Pin It

 

EL UN CUERPO

 

Hemos tenido ante nosotros la obra del Espíritu de Dios  en el creyente individualmente, ahora consideraremos Su operaciones en gracia con relación a la iglesia de Dios.  No solo hay bendiciones y responsabilidades  de un carácter individual, que cada creyente debiese conocer, hay también bendiciones y responsabilidades corporativas. La recepción del Espíritu Santo introduce al creyente en la maravillosa unidad referida en las  Escrituras  como "el cuerpo de Cristo." De la verdad concerniente a esto, el apóstol Pablo fue el honrado administrador. Juan ni Pedro nos dicen algo acerca de la iglesia en sus epístolas. La conversión de Pablo_ entonces conocido como Saulo_ fue de un  carácter muy notable. Él no fue llevado al conocimiento de  Cristo a través de la predicación del evangelio (como es la forma usual de actuar de  Dios), sino que fue detenido por el Señor Jesús en camino a  Damasco cuando estaba activamente comprometido en la persecución de  Sus santos. En esa memorable ocasión Pablo aprendió entre otras cosas, las siguientes importantes verdades; (1) que Jesús de Nazaret, cuyo nombre él despreciaba, era un Hombre glorificado en el cielo (2) que Él reconocía a Sus santos sobre la tierra como parte y propiedad de Él mismo. El Señor no habló de ellos como Sus discípulos, ni siquiera como Sus hermanos, sino que dijo, ¿por qué?  "Me" (Hech. 9:4)

 

Este entonces fue el vaso escogido por el Señor para desplegar a los santos el gran propósito formado en el corazón divino concerniente a Cristo y la iglesia, antes de la fundación del mundo, y que no había sido dado a conocer en tiempos del A. Testamento, como leemos, "misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu" (Efes.3:5).Este había estado "oculto en Dios," ni siquiera en las Escrituras, como algunos han afirmado, aunque, ahora que la  verdad ha sido revelada, la fe puede volverse al A. Testamento y observar muchos sorprendentes cuadros de este misterio.

 

El cuerpo de Cristo es tratado especialmente en Efesios y en 1 Corintios. En el primer libro tenemos el orden celestial, en el último, el terrenal. En Efesios tenemos los consejos divinos, y nuestras muchas bendiciones en asociación con  el Cabeza resucitado en el cielo; en 1 Corintios tenemos más bien nuestras responsabilidades como miembros de Cristo y miembros los unos de los otros, llamados  a andar juntos  aquí abajo.

 

Note cuidadosamente que Cristo vino a ser Cabeza del cuerpo, la iglesia, en resurrección (Efes.1:20-23). Unión en encarnación nunca se enseña en las  Escrituras, sino lo contrario. Era imposible que el santo Jesús pudiese unirse a una humanidad  caída y pecaminosa. El grano de trigo debía caer a tierra y morir, o permanecería solo (Jn.12:24).Dios sea alabado, Él ha muerto, quitando nuestros pecados por Su solo sacrificio, y está ahora como hombre en la gloria, contra quien no puede colocarse ningún cargo o acusación. Entonces, en virtud de la presencia del Espíritu Santo sobre la tierra,  cada creyente es uno con Él en lo alto. En este sorprendente círculo de  bendición la distinción entre judío y gentil no tiene lugar. Los primeros estaban exteriormente cerca de Dios, teniendo un santuario, la ley, etc.; los últimos estaban lejos, no teniendo promesas, ni esperanzas (Efes.2.12).Ahora el muro de separación ha sido derribado. El Dios que lo había levantado lo ha demolido, la enemistad entre judíos y gentiles ha sido muerta a través de la obra de  Cristo, y cada creyente en Él es llevado a un lugar completamente nuevo de bendición. Hemos sido acercados por medio de la sangre, tenemos acceso por el Espíritu al Padre, y compartimos todo lo que el Exaltado tiene como resultado de Su obra. ¡Qué posición para el cristiano! ¡Bendecidos como Cristo, y amados como Él! Aceptado también, en el Amado. ¡Que cada santo entre en esto con una fe simple! Entonces no veríamos  a verdaderas almas  gimiendo todos los días como es a menudo el caso.

 

Ahora nos volvemos a 1 Cor.12. Aquí  tenemos el lado de la responsabilidad. Esta  epístola nos presenta a la iglesia de Dios no como bendecida en lugares celestiales en Cristo, sino en su obrar práctico sobre la tierra. El apóstol usa la  expresión, "el Cristo", para describir al Señor y Sus santos (v.12). ¡Qué sorprendente es esto! Esto nos ayuda a comprender el "Me" de Hech.9:4.Esta unidad él muestra se debe al bautismo del  Espíritu Santo. La fe no nos une a Cristo; el Espíritu es el lazo. Es importante ver esto claramente. Esto ayuda  también en cuanto a los limites del cuerpo de Cristo. Este comenzó cuando el Espíritu descendió en Pentecostés; y será completado cuando el Espíritu deje esta escena a la venida del Señor. Los creyentes de dispensaciones anteriores o futuras, no entran en la iglesia. Ellos tendrán su propia porción de  bendición, por supuesto,  pero no tienen parte en la iglesia de  Dios.

 

Después tenemos las exhortaciones prácticas (1 Cor.12). El apóstol establece que cada miembro tiene su lugar asignado para él por Dios,  y no debe haber descontento (vv. 14-18). El oído, el ojo, y el pie tienen sus propias funciones. Todos son necesarios. No hay miembros sin responsabilidades en el cuerpo de Cristo. No solo no debe haber descontento, sino que el menosprecio está prohibido (vv.19-25).El más dotado no debe despreciar a otros, como si ellos fuesen sin valor.  No podemos dispensar de nadie.  El más débil  provee ocasiones  para el ejercicio del amor y la paciencia (Rom.14:1-6) y los menos honrosos también deben ser cuidados. Alrededor de todos debe haber un cuidado piadoso y afección, y un santo reconocimiento en cada forma del profundo y divino hecho de que todos somos miembros los unos de los otros, como del resucitado Cabeza arriba.

 

El apóstol concluye esta sección con. "ahora vosotros sois el cuerpo de  Cristo, y miembros en particular" (1 Cor. 12:27). En los primeros días de la iglesia, todo era  comprendido, al menos en alguna medida,  y se actuaba sobre ello con fe; pero ¡qué podemos decir ahora! Por muchos secos siglos la gran verdad se ha perdido de vista, y hoy, ¡pocos entran en su significado en poder! Escuchamos de "cuerpos" que los hombres han formado, y de personas siendo miembros de ellos; ¡pero cuán débilmente se comprende que  todavía  hay "un cuerpo y un Espíritu" sobre la tierra! Donde esto es comprendido de Dios, separación de  todo lo que es del hombre es el resultado. No que la iglesia de  Dios pueda ahora ser reconstruida como era al principio, pero los pocos que se contentan con reunirse en simplicidad como miembros del cuerpo de  Cristo, en dependencia del Espíritu Santo, nunca fallarán en encontrar la bendición. El Señor sabe como ministrar, y sustentar a los Suyos.

 

 

El un cuerpo encuentra su gran expresión en el partimiento del pan. "nosotros siendo muchos somos un cuerpo; porque todos participamos de un solo pan" (1 Cor. 10:17). Cualquier cosa semejante a sectarismo no tiene lugar aquí. Como miembros del un cuerpo es nuestro privilegio reunirnos en ese simple carácter para recordar al Señor hasta que Él venga.