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ABOGADO Y MAESTRO

 

En Jn. 14 estamos en una esfera sensiblemente diferente. El Señor no usa ahora más figuras, sino que habla directamente del Espíritu de Dios como una persona divina, al cual Él enviaría desde el Padre después de Su ascensión a lo alto. Las comunicaciones de  Jn.13-16 son siempre preciosas  para el corazón del creyente. El Señor estaba a punto de dejar a los Suyos. La hora había llegado para que  Él dejase este mundo para ir al Padre. Antes de  hacerlo (y Su camino era a través de la muerte), Él reunió a Sus discípulos en Jerusalén y puso los hechos de su nueva posición ante ellos, en la medida que esto era posible hacerlo en ese tiempo. Él les prometió retornar e introducirlos en la casa del Padre. Él les prometió manifestarse a ellos en una forma espiritual, como resultado de que ellos guardasen Su palabra, y (lo que está particularmente ante nosotros ahora) les habló del otro Consolador, a quien Él enviaría del Padre.

 

Jn.14:16,17. El Espíritu no podía venir hasta que  Jesús  fuese a lo alto. Él no fue dado a todos los creyentes del A. Testamento, como ahora a todos lo que son de Cristo. La redención debía ser  cumplida, y Cristo debía ser  glorificado como hombre a la diestra de  Dios, antes de que tal don pudiese ser concedido a los  santos. La obra está hecha, Jesús ha ascendido, y el Consolador está presente, La palabra traducida "Consolador" aquí (paracleto) es la misma traducida  "Abogado" en 1 Jn. 2:1, ésta significa uno que toma la causa de otro, y que promete vernos a través de todas nuestras dificultades. ¡Qué provisión para nuestras almas en un mundo como este!  Él ha venido para morar para siempre, en contraste con el Señor Jesús, quien estuvo con los discípulos solo un breve tiempo y después retornó a la gloria. El mundo no puede compartir esto. Algunos han enseñado de  otra manera, pero la escritura es  muy clara y simple. El  Espíritu no se ha encarnado, como el Señor, por tanto, éste no puede verle, ni tampoco le conoce. "pero vosotros le conocéis," dice el Señor, "porque mora con vosotros, y estará en vosotros."  Este es el verdadero conocimiento y la verdadera experiencia cristiana. ¡Pero cuántos fallan en esto! ¡Cuánta incredulidad existe en cuanto a la presencia personal del Espíritu divino! Muchos en este día oran por Su derramamiento, o por un nuevo bautismo, mientras otros  temen que Él los deje a causa de  sus extravíos y pecados.  Pero Él estará con nosotros para siempre_ la justa base para esto es el sacrificio de  Cristo.

 

Jn. 14:26. El Señor prometió a los discípulos también, que Él sería su maestro, y les recordaría todas las cosas que Él les había dicho. Mucho de lo que el Señor les dijo no lo pudieron comprender entonces, pero cuando el Espíritu viniese, lo entenderían ¡qué  diluvio de luz sería arrojado sobre todas las comunicaciones en gracia que el Señor les había hecho!

 

Jn. 15: 7-15. Ahora el Señor da un nuevo paso. "Sin embargo Yo os digo la verdad. Os conviene que yo me vaya." Llenos como estaban ellos con pensamientos judíos, esto era inexplicable. Esto más bien parecía una incalculable pérdida. Ellos esperaban un reino de  gloria sobre la tierra, por la restauración de las tribus dispersas de Israel, y por todo lo que los profetas del A. Testamento habían dicho a sus padres. Ellos aún no sabían que Su muerte y resurrección inauguraría un nuevo orden de  bendición, celestial en carácter, del cual el Espíritu morando en ellos  sería el sello divino. Dios había introducido una cosa completamente mejor que el reino, aunque Él no desilusionará a la fe en cuanto a  eso en su día. Las almas de  los que creen en el Hijo mientras Él está de esta manera oculto en el cielo, tienen el privilegio de  conocer la bendición de una redención cumplida, de  filiación con el Padre, y unión con el Señor exaltado como miembros de un cuerpo. Todo esto no podía ser conocido hasta que Jesús se fuese y el Espíritu de Dios descendiese. Su presencia aquí es solemne con relación al mundo. Él convence de  pecado, de justicia, y juicio. El más grande pecado del mundo es su rechazo de Cristo;  y esto es lo que presiona el Espíritu. La justicia solo se ve en Cristo a la diestra de Dios_ no hay ninguna aquí. El juicio ha sido pronunciado, porque el príncipe de este mundo ha sido juzgado, y el mundo y su escogido príncipe deben compartir esto. El juicio aún no ha sido ejecutado, pero éste caerá cuando el actual propósito de Dios en gracia sea completado.

 

 

Con relación a los santos, el Espíritu es el Guía a toda la verdad. Él es el Espíritu de  verdad. El Señor tenía muchas cosas que decir a Sus discípulos que ellos entonces no podían comprender. Ellos no estaban en una posición para entrar en el círculo de  verdades que nosotros llamamos Cristianismo, hasta que vino el Espíritu. Pero ahora estamos plenamente provistos. Tenemos la completa palabra de Dios, Pablo fue usado para completar sus temas, y nosotros tenemos el Espíritu Santo desplegado ante nuestros corazones. ¿Por qué es que, en muchos casos las almas del pueblo del Señor son deficientes? ¿Por qué un tan gran número falla en comprender el pensamiento de Dios como este es desplegado en las  Escrituras? Porque el hombre es  así  generalmente visto, pasando por alto al Espíritu de Dios. Él puede usar medios para guiar a las almas, realmente este es el usual método del Espíritu. Los dones han sido dados, el de maestro entre otros, para que podamos crecer hasta Cristo en todas las cosas; pero esto debe ser siempre considerado solo como vasos del Espíritu. El Espíritu es el verdadero guía; nuestra dependencia debe ser siempre de Él.