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EL ASNA Y EL CORDERO

 

"Más todo primogénito de asno redimirás con un cordero; y si no lo redimieres, quebrarás su cerviz. También redimirás al primogénito de tus hijos. "(Ex.13:13)

Las instrucciones  aquí  tienen un carácter  notable,  y estos son repetidos en Ex. 34:20.

 

Llamar al hombre "un asno" sería lo contrario a un cumplido, aun así   en estos pasajes Jehová indica  una  analogía entre el primogénito de  un asno y el primogénito de  un hombre, ambos tenían que ser  redimidos en la misma forma.  Tan seria sugestión demanda nuestra más  seria consideración.

 

 

Primero, veamos como el asno de las  Escrituras  es descrito.  Entonces  seremos capaces  de decir en qué medida  este animal es quien nos representa.  Para comenzar, éste  estaba en la categoría de las bestias inmundas. Para ser contado como   un animal limpio, un animal debía tener la pezuña partida y debía rumiar (Lv.11:26). ¡El asno no pertenecía a  esta clase! ¿Es el hombre una criatura limpia, o una inmunda  a los ojos de Dios?  Mucho tiempo atrás Bildad preguntó: "¿cómo puede  justificarse el hombre ante  Dios? ¿O cómo puede  ser limpio el nacido de  mujer?" Escuche también el lastimero  lamento de Job: "¿quién sacará una cosa  limpia de una inmunda? Nadie"  (Job 25:4; 14:4). Escuche entonces  la confesión del quebrantado  corazón de  David. "he aquí, yo fui formado en iniquidad, y en  pecado me concibió mi madre" (Sal. 51:5).Estos hombres  evidentemente  tenían un profundo sentido de su propia  inmundicia moral. Note ahora  como  Isaías, habla representativamente, y describe la condición de  su nación. "Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia" (Isa. 64:6; 6:5).  Fue la vista de la gloria de Jehová fue lo que lo llenó con desmayo debido a su propia condición.  El más frecuente tipo del pecado en las  Escrituras  es la asquerosa  enfermedad de la lepra. No nos engañemos a nosotros mismos. A los ojos de  Dios, el hombre con  toda su jactanciosa  luz y conocimiento es tan inmundo como la asna que él desprecia.

 

 

En la palabra de  Dios el asno no solo es  representado como inmundo; este es el mismo  sinónimo para la voluntad propia. Lea el relato de Jehová de él en su reconvención con Su siervo en Job 3:5-8. ¿Y qué es el pecado? Este es correctamente definido en la Versión revisada de 1 Jn. 3:4. "el pecado es ilegalidad."  En otras  palabras, pecado es  hacer nuestra propia voluntad  y descuido de la  voluntad de  Dios.  ¿Quién puede  demandar exención aquí? ¿Quién entre  nosotros no ama  seguir su propio camino y a cualquier costo? La vida del  hombre natural es descrita en Efes. 2:3 como "haciendo la voluntad de  la carne y el pensamiento." En el Sal.12:4, los hombres  no sujetos son representados diciendo: "nuestros labios son  propios; ¿quién es señor sobre nosotros?" Job 11:12,  dice, "el hombre vano sería sabio, aunque el hombre nace como  un asno salvaje" (Gén. 16:12, correctamente, se dice de  Ismael, "él será un asno salvaje de hombre."

 

 

La analogía es de este modo  completa entre el inmundo y obstinado asno y nuestra pobre  raza caída. En un punto el  hombre se ha sumergido aún más bajo que el asno, como lo muestra Isa. 1:3, "El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento" (isa. 53:6)

 

 

La ley de Sinaí fue dada como un freno sobre la  carne. Esta  rodeaba al hombre  con prohibiciones. "Tú no" harás  esto; "no harás" aquello. Pero esto no será de ningún valor. La ley solo desarrolla el mal del corazón humano al provocarlo.  Sus prohibiciones despiertan toda la  latente maldad en el hombre. De este modo el apóstol razona en Rom. 7:7-8. Esto siendo  verdadero, él llama a la ley, "el poder del pecado" en 1 Cor. 15:56. ¡Cuán desesperanzadora e incorregiblemente mala es  la  carne si la  santa ley de Dios tiene tal efecto sobre éste! Aun así algunos argumentan que hay bien en  cada hombre si  solo se busca en él!

 

 

Porque  por el primogénito del asno y también del hombre debía  sacrificarse  un cordero en Israel.  El cordero tipifica a  Cristo.  "he  aquí el  Cordero de  Dios, que quita el pecado del mundo" (Jn. 1:29).  En sus características el  Cordero es lo opuesto al asno, limpio, éste tipifica a  Aquel que, aunque nacido de una madre pecaminosa como nosotros mismos,  entró al mundo en una  naturaleza pura. También todos  Sus caminos fueron santos. ¡Su mismo juez tuvo que decir de Él!: "no encuentro ninguna falta en Él" El cordero es también el símbolo de mansedumbre. Cuán convenientemente leemos  en Isa. 53.7 del Señor Jesús: "Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca." Este es el pasaje  que el etíope estaba quietamente leyendo en su carro cuando Felipe se acercó a él.  Con cautivante simplicidad él preguntó del evangelista: "te ruego, ¿de quién habla este profeta? ¿De él mismo, o de algún otro?" (Hech.8:34). Con toda disposición "Felipe abrió su boca y comenzó desde la misma  escritura, y le predicó a Jesús."

 

 

El manso y humilde necesariamente debía morir por el inmundo y obstinado_ por nosotros mismos. Dios "lo hizo pecado por  nosotros,  quien no conocía pecado; para  que nosotros pudiésemos ser hechos la justicia de  Dios en Él" (2 Cor. 5:21). Ahora él no pide  nada de la conciencia herida del pecador sino el humilde  reconocimiento del poderoso hecho que Jesús murió y resucitó.  ¿Pero qué de aquellos que  se niegan a tomar  el lugar de  moribundos ante Dios? Destrucción, como en el caso del no redimido asno en Israel.  Concerniente a  un rechazador burlador de mucho tiempo atrás, se dijo: "En sepultura de asno será enterrado, arrastrándole y echándole fuera de las puertas de Jerusalén." (Jer. 22:19).En otras  palabras, él fue echado  como un  inmundo fuera del lugar de morada de Dios. De la nueva Jerusalén está  escrito: "No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero." (Apoc. 21:27).  Es lejos más feliz tomar el lugar del asno aquí y aceptar la redención por la sangre del Cordero que ser echado fuera como  un asno para  siempre.

 

 

 

 

W.W. Fereday