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LOS MORMONES Y SUS DOCTRINAS

 

Los mormones, o (como ellos  ahora prefieren llamarse) "La Iglesia de Jesucristo, de los Santos de los Últimos días,"  tienen su cuartel general en Salt Lake City, Estados Unidos de América. Aquí, ellos tienen un gran y costoso templo, al cual ellos dicen que Cristo vendrá a Su segunda venida. La secta fue fundada en Abril 6,1830, por José Smith, su primer  profeta y vidente. Ésta demanda una membrecía de varios cientos de miles "en los organizados estados de Sión," además de cincuenta mil en variadas misiones, con una jerarquía de presidentes, apóstoles, sumos sacerdotes, y ancianos, contando 10.000, divididos en dos órdenes, llevando los nombres de  Melquisedec y Sacerdocio Aarónico.  Año tras año, grupos de ancianos predicadores son enviados por los apóstoles, que trabajan bajo su dirección, para ganar nuevos convertidos y hacer discípulos mormones por  su evangelio de  fe, arrepentimiento, bautismo e imposición de manos para recibir el don del Espíritu Santo. En esta capacidad jóvenes elegantemente vestidos de atractiva apariencia personal, entran en ciudades y villas, usualmente en pareja, al principio  hablando sobre sujetos que ellos saben son generalmente aceptados entre los cristianos. Después, cuando ellos ganan la atención de sus oyentes_ más particularmente del sexo más débil, a quienes ellos dan mayor atención, por razones que  aparecerán después_ presentan las verdaderas doctrinas del Mormonismo, con cada persuasión para abrazar y confesar la fe mormona, y ser enrolados como verdaderos ciudadanos y miembros de la futura Sión, que debe ser  edificada sobre el Continente Americano. Mientras como los mismos predicadores confiesan, poco progreso se está haciendo en estas "ortodoxas" tierras amadoras de la Biblia, hay siempre unos pocos descarriados preparados para tomar cada nueva religión, no importa sus meritos. Y la aparente sinceridad y celo, con que los predicadores mormones muestran sus doctrinas, es una atracción  para algunos que no han conocido las "profundidades de  Satanás,", o con esa sutilidad y astucia que trata de  engañar y alejar del evangelio de la  gracia de  Dios y de la simplicidad que es  en Cristo Jesús (2 Cor.11:3), a caminos de  error y degradación moral.

En estas páginas se mostrará que el credo mormón es una completa negación de las verdades fundamentales de la fe cristiana, una corrupción de la gracia de Dios, una caricatura de la iglesia como ésta es mostrada en las  Escrituras, y una degradación de las sagradas relaciones de marido y esposa como Dios las ha instituido. Exponer y advertir contra tales blasfemias e inmoralidades viene a ser un deber, y si estas  páginas  son usadas para advertir al incauto y libertar a alguno cuyos pies  están en la trampa, éstas servirán al propósito con el cual son presentadas.

Es justo que la historia y las doctrinas de estas personas sean aquí presentadas, como mostradas en sus propios reconocidos escritos, y por sus acreditados maestros, y no del  criticismo de sus oponentes, por tanto citaremos del "Libro del Mormón", que está ante  nosotros, un volumen de 623 páginas, que  ellos  reconocen ser de "Autenticidad divina", y que ellos confiesan "creer que es  la palabra de  Dios" tanto como la Biblia. También  citamos de las obras  y  expresiones de José Smith el fundador, Brigham Young su sucesor, y otros acreditados Presidentes  y profetas, que son aceptados y proclamados en la  iglesia  Mormona como "divinamente autorizados para enseñar." No puede haber duda por tanto que estas son las verdaderas doctrinas y prácticas de la iglesia Mormona, como  ésta  existe en este  tiempo.

La narrativa de José Smith

En una declaración preparada por el mismo profeta en 1842,  que ha aparecido en el "Chigago Democrat," él dice que nació en Sharon, Vermont, en Diciembre 25,1805. Su padre fue un campesino, y él tuvo una magra educación. A la edad de  14 años, se interesó por las cosas eternas, y siendo  incapaz de  obtener alguna ayuda  de ministros e iglesias, resolvió investigar el tema por si mismo. Apartándose a un lugar solitario en un bosquecillo,  él oró a Dios, y mientras estaba ocupado en ello, él dice que tuvo una  visión, dos gloriosos personajes rodeados con una luz celestial le aparecieron,  quienes le dijeron que todas las iglesias y denominaciones estaban erradas, que ninguna de ellas era reconocida por Dios como Su iglesia, y que el verdadero evangelio y la verdadera  iglesia le sería revelada a él en un tiempo futuro. De esta manera es descrito el amanecer y comienzo del Mormonismo. No se demanda que una nueva luz  haya sido dada sobre la ya  existente palabra de  Dios, tal  como la recibió Lutero cuando estaba en el acto de subir los escalones de Pilato, sobre sus manos y pies, en Roma, una voz de la palabra de  Dios sonó con poder  a través de su alma, "el justo por fe vivirá" (Rom.1:18), haciendo  que lo que  ya estaba allí fuese un nuevo mensaje para  satisfacer su necesidad, rompiendo los lazos del Romanismo en los cuales se encontraba. Tal luz no se levantó en el alma  turbada de José Smith, sino una alucinación, concebida en su desordenaba mente, o impartida  por algún espíritu mentiroso_ como lo muestra la Escritura que ellos son capaces de  dar (2 Crón, 18:21; 1 Jn. 4:6) para engañar, y después usarlo para guiar a otros dentro del engaño satánico (2 Tim.3:13)

De este modo con su imaginación de este modo preparada y esperando que le fuese  dada  una revelación fuera de la Biblia, que es la completa, perfecta, y permanente palabra de  Dios, la guía de toda la humanidad a través de todas las edades, no debemos sorprendernos que brevemente después, en Septiembre 21,1823, a este joven de 18 años, le apareció otro mensajero angelical, anunciándole que el pacto que  Dios había hecho con Su antiguo pueblo  Israel debía ser cumplido; y que la obra preparatoria para la segunda  venida del Mesías estaba a punto de comenzar; que el evangelio  en toda  su plenitud debía ser predicado a todas las  naciones para preparar un pueblo para el reino  milenial, y que José  Smith debía ser usado como un instrumento escogido para introducir  esta gloriosa dispensación. El nombre del  ángel fue anunciado como Moroni, hijo de Mormón, quien había escrito a causa de los habitantes originales de América, cuyos primeros habitantes, se decía, eran colonos que provenían de la torre de  Babel, cuyos edificadores fueron dispersados sobre la tierra. Ellos fueron llamados Jareditas. Seiscientos años antes de Cristo otra compañía llegó a América desde Jerusalén, y sucedieron a los Jareditas en posesión del país, que ellos mantuvieron  hasta principios del siglo cuarto, cuando en una gran batalla muchos de ellos fueron muertos, y el resto son las tribus indias que ahora habitan la región. Además se declaró que el Señor Jesucristo, después de  Su resurrección,  fue y predicó a este pueblo, plantando iglesias  entre ellos. Estas continuaron por un tiempo, pero a causa de  su infidelidad ellos fueron expulsados, el último de sus profetas fue comisionado para escribir una historia de  este pueblo, y las profecías concernientes a ellos, que han de cumplirse  en los últimos días, y para ocultarla en la tierra  hasta que llegue  el  tiempo de su cumplimiento.  Después estas debían ser sacadas, y sus enseñanzas usadas para suplementar la Biblia, y sus revelaciones predicadas para  cumplimiento de los propósitos de  Dios en los últimos  días.

Encontrando las placas de oro

En la mañana de Septiembre 22, 1827, mientras  José Smith estaba ocupado en su obra el ángel nuevamente le apareció, y le señaló  el costado de una montaña cerca de la  ciudad de  Manchester, en el estado de  New York, a poca distancia desde donde él vivía, se le dijo que allí encontraría estos antiguos registros y profecías,  sepultadas en una cueva, escritas sobre placas de oro. Llegando al  lugar indicado por el  ángel, él encontró un cofre de  piedra,  que al levantar su tapa, descubrió las placas, exactamente como el ángel le había  descrito.  Cada placa  tenía ocho pulgadas de largo y  seis de ancho, alrededor  de la cubierta habían jeroglíficos  egipcios grabados,  semejantes a las hojas de  un libro, con tres  anillos que corrían a través de  todo.  Con las placas  había dos  piedras  transparentes, puestas  en un arco afirmado a  un pectoral. Estos eran llamados "Urim y Tumim."  Al usarlos como un medio, él fue informado por el ángel, él sería capaz de  leer el místico  escrito, y traducirlo  a su propia lengua.  Nadie  excepto Smith vio al ángel o la misteriosa cueva  en el costado de la montaña,  y nadie salvo un selecto circulo de íntimos seguidores siempre han demandado haber visto las placas de oro o las piedras  sagradas  llamadas Urim y Tumim.  En la portada del libro estaba escrito "El Libro de Mormón" había lo que parecía lo que es llamado el "Testimonio de Tres  Testigos,"  que decían que  habían "visto los grabados  que estaban sobre las placas,..." pero ¿cómo o dónde? no se nos informa. Este documento lleva los nombres de los tres  hombres, que se dice que pocos años después  de su publicación riñeron con  Smith, y vinieron a ser  apostatas de la fe mormona. Si estas  placas y  las dos piedras misteriosas nunca  existieron, ¿por qué  estas  no habrían sido mostradas  a diez  mil testigos y preservadas, como los antiguos  manuscritos de la  Biblia lo han sido en las principales ciudades  del mundo  hasta este día.   Esta habría sido una forma para establecer  la  verdad de la  historia de  Smith.  Donde ellos  fueron,  nadie lo sabe,  salvo que lo que el profeta  nos ha dicho,  es decir,  que cuando él hubo terminado la traducción,  el ángel nuevamente apareció, y se llevó las placas. ¿Por qué? En ausencia de esta información,  le pedimos que deje a  un lado la cuestión de su existencia,  ya que  toda la historia de la  visita del ángel, la cueva en la montaña,  y el hallazgo de las placas de oro y de las piedras solo son un fraude.

El libro de Mormón

El grueso volumen que lleva  este nombre, y que demanda ser una traducción del escrito que se había encontrado en las placas de oro, esta es una historia ficticia escrita en imitación de la Biblia, compuesta de varios libros, cada uno llevando el  nombre de su escritor, comenzando con Nephi, un judío, quien vivía en Jerusalén ADC, y terminando con Moroni. Quien demanda haber vivido después de Cristo, y haber sido comisionado para dar un relato del orden y ordenanzas de la iglesia para ser usadas para guía de los Santos de los Últimos Días. Sus fantásticas y frívolas historias son absolutamente sin fundamento, y aunque mezcladas con las Escrituras, no pueden engañar a nadie salvo al "simple" (Rom.16:18), y a quienes son "llevados para acá y allá por todo viento de doctrina" (Efes.4:14). Los Mormones demandan que el libro fue escrito por "hombres inspirados" y es "un volumen de  Escritura" de igual valor al menos que la Biblia, que son reconocidas  como siendo  las "Escrituras  judías,"  para los  santos del hemisferio oriental, mientras  el Libro del Mormón es "también la palabra de Dios con igual autoridad que la Biblia,"  especialmente para el hemisferio  occidental, de cuyos primeros santos la  Biblia no sabe ni dice nada.  La Biblia. De acuerdo al credo Mormón, es un libro muy defectuoso lleno de  inexactitudes y errores, como todos los libros  omitidos, y a lo más es uno de  muchas "revelaciones" dadas a los hombres, "el Libro del Mormón, el Libro de los Pactos y Doctrinas" y otras  obras de los profetas  son de igual  autoridad. Isaías,  Pablo, José Smith, y Brigham Young son todos "reveladores,"  el ultimo es de un orden más elevado que los  anteriores. Lo siguiente, entresacado de muchas de tales entregas en Salt Lake Tabernacle, presenta  la reconocida posición de los profetas  Mormones, reveladores, y hacedores de Biblias: "José Smith fue un profeta, Brigham Young fue un  profeta, Wildford Woodruf es un profeta, y se que él tiene muchos profetas  a su alrededor, y  él  puede  hacer  las  Escrituras  tan buenas  como aquellas de la Biblia."  Y las revelaciones de  José Smith son evidentemente  de mayor valor en la iglesia Mormona que aquellas de los  Apóstoles, porque Brigham Young, su sucesor, que "si alguno lo desprecia,  o los trata con indiferencia," ellos probarán su "condenación". Tampoco debemos sorprendernos  cuando se nos dice  que José Smith no solo  fue un  profeta  inspirado, sino que "él  habló por  la autoridad de un sacerdocio interminable que estaba sobre él," y todos aquellos que " tienen el sacerdocio poseen autoridad divina para actuar de  este modo para Dios; y  por poseer parte del poder de  Dios, ellos  en realidad son parte de  Dios."  ¡Prodigioso! Este ciertamente es el "espíritu del anticristo," del cual nos advierten las Escrituras, que  comienza por hombres demandando tener autoridad divina, y que culminará en el "Anticristo" demandando ser  Dios,  y ser adorado como Dios (2 Tes. 2:4). Cualquiera secta  que demande estar recibiendo continuamente revelaciones  a través de sus sacerdotes y profetas, que son considerados como la voz de Dios, igual o con mayor autoridad que la palabra escrita de  Dios tiene en sus  manos  un arma  por la cual  puede  engañar a sus adeptos hasta cualquier extensión, y retenerlos en cadenas. Roma, cuya "tradición" es  de  igual autoridad que las Escrituras, fue la primera en  introducir este  engaño, y en su mano  esto ha tenido tanto  éxito que cada partida de una nueva secta ha copiado esto,  y debe tener en algunas formas sus "revelaciones" a través de papas, sacerdotes, o profetas, haciendo como antiguamente "la palabra de  Dios de ningún efecto" (Marcos 7:13). Irvingitas, Espiritualistas, la Ciencia  Cristiana, Perfeccionistas,  y numerosas  otras sectas, mientras difiriendo en mucho, concuerdan en esto,  que hay algo además, algo más allá de las Escrituras, a través de lo cual ahora Dios habla, suplementando, y en muchas instancias trastornando las Santas Escrituras. Él de antemano dijo, considerando que la Palabra demanda para sí misma que es completa (Col. 1:25), que nada debe añadirse a ella (Prov. 30:6) o quitar de ésta (Dt.12:31), bajo terribles penalidades (Apoc. 20:18-19), y que tiene dentro de sí TODO lo que es requerido para todas las etapas de la vida  cristiana, desde hacer al joven sabio para la salvación,  y para el pleno equipamiento del "hombre de  Dios" y preparado para "toda obra buena" (2 Tim. 3:17)

Organización de la iglesia Mormona

En Abril, 1830, la primera iglesia Mormona fue fundada en New York. Visiones  comenzaron a ser  vistas,  milagros a ser  realizados, y profetas  a  recibir  revelaciones y  como es usualmente el caso con cada nueva religión, convertidos,  principalmente de entre los ignorantes e inestables, fueron hechos. Siendo una secta política como  religiosa, ésta apela a una clase que se encuentra fácilmente en los Estados Unidos, y de otras  atracciones de una forma completamente diferente, que fueron,  pronto después de su formación, desarrollada en la comunidad mormona, y atrajeron dentro de sus  alero a muchos que no se habían caracterizado por excelencia o rectitud moral, o que hayan  reverenciado la santidad del círculo familiar, o considerado la obediencia al séptimo  mandamiento como alguna parte  de  su código de moralidad. Colonias fueron  fundadas en Jackson, Missouri, y Hancock, Illinois. Desde el primer lugar ellos fueron expulsados, y en el último edificaron  una  ciudad, dando a ésta  el nombre de Nauvoo. Aquí, José Smith comenzó a practicar la poligamia, y en vista a apaciguar a su esposa, a quien él había estado lícitamente casado por diez años, tuvo una respuesta que hizo que otros  comenzaron a  cuestionar su conducta moral, él alegó haber recibido una revelación en Julio,12, 1843 autorizando el "matrimonio celestial" con una pluralidad de esposas, y mandando a todos los que  les era revelada "esta ley, a obedecer lo mismo" Aun si esto se extendiese a "cualquiera teniendo diez  vírgenes dadas por esta ley, él no puede cometer adulterio, porque ellas le pertenecen," y si alguno rehusase obedecer será "condenado" (ver Doctrina y Pactos, y Discursos de Brigham Young) .En la práctica de esto, se nos dice oficialmente en "Mormonismo y su Historia" que el mismo profeta  José Smith guiaba en el camino, y aunque  al principio estaba confinado a "un pequeño círculo de hermanos y hermanas fieles," después fue proclamada "públicamente como una doctrina de la iglesia," y enseguida reconocida por casi todos los miembros como una "propia institución religiosa". Y este  reconocimiento  general es una  flagrante brecha  de la  sagrada ley de  Dios, y la canonización  de  un sistema de depravación moral bajo el nombre de  "religión",  tal como se encuentra solamente en las clases más  bajas de  la humanidad no civilizada,  nos dice lo que es  la iglesia Mormona, y la clase de personas que la componen. Nadie que tema a Dios, que tenga respeto por  Su palabra y considere el lazo sagrado de marido y esposa como mostrado en la Biblia permanecería por un solo momento bajo el alero de una comunidad donde esto es despiadadamente considerado como nada, como ellos lo han hecho por más de cincuenta años, y como lo son  ciertamente hoy por los Mormones, que se llaman a sí mismos "Santos de los Últimos  Días"

 

Difícilmente podemos sorprendernos de que el estado haya interferido, que procesos hayan sido instituidos, multas  exigidas, prisiones, con el resultado que toda la colonia se dirigió a un desierto lejano, más de  mil millas  alejados del  gobierno y la  civilización, ellos deseaban estar libres para continuar la ofensiva institución del "matrimonio  celestial" sin molestias. La primera compañía,  encabezada  por Brigham Young, llegó a  Salt Lake Valley en Julio, 14, 1847, otros  le siguieron sucesivamente, y allí la nueva Sión, la ciudad de los  santos, con su suntuoso templo, que ha sido edificado para su metrópolis hasta el Milenio Mormón.

El evangelio Mormón

El evangelio, como "presentado por  la mano de  José Smith" , "consiste de  principios  y ordenanzas como las siguientes: primero, fe; segundo, arrepentimiento; tercero, bautismo para remisión de pecados; cuarto, imposición de manos para recibir el don del Espíritu Santo," y "toda la humanidad puede ser salva por medio de la obediencia a  estas leyes y ordenanzas".  Los hombres son castigados por sus propios pecados, y no por la trasgresión de Adán", y si mueren sin ser bautizados, ellos pueden ser buscados en el "mundo espiritual" por profetas mormones, que van a predicar el evangelio de José  Smith allí,  y los familiares sobre la tierra pueden ser bautizados como "delegados" por ellos, de manera a mantener intactas  las  "ordenanzas"  que son esenciales para la salvación. Pero todo  esto es  "otro evangelio", como lo declara el apóstol, si él o algún hombre, aun "un ángel del cielo"_ tal como José Smith demanda que era Moroni_ predica, "sea anatema" (Gál. 1:6-8).El evangelio de  Dios, que  es Su poder "para salvación" a cada uno que cree  en éste (Rom.1:16),  no tiene  "ordenanzas" añadidas a  este. Éste no necesita "manos de hombre para hacerlo efectivo. Ni "patrocinadores" o bautismo por delegados se requieren para  completar su obra. Éste lleva las buenas nuevas de una presente, conocida, y gozada  salvación, que es inmediatamente la posesión de  todos los que creen en él (Hech. 16:30), y  cada pecador que como  tal viene  al Señor Jesucristo es  recibido por Él y nunca será echado fuera (Jn.6:37). ¿Cuándo el ladrón moribundo recibió el bautismo para remisión de pecados?  ¿Alguno dirá frente a  Lc. 23:43,  que él no ha ido a estar con Cristo, por faltarle  esto?

No se dice que el bautismo es esencial a, o parte de la salvación del pecador, sino que  éste es siempre considerado como un acto de obediencia por parte de aquellos que  ya han sido salvados por gracia aparte de las obras (Efes. 2:8-9), no para hacer de ellos discípulos, sino porque ellos  ya lo eran (Mt. 28:19-20). Y en el caso de Cornelio y su casa, el Espíritu Santo vino sobre ellos  mientras el apóstol les  estaba hablando y antes de que ellos fuesen bautizados en agua (Hech. 10:44-48). Todos los que ahora  creen el evangelio, al "creer" (ver Efes. 1:11:13), han sido sellados con el Espíritu Santo de la promesa. Algunos en tiempos primitivos, en la inauguración de la obra de gracia, recibieron el Espíritu Santo a través de la imposición de manos apostólicas (Hech. 8:17; 19:6), no para salvación, sino para identificación y unidad, pero  hay  diferencia  entre imponer las manos  de un apóstol que ha visto al Señor Jesucristo, y sido comisionado por Él, y un "anciano" mormón, cuya única autoridad es derivada de la fraudulenta historia de José Smith de haber encontrado unas placas de oro en una cueva en una montaña en New York. El evangelio Mormón es como su biblia, una imitación y fraude que nunca comunicó ni llevará a un pecador de muerte a  vida, o "desde el poder de Satanás a Dios" (Hech. 26:18)

El Dios Mormón

Será sorprendente sin duda para algunos, que han estado inclinados a pensar bondadosamente de estas personas y sus doctrinas, saber que conforme al credo Mormón, "no hay Dios", es decir, ningún Ser  Divino tal como  revelan las  Escrituras. Aquí está lo que dice el profeta José Smith: "Dios mismo una vez fue como somos ahora nosotros, y es un hombre exaltado." "Dios mismo, el Padre de todos nosotros, moró sobre la  tierra como lo hizo el mismo Jesucristo." "El Padre tiene un cuerpo de carne y huesos  tan tangible como el del hombre". Y lo siguiente por Brigham Young, no deja dudas en cuanto a quién es este "exaltado hombre". Yo quien fui "una vez como sois vosotros," y ahora es un Dios. "Cuando nuestro padre Adán vino al huerto de  Edén, entró en este con un cuerpo  celestial, y trajo a  Eva una de sus esposas  celestiales. Él  ayudó a hacer y organizar este mundo. Él es nuestro Padre y nuestro Dios, el UNICO Dios con quien tenemos que tratar" (Journal of Discourses). ¡Esto es  blasfemia! ¿Qué  necesidad hay de  un evangelio para convertir pecadores a un Adán caído, como el "único Dios" con quien ellos tienen "que tratar," o de "ancianos predicadores" evangelizando para traer  convertidos a adorar a "un hombre exaltado", quien anteriormente vivió en Edén con una de sus esposas celestiales? El credo Mormón llega hasta decir que Jesucristo fue hijo de  Adán por ordinaria generación, que la caída fue una necesidad, "para que los hombres pudiesen ser," y aquellos que  practican el matrimonio celestial, "pasen por ángeles" y "ser ellos mismos  Dios."  Esto marca  a la fe Mormona como politeísmo de la forma más baja y grosera.

Bautismo por los muertos

"Aquellos que mueren sin ser bautizados han de obtener salvación, a través de las necesarias ordenanzas  que  deben ser realizadas por un representante o delegado."  Y así es como debe hacerse  de acuerdo a José Smith, a quien, se nos dice,  en Abril, 3, 1836, el profeta  Elías apareció y le entregó "las llaves de poder del sacerdocio, que le dio el derecho de hacer una obra para la salvación de los muertos".

¡Maravilloso! Las llaves de Pedro, en sucesión, y tenidas en el presente por el Papa de  Roma, son meros juguetes en comparación con las llaves entregadas por  Elías a José  Smith en el templo de Kirkland, porque estas llaves dan poder al sacerdocio Mormón para atar y desatar no solo en la tierra y en el cielo, y de una forma más rápida  y fácil que el lento paso a través del purgatorio de  Roma. Las palabras de 1 Cor.15:29, "bautizados por los muertos," separado de su contexto y después pervertido, son usados como el delgado fundamento para edificar esta teoría, de la cual la  Escritura no sabe nada. Esta es una perversión de toda la enseñanza de la Biblia. El evangelio  Mormón está, dicen ellos, siendo predicado en el mundo espiritual por espíritus  de profetas  mormones que han partido, y muchos que han muerto sin haber aceptado el mormonismo lo están aceptando.  Pero entonces, ¿qué acerca de su bautismo, porque  el bautismo para ellos es  esencial para la salvación? Para enfrentar esta dificultad, una "revelación" por supuesto fue hecha disponible, y fue esta: cuando un espíritu recibe el  evangelio Mormón, un profeta vivo en Salt Lake nota esto,  y entonces  uno de sus familiares sobre la tierra es  bautizado "por" su amigo muerto, como su "delegado". Entonces este bautismo es contado a favor del hombre muerto, y las ordenanzas de este modo diariamente  cumplidas  en el templo Mormón, se nos dice,  son "aceptadas  en el mundo espiritual por aquellos para quienes han sido cumplidas," y han venido a ser, "un patente medio de  salvación para los muertos, y de exaltación para los vivos."  "Bautizados por los muertos," en 1 Cor. 15:29, no tiene tal significado. Esto simplemente significa  ser  bautizado, y  como tomando el lugar como un cristiano, entre aquellos que estaban siendo muertos a  causa de su testimonio por el nombre de  Cristo. Bautismo por un delegado es una pura invención y un claro fraude.

Milagros Mormones

Pretensiones a "dones de  sanidad" en la Iglesia Mormona han sido probados y hallados faltos. Aun si tales existiesen, ellos no confirmarían un sistema malo y corrupto. Tales "milagros" han aparecido en "Dowis`s "Sión, entre los Adventistas del Séptimo Día, y en un número de otras  "religiones" que han abandonado "la fe." Satanás tiene poder para infligir  enfermedades y quitarlas, y él usa esto para sus propios fines.  A otros él engaña, de igual modo de manera a dolencias  y curas. Una simple prueba a menudo basta  para exponer la vanidad de  tales  pretensiones.  Un predicador mormón  ha estado  en la calle de una ciudad minera por meses, y noche tras noche a afirmado poseer dones  de sanidad, siempre citando las  palabras de Marcos 16:17-18, "Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán." "Y si esto es  verdadero,"  dijo el minero, "yo vendré a ser un mormón."  La multitud estaña ansiosa por  ser testigo del milagro, pero el mormón, por razones  bien conocidas  a él mismo, declinó el riesgo de beber el veneno mortal, y se alejó.

Poligamia, o matrimonio celestial

El origen de esta abominable practica, y la pretendida  revelación dada a José  Smith, para  aprobarla., y quien  guiaba en el camino, ya ha sido referida. Al profeta no solo se le reveló que él y sus múltiples esposas tomadas para su propio placer, sino que estos  matrimonios "celestiales" continuarían en el mundo más allá, donde las familias seguirían aumentando, y el  padre presidirá como "sacerdote y patriarca, rey y señor, sobre su  siempre creciente posteridad." ¡Este es el cielo Mormón!  ¡Ciertamente ideal! ¡Solo que debe esperarse  que las numerosas esposas celestiales de un marido, con su creciente prole, vivirán más armoniosamente en las regiones celestiales que lo que es el corriente reporte de lo que sucede en Salt Lake City! La corona blasfema de este detestable sujeto es alcanzado_  y causará que  todos los que aman  al Señor y adoran Su inapreciable persona,  se vuelvan sobre el Mormonismo y todo lo que le pertenece y con rostro  firme lo eviten_ cuando ellos suavemente dicen, que su Señor fue un polígamo. El vidente nos dice_ "los evangelistas no hablan particularmente del matrimonio de Cristo. Pero una  cosa es cierta, hubo varias santas mujeres que lo amaron grandemente, tales como María, Marta, y María Magdalena. Si todos los hechos de Jesús hubiesen sido escritos, sin duda,  habríamos sabido que estas amadas mujeres fueron Sus esposas." Cuando en los  Estados Unidos el gobierno promulgó una  ley que hacia de la poligamia un crimen, castigado con prisión, desde entonces hacia adelante miles de mormones sufrieron_ probando cuán lejos la cosa se había extendido_ y toda la causa mormona estaba en el umbral del colapso. Fue entonces que el presidente Wilford  Woodruff, el sucesor de José Smith (quien  había revivido una  revelación del cielo respecto a los matrimonios  celestiales en 1843), cuando esta  ley estaba amenazando poner  fin a Salt Lake Sión,  recibió en 1890 una segunda revelación prohibiendo la poligamia, y cancelando el mandato para "matrimonios celestiales", y se nos dice, "que el Señor permitió que el presidente de la iglesia proclamara su descontinuación." ¿Qué vino a ser entonces de la revelación de  José Smith en 1843? ¿Fue esto un fraude? La declaración del presidente solo fue designada para "cegar" es perfectamente claro por lo que él publicó brevemente después, cuando la declaración citada es examinada en el justo espíritu, usted verá que NADA contenido en ella prohíbe a algún hermano CONTINUAR viviendo con estas mujeres que ya estaban selladas para él en el  Nuevo y Eterno Pacto.  Tampoco esto impide  a algún hermano ir a  México, o Canadá, donde esto no es prohibido por la ley de la tierra, y ALLÏ tener el matrimonio celestial consumado, y traer la ESPOSA PLURAL a Utah, y VIVIR CON ELLA como siempre se ha hecho." Que todos, y especialmente las mujeres  jóvenes que tienen la costumbre de oír y seguir a los predicadores mormones, noten esto, y comprendan que su conversión al mormonismo y  lo que envuelve la emigración a Salt Lake City.  Muchos han encontrado esto a su propio costo, demasiado tarde, porque  una vez dentro el enmarañamiento de este sistema diabólico de errores fundamentales, negación de la Deidad, perversiones blasfemas de las Escrituras, revelaciones  fraudulentas, y degradante inmoralidad, después es imposible escapar de su garra de  hierro. Aquellos que leen los tratados mormones, y que escuchan sus predicaciones, y de este modo caen gradualmente en la trampa mormona, sean advertidos de su peligro.  Nada tiene tal poder de engaño, y para  eterna ruina de las almas, como un evangelio pervertido, como lo es indudablemente este evangelio Mormón.  El único Salvador  es el Hijo de Dios, Jesucristo, quien "vino al mundo para salvar a pecadores" (1 Tim.1:15), quien murió, el Justo por los injustos para llevarnos a Dios (1 Ped.3:18), y en virtud de cuya  perfecta obra de  expiación, consumada  sobre la  cruz, y aceptada en el cielo, aparte de las ordenanzas, de la ayuda del  hombre, u obras de alguna forma, Dios  declara, "todos los que creen SON justificados de todas las cosas" (Hech. 13:39).

John Ritchie (1853-1930)