esdras,  el  escriba. Osaías (libertado de  Jehová) y  la  mitad de los  príncipes de  Judá   son primeramente  mencionados en  una  compañía.  Las dos  compañías  daban  gracias,  sin  duda   respondiendo la  una a la  otra.  Quizás ellos  usaban los  Sal. 145-147.  De  esta  forma   cantando   y alabando a  Jehová ellos llegaron a la   casa de  Jehová.  Aquí  la  más  grande  alabanza  fue escuchada, por toda la compañía. Siete   sacerdotes   tocaban  las  trompetas y había  otros ocho  con ellos. El coro cantor aumentaba  más   y  más, de manera que el  sonido de  gozo se  escuchaba desde  lejos.  Grandes  sacrificios fueron  ofrecidos y  eran gozados por todos.  Era el  Espíritu de  Dios  quien producía  este  gozo, "porque  Dios los  había  hecho  regocijarse  con   gran  gozo."

Vv. 44-47. Los  siervos de Dios,  sacerdotes  y  levitas,  no fueron  olvidados.  Ellos llevaban sus diezmos  y  hubo  abundante provisión para   todos. Tales   fueron los   benditos  resultados bajo el  avivamiento  espiritual  de Esdras  y  Nehemías. Pero  cuando  nos volvemos al último libro  del A. Testamento,  a  Malaquías, aprendemos que el declinamiento pronto  tuvo lugar,  porque escuchamos  lo  contrario de lo que es  registrado aquí. "¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado en  vuestros  diezmos   y  ofrendas." (Mal. 3:8).  Por tanto   una maldición descansaba sobre la   nación (mal. 3:9-12.) 
    

CAPITULO  13

     1. La separación de la multitud  mezclada  (13:1-3) 
     2. La alianza   impía repudiada (13:4-9) 
     3. Acción de  Nehemías en   favor de  levitas   y  cantores  (13:10-14) 
     4. Provisión para la  observancia del  sábado  (13:15-22) 
     5. Protesta de  Nehemías  (13:23-29) 
     6. Testimonio de  Nehemías  en  cuanto  a su propia  obra  (13:30-31)

Vv. 1-3. "En ese  día" no significa el  mismo día  cuando  el  muro  fue  dedicado. Este  fue  un considerable  tiempo después,  porque  leemos en  el  v.10 que los levitas  no  habían  recibido   su porción .  Fue diferente  cuando el  muro  fue  dedicado. En  cierto día   cuando la ley  fue leída  nuevamente,  ellos llegaron al pasaje en Dt. 23:3-5, donde  está  escrito que  un  amonita  y moabita no entrarían jamás  en la  asamblea de Dios. La obediencia  siguió  enseguida, "ellos separaron de  Israel a  toda la multitud  mezclada."

Vv. 4-9. Aquí  tenemos la primera  indicación de  declinamiento,  que  en  días  de Malaquías  ha   alcanzado su  clímax.  Tobías  era  un  amonita,  y  con Sanbalat y Gesem se ha  opuesto firmemente  a  la  edificación  del  muro (cap.6). Eliasib,  el  sacerdote,  que  tenía el  cuidado de las  cámaras de la   casa de  Dios,  se  había aliado  con  el  enemigo de Jerusalén y preparó para  este  hombre  una   gran  cámara  en el  templo.  Allí él  guardaba los  bienes de  su  casa (v.8).  Nehemías   había  estado ausente de la  ciudad,  pagando  una   visita a la corte Persa,  y  durante su ausencia   ocurrió  todo  esto.  Fue probablemente justo  después de  su  retorno que la ley fue leída y que  guió a la  separación de la  multitud mezclada, y esto en el  tiempo  guió al  descubrimiento de la alianza del  sacerdote  con  Tobías.  Nehemías  actuó  rápidamente,  estando profundamente  entristecido. Él no  podía  tolerar  tal alianza  y profanación de la   casa de  Dios.  Cuánto más  grande y ofensivas  son las  alianzas  en la   cristiandad,  y la profanación de lo  mejor de Dios.

Vv. 10-14.  Durante la  ausencia de  Nehemías los  diezmos  no  habían  sido  dados,  y los  levitas  y  cantores  no  habían   recibido nada.  En  consecuencia  ellos  dejaron la  ciudad  y la  casa de Dios  fue  abandonada.  Es posible que el pueblo  haya  sido ultrajado por la  alianza  de  Eliasib con Tobías,  y haya  rehusado los  diezmos.  Nehemías  puso  todo  en orden, y  señaló  tesoreros. Sobre el ruego del  v. 14  ver   el  cap. 5.19.

Vv. 15-22. Otra   evidencia del  declinamiento que  había  comenzado después  del  avivamiento  espiritual  fue la  relajación en  guardar  el  sábado.  Nehemías  vio a algunos  en el  día sábado que pisaban lagares ; otros llevaban  cargas en  día  sábado a  Jerusalén;  mientras  otros  vendían .  Y   hombres de  Tiro  vendían peces y otras  cosas  al pueblo en día  sábado.  Estamos  seguros que  durante la  ausencia  de  Nehemías la ley de  Dios  no fue   más leída,  o ellos  no podrían haber  caído en  este mal.  Todo  declinamiento  comienza  con  descuido de la  palabra de  Dios.  Entonces  Nehemías  contiende  con los nobles. "¿Qué mala cosa es esta que vosotros hacéis, profanando así el día de reposo?  ¿No hicieron así vuestros padres, y trajo nuestro Dios todo este mal sobre nosotros y sobre esta ciudad? ¿Y vosotros añadís ira sobre Israel profanando el día de reposo? "

Nuevamente. Él no solo   reprende el mal,  sino que  actúa enérgicamente, y el día  sábado fue  santificado.

Vv. 23-29. ¡Ay! La  carne es la   carne,  y siempre  será lo  mismo.  Algunos  judíos   volvieron sus  espaldas   y deliberadamente  contrajeron matrimonio con mujeres de  Asdod,  Amon y  Moab. Su  linaje hablaba  un  lenguaje mezclado. Nehemías  actuó  con  santo  celo.  Él los maldijo, los  hirió y arrancó  sus  cabellos. Y Joiada, el   hijo de  Eliasib el sumo  sacerdote, que  había  hecho  alianza  con  Tobías,   se había  casado con la   hija de  Sanbalat, el  horonita.  Nehemías  se negó a  tener  algo  con él,  "lo  alejé de  mi."

Vv. 30-31.  La  cosa   final que  escuchamos de  Nehemías es  su  testimonio  concerniente a si mismo  y su oración,  "acuérdate de  mi."  En el día de  Cristo en  gloria,  este  gran   hombre de  Dios ciertamente  será  recompensado por su  celo  y   fiel  servicio.