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LA SANTA TRINIDAD

 

Llamo su atención a ese tremendo tema, la Santa Trinidad, y voy a leer, no exactamente como un texto sino como un punto de partida, el texto más frecuentemente citado en la Biblia. No pienso que pueda haber alguna cuestión en cuanto a cuál es ese texto. En diez mil iglesias en esta y otras tierras en el mundo, dos o tres o más veces cada día del Señor, incontables  miles de veces en los servicios nocturnos este texto es citado.

 

Este es el último verso del cap.13  de la segunda epístola a los Corintios. "La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo, sea con todos vosotros. Amén" (2 Cor.13:14).

 

Ciertamente estoy correcto al decir que no hay otro verso en la Biblia que  es citado y ha sido citado a través de todos los siglos cristianos más frecuentemente que este, y este texto pone ante nosotros en una forma muy clara la unidad de la Deidad y también las tres personas en la Santa Trinidad. La verdad de la Trinidad forma una de las grandes revelaciones de la gracia. No pienso por eso que nunca encontremos la Trinidad en el Antiguo Testamento. Tenemos esto, pero no tan claramente como en el Nuevo Testamento.

 

El mismo primer verso de nuestra Biblia hace más que sugerir una trinidad en la Deidad. Éste positivamente afirma esto. Leemos en Gén.1:1, "En el principio creó Dios los cielos y la tierra." Es un hecho bien conocido que en hebreo la palabra para Dios aquí es Elohim, y el "im" al final de un nombre hebreo es la forma plural. En hebreo, como en algunos otros lenguajes, hay tres  números, singular, dual, y plural. El singular, por supuesto,  es uno; el dual es dos, y el plural significa que el nombre se refiere a tres o más. El singular para Dios es El, o Eloah, el plural Elohim. No hay dual en esta instancia, de manera que leemos aquí, "En el principio Elohim (el Dios Triuno) creó lo cielos y la tierra." A menudo se ha señalado por estudiosos que mientras la palabra "Dios" está en plural, la palabra "creó" está en singular, de manera que esto sugiere el maravilloso misterio de la Trinidad actuando en unidad; tres personas un Dios, actuando juntos, en la creación del universo. Es perfectamente justo decir que creemos en Dios el Padre, Creador de los cielos y la tierra; y es también correcto decir que  Dios  por Su Espíritu hizo los cielos y la tierra; como también es correcto decir que el Hijo fue el Creador. "En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios. El mismo estaba en el principio con Dios. Todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho."

 

En el libro del profeta Isaías hay dos muy prominentes escrituras que introducen a las tres personas de la Deidad claramente ante nosotros. En el cap.48:16, escuchamos hablar al Mesías. A través de toda esta sección del libro el Espíritu de Dios pone ante nosotros la venida y rechazo de nuestro Señor Jesucristo, el Mesías de Israel, y en el v.16 el Mesías, hablando a través del profeta, dice esto, "Acercaos a mí, oíd esto: desde el principio no hablé en secreto; desde que eso se hizo, allí estaba yo; y ahora me envió Jehová el Señor, y su Espíritu". Sabemos que estas palabras se refieren al Señor Jesucristo porque en la palabra de Dios leemos que Él declaró "en secreto no he dicho nada" (Jn.18:20) y este es el pasaje al cual Él se refirió. De modo que aquí estamos escuchando la voz de nuestro Señor Jesucristo, Mesías de Israel, el eterno y santo Hijo de Dios que debía ser manifestado en carne. "Acercaos a mí, oíd esto: desde el principio no hablé en secreto; desde que eso se hizo, allí estaba yo; y ahora me envió (contemplando la Encarnación) Jehová el Señor, (Dios Padre) y su Espíritu (es decir el Espíritu Santo)" de manera  que  aquí tenemos la Trinidad en el libro del profeta Isaías. A menudo se dice  que el Antiguo Testamento no nos dice nada acerca de la Trinidad de la Deidad y algunos de nuestros amigos judíos consideran la  doctrina de la Trinidad como solamente una idea  cristiana, pero no hay duda que aquí en Isaías  tenemos a las tres personas indicadas, el Mesías (el Señor Jesucristo), Dios el Padre y el Espíritu Santo.

 

Después en un capitulo de este mismo libro (cap.61) tenemos a las tres personas claramente indicadas. Este es el pasaje que el mismo Señor Jesucristo leyó en la sinagoga en Nazaret y que Él se aplicó a Sí mismo, diciendo, "Este día esta escritura se ha cumplido en vuestros oídos" (Lc.4:21). Note como las tres personas vienen ante nosotros allí. "el Espíritu (el Espíritu Santo) del Señor está sobre Mí ( es decir, el Hijo); porque el Señor (es decir, Dios Padre) me ha ungido, para predicar (el evangelio) las buenas nuevas a los mansos; Él me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón, a proclamar libertad a los cautivos...; a proclamar el año aceptable del Señor" (Isa.61:1), y usted  recordará que cuando el Hijo de Dios, nuestro Salvador, después de haber leído, cerró el libro. Cuando usted mira el texto, hay una coma que sigue, y Él no terminó la sentencia. ¿Por qué Él no la terminó? Porque  no había llegado aun el tiempo para "la venganza de Dios;" de modo que nuestro señor Jesús puso toda la edad de gracia dentro de esa coma. El día de venganza no llegará hasta que el día de predicación del evangelio termine.

 

Ahora, si vinculamos  los  pasajes del Nuevo Testamento con estos  veremos cuan completamente ellos cumplen lo que tenemos aquí proféticamente anunciado en el Antiguo Testamento. Mt.3:16 lee, "Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él." Note lo que  tenemos aquí.  El Hijo,  en humanidad, sale de las aguas del bautismo donde El había declarado que le convenía cumplir  toda  justicia. Es  decir,  que en Su bautismo, Él prometió morir a favor de pobres pecadores que habían fallado completamente y ahora mientras Él sube del río los cielos se abren sobre Él, una manifestación visible del Espíritu desciende y permanece sobre Él. Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo. Esta es la Trinidad. Dios el Padre ungió a Jesús (Dios el Hijo) con el Espíritu Santo, (el divino y eterno Espíritu de Dios). Y después la voz del Padre es  escuchada diciendo, "este es Mi Hijo amado en quien tengo toda Mi complacencia." Y cuando finalmente  nuestro Señor Jesucristo va a la cruz usted notará como el Padre y el Espíritu Santo tienen cada uno su parte en la obra de la cruz.

 

En Juan 10:17, 8, el Señor Jesús dice, "Yo pongo Mi vida para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que Yo la pongo de Mi mismo. Tengo poder para ponerla y para volverla a tomar". Se nos dice que el Padre envió al Hijo para ser el Salvador del mundo y la propiciación por nuestros pecados. También leemos que fue "en el poder del Espíritu eterno que Él se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios." Aquí nuevamente en redención toda la Trinidad está envuelta.

 

Esto es también verdadero en conexión con la  Encarnación. El Padre dio al Hijo para venir a ser Hombre, el Hijo en gracia quiso nacer de una virgen y fue concebido por el Espíritu Santo. Cuando llegamos a lo que revela la Escritura en cuanto a Su resurrección leemos que Él fue levantado de los muertos por Dios el Padre (Heb.13:20), y aun así existe otro sentido en el cual Él mismo se levantó de entre los muertos. Él dijo a Sus enemigos, "destruid este templo, y en tres  días lo levantaré" (Jn.2:19). "Él hablaba del templo de Su cuerpo." En otra parte, refiriéndose  a poner Su vida, dijo, "nadie me la quita, sino que  Yo de Mi mismo la pongo. Tengo poder para ponerla y para volverla a tomar" (Jn.10:18). En Rom.8:11 se nos dice, "Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros." Padre, Hijo y Espíritu Santo todos han estado comprometidos en la creación; Padre, Hijo y Espíritu también lo han estado en la Encarnación, en el ungimiento cuando Él sale a predicar la Palabra; Padre, Hijo, y Espíritu Santo están todos ocupados e interesados en la muerte y resurrección del Hijo. Y cuando nuestro Señor comisiona a Sus discípulos para ir a todo el mundo, Él revela claramente  la verdad en cuanto a la Trinidad y les manda ministrar en ese nombre.

 

"Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. (Piense en un mero hombre, diciendo, no importa cuán grande el hombre, ¡toda autoridad me es dada en el cielo y la tierra!)28:19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, (haced discípulos de todas las naciones) bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;  28:20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén."

 

Note lo que el Señor les  está diciendo allí. Él dice, "id y enseñad a todas las naciones." ¿En qué nombre? "En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo".

 

Fue algo divertido el otro día cuando uno de mis muchos correspondientes  me escribió: "Mi querido hermano, no creo en orar en el nombre de la Trinidad, en lugar del nombre del Señor Jesús." Yo oro en el nombre del Señor Jesús,  pero cuando predicó invoco la Trinidad y enseño y bautizo en ese nombre. "id por tanto, y enseñad a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo." Debo estar ante los hombres como el representante, y portavoz, de la Santa Trinidad. Porque está  escrito, si alguno habla, hable como oráculo de Dios. Si no puedo estar ante los hombres como representante de la eterna Trinidad, no tengo derecho a intentar dirigirme a ellos. No debo venir ante los hombres  en mi propio  nombre o la autoridad de  alguna  iglesia, sino  bajo el claro mandato de ir y enseñarles, bautizándolos, y todo esto debe ser hecho en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

 

Necesito que usted note estas conexiones "en el nombre del Padre, Y del Hijo, Y del Espíritu Santo." La palabra de Dios es maravillosamente perfecta. Ordinariamente cuando escuchamos a perdonas intentar citar esto, ellos dicen, "en el nombre del Padre, Hijo y Espíritu Santo." Pero no es  así, es en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. ¿Por qué son puestos estos "y"? En vista a que podamos ver  que mientras  hay un solo Dios, aun así  este solo Dios existe eternamente en tres personas, el Padre, y el Hijo, y el Espíritu Santo. Tenemos las conexiones usadas en esa forma en conexión con el mismo hombre. Las personas a veces dicen, "no puedo comprender la doctrina de la Trinidad." Nadie le pide que comprenda esto. ¿Está usted sorprendido de que no puede entender a Dios? ¿Puede usted comprenderse a usted mismo? Piense en los miles de libros de  sicología por medio de los cuales los  estudiosos intentan  explicar al hombre, aun  así ninguno puede  explicar nuestra naturaleza tripartita. Pero en 1 Tes. 5:23, leemos, "Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo."

 

 

 

Aquí tenemos otra escritura donde hombres ordinarios omiten estas conexiones. Ellos generalmente dicen, espíritu, alma y cuerpo, o más  frecuentemente, cuerpo, alma y espíritu; pero el Espíritu Santo fue muy cuidadoso en poner estas conjunciones. "espíritu y alma y cuerpo." Sé que personalmente soy uno, que soy tripartita, y realizó esto en mi propia experiencia, pero no puedo explicar esto. Cuando voy a la palabra de Dios  encuentro que el cuerpo es el asiento de todos los apetitos meramente  físicos de cada forma. Sé de la palabra de Dios que el alma es el asiento de mi personalidad y de todas las emociones naturales. Esta es mi conexión aun con la creación inferior. Los mismos animales tienen almas. En Génesis tenemos, "toda criatura en la cual hay un alma viviente."

 

El alma es el asiento de las emociones. Los animales tienen una naturaleza emocional, pero la diferencia entre el alma del animal y el alma del hombre es que cuando el cuerpo del animal muere, el alma también muere. "las  bestias fueron hechas para ser destruidas." Pero Jesús dijo, "no temáis a los que matan el cuerpo pero que no pueden matar el alma" (Lc.12:4,5) Para el hombre, la existencia  continúa después que el cuerpo muere.

 

El espíritu es la parte más elevada del hombre, esa parte que le da conciencia de Dios, y que de este modo lo distingue de la creación inferior, los animales  con cuidadoso entrenamiento han sido enseñados a realizar grandes y notables cosas en las cuales ellos simplemente imitan al hombre. Pero ellos no tienen ningún sentido de Dios. Existe una cosa que los animales no pueden hacer, no pueden comprender el significado de la oración. Ellos no tienen sentido de responsabilidad hacia Dios. ¿Por qué? Porque la criatura inferior no tiene un  espíritu. "el espíritu del hombre," se nos dice, "es la vela del Señor que escudriña la parte más interior de su ser." Pablo dijo que servía  a Dios en su espíritu. "El Espíritu da testimonio con nuestro espíritu, que somos hijos de Dios" (Rom.8:16)

 

Entonces, el hombre es espíritu, alma  y cuerpo. No solo tengo escritura para esto, porque mi propia experiencia práctica me dice que soy tripartita. A menudo he usado esta  ilustración. Suponga que hay una  reunión de oración por la noche y justo cuando se está preparado para ir. Usted ve, soy cristiano, y si usted también lo es, ¿pensaría ausentarse de la reunión de oración? Usted diría el pueblo del Señor se va a reunir  esta noche para orar y yo debo estar allí.  Pero súbitamente suena mi teléfono. Una voz dice "¿puede venir a vernos? Esta es una noche calurosa. Tenemos helado, melones, ¿vendrá a gozar de estas cosas con nosotros?" Entonces tocan a mi puerta, y otra voz dice, "venga con nosotros. Tenemos una maravillosa tarde musical para gozar." Nunca habría  conocido antes que soy espíritu y alma y cuerpo, como ahora. Enseguida  comprendo que soy tripartita. Mi cuerpo dice, "ve a tomar ese  helado,"  mi alma dice, "ve y goza de la música", ni  espíritu dice, "ve a la  reunión de oración." Y si soy el cristiano que debiese ser, diré, "muchas  gracias, pero voy a una reunión de oración. En otra ocasión será. Pero esta tarde tengo una reunión con el Señor." ¿Y cuál es el resultado? Cuando he pasado unos momentos en presencia del Señor, mi cuerpo encuentra descanso, y mi alma es refrigerada, y mi espíritu es  edificado en Cristo. Soy tripartita. No puedo explicar esto, pero es verdad. De la misma manera no podemos  explicar la Trinidad de la  Deidad, pero Dios  ha declarado esto y yo creo lo que Dios me dice.

 

En el pasaje con que hemos comenzado tenemos a las tres personas  cuidadosamente distinguidas y aun así uno en esencia, en naturaleza, en propósito y todos interesados en nuestra bendición.

 

En Heb.10 tenemos un sorprendente pasaje que pone ante nosotros a las  tres personas y Su obra en conexión con nuestra redención. Este nos muestra a nuestro Señor Jesucristo como el Gran Sumo Sacerdote. "pero este hombre, después de haber ofrecido un sacrificio para siempre por los pecados, se sentó a la diestra de Dios." Allí está Dios el Padre y el Hijo encarnado y resucitado. Después en el v.15, "de lo cual también da testimonio el Espíritu Santo."  Allí tenemos a las  tres  personas.

 

La doctrina de la Trinidad es negada por varios grupos, desde diferentes puntos. Algunos desde antiguos días enseñan que Dios es simplemente una  Trinidad en manifestación. En el Antiguo Testamento, dicen ellos, esta fue la manifestación de Dios como el Padre, cuando Cristo estuvo aquí fue la manifestación de Dios como el Hijo y ahora es la manifestación de Dios  como el Espíritu Santo. Pero eso es completamente contrario a la misma Palabra.  Fue el Señor Jesucristo quien reveló al Padre, y  mientras aquí sobre la tierra  habló de  haber venido de Su Padre y que al Padre iba, también dice que  enviaría al Espíritu Santo quien  daría testimonio al Hijo glorificado y a Su obra consumada. La Escritura es muy cuidadosa en el uso de los nombres.

 

Existe un sistema religioso ampliamente extendido que dice que Dios es impersonal, que Él es simplemente un principio divino. Esta es una absoluta negación de la verdad también. La escritura lo revela como un Padre misericordioso. Un principio no tiene misericordia de nadie, pero Dios nuestro Padre tiene piedad de Su pueblo (Joel2:18) y Él tiene amor del corazón de una  madre. Leemos, "como uno a quien su madre lo consuela, así Yo os consolaré" (Isa.66:13).

 

Los creyentes dicen, "nuestro Padre" y Él es llamado Padre por nuestro Señor  Jesucristo, Dios el Padre es una persona, Dios el Hijo es claramente una persona distinta al Padre, y aun así uno con Él en esencia. "Mi Padre y vuestro Padre," "Mi Dios, y vuestro Dios" (Jn.20:17). Él habló de la gloria que  tuvo con el Padre "antes de que el mundo fuese" (Jn.17:5). Cristo murió por los pecados y leemos que el Padre envió al Hijo para ser el Salvador del mundo. Y en la última noche el Señor Jesús dijo que debía partir de este mundo al Padre (Jn.13:1) Esto de ninguna  manera quiere decir que el Padre y el Hijo son la misma persona, que Él oraba a Sí mismo, y que se dejaba a Sí mismo cuando dejó al Padre, y que Él volvía a Sí mismo.

 

El Espíritu Santo es también mostrado como siendo una persona distinta. Nuestro Señor Jesucristo usa pronombres personales en conexión con el Espíritu, Él, Su, dice  Él, "oraré al Padre, y Él os dará otro Consolador, para que  esté con vosotros para siempre; el Espíritu de verdad; a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce: pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros" (Jn.14:16,17). Allí nuevamente tenemos la Santa Trinidad.  Y después se dice del Consolador, en Jn.16:8, "y cuando Él venga convencerá al mundo de pecado, y de justicia, y de juicio." Se dice que El tomará de las cosas de Cristo y os las mostrará (Jn.16:15). El Señor Jesucristo dijo que el Espíritu Santo procedía del Padre (Jn.15:26). "pero cuando haya venido el Consolador, a quien Yo enviaré del Padre,  el Espíritu de verdad, que procede del Padre, Él dará testimonio de Mí." Y de este modo a través de todo vemos a las tres personas de la eterna Trinidad comprometida y ocupada en nuestra salvación  y santificación.

 

 

H. A. Ironside