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MINISTERIO DECLARADO, PERO NO EXCLUSIVO

Y

RESTRINGIENDO LA CARNE MINISTERIAL

 

Thy Precepts Vol.8 Mayo-Junio 1993

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Introducción

 

Observe que notas al pie en paréntesis, [como este], son notas explicatorias por el editor, para el material citado.

 

Durante los años 1800 hermanos reunidos al nombre del Señor Jesucristo sostuvieron que ministerio cristiano es el ejercicio de un don. Cada cristiano tiene uno o más dones. (En el primer siglo algunos de estos dones eran dones de señales (no entre los cristianos ahora) y otros no lo eran. Entre los dones que no eran dones de señal, algunos dones eran de expresión pública y otros no). Los dones de expresión pública (para ministerio de la palabra de Dios) son dados relativamente a pocos del pueblo del Señor.[1] El uso de los dones para expresión pública son referidos como un ‘ministerio declarado, pero no exclusivo’. Hech.13 ilustra lo que esto significa, como veremos abajo. La “ruina de la iglesia”; una verdad también sostenida por estos hermanos, no significa que había una ruina de ministerio. Estos hermanos no sostuvieron que, aunque hubo tal ministerio en la historia de la iglesia al comienzo, que, porque la iglesia estaba ahora en ruinas, no había más un ‘ministerio declarado, pero no exclusivo,’ en los 1800 (o, en los 1900).

 

¿Qué es un Ministerio Declarado, pero no Exclusivo?

 

Con relación al alcance de Hech.13:1 sobre el tema del ministerio, W. Kelly escribió:

 

“Y había en la iglesia” (o asamblea) “que estaba en Antioquia [ciertos] profetas y maestros.” Lo que comúnmente es llamado ministerio estaba allí. Todos debiesen dar pleno peso a los hechos que si negados o pasados por alto solo debilitarían el testimonio que Dios ha dado.[2]

 

Es el continuo esfuerzo de aquellos que se oponen a la verdad de la iglesia, y que niegan la actual arruinada condición de esta, insinuar contra los que han aprendido de Dios a actuar sobre Su propia palabra, que ellos ponen a un lado el ministerio, y más particularmente lo que ellos llaman “ministerio declarado”. Ellos no hacen nada de esa forma.  Ellos niegan un “ministerio exclusivo o de un hombre…”[3]

           

Pero es importante afirmar que nadie que comprenda la acción del Espíritu se expondrá a sí mismo y la verdad (que es todavía más serio) al merecido estigma de negar el real y permanente lugar del ministerio. Esta de ninguna manera es la cuestión. Todos los cristianos que tienen luz de Dios sobre estas materias reconocen que el ministerio es una institución divina y permanente. Es por tanto de muy grande importancia tener vistas escriturales de su fuente, funciones, y límites. La verdad de la escritura, si resumida en cuanto a su carácter, suma a esto—que el ministerio es el ejercicio de un don espiritual. Esto creo es la verdadera definición de este.[4]

 

J.N. Darby escribió:

 

“Debe recordarse aquí, que ministerio declarado nunca ha sido negado, sino que siempre ha estado en ejercicio entre nosotros—siempre reconocido en principio. En la mitad o más de los servicios, uno que tiene un don ha ejercitado su don sobre su responsabilidad hacia Cristo. Esto es conocido a cada uno. Y por mi propia parte reconozco esto plenamente, sea este uno o dos, si ellos concuerdan hacer esto juntos.  Los maestros han esperado sobre su enseñanza. Es una absoluta falsedad o puro prejuicio negar o perder de vista esto.  Es solo en las reuniones para adoración, cuando los santos se congregan como tales, que este no ha sido el ejercitado.  El beneficio de un ministerio declarado, todo eso es cierto en el ministerio de un hombre, ha estado en pleno ejercicio entre estos llamados hermanos.”

 

En su adoración ellos no buscaban sermones, sino la presencia de Dios—el cumplimiento de esa promesa, que donde dos o tres están reunidos a Su nombre, Él estará en medio de ellos. Confieso que no voy allí para escuchar un sermón; tampoco deseo escuchar uno. Voy a adorar, a encontrar al Señor, y adorarlo. Y pienso que, si los hermanos vienen a ser incapaces de gozar esto, es una muy mala señal. No voy allí con mis oídos para escuchar al hombre, aunque dotado, sino que voy a adorar a Dios; y ruego presionar esto sobre los hermanos. Me siento agradecido si alguno guiado por Dios (confío que podamos ser perdonados por pensar que todavía esto posible, a pesar de todos los esfuerzos para privarnos de esto), da una palabra de exhortación o consuelo. Sé que la carne ha abusado de esto, olvidando la palabra “prontos para oír, lentos para hablar”—mis hermanos, no os hagáis muchos de vosotros maestros.”  Pero añado, muy decididamente que, aunque he visto la libertad usada para libertinaje (y “donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad”), he encontrado donde Dios es reconocido, incomparablemente más de Su presencia y bendición que donde los arreglos del hombre han tomado el lugar de Dios. Allí puede haber males que deplorar y corregir; pero Dios estaba allí para gozar de Él, porque Dios era reconocido. En otra parte he encontrado cosas decentes del hombre, una hermosa apariencia en la carne, pero solo es un sepulcro. El Dios en quien encuentro mi delicia no estaba allí. Porque aun la gracia de Dios o don en enseñanza es una cosa completamente diferente de la presencia de Dios en la forma de adoración. Pero añado que, cuando la adoración es menospreciada, nunca encontré lo primero. Está escrito, “maldito el hombre que confía en el hombre.” Corregid los males, hermanos; pero no desconozcamos a Dios ni Su bondad. Si usted no puede conocer Su presencia en adoración, tampoco lo que es la bendición de esto, humíllense a si mismos. Ustedes han sufrido una gran pérdida, ustedes han declinado espiritualmente. ¡Perdónenme! Pero si (que no puedo creer, porque en alguna medida lo he encontrado entre ustedes) han olvidado este gozo—perdóneme aquí también—pobre como soy, y siento esto sinceramente, no he olvidado esto. Con Su gracia, continuaré confiando en Él.[5]

 

Unas pocas citaciones de algunos hermanos del último siglo pueden ser útiles al ver la vista que ellos toman de esta materia, de acuerdo a la Escritura.

 

Tampoco un ministerio humanamente designado ni un ministerio autonombrado jamás convendrá dentro de los sagrados recintos de la iglesia de Dios. Todos deben ser divinamente dotados, y enseñados, y divinamente enviados.[6]

 

Defino el ministerio cristiano, entonces, como siendo, conforme a la palabra de Dios, el ejercicio de un don espiritual. Ministerio en la palabra es el ejercicio de un don que tiene la palabra como su tema…

 

Ministerio significa mucho más que un cristiano hablando verdaderamente sobre las escrituras; este es el ejercicio de un claro don de parte de Cristo…

 

Puede estar allí la carne en ambas formas—la vanidad de mostrarse, y el orgullo que evita ser considerado vanidoso. Ambos están errados.

 

Pero puede preguntarse, “¿no pueden estar equivocados los creyentes?” Ciertamente; pero donde simplemente reunidos al nombre del Señor, e instruidos en la palabra de Dios, es mas bien un critico experimento para un individuo levantarse para ministrar. Vanidad y orgullo pueden encontrarse en todas partes, y son siempre malos; pero ciertamente de todos los lugares es más difícil hablar donde la palabra de Dios es realmente pesada e inteligentemente aplicada. Aquel que no tiene algo de Dios ciertamente que se encontrará fuera de lugar allí; y, si hay un cristiano tratando en amor, seguro que él será desanimado…[7]

 

Nadie entre nosotros sostiene que todos son maestros o predicadores, salvo aquellos que el Señor da y envía.[8]

 

No es cuestión de ministerio, ni siquiera de lo que las personas llaman un “ministerio declarado.”  ¿Quién duda de un ministerio declarado? Al mismo tiempo ¿quién puede negar que Dios usa siervos Suyos que no son declarados? Creo que Él mantiene Su propio derecho en la iglesia de Dios a levantar a un hombre para decir una palabra, y esta puede ser una importante palabra, pudiendo no ser llamado nuevamente a hablar, --solamente usado para un propósito particular.[9]

 

Está lejos de que cada hombre tenga un ministerio y de la idea que todas las personas pueden profetizar en la asamblea, fundamentada sobre un mal uso de 1 Cor.14. Lo siguiente es citado del excelente folleto de “W.Trotter, Cinco cartas sobre Adoración y Ministerio en el Espíritu, pp. 8, 9,10.[10] W. Trotter quien es citado a continuación, respaldando, un artículo anterior de G.V. Wigram.

 

  1. He escuchado que usted afirma que cada hermano es competente para enseñar en la asamblea de los santos.

 

  1. Si hiciese así, negaría al Espíritu Santo. Nadie es competente para hacer esto, que no haya recibido don de Dios para este mismo propósito.

 

  1. Bien, pero usted cree que cada hermano en la asamblea de los santos tiene derecho a hablar, si él es capaz.

 

  1. Realmente no creo esto. Niego el derecho a cualquiera, salvo a Dios el Espíritu Santo. Un hombre puede en naturaleza ser muy capaz de hablar, y hablar bien, pero si él no puede ‘agradar a su prójimo para bien y edificación,’ el Espíritu Santo no lo ha adecuado para hablar y él está deshonrando a Dios su Padre, entristeciendo al Espíritu Santo, y menospreciando a la iglesia de Cristo, si él habla; y además está mostrando, su voluntad propia.

           

  1. Bien, ¿cuál es la peculiaridad de lo que usted sostiene?

 

  1. Usted puede pensar que esto es algo peculiar mío, quizás, creer, que como la iglesia pertenece a Cristo, Él tiene, para que su atención pueda no ser erradamente dirigida y su tiempo malempleado para escuchar lo que no es provechoso (por muy bonito que sea), ha dado dones a estos, por los cuales solo esta debe ser edificada y gobernada.

 

  1. No. Admito eso, solo desería que hubiese un poco más de deseos por tales dones de Dios, y más cuidado para detener el uso de cualquier otro medio, aunque acreditado por poder y elocuencia humana.

 

  1. también sostengo que el Espíritu Santo da dones a quienes Él quiere, y también los dones que Él quiere. Y que los santos debiesen estar unidos, para que el don de un hermano haga el ejercicio de un verdadero don y no el de uno irregular, y que haya una puerta abierta para el pequeño como también a los grandes dones.

 

  1. Eso es algo natural.

 

  1. No así; porque no encuentro que se actúe en la iglesia de Inglaterra, tampoco en los Disidentes, con lo que se encuentra 1 Cor.14. Además, afirmo que ningún don de Dios tiene que esperar por una aprobación de la iglesia antes de ser usado. Si este es de Dios, Él lo acreditará, y los santos reconocerán su valor.

 

  1. ¿Admite usted un ministerio regular?

 

  1. Si por un ministerio regular usted piensa en un ministerio declarado es decir, que en cada asamblea estos que son dotados por Dios para hablar para edificación estarán limitados en número y conocidos por el resto, lo admito; pero si por un ministerio regular usted piensa en un ministerio exclusivo, estoy en desacuerdo. Por un ministerio exclusivo me refiero a reconocer que ciertas personas ocupan exclusivamente el lugar de maestros, ya que el uso de un don real por parte de cualquier otra persona sería irregular, como por ejemplo, en la iglesia de Inglaterra, y en la mayoría de los capillas disidentes, un servicio podría ser sentido como irregular aunque se haya constituido por dos o tres personas realmente dotadas por el Espíritu Santo.

 

  1. ¿Sobre qué usted edifica esta distinción?

 

  1. De Hechos 13:1, veo que en Antioquia había cinco a quienes el Espíritu Santo reconoció como maestros, Bernabé, Simeón, Lucio, Manaen, y Saulo. Sin duda, en todas las reuniones eran solo estos cinco, uno o más de ellos, que los santos esperaban que hablasen. Este era un ministerio declarado. Pero este no era un ministerio exclusivo: porque cuando Judas y Silas vinieron (cap. 15:42), ellos se complacieron en tomar su lugar entre los otros y entonces los reconocidos maestros eran más numerosos.

 

  1. ¿Y qué conexión tendría esto con dar un salmo, etc., u orar, o leer una porción de las escrituras?

 

  1. estos caerían como el resto completamente bajo la dirección del Espíritu Santo. Ay del hombre cuya voluntad propia escogiese pedir un himno, u orar, o leer una escritura, ¡sin la guia del Espíritu! Al hacer estas cosas en la asamblea de los santos, él está profesando ser movido y guiado por el Espíritu Santo; y profesar esto donde esto no es verdadero es muy presuntuoso. Si los santos saben lo que es la comunión, ellos sabrán cuán difícil es guiar a la congregación en oración y canto. Dirigirse a Dios en el nombre de la asamblea, o sugerir a esta un himno como el vehículo para la expresión de su real estado ante Dios, requiere gran discernimiento, o de otra manera la guía inmediata de Dios.

 

  1. Kelly exhorta:

 

“…que él recuerde, él es completamente errado al suponer que consideramos que todos los cristianos son ministros de la palabra. Son pocos en la iglesia que están de este modo dotados para la edificación de muchos.[11]

 

No tal Cosa como Profetas para la Ocasión

 

La noción de un profeta para la ocasión, un abuso del orden divino presentado en 1 Cor. 14, es una violación de todo el tema de los dones.  Dios no da ‘dones que van y vienen’,[12] aquí en esta reunión, se va en la próxima, y vuelve nuevamente en una reunión posterior. El ministerio cristiano es el ejercicio de un don.

 

Sugiero que W. Kelly etiquetó la noción de ‘profetas para la ocasión[13]’ con la palabra “locura”.  Esa noción viola la verdad de ministerio declarado y hace de los profetas de 1 Cor.14 algo diferente de los profetas de 1 Cor.12. Aquí está lo que W. Kelly dijo acerca de eso:

 

“Al llegar al cap.14, entonces, no tenemos el principio (que tenemos en el cap.12) tampoco la fuente de poder como en el cap.13, sino la práctica, la aplicación, de la gran verdad—hago el comentario porque he visto esto objetado no mucho tiempo atrás—que escuchamos poco acerca de dones en el cap.14. La razón es porque Dios supone que hemos leído el cap.12. Él no escribe la palabra para salvar a las personas de problemas, tampoco esta está escrita en textos; por los cuales las escrituras son separadas, y su poder y conexión destruida…

 

En el cap.14 los dones, de los cuales el apóstol ha estado hablando en el cap.12, son supuestos. Argumentar como lo hace la incredulidad, como si no hubiese nada en el cap.14 de la misma naturaleza que en el cap.12 es mera locura.[14]

 

Los profetas de 1 Cor.14 se refieren a los profetas de 1 Cor.12. W. Kelly escribió:

 

“En cuanto al pleno ordenamiento de la asamblea en la escritura, se encuentra en 1 Cor.14, como fundamentado sobre 1 Cor.12.”[15]

 

  1. Holden escribió:

 

“En algún día del Señor podrían presentarse en medio una media docena de otras personas divinamente dotadas, a través de las cuales podría ser el deseo del Espíritu edificar al rebaño de Dios…”[16]

 

J.N. Darby dijo:

 

            “temenos la doctrina en el cap.12, y el ejercicio de los dones en el cap.14.[17]

Creo, que si hemos de actuar sobre 1 Cor. 12,14, más allá del poder que existe para verificar esto, haríamos un desastre.[18]

 

¿Un desastre? Sugiero que finalmente es justo a lo que guia la noción de “profetas para la ocasión”. Tal noción es, en hecho y realidad (incluso involuntariamente) una negación de ministerio por don. J.N. Darby no sostenía la noción de “profetas para la ocasión.” ¡Por supuesto que no! Esa noción es claramente contraria a un ministerio declarado, pero no exclusivo. JND escribió:

 

“Solo dos de los tres profetas debían hablar en la asamblea; podría haber veintidós que han tenido dones, pero el orden de la asamblea era para los hombres: para las mujeres era guardar silencio. La posesión de un don por parte de un hombre no lo autorizaba a romper esta regla establecida por el apóstol…”[19]

 

La noción de “profetas para la ocasión” suma a la idea de que todos los varones en la asamblea son profetas para la ocasión. Otro escribió:

 

“muchos hombres ahora, a veces mujeres, teniendo solamente capacidad y disposición para comunicar sus impresiones, asumen y emprenden declarar el evangelio y la palabra de Dios. Ahora mientras sinceramente diría, “¡quisiera Dios que todos fuesen profetas!”  Aun así, siento que no debemos perder de vista la solemne y santa ocupación y llamamiento de un “ministro de Cristo.”  Si un hombre está seguro que Dios le ha confiado una comisión para predicar o enseñar, entonces él está obligado a cumplir este ministerio. Y si este es el caso él no solo lo hará tener la seguridad él mismo, sino que los espirituales (estos cuyo juicio es de algún peso), serán capaces de reconocer el don del Señor en él…”[20]

 

Es obvio que solamente aquellos que tenían el don para esto debían hablar. J. N. Darby escribió:

 

“Los profetas debían hablar dos o tres, y los otros juzgar; si ellos no tenían los dones, por supuesto, ellos debían estar silencioso…”[21]

 

1 Cor.14:29 no es la definición de ministerio declarado. Esta es, sin embargo, una parte de esto. Maestros son parte de un ministerio declarado (Hech.13.1).

 

¿Y qué acerca de estos que hablaban lenguas y aquellos que las interpretaban? Además, 1 Cor.14:29 es arrancado de su contexto en el cap.14 cuando se hace que este signifique profetas para la ocasión. Considere que no hay tal cosa como un ‘don de lenguas yendo y viniendo’. un don de lenguas para la ocasión solo. Este era un don notado en 1 Cor.12. Además de eso, aquellos que hablaban en lenguas debían callar sino había un intérprete presente (1 Cor.14:28). Interpretes eran personas reconocidas; personas declaradas, si usted quiere. Los santos sabían quiénes eran ellos. No había interpretación ‘yendo y viniendo’; un don de interpretación solo para la ocasión—que es claramente contradicho por 1 Cor.14:27,28.

 

Esta falsa noción también hace al profeta del cap.14 diferente del profeta del cap.12. Como W. Kelly comentó, se espera que usted haya leído el cap.12 antes de que llegue al cap.14.

 

Además, la falsa noción está fomentando el ‘ministerio’ que no es por un don real y, por lo tanto no es ministerio cristiano. Por tanto, ¿qué es? ¿Por qué se ha generado este poner a un lado el ministerio declarado? ¿Cuál es la razón por la cual esto está siendo promovido? Y ¿por qué este aprobado desorden, del cual Dios no es el autor, promueve un estado carnal; y el estado carnal un ‘ministerio’ desordenado?

 

Note que presentar una doctrina acerca de “profetas para la ocasión” es realmente un repudio de la verdad recuperada acerca de ‘ministerio declarado, pero no exclusivo’.

 

Observe que 1 Cor.14:31 no significa que “TODOS [los varones] podéis profetizar.” Mas bien, esta es una instrucción correctiva para los profetas que se estaban estorbando unos a otros y/o hablando al mismo tiempo que otro profeta. Vosotros [profetas del vv. 29,30] podéis profetizar UNO POR UNO. (Para más de esto refiero al lector a mi The Word of God Versus the Charismatic Renewal, que contiene una extensa exposición verso por verso de 1 Cor.14, juntamente con muchas citaciones sobre el tema del ministerio.)

 

Ministerio—y la Ruina de la Iglesia.

 

Los hermanos sostenían la verdad que la iglesia estaba en ruinas y escribieron las cosas citadas arriba mientras reconociendo la ruina, pero dijeron que ese ministerio es una institución permanente y divina. Hay lugares donde la práctica ha cambiado y una doctrina se ha generado para aprobar eso. La carne siempre ha sido permitida en la práctica; y ciertamente se le permitirá seguir cada vez más en “ministerio” hasta que se tolere lo que no es el ministerio cristiano. De hecho, no solo se tolera, sino, como en el caso de la doctrina de los Nicolaítas (Apoc.2.15) siguió la práctica de las obras (Apoc. 2:6), necesariamente debe ser así donde la carne ministerial se tolera, viniendo a ser protegida cambiando las enseñanzas una vez creídas y practicadas. En conexión con tal estado, aun la enseñanza con relación a la ruina de la iglesia será alterada para tolerar la carne ministerial. Por ejemplo, puede decirse que hay también una ruina de ministerio.

 

No acepto tal noción como “la ruina del ministerio’ o ‘ruina ministerial’.

 

Tales nociones se incorporan por algún objetivo no escritural, e infiel.  En realidad, aun si con tal consciente intento, esto hace provisión para que la carne cumpla sus deseos. El estado carnal, visitado con el ministerio carnal, hace excusas para tal ministerio, y esto recíprocamente promueve un aun peor, estado carnal.

 

Con relación al alcance de la ruina de la iglesia sobre el ministerio, W. Kelly escribió:

 

“Sostengo plenamente que el ministerio es una institución divina, y no creo que el estado de ruina de la iglesia toque el ministerio en el más mínimo grado. Hay personas sobre nosotros en el Señor, pero desde el momento que usted toca la fuente del ministerio, desde ese momento usted separa el ministerio de los principios de la palabra de Dios. Ahora creo que la iglesia y el ministerio son instituciones divinas, pero en vista a preservar sus caracteres divinos ellos deben ser regulados por la palabra de Dios y no por las nuevas invenciones e ideas cambiantes de los hombres. [22]

 

Mientras más tenemos sentido de la ruina de la iglesia, más plena nuestra confianza en que los principios de Dios siempre permanecen intactos y obligatorios como en el día de Pentecostés…

 

Pero ministerio exclusivo, estoy obligado a decir, es una interferencia con los derechos de Cristo y con la acción del Espíritu Santo. Dios ha hecho sentir en estos últimos días la ruina de la iglesia más que en alguna época que me es conocida en la historia pasada; pero Él también ha hecho a las almas aprender y sentir que ninguna ruina de la iglesia destruye un principio divino. Lo que fue la verdad para la iglesia es la verdad para aquel que cree. El principio original de ministerio permanece siempre como el único principio que Él aprueba o que debemos seguir.[23]

 

Tales nociones como una unión de alguna forma de alegada ‘ruina de ministerio’ o ‘ruina ministerial’ con la verdad de la ruina de la iglesia, me parece que es un esfuerzo para excusar y /o paliar la toleración de carne ministerial en lugar de disciplinar fielmente esta.

Personas abusando del ministerio no es ‘ruina ministerial’; esta es carne ministerial. La ruina de la iglesia es una materia corporativa y allí no puede haber restauración a la condición no arruinada. Ministerio no sufrió una ruina. Allí simplemente no hay tal cosa como una ruina de ministerio que sea paralela a la ruina de la iglesia. Ministerio es una cuestión de don, que es una materia individual.

 

Debiésemos detenernos para observar, sin embargo, que el estado de una asamblea puede afectar que ella reciba ministerio. [24]J.N. Darby escribió:

 

“allí [en la epístola a los Corintios] el Espíritu es visto como presente, y operando en el cuerpo generalmente, en el poder de Dios, “como Dios ha puesto en la iglesia”—testimonio de , y testigo y subordinado al Señorío de Cristo, y por tanto incluyendo eso que era el testimonio de esto al mundo; y por tanto el don en su ejercicio depende en muchos respectos sobre la competencia de la iglesia por su estado y posición como testigo, o la sabiduría de Dios al usar esto.”[25]

 

El estado al cual él se refiere era el estado carnal en Corinto, antes de la ruina de la iglesia. Porque, por supuesto el estado de una asamblea puede tener un efecto sobre el ministerio que esta recibe; y los carnales corintios (1 Cor. 3:1) tenía abundancia de carne activa en el ministerio, en la asamblea (1 Cor.14). Pero esto no era una ‘ruina ministerial’ debida a la ruina de la iglesia, la ruina de la iglesia aun no había ocurrido cuando Pablo escribió a los Corintios. Un estado corintio puede estar presente en cualquier tiempo en la historia, y el efecto de ese estado sobre el ministerio puede sentirse. Y ¿cuál es la respuesta? ¿Es la respuesta tolerancia de esto, porque la iglesia está en ruina? ¿Dios nos ha enseñado acerca de la ruina de la iglesia para el propósito de suplirnos con una base sobre la cual tolerar la carne? — ¿rechazar la enseñanza de la escritura acerca de un ministerio declarado, pero no exclusivo? -- ¿enseñar que los profetas de 1 Cor.14 son profetas de ir y venir? --¿Qué los que hablaban en lenguas e intérpretes eran dones de ir y venir?

 

Lea lo siguiente cuidadosamente:

 

“Muchos han dejado un eficiente ministerio en los sistemas, en obediencia a la palabra de Dios en cuanto a la reunión de los santos, y la soberanía del Espíritu; difícilmente debe esperarse que debiesen estar satisfechos con lo peor, aunque bajo la privación de alguno. Hay entonces ministerio, y ese de la Palabra, y no todos son dotados para esto. Este está limitado a pocos, cuando se nos pueda confiar seguramente tendremos “orad al señor de la mies que envíe obreros para su mies.” [26]

 

El lector necesita estar alerta al hecho que lo que subyace bajo las falsas vistas sobre el ministerio que estamos examinando es una disposición a ajustar la verdad para hacer provisión para ir con, y tolerar, la carne ministerial—que responde a un estado carnal—que genera más ministerio carnal.

El lector debiese estar alerta al hecho que falsas vistas suman a un repudio de las enseñanzas dadas durate los años 1800 concernientes a un declarado, pero no exclusivo ministerio. Ellos alteran la verdad acerca del ministerio. Ellos prefieren poner una falsa construcción sobre lo que se ha enseñado acerca de estas cosas. “Ruina” fue usada también por algunos durante los años 1800 para también para burlar el orden, pero los fieles entonces resistieron ese abuso.

 

J.N. Darby estaba entre estos que resistieron el falso uso de la ruina:

 

“La ruina no tiene nada que hacer con el deber, excepto como este puede incapacitarme, como una materia de hecho, para llevarlo a cabo. Ningún fracaso altera el carácter de la responsabilidad, aunque el Señor en misericordia pueda decir, Él estará satisfecho, si actuamos sobre lo que tenemos. Pero ninguna dirección de la escritura viene a ser inválida a causa del estado de ruina. Las direcciones concernientes a las “lenguas” son aplicables como siempre, solo que no podemos aplicarlas porque no hay dones de lenguas ahora. [27]

 

Algunos partidarios de Bethesda negaron la ruina mientras otros usaron la enseñanza para promover la aceptación de la impiedad y la carne. W.H. Dorman testificó:

 

“Hubo un tiempo cuando los hermanos reconocieron el poder del Señor para reunirlos; en su asociación, y se regocijaron en Su santa presencia con ellos. Con toda su alma ellos habrían evitado el pensamiento de conectar con esa presencia alguna cosa que fuese mala en doctrina, o inmoral en práctica. Ellos de este modo temieron entristecer al Espíritu Santo de Dios; -- su presente Guía y Consolador. Nunca se pensó que “la ruina de la iglesia” debía atar la permisión del mal sobre sus conciencias; o les quitara el poder para desconocer cualquier cosa que era contraria a la santidad y el honor de Cristo.[28]

 

  1. C. Ord escribió:

 

“es una miserable suplica, que la ruina de la iglesia es una razón para someterse al mal, y subversivo de todo principio y sentido moral de lo que es debido a Cristo.[29]

 

Restringiendo Carne Ministerial

 

Es claro que estos escritores rechazaron un ministerio para cada hombre tan fuertemente como ellos se opusieron al “ministerio exclusivo” del sistema clerical. Ellos no sostenían tal idea que 1 Cor.14 indica un ministerio para cada hombre o que esto contempla “profetas para la ocasión.” Seguir la orden con respecto a un ‘ministerio declarado, pero no exclusivo’ aliviará a los santos del ministerio que Dios no envía—incluso en casos en donde nada inescritural podría decirse. La carne ministerial debiese ser restringida.

 

¡Y aquí!  Comienzo por admitir que lo que es llamado ministerio abierto [1 Cor.14] ha dado ocasión para la carne. Pero no pienso que el remedio para esto sea negar la presencia y operación del Espíritu Santo…y además añadiré que, mientras admito que la carne ha tomado ocasión a causa de la libertad espiritual para libertad para sí misma (como Dios nos advirtió que sucedería), y mientras pienso que la carne actuando de este modo debe, como en cualquier otro caso, ser juzgada por la iglesia si el individuo no se juzga a sí mismo…[30]

Hombres de inteligencia espiritual en las escrituras… no asumen autoridad para prohibir, excepto error u otro mal provoquen una represión pública o aún más.[31]

 

Con relación a hablar, estoy completamente claro que aquellos que hablan error deben ser detenidos, y estos, que hablan solamente de la sugestión de la carne, deben primeramente ser advertidos de esto. Cualquiera puede hacer esto en amor, pero aquellos que guían pueden, si es necesario, tomar esto, y eso, por el bien de quienes han hecho eso; y si hubiese habitual hablar sin provecho, pienso que esto debe ser detenido…deseo la más plena libertad para el Espíritu, pero en lo más mínimo para la carne…

 

Por otra parte, estoy muy celoso por la intromisión, solamente porque no hay el mismo refinamiento, o personas hinchadas unas contra otras; eso es justo la carne en otra forma. Los pobres a menudo encuentran provecho, donde un oído refinado sería ofendido. Es una santa y amorosa sabiduría la que debe ordenar esto. En [casos] de error, el acto debe ser pronto, en casos de beneficio, paciencia. Pero debo decir que no tengo la más mínima idea de sujetarme a mi mismo a la voluntad propia de otra noción, de que se debe hablar cuando él no puede edificar a la iglesia. Yo me tomaría la libertad para ir fuera en tal caso extremo, y trataría la cuestión sumariamente si impulsado a esto. Nunca he conocido que el Señor me ha abandonado, o mas bien el acto de obediencia a Su propia voluntad. En tal caso, no tengo derecho a hacer mal a la iglesia de Dios, haciéndolos infelices, y estorbar la reunión de los santos, para animar la carne de alguno.[32]

 

En cuanto al segundo punto, ese de las enseñanzas en las reuniones, si recuerdo bien, la misma dificultad ha ocurrido antes, pero me parece que la materia es muy simple. Difícilmente comprendo la dificultad, ya que esto me parece que niega el ejercicio de un don, que estoy obligado a ejercitar de acuerdo a mi responsabilidad hacia Cristo. En cuanto a las circunstancias de su ejercicio, estas son comparativamente inmateriales. Que uno enseñe, o que más de uno tomen parte en una obra conjunta, es una materia que ellos tienen que juzgar, bajo la guía del Espíritu Santo. Pablo y Bernabé se reunieron con la iglesia, y enseñaron a muchos. Aquel que tiene el don de la enseñanza es responsable hacia Cristo por el ejercicio de su don; y puede ser ejercitado en privado; en la reunión junto con los hermanos, si así guiado, en el día del Señor; o él puede reunirlos para enseñarles si tiene la capacidad para esto, porque él está actuando entonces sobre la responsabilidad que está sobre él de negociar con su talento. Que esto sea hecho con la concurrencia y en la unidad de los hermanos, es natural donde existe amor y es deseable: pero si uno tiene el don de enseñanza, uno es responsable por su ejercicio en amor donde este puede ser una bendición para la iglesia. Solo, que, si en la asamblea él actúa en la carne, eso, no su don, es sujeto a la disciplina- como cuando las lenguas fueron usadas para vanagloria. Esta es una cuestión de edificación. Además, si hay hermanos que en conciencia no aprueban esto, su camino es fácil, no aprobar esto con su presencia; pero ellos no deben hacer su conciencia o escrúpulos la ley de conducta de otros, donde es materia de juicio espiritual.[33]

 

El lector que está interesado en proseguir más lejos el tema del ministerio (y ¿por qué no?) encontrará más en las siguientes publicaciones de Present Truth Publishers:

 

Unos Pocos Pensamientos sobre Ministerio en la Asamblea, o El Mensajero del Señor y el Mensaje del Señor.

 

La Palabra de Dios Versus la “Renovación Carismática” que contiene una exposición verso por verso de 1 Cor.14.

Algunas Consideraciones Concerniente al Tema de Ministerio en la Asamblea y “Reuniones de Lectura.”

 

  1. Kelly, La Acción del Espíritu Santo en la Asamblea.

 

  1. Holden, Ministerio, Obispado y la Cena del Señor.

 

¿Verdad y Mundanalidad?

 

¿De qué utilidad es plena doctrina, bendito como es esto, si los santos andan [como si] plena verdad y mundanalidad pueden andar juntas? Esto es peor que nada.[34]

 

Lo que temo es que el mundo se introduzca. ¿De qué utilidad somos si eso sucede? La plena verdad compatible con mundanalidad—ese es un pobre testimonio, y no puede durar.

Dios no permitirá esto. [35]

 

[1] "Ministerio en la palabra es …el ejercicio de un don en subordinación a la gloria del Señor Jesús. Este es consecuentemente el llamamiento de unos pocos para el bien de muchos—de todos (The Bible Treasury 7: Ι 75).

[2] . [sugiero que esta sentencia es una advertencia que negar o pasar por alto esta enseñanza, debilitará]

[3] . [De este modo, cuando Silas, un hombre dotado en el ministerio de la palabra, vino a Antioquia, él tomó su lugar entre aquellos que eran declarados como siendo profetas y maestros.].

[4] Lectures Introductory to the Study of Acts, the (Catholic Epistles, and the Revelation, London: Broom, pp. 90, 91 (1869). See also Collected Writings of J. N. Darby 3:281, 282.

[5] Collected Writings 3:353-355.

[6] C. H. Mackintosh

[7] W. Kelly in Christian Ministry

[8] W. Kelly in The Bible Treasury 9:96.

[9] W. Kelly, Lectures Introductory to Acts. The Catholic Epistles and the Revelation, p. 317

[10] . En The Bible Treasury, Feb. 1858, editada por W. Kelly, la siguiente recomendación del tratado de W. Trotter apareció: es con gran placer que recomendamos a nuestros lectores este claro, sano y conveniente tratado….

[11] The "Brethren," Jersey: Tract Depot, p. 26

[12] Esto, por supuesto, no impide que Dios retire un don de una persona en conexión con Sus tratos gubernamentales y disciplinarios.

[13] Es posible que Dios use extraordinariamente a un hombre más de una vez, sin duda para mucha necesaria reprensión, justo como Dios podía usar el asna de Balaam, si Él lo considera adecuado, pero obviamente esto no es lo que está bajo discusión aquí.

[14] La Acción del Espíritu Santo en la Asamblea, Morganville: Present Truth Publishers, p. 38, 39 (1984 reprint).

[15] The Bible Treasury 10:350. See also Collected Writings of J. N. Darby 3:336, 337.

[16] Ministry of the Word, Eldership, and the Lard's Supper, Morganville: Present Truth Publishers, p. 16

[17] Collected Writings of J. N. Darby 26:286.

[18] Letters of J. N. Darby 1:95.

[19] Letters of J. N. Darby 3:330

[20] "¿Es Cada uno un Predicador?" Α Voice to the Faithful 1:178 (1867)

[21] . "What the Christian has amid the Ruin of the Church," Collected Writings of J. N. Darby 3:289.

[22] Jeremiah .... London: Hammond. pp. 30, 31 (1938 reprint).

[23] Lectures on. . . Ephesians, London: Morrish, pp. 206, 207, n. d

[24] La pequeñez de un don particular, o falta de don, no es ruina de dones concomitante con, o paralela, con la ruina de la iglesia, que es algo que se ha levantado para no tratar con nuestro estado.

[25] Letters of J. N. Darby 3:135.

[26] The Present Testimony 4:157 (1853). www.presenttrut

[27] Notes and Comments, p. 360

[28] A Review of Certain evils & Questions ..., p. 16 (1849).

[29] Is There Not a Cause?, p. 18, n. d

[30] Collected Writings of]. N. Darby 3:319

[31] The Bible Treasury 14:299

[32] Letters of J. N. Darby 1:30.

[33] Letters of J. N. Darby 1:57

[34] Letters of J. N. Darby 2:400

[35] Letters of J. N. Darby 2:423.