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RÍOS DE  AGUA VIVA

 

 

En Jn.4, el Espíritu de Dios ha sido puesto ante nosotros bajo la figura de agua viva, pero las circunstancias e instrucción para nuestras almas son diferentes.

 

La fiesta de los tabernáculos ha llegado, y todos estaban subiendo a Jerusalén para celebrarla. Es bueno notar que en el evangelio de Juan las fiestas siempre son llamadas "las fiestas de los judíos" (Jn. 2:13; 6:4; 7:2; 11:55), considerando que en  Lv.23 estas son declaradas siendo "las fiestas de  Jehová."  Esta forma  alterada de hablar de  ellas no es sin significado.; ellas habían venido a ser meras formas; no eran más las deseadas ocasiones cuando corazones leales se reunían al centro de Dios, a causa de un sentido de la bondad de Dios. Esto había desaparecido completamente, y éstas se habían degenerado en meras observancias ritualistas. Los hermanos del Señor lo presionaban para que subiese a la fiesta, que se avalase de esta oportunidad para darse a conocer al mundo (Jn.7:1-5). Ellos no tenían fe en Su persona. Ellos no veían en Él al enviado del Padre aquí para el cumplimiento de la voluntad y gloria del Padre. Su consejo era primamente  carnal, ¿qué otra cosa podía esperarse? El Señor no subió cuando otros lo hicieron, pero cuando estuvo en medio de la  fiesta Él fue en forma privada. Él subió no para unirse al vano regocijo de la fiesta, sino para  satisfacer el deseo del buscador individual que podría estar entre la multitud religiosa.

 

La fiesta de los tabernáculos era un memorial del paso de Israel a través del desierto, y tipifica la venida del reino del Mesías cuando todo Israel será restaurado y se encontrará en la tierra de sus padres, lleno con la bondad de  Dios. ¡Cuán solemne por tanto,  fue que Él haya tomado Su lugar completamente fuera de sus celebraciones!

 

Dios odia las meras formas. Él no puede soportar a los hombres que lo honran con sus labios, mientras sus corazones están alejados de Él. Así era entonces en Jerusalén. La fiesta estaba siguiendo su curso; el ritual estaba en pleno impulso; todos estaban llenos de  regocijo; pero el Hijo de  Dios estaba afuera.

 

"En el ultimo y gran día de la fiesta, Jesús poniéndose en pie y a gran voz, dijo, si alguno tiene sed venga a mí y beba" (Jn.7:37).Es posible que haya habido allí almas sedientas entre la multitud. Corazones en quienes anhelos divinos hayan sido formados por el Espíritu que no pueden ser satisfechos por las meras formas de la religión. Estas formas pueden satisfacer a la carne. Demasiado a menudo estas sirven como velo para ocultar del alma su verdadera condición a la vista de un Dios santo. La carne ama la religión, y la mera pompa es más preferida. Pero corazones verdaderos necesitan algo más; ya sea  sepan o no que solo Cristo puede satisfacerlas. Aquí vemos al rechazado fuera de todo el despliegue y religiosidad de la hora,  invitando a cualquiera que tuviese sed a  venir a Él y beber. ¡Lo que no podían encontrar en una mera religión,  ellos podían encontrarlo en Él!  ¡Pueden todas las formas carnales y despliegue de la cristiandad apagar la sed de un alma que está anhelando a Dios! No, estas cosas mantienen al alma a distancia; arrojan una  nube sobre ésta y la sumergen en angustia y duda. Pero Jesús puede satisfacer cada anhelo. Él aun está fuera. Aquellos que realmente le buscan deben salir fuera del campamento, como dice Heb.13. habiéndolo encontrado el corazón es divinamente satisfecho, este nunca vuelve a tener sed, sabiendo que libertad y aceptación, estando seguro del amor del Padre, gozando libertad de acceso a Dios sin velo, lleno con el Espíritu Santo,  y tomado arriba para estar con Cristo.

 

El Señor  añade además. "El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. 39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado." (Jn. 7:38,39). Aquí tenemos más que satisfacción para nuestras almas, el don del Espíritu como un poder que desborda. Observe, no podía haber tal cosa hasta que Jesús fuese  glorificado. Él había recibido personalmente el Espíritu en el Jordán, como una  expresión de la infinita delicia del Padre en Él; pero debía ir a la muerte y cumplir la  redención antes de poder recibir el Espíritu en una nueva forma para aquellos que  creían en Su nombre (Lc. 3.22; Hech. 2:33). Habiendo recibido de este modo el Espíritu de Dios, somos responsables para ser los  canales  de bendición mientras pasamos a través de esta escena  árida. Pero debo satisfacerme a mí mismo, si, más que satisfacerme, antes que pueda impartir algo a otros. No puedo dar sino tengo bastante para mí mismo.  ¡Qué prueba para nuestros corazones! ¿Tenemos suficiente? ¿Hemos encontrado en Cristo resucitado y glorificado suficiente para satisfacer cada deseo de nuestras almas? Él era suficiente para Pablo, todo lo demás en comparación, era basura (Fil.3) "dad de gracia, lo que de gracia recibisteis" A nuestro alrededor hay almas necesitadas.  El mundo no puede satisfacer sus necesidades, la religión tampoco, aquellos que tienen la verdad pueden, por presentar  a  Cristo en toda la gloria de  Su persona y la eficacia de Su obra. Pero esto debe fluir de las partes interiores, o poca bendición resultará. Aquello que brota meramente de la cabeza, mientras puede  agradar al oído y el intelecto, deja a la pobre alma hambrienta igual que antes, insatisfecha, sin alimento. Pueda el Espíritu de Dios obrar ininterrumpidamente en todos nosotros ministrando a Cristo a nuestras almas, para que podamos sobreabundar en feliz, y santo servicio, para la gloria del Señor, y la bendición del hombre.