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SU INSPIRACIÓN DE LAS ESCRITURAS

 

 

 

Hemos visto que el Espíritu de Dios es una persona, y que Él es divino en el más pleno sentido del término, ahora consideraremos Sus operaciones en gracia con relación a las  Escrituras. Es una inexpresable misericordia en una escena como esta, con las opiniones humanas babilónicas por todos lados, que nuestro Dios nos haya dado una revelación perfecta de Su pensamiento y voluntad en Su propia preciosa palabra. ¡Adónde podríamos volvernos en busca de certeza divina! ¡Dónde además encontraremos una roca sólida para nuestros pies! ¡Y dónde, sino en las  Escrituras, podríamos volvernos en busca de un lugar de descanso seguro! Poseyendo la palabra de Dios, estamos completamente provistos, hemos encontrado alimento para nuestras almas,  y luz para nuestro camino.

 

Las  escrituras son la obra del Espíritu Santo.  Fue Él quien guió a cada escritor, ya sea en el Antiguo Testamento como del Nuevo Testamento, llenado y tomando posesión del vaso, estorbando todo lo que sería del hombre, para que pudiésemos tener el pensamiento de Dios en su perfección y pureza sin adulteración o aleación. Retengámosla firmemente.  Falta de decisión es seria en tales materias. Este es un día de pensamientos relajados en cuanto a la inspiración. Satanás nunca estuvo más determinado para arrebatar las  Escrituras de las almas que en el tiempo actual. El Ritualismo por una parte pone un sacerdote entre la palabra de  Dios y el alma; el Racionalismo, arroja sus dudas  sobre todo lo que ha sido revelado. Ambos sistemas, aunque en formas diferentes, nos privan y roban del invaluable tesoro que Dios ha dado. 1 Cor. 2:10-14 provee valiosa instrucción  concerniente a los conectados temas de  revelación e inspiración.  El apóstol nos recuerda la palabra de  Isaías, "lo que ojo no ha visto, ni oído  escuchado, ni ha entrado en corazón de hombre, son las cosas que  Dios ha preparado para aquellos  que le aman," añadiendo, "pero Dios  nos las ha revelado por Su Espíritu."  Aquí él afirma que la revelación divina es  la fuente de las verdades vitales que él enseñaba. Ver también Efes. 3:3-5." que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente, 4 leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, 5 misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu" El apóstol era el administrador de bendiciones no dadas a conocer  por  Dios hasta su día. Tal verdad como la unión  de los santos con el Cabeza glorificado en un cuerpo estuvo oculta en Dios hasta que el Señor Jesús subió a lo alto y el Espíritu Santo descendió. Pablo fue el honrado vaso,  él tuvo "visiones y revelaciones del Señor." Su parte fue el completar la palabra de Dios, completar los sujetos de los cuales ésta trata (Col.1:25,26). Ahora, nadie  puede  revelar las cosas de Dios sino el Espíritu de Dios. El apóstol pregunta, "Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios" Nadie conoce mis cosas (mis pensamientos) sino mi propio espíritu, hasta que yo los  exprese o revele, del mismo modo nadie conoce las cosas de Dios sino el Espíritu de  Dios.

 

Nada puede ser más degradante que la noción de que Dios no puede revelar Su pensamiento al hombre. Esto es rebajar a Dios penosamente. Si la criatura puede comunicar sus pensamientos a otro, ¡debe suponerse que el Creador no puede hacer esto!

 

Algunos hombres hablan mucho de la razón en conexión con la palabra de Dios, ¡pero dónde está su razón para suponer  tal cosa de nuestro Dios! La verdad es que el Espíritu de Dios ha revelado el pensamiento de Dios, y lo tenemos en las Escrituras. De esta manera los escritos apostólicos son el estándar por medio del cual la verdad y el error pueden ser probados. Como dice Juan, "somos de Dios: el que conoce a Dios nos oye; el que no conoce a Dios, no nos oye. Por esto conocemos el  espíritu de verdad, y el espíritu de error" (1 Jn. 4:6)

 

Pero, como se ha notado a menudo, la revelación no va  más allá de la persona que la recibe; pasar la verdad, en su perfección, a otros se requiere inspiración divina. Tal es el hombre, que aun los favorecidos recipientes de las revelaciones divinas no podrían ser objeto de confianza para comunicar a otros  sin estropearlas.

 

Aquí, por tanto, el Espíritu de Dios es introducido nuevamente. Entonces  Pablo nos dice, "cosas que hablamos, no en palabras que enseña la sabiduría humana, sino  en las que enseña el Espíritu Santo, comunicando cosas espirituales por medios espirituales" (1 Cor.2:13; compare Traducción J.N. Darby). Esto es inspiración, también, podemos ver  cuán lejos la inspiración se extiende; concerniente a lo que muchos tienen pensamientos  vagos. Algunos han enseñado que las doctrinas de las  escrituras son  inspiradas, pero que a los  escritores se les permitió expresarlas en su propio lenguaje; otros, como Burnet, que el pensamiento a menudo encontrado, particularmente en las epístolas, fue dejado al escritor; aun así otros, como Paley, piensan que ellos han tenido que usar sus propias ilustraciones, y han seleccionado escrituras del A. Testamento para confirmar sus palabras. Todos estos pensamientos están bajo la verdad, y las Escrituras son dañadas de este modo por aquellos que sinceramente desean ser sus amigos. El hecho es que, nada fue dejado al vaso,  las palabras, no solamente las verdades o doctrinas, fueron dadas por el Espíritu Santo. Si fuese de otra manera no podríamos tener certeza divina. ¿Dónde habríamos sacado la línea  entre lo humano y divino? ¿Y concordarían todos en cuanto a la línea  sacada? No es que neguemos un elemento humano. Pablo tiene su estilo, y Pedro el suyo; porque el Espíritu tomó a los hombres como los encontró; sin embargo, cada palabra escrita de este modo fue de Él mismo.

 

Nadie podría ser tan necio como para contender por la inspiración de una traducción, excepto fuesen los padres de Trento. En tales esfuerzos puede haber (y hay) imperfecciones, porque Dios no obra milagros perpetuos; y aquí el estudio de los lenguajes  se introduce como una importante y valiosa obra. Todo lo que se afirma es, que los escritos originales, como presentados por  Mateo, etc., fueron inspirados en cada palabra  por el Espíritu de Dios.

 

Justo unas pocas pruebas de las escrituras. En cuanto al A. Testamento Pedro dice, "porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo." También, nos dice él, que el Espíritu de  Cristo estaba en ellos, testificando de  antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que le seguirían" (2 Ped. 1:21; 1 Ped. 1:11).Pablo dice en Hech.28:25, "bien habló el Espíritu Santo por Isaías el profeta a nuestros profetas," etc., Joel es citado en Hech. 11:17, como sigue, "Y sucederá en ese  día, dice  Dios." En Hech. 3:18, se nos dice que Dios mostró por boca de todos Sus profetas que Cristo sufriría. En cuanto a los  Salmos, encontramos, "quien boca de tu siervo David ha dicho" (Hech.4:25).  Y el salmista dice de si mismo, "el Espíritu del Señor  habló por mí,  y su palabra  estuvo en mi lengua" (2 Sam. 23:2). Se declara que los libros de Moisés son  divinamente inspirados en tales pasajes  como Mt. 15:4, "porque Dios mandó, diciendo," etc.

 

El N. Testamento, como también el A. Testamento, es certificado en la declaración general de 2 Tim. 3:16, "toda escritura es inspirada por Dios." La palabra "escritura" admito,  significa solamente "escrito," pero este es el término técnico para los libros sagrados, y comprendido como tales. Comprendemos bien cuando decimos "la Biblia", que, después de todo, simplemente significa "el Libro". Consecuentemente lo que sea que venga bajo el encabezado de "escritura" es inspirada por Dios. De este modo los escritos de Pablo son certificados, incluyendo, y supongo especialmente refiriéndose a la epístola a los Hebreos, en 2 Ped. 3:16.Pablo llama a sus epístolas "escrituras" en Rom. 16:25,26, donde leemos, "escrituras  proféticas," no por las escrituras de los profetas." Y en Timoteo 5:18, él cita de Lc. 10, y dice, la Escritura dice."

 

El libro de Apocalipsis es singular entre los  escritos del N. Testamento, pero su carácter  es claramente indicado en el cap.1:2, "Juan ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo,  todas las cosas que él vio." Omitiendo el "y"  ante "todas las cosas," aprendemos que las visiones concedidas a Juan eran la palabra de Dios, etc. Nadie, por tanto, desprecie el libro a causa de su simbolismo.

 

Estas son solo una pequeña parte de las pruebas. Que el alma diligente sondee, y mientras más profundamente el sujeto es investigado, más profunda será la confianza del alma  en Dios que nos ha dado por Su bendito  Espíritu Su infalible palabra en toda su plenitud y belleza.

 

En conclusión, queda un pensamiento que notar en 1  Cor. 2. Hemos visto que el  capitulo afirma revelación e inspiración; también allí se establece que la ayuda del Espíritu Santo es necesaria en vista a recibir y comprender las cosas que  han sido dadas.

 

 

Esta es la causa por la cual los enemigos tropiezan. La agudeza e ingenio del hombre fallan aquí. Su erudición es defectuosa, sus poderes no tienen valor, aparte del Espíritu Santo. "el hombre natural no recibe las cosas del Espíritu de Dios: porque le son locura: tampoco puede conocerlas, porque han de discernirse espiritualmente." El alma debe nacer de Dios, y el Espíritu debe ser el  maestro,  entonces todo es simple y claro.  Él ha descendido de arriba para guiar a los santos a toda verdad, y Él  nunca defrauda o falla al alma que humildemente espera.