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NOMBRES DE DIOS: ESENCIAL Y RELATIVOS

 

Vengo ahora a la teoría de Astruc [1]. Y de sus adherentes; aquella de los documentos Elohísticos y Jehovaísticos. Según uno de estos maestros, uno puede separarlos en el relato por un medio mecánico, un par de cinceles, por ejemplo. En esto, estoy de acuerdo con él; no hay en efecto ningún otro medio de separarlos. Pero estos hombres sabios son incapaces de ver la diferencia que hay entre Dios, revelándose de una manera abstracta como el Ser supremo existiendo por Si mismo (es  lo que comporta el nombre Elohim), y a Dios tomando un nombre relativo (o de relación) Jehová, bajo el cual se hace conocer a los hombres  cuando entra  en una relación especial con ellos. Mi padre es un hombre; pero, aparte de esto,  él es mi padre sin dejar de ser un hombre. Uno estaría fundamentado en decir que el N. Testamento debe componerse de dos documentos, que podríamos separar con cinceles, porque Dios es llamado tanto Dios como Padre. Padre es un nombre de relación en el N. Testamento, como aquel de Jehová en el A. Testamento.

 

Veamos ahora como la Escritura presenta este sujeto. Dios es Dios, pero Él entra en relaciones con el hombre. Esta relación es cuádruple, según las Escrituras, y los nombres que la expresan se relacionan siempre a Dios como tal: El Shaddai (Dios Todopoderoso); Jehová (El Eterno); Padre,  nombre que,  salvo como empleado en figura, pertenece completamente al N. Testamento, y Elion (Altísimo o Soberano), quien,  aunque revelado en las promesas, es el nombre de Dios en el periodo milenial, cuando Él será reconocido como poseedor de los cielos y de la tierra, y todo poder enemigo o que se opone será puesto a un lado. Y estos nombres son claramente manifestados de este modo en las Escrituras, el último con menos evidencia como siendo todavía futuro.

 

Los dos primeros son claramente distinguidos. De este modo, en Éxodo 6:2,3, leemos: "Y Elohim (Dios) dijo a Moisés: Yo soy Jehová (el Eterno), y Yo me he aparecido a Abraham, Isaac y Jacob, como El Shaddai (Dios Todopoderoso); pero no me di a conocer a ellos por el nombre de Jehová". No es que Él no fuese Jehová, sino que Él no  había tomado este nombre en Sus tratos con ellos (ver Gén. 17, 28, 32), Para Israel Él era entonces Jehová, como lo vemos cuando la gran cuestión de saber quién era Dios fue arreglada en el monte Carmelo. "Es Jehová que es Elohim" (1 Reyes 18:39).

 

Para los cristianos, el Hijo mismo habiendo venido, el Padre es revelado, como El mismo Señor dice (Jn.17): "He manifestado tu nombre a los hombres que tu me diste del mundo...Padre santo, guárdalos en tu nombre" Así Pablo: "Cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a Su Hijo, nacido de mujer, hecho bajo la ley, para redimir a los que estaban bajo la ley, par que nosotros pudiésemos recibir la adopción de hijos; y porque hijos, Dios ha enviado el Espíritu de Su Hijo a vuestros corazones, que clama, Abba , Padre". ¡Bendito privilegio! Peculiar a estos que a través de la fe en Cristo Jesús, Él ha dado el título de tomar el lugar de hijos, porque todos somos hijos de Dios a través de la fe en Cristo Jesús.

 

La primera vez que encontramos Altísimo es cuando Melquisedec viene ha encontrar a Abraham. No es que Dios no haya sido antes o siempre el Altísimo. Sino que Él no había tomado este como un nombre revelado con Su pueblo sobre la tierra. Aquí tenemos a uno más grande que Abraham, que lo bendice después de su victoria sobre sus enemigos. Y Dios toma este título, no en conexión con Abraham (que fue El Shaddai, aunque él lo reconoce como tal y también como Jehová), sino con el misterioso personaje, figura claramente (Conforme al Salmo 110, y desarrollado también en la epístola a los Hebreos) de Cristo, Rey de justicia, y Rey de paz, ahora sentado a la diestra del Padre, sobre el trono del Padre (Apoc.3:21), no aún sobre Su propio trono como Hijo del hombre, un sacerdote  conforme a la similitud de Aarón ahora aunque no conforme a su orden, sino de Uno que aparecerá al sonido de la séptima trompeta, cuando Jehová,  Elohim,  Shaddai tomará Su gran poder y reinará; el Anciano de días que se sienta en Su trono, sino el Anciano de días que viene (Dn.7), a quien el Rey de reyes y Señor de señores, el bendito y solo Potentado, mostrará, pero que es Rey de reyes y Señor de señores; cuando, después de la confederación de enemigos, los hombres conocerán que Aquel cuyo nombre solo es Jehová el Altísimo, Elion, en toda la tierra, y el castigará al ejército de los cielos en los cielos (Isa.24:21), el Hijo de Dios e Hijo del hombre a quien todo juicio es encomendado. De manera que cuando el poder Gentil, que Dios ha establecido cuando Él quitó Su trono de Jerusalén, Nabucodosor volvió a sus sentidos y escribió, "Yo, Nabucodonosor levanté mis ojos al cielo, y mi inteligencia se me devolvió, y yo bendije al Altísimo, y alabe y honré al que vive para siempre, y cuyo dominio es dominio eterno, y su reino de generación en generación" (Dn.4:34). No cito a Dn.7 para el Altísimo, salvo v.25, porque la palabra es plural y significa, no dudo, "el alto" o "lugares celestiales". En el v.25, sin embargo, la bestia habla palabras  contra Elion lo que trae el juicio sobre ellos. Entonces el reino del Hijo del hombre será establecido. La pequeña piedra hará pedazos la imagen en juicio, y ella vendrá a ser una gran montaña que llenará la tierra; Dn.2.

 

¿Quién es entonces este Altísimo? Esta es la cosa bellamente discutida en un dialogo poético en el Salmo 91. Hay dos grandes sujetos en la Escritura cuando la reconciliación de Dios ha sido arreglada. La gracia soberana pone a pobres pecadores en la misma gloria del Hijo de Dios,  para que Él pueda ser el Primogénito entre muchos hermanos, lo que no es nuestro sujeto por ahora,  desplegado en la transfiguración [2]. La otra es el gobierno de este mundo (ver Dt.32:8,9), de lo cual los judíos son el centro, como la iglesia lo es de  la gloria celestial bajo Cristo.  Nuestro sujeto actual es el A. Testamento, la parte terrenal. Aquí entonces Jehová, el nombre judío de Elohim, está en cuestión. ¿Quién entonces es el Altísimo? Aquel que tiene este secreto será bendecido. Aquel que mora en el lugar secreto del altísimo morará bajo la sombra del Dios de Abraham, el Shaddai, el Todopoderoso. ¿Quién dirá dónde se encuentra el Altísimo? El Mesías dice, yo tomaré a Dios (Jehová) como el Altísimo; y diré a Jehová, Él es mi refugio. Los vv.3-8 son la respuesta. Después habla Israel, "porque has hecho al Señor (Jehová)  que es mi refugio, el Altísimo, tu habitación, mal no se acercará a tu habitación." Los vv.10-13 continúan esto.  Este es el pasaje por medio del cual Satanás trató de tentar al Señor Jesús para probar si Jehová sería tan bueno como Su palabra, actuando en propia voluntad fuera del camino de la obediencia; esfuerzos que no han llegado a nada  salvo a impotencia ante la autoridad de esa palabra que los racionalistas niegan, pero en la cual el Señor confió y confirmó como habiendo salido de la boca de Dios. En el v.14 hasta el fin, Jehová declara Su pensamiento, cerrando el diálogo, y poniendo Su sello sobre la confianza del Mesías en Él. Aquí Jehová el Dios de Israel, se muestra como el Todopoderoso y Altísimo, en el último carácter introduciendo la bendición sobre la tierra: Jehová, mi Dios, el Altísimo, tienen la bendición prometida de Abraham. "Padre" es por supuesto, dejado afuera, el nombre que pertenece a la familia celestial cuando los judíos han sido puestos a un lado por haber rechazado a Jesús, un estado de cosas introducido entre el fin de la semana 69 y la última mitad de la semana 70 de Daniel, "El tiempo de angustia para Jacob".

 

Entonces, en las escrituras del A. Testamento, Jehová es el nombre regularmente tomado por el escritor, cuyo completo llamamiento fue por la revelación de éste (Ex.6), y por todos los profetas de las naciones cuyo Dios Él era. Pero era de toda importancia para ellos saber que Él era el Dios que es ehyeh asher ehyeh, "Yo soy el que Soy" el Dios siempre existente, que subsiste en Si mismo y el Creador de todas las cosas.  Y esta es una gran verdad a la que puedo llamar la traducción del nombre en Apocalipsis; no "que fue, es y ha de venir", sino "que es, fue (el Dios conocido de antiguo, y "el que viene" Cuando Él sea el Anciano de días, y Altísimo, poseedor del cielo y de la tierra, y Su nombre conocido (Jehová, y solo Jehová) sobre toda la tierra.

 

Entonces, también, era de toda importancia que este mismo nombre Jehová fuese conocido como el Dios de Abraham que había, desde el principio dado (salvo Cristo proféticamente) la promesa incondicional. (Ver las bases históricas de todo esto que nos da Josué 24). Aún la raza de Sem había caído en la idolatría (de la que no había traza antes del diluvio), y esto en la propia familia de Abraham. Entonces Dios llama a Abraham a salir del orden y conexión que Él mismo había formado, parentela, y casa de su padre, para ser de Él,  a un país que Él le mostraría. La gracia soberana  que lo escogió, el llamamiento de Dios, y las promesas son los grandes principios manifestados cuando el mundo era no solo malo ante Dios, sino que también había puesto a los demonios en Su lugar. La revelación  de la iglesia solo debía realizarse después de Pentecostés; pero Abraham es la raíz y punto de partida de esa bendecida raza. Adán fue el cabeza de una raza caída; santos individuales desde Abel, y el juicio de la maldad en el diluvio, y gobierno establecido en Noé para restringir el mal; pero en Abraham tenemos al cabeza de una raza  que pertenece a Dios sobre la tierra, sea conforme a la carne o al Espíritu, la raíz del árbol del olivo; Rom.11.

 

Hay muchas lecciones importantes conectadas con esto, pero no puedo tocarlas ahora. Jehová, el Dios de Israel, fue el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Este era Su nombre para siempre, un memorial para todas las generaciones; Ex. 3:15. Dios como Dios, el Ser que es, no una criatura que comienza a existir, sino que existe en Si mismo- El Todopoderoso, que llamó al vaso de la promesa sin condición, y Jehová el Dios de Israel bajo quien los judíos tomaron las promesas  bajo condición de obediencia [3], deben ser identificados. Entonces, mientras es importante mantener el nombre esencial de Dios, y al Dios que existe en Si mismo contrastado con cada criatura, y mantener este carácter esencial ante sus pensamientos, fue igualmente importante mostrar que Jehová era ese Dios, no un mero dios nacional como aquellos de los paganos. Esto, y la diferencia de promesa sobre condición, e incondicional, corre a través  del A. Testamento desde el Pentateuco hasta Nehemías [4], y la distinción es la base  del razonamiento de

 

Pablo en el N. Testamento.

 

Cuando se trata de lo que Dios, como Dios, era o hacía, Él es llamado Dios, Elohim; si el relato es dado por aquellos que conocen a Jehová, ellos hablan de Dios bajo este nombre; y, cuando la solemnidad del nombre de Dios como tal debe ser agregada a Dios conocido como estando en relación con el hombre, tenemos Jehová Elohim; finalmente, cuando se trata de las relaciones especiales con Israel, encontramos Jehová tu Dios o nuestro Dios. Es constantemente así en Deuteronomio, donde Moisés se dirige personalmente a Israel. Toda persona dotada de inteligencia espiritual sentirá siempre la diferencia entre estos dos nombres. Algunas veces es el simple estado de los sentimientos  que es expresado de este modo; otras veces, es de una importancia real, cuando la gloria de Dios,  como tal está en cuestión.

 

Podemos ver la diferencia análoga en el N. Testamento. No solamente se dice: Salid del mundo, y me seréis hijos e hijas, dice Jehová Shaddai (2 Cor. 6:17,18); pero en la epístola a los Hebreos, donde se trata la cuestión de saber como el hombre puede acercarse a Dios como tal, nunca encontramos el nombre de Padre, sino siempre Dios. Tampoco lo encontramos en el Apocalipsis, salvo en el Cáp.14, donde Su nombre (aquel de Cordero) y el nombre de Su Padre están escritos sobre la frente de un remanente especial allí mencionado, pero es el nombre de Su Padre (ver también 1:6). Es del trono de gobierno del mundo que  trata este libro, también Dios es llamado Jehová, Elohim, Shaddai, ,  El Señor, Dios Todopoderoso, como lo vemos en el Cáp. 4, 11,15.

 

En los escritos de Juan, cuando se trata de lo que es la naturaleza de Dios, es la palabra "Dios" la que se emplea, como "Dios amó de tal manera", "Dios es amor", "Dios es luz", es lo mismo en aquello que está relacionado con nuestra responsabilidad hacia Dios en Su naturaleza; pero desde el momento que se trata de la acción divina en gracia,  encontramos el nombre "Padre". De este modo, en el Cáp.4 del evangelio, cuando leemos, "Dios es espíritu", es Su naturaleza, "porque tales adoradores, el padre busca que le adoren", esta es la acción de la gracia. Esto es lo que resurge también de una manera sorprendente, al comparar los cuatro primeros versículos del Cáp.1 de la primera epístola de Juan, con el resto del capítulo. Vemos la misma cosa en el evangelio 1:28, y lo encontramos en todo lo que el apóstol ha escrito. Si dijese: Juan ha compuesto sus escritos después y conforme a estos dos documentos, uno patrístico, y el otro teístico, que puedo separar el uno del otro, ¿qué probaría esto, sino mi incapacidad moral y mi alejamiento de Dios? Este es exactamente el mismo principio para el A. Testamento.

 

En los Salmos  la diferencia de Jehová y Elohim es muy marcada. En el primer libro se trata siempre de Jehová, el remanente está en Jerusalén, las bendiciones del pacto no han sido perdidas. En el Salmo 42 ellos están claramente afuera, la adoración en Jerusalén es recordada. En el Salmo 63 se trata de Dios, en el Salmo 84, se trata de los tabernáculos de Jehová, aunque Dios está por supuesto allí.  En el segundo libro el Mesías es introducido, este pasa al Salmo 45 de Dios a Jehová y al Dios de Jacob. Dios mismo habiendo interferido en su favor, y la libertad llegado, Él es Jehová Elion (Altísimo) y un gran Rey en toda la tierra, aunque (Sal. 48), Él reina en Sión.  Podría pasar a través del libro de los Salmos (y realmente he hecho esto), y mostrar lo adecuado de los nombres usados. Allí la verdad de que Dios mismo es su Dios, el Altísimo, Jehová,  es plenamente desarrollada; pero Padre no se encuentra en los Salmos, tampoco el Espíritu de adopción que lo usa. Se trata aquí más bien del gobierno del mundo, y eso como Jehová, grande en Sión, Dios mismo su Dios (de Israel). Pero estos ejemplos deben bastar. El lector atento, debe esperar en el Señor, al leer los Salmos, para poder comprender la fuerza de las expresiones. Hacer dos escritores diferentes es simplemente absurdo.

 

Smith nos dice que "en gran parte de los salmos una mano sistemáticamente ha sustituido Elohim por Jehová", ¿Dónde está la prueba? No hay simplemente una sola. Una más grande incapacidad para comprender el lado divino de los contenidos de los escritos sagrados jamás he visto en comentarios sobre los Salmos. La estructura del libro, aún claramente mostrado en sus contenidos, y los diferentes sujetos de los cinco libros o divisiones que se hallan en éste, no hay un solo pensamiento acerca de ello, aunque esto está realmente en la superficie de la colección, y muestra realmente una mano divina en la recolección de ellos. Pero este sería un tema demasiado amplio para tratarlo aquí.

 

Solo destacaré que, para librarse de la prueba de la absurdidad de un esquema Elohístico y  Jehovaístico, para lo cual aun los "medios mecánicos" no bastarían aquí,  él libremente afirma que se ha sustituido un nombre por otro, sin una sola prueba.

 

El estúpido comentario acerca de Eliú, tomado prestado de F. Newman, o tal vez  de "algún erudito alemán", me recuerda a Job. En la más perfecta forma Eliú aparece (cuando los amigos pensaban que este mundo era un adecuada prueba  del gobierno moral de Dios, que Job justamente rechazó, aunque su corazón también se levantaba  contra Dios), y como el intérprete, uno entre mil, él muestra que hay una disciplina del justo, censurando a sus amigos, y mostrando a la vez que Job también estaba equivocado.  El toma una posición de  un carácter de mediación, una forma de árbitro, para explicar el camino de Dios, antes de que Jehová aparezca en Su majestad. No puedo imaginar una mayor falta de percepción espiritual que está tomada del juicio en cuanto a Eliú. Aún así podría haber dejado esto, pero destaco que,  en la introducción y en el relato dado al final, Jehová se encuentra en la parte del Escritor: en todas las comunicaciones  de Job con sus amigos, y Eliú, Dios y Todopoderoso. ¿Qué pueden hacer las tijeras aquí? Corte la cabeza y la cola, y perderá la clave y conclusión de toda la historia.

 

 

 

Tome otro caso. En Proverbios es siempre "Jehová" (pienso que hay una sola excepción) la dirección de la sabiduría práctica para quienes tienen a Jehová como su Dios. En Eclesiastés es siempre "Dios", porque es la vanidad del camino del hombre y sus esfuerzos tras la felicidad aquí abajo en contraste con lo que Dios es como tal. Esta no es una condición de relaciones de pacto, sino el hombre como tal, y no ante Jehová.

 

Ahora Gén. 1 y 2 hasta el final del v.3 tenemos el gran hecho de que Dios ha creado. Es simplemente esta verdad conocida no a los paganos (no que Jehová, Dios conocido  bajo un nombre de relación particular, sino) que Dios creó el universo, las criaturas y al hombre, y descansó el séptimo día. Esto completa esa importante declaración.  Sabemos esto por fe; Heb. 11. Entonces comienza un nuevo sujeto, no un nuevo relato de la creación. No es así. Esto es difícil y muy brevemente aludido con que allí no había hombre; y después la condición de la naturaleza, y posición moral del hombre es detallada, donde Dios lo puso, bajo qué condiciones, el lugar de los animales, y de la mujer. No es que Dios creó, sino la condición y estatus del hombre ante Jehová Elohim. Dios era el único y solo verdadero Dios con quien el hombre tenía que hacer, pero que se había revelado a Si mismo como Jehová a aquel que narró la historia de todos Sus caminos desde la caída, y el hombre sin ley, un mundo juzgado, restricción del mal, promesa y ley, y realmente, toda la condición del hombre con Dios hasta que la gracia vino y el Padre envió al Hijo para ser el Salvador; aunque por supuesto los detalles  históricos hasta la ley son dados después, Dios habiendo tomado un pueblo por redención para así probar al hombre. Cada principio de toda la historia es dado en Génesis, solo sobre la base de la promesa, no de una ley y redención y la presencia de Dios sobre la tierra, que es lo que está en Éxodo y lo que le sigue.  Pero aquel que  comprende este plan  conecta al principio el nombre de Jehová,  un Dios de juicio,  con el origen de todo. El Elohim del Cáp.1 es el Jehová de Ex.6, y la narración de los relatos de Jehová relata toda la historia, hasta la ley, del verdadero Elohim que ahora se revela Él mismo como probando al hombre bajo la ley. Decir que hay dos relatos de la creación  es completamente falso; no hay nada de eso, sino una declaración especial del estado del hombre y una condición en  cuanto a Dios y toda la creación a su alrededor.

 

En el Cáp.3 tenemos al escritor usando el término Jehová Elohim. La gran verdad ahora se manifiesta, y Satanás expresa la misma sentencia a Eva, "¿Con qué Dios os ha dicho?; hablando no en sentido de reveladas relaciones reveladas, Dios el Creador ha dicho. Y nuevamente  "Dios sabe". Pero el escritor dice que ellos escucharon la voz del Señor Dios (Jehová Elohim). Hacer del primer versículo dos distintos documentos es simplemente absurdo. En el Cáp. 4 Eva, tomando una promesa, dice aunque erradamente, "He engendrado un hombre de Jehová". Aquí tenemos siempre a Jehová, no a Jehová Elohim, una simple historia, no el solemne relato de  la ruina del hombre en sus relaciones con Dios. ¿Es este un tercer documento? En el v.25 Dios, dice, Eva, "me ha señalado". Esto habla solamente del hecho de que Dios, que hace todas las cosas, le ha dado.  En el Cáp.5 tenemos nuevamente a Dios como tal; tampoco usted podría decir  en la semejanza de Jehová, porque este es un nombre relativo, uno especialmente revelado en cuanto a Dios, no ese de Creador, el Ser divino.  Enoc anduvo con Dios. La tierra (Cáp.6) estaba corrupta ante Dios como tal.  Aún así el escritor habla de Jehová y Sus tratos (V.3, 5,6, 7). Y "Dios" trata con la tierra como corrupta; nuevamente, v.22, como "Dios" le mandó, no Jehová. Después en el Cáp.7 Jehová dijo a Noé, y como Jehová (v.9), y otra vez como Dios le mandó, y Jehová le cerró la puerta (v.16). Aquí nuevamente si usted  separa  el verso en dos, la última parte se refiere a y conecta con nada, porque Elohim es la palabra usada cuando Noé entró en el arca.

 

En Deuteronomio 4:32-34 donde la palabra Elohim es empleada en toda la fuerza propia de su significado: "infórmate...desde el día que Dios ha creado al hombre, si se ha  escuchado algo semejante, que Dios haya hecho tal prueba como venir a tomar para sí una nación...por cosas grandes y terribles, según todo lo que Jehová, nuestro Dios, ha hecho por vosotros."  Vemos  aquí la fuerza  y alcance de las dos  expresiones, pero no tenemos  aquí dos relatos. En el cap.24 de Josué, el pueblo es presentado ante  Dios como tal,  y Josué dice: "así dice Jehová, el Dios de Israel." De este modo, no solamente hay casos donde la teoría de los documentos no se puede aplicar, sino que el empleo de una o dos de las palabras Elohim y Jehová, se justifica constantemente.

 

Se pretende ver en la historia de  José un tercer autor. Se nos dice que esto concuerda con el autor Elohista, empleando en gran parte de su relato el nombre de Elohim, pero que difiere grandemente bajo otras  relaciones. Todo esto es simplemente deslizarse sobre los hechos para cubrir lo que  destruye la teoría .la primera parte del relato es Jehovaista, es  decir que el escritor, en lo que relata de José, se vale de la palabra Jehová. Él dice: "Jehová estaba con José." Esto es debido a que Moisés conocía al Dios fiel que llevaba este nombre de  Jehová en sus relaciones con Israel. <es de este modo que después de haber dicho que Noé, siguiéndola orden de Dios, había entrado en el arca, él agrega: "y Jehová le cerró la puerta." Cuando Moisés relata  lo que pasa entre José y los siervos de faraón, que habían tenido sueños, o entre José y el mismo faraón, él se vale naturalmente de la palabra Dios.  En efecto,  faraón y sus siervos no tenían nada que hacer con Jehová; ellos no estaban en ninguna relación con él.  En el resto del relato, el autor se vale de la palabra Elohim. Decir que aquí tenemos dos relaciones, es salir de la cuestión; estas son dos partes de un mismo relato. ¿Qué es lo que introduce al mismo tiempo las palabras Jehová y Dios? ¿Es un tercer autor? Jacob, en su prueba, se vuelve hacia el Dios de la promesa y el nombre "El Shaddai" (el Todopoderoso) (Gén.43:14); pero, en el discurso de José a sus hermanos, es claramente Dios como tal, puesto en contraste con las acciones de sus hermanos, acciones  de hombres. Cuando Jacob bendice a Efraín y Manasés, aun haciendo alusión al Dios Todopoderoso, él pide naturalmente para ellos las bendiciones de Dios, y no aquellas de la alianza de parte de Jehová. De este modo, aun allí, encontramos una razón y conveniencia  perfecta en el empleo de los diferentes nombres.

 

J. N. Darby

 

 

 

[1] Médico Francés que vivió a mitad del siglo 18 es el primero que ha imaginado que Génesis es una amalgama  de dos documentos distintos debido al empleo de las palabras: Elohim (Dios) y de Jehová (o Eternal)

 

[2] Ambas, la parte celestial y la terrenal son reveladas en Lc.9

 

[3] Toda la doctrina de las "cuatro grandes epístolas" de Pablo, especialmente de Gálatas, y estas epístolas fundamentales, están basadas sobre esta diferencia de Abraham y Sinaí respecto al título de Cristo a la promesa

 

 

[4] De este modo, en Ex.32:13, Moisés apela a las promesas de Dios  sin condición, a Abraham, Isaac y Jacob; Salomón, para el templo, y la bendición de Israel en conexión con este, no va más allá de Moisés y el Éxodo (1 Rey.8), cuyo juicio fue pronunciado cuando el Señor maldijo la higuera; y de hecho todo esto estaba perdido, y finalmente bajo ese pacto. Así en Lev. 26, donde Jehová va a través de todos Sus juicios como gobernando al pueblo hasta el fin, Él va atrás, no solo a Moisés, sino a las promesas incondicionales hechas a Abraham, Isaac y Jacob. Ellos tendrán las bendiciones  de las promesas  bajo Moisés,  pero  en ello Dios estaba recordando Su pacto incondicional, que viene primero.  Nehemías se refiere solo a Abraham como un pacto, aunque habla de su libertad  por medio de Moisés, porque esta fue una liberación en gracia. Tenemos solo que leer Esdras y Nehemías para ver la absoluta locura de los relatos Jehovaísticos y Elohisticos. Supongo que Esdras  y Nehemías no estaban compilando su propia historia de  fragmentos Elohisticos y Jehovaisticos. El lector también puede tener en cuenta otro título, " el Dios del cielo", como ahora no sentado más entre los querubines, una distinción que le ayudará  para comprender el libro de Apocalipsis (ver Apoc. 11:4,13)