RUINA Y FORMAS

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(Extracto de Jeremías por W. Kelly)

 

Cuando una dispensación se aleja de su propio carácter debido a que el pueblo de Dios es infiel a su responsabilidad, ya no es más una cuestión para ellos de mantener sus formas exteriores en su original integridad, porque estas son invalidadas en práctica por su alejamiento de la verdad. Y para los fieles, es cuestión de volver atrás no a algo nuevo sino sobre lo que pueda estar en armonía con la confesión de un estado arruinado.

Siempre debemos estar en la verdad de un estado de cosas, como ante Dios. Por ejemplo, si soy un pecador no puedo ser bendecido excepto tome el lugar de un pecador; y de igual manera, si la dispensación exterior está arruinada no puedo ser plenamente bendecido excepto reconozca y sienta la ruina. Si pienso que todo es prospero cuando Dios se está preparando para juzgar, es claro que estoy fuera de la comunión con Él, quizás no con relación a mi propia alma sino con referencia al estado general de cosas.

La diferencia moral envuelta es que cuando las cosas son todas justas y tranquilas como al comienzo de la dispensación el deber de un hombre es fielmente arrojarse dentro de cada cosa buenas; pero cuando las cosas están corruptas es el deber de él separarse de lo que es corrupto y solamente continuar con lo que lleva la marca del Espíritu de Dios sobre si. Esa es la diferencia. Usted encontrará que en cada dispensación las formas exteriores siempre caen en manos de engañadores, porque una forma exterior es fácilmente copiada y fácilmente mantenida. Entonces los sacerdotes y los falsos profetas eran personas en Judá y Jerusalén que eran celosos por la ley, y sobre este fundamento ellos demandaban la obediencia del pueblo.

Hay personas contra las cuales los fieles son advertidos por Jeremías y los profetas. De este modo, en alguna forma, no hay duda que suponiendo que la Cristiandad deba continuar ininterrumpidamente como un sistema religioso las personas que tienen las más grandes demandas son los Papistas, y por tanto si la Cristiandad es indefectible todos debemos ser Papistas. Pero es claro que la conciencia y espiritualidad de cada creyente se rebela contra tal terrible pensamiento. Sentimos que es imposible que el Dios de verdad y gracia nos obligue a adorar a la virgen maría o a los santos y ángeles, etc.

Sentimos que los Papistas son idolatras. Y somos completamente justos en ello. Ellos son idolatras, y son peores que los idolatras paganos, porque si es una cosa mala adorar a Júpiter y Saturno es mucho peor cosa adorar a la virgen María. No puedo tomar conocimiento de la virgen María excepto sepa que ella es la madre del Señor, y conocimiento de la virgen María supone conocimiento de María. Por tanto, tengo el conocimiento que debe guardarme contra adorar a la virgen.  El mismo hecho que la virgen María fue la madre de Cristo debe preservarme de la Mariolatría. Por tanto, pienso que, de todas las idolatrías que se han presentado debajo del sol, la idolatría de la Iglesia de Roma es la más vil.

Puede preguntarse si la ruina de la iglesia es generalmente conocida y considerada. No lo es, porque gran parte de los hijos de Dios nunca han hecho frente a esta materia. Ellos piensan cuando escuchan de la ruina de la iglesia, o de la Cristiandad, que eso significa algo como que Dios no ha sido fiel a Sus promesas, considerando que no es cuestión de fidelidad a las promesas. Fidelidad a las promesas va con la fe no con las formas; pero lejos de despreciar las formas la razón o por la cual nunca puedo soportar la forma de cosa que es común en la Cristiandad ahora es porque no voy a renunciar a las formas de la palabra de Dios.

Por ejemplo, tome a una congregación escogiendo un ministro. Bien, nunca yo podría ser un Disidente por esa razón, porque ese es el invariable plan. Sé que hay muchos Disidentes que piensan la misma cosa; Isaac Taylor quien escribió La Historia Natural del Entusiasmo, y otros libros fue uno de estos. Él fue un diacono congregacional, y escribió un libro sobre este tema. La Escritura provee para la elección de una persona para distribuir fondos. Usted debe tener confianza en la persona que distribuye fondos o va a cerrar su billetera, pero no existe tal idea en la palabra de Dios como escoger un hombre para predicar. Todas las grandes denominaciones hacen así; no solamente los Disidentes, sino todas las clases de sectas.

Todo el sistema está fuera de curso. Este es un principio errado. El principio es que quien es el que escoge es el que da. Si yo doy dinero y se me permite escoger a una persona para que sea el distribuidor de este, pero yo no soy el Espíritu Santo a la iglesia, y por tanto no debo ni puedo escoger al ministro. Si Dios suple los dones sin preguntarme no estoy actuando en una manera propia y conveniente como un cristiano al escoger a estos entre mis hermanos y hermanas espirituales.

Reconozco a cada persona espiritual como un hermano y hermana, y deseo gracia para conducirme a mí mismo como tal. Esto es perfectamente claro, pero, por supuesto, justo como las relaciones de hermanos y hermanas espirituales es establecido por la gracia y voluntad de Dios, mucho más lo es la designación de personas para gobernar, enseñar o predicar. Nadie es competente. Nunca hubo una pretensión aun por parte de los apóstoles para hacer eso. Los apóstoles designaron ancianos, pero es un error suponer que los ancianos son lo mismo que los dones en la iglesia. Había muchos ancianos que no eran o tenían dones. Usted no puede tener un anciano ahora, porque un anciano es una designación directa del Señor.

Menciono esto para mostrar que por mi propia parte soy un decidido por las formas apostólicas, y por tanto no sostengo que alguno pueda establecer nuevas formas conforme a su propia voluntad. Una de las razones que me hace sentir el actual estado de ruina de la Cristiandad es no solamente que hay incredulidad en la autoridad de la palabra sino también que existe un ilícito ejercicio y asunción de autoridad sin que el Señor haya autorizado esto.

El ejercicio de la voluntad humana en tales materias tiene la más profunda influencia moral sobre la profesión Cristiana. Si usted no tiene la autoridad del Señor, usted tiene la voluntad del hombre. Considero que la voluntad del hombre en las cosas de Dios no es nada sino pecado. Toda la tarea de la iglesia y del cristiano es hacer la voluntad de Dios sobre la tierra. Realmente, no hay razón para que estemos sobre la tierra excepto simplemente para ser los siervos de Dios, y de este modo somos llamados a hacer Su voluntad toda nuestra vida desde el tiempo que somos redimidos por la sangre de Cristo.  Nos e nos permite, por tanto, por Dios hacer ninguna cosa que provenga de nuestras propias cabezas. Estoy persuadido que en sí mismo el hombre es incompetente para actuar justamente, y que necesitamos ser guiados por la palabra y poder del Espíritu de Dios continuamente.

Ahora, donde se permite la voluntad humana, cada mala cosa debe resultar. Allí está el estándar, y solamente tenemos uno_ la palabra de Dios. Actuó con la seguridad que Dios vio de antemano el fin desde el comienzo y también cada necesidad del cristiano y de la iglesia de Dios sobre la tierra, y que Él ha provisto en Su palabra no solamente para lo que entonces se necesitaba sino para todo lo que se necesitaría hasta que el Señor viniese para tomar a los Suyos e introducirnos en la gloria. Entonces, teniendo tal confianza en la palabra de Dios nuestra primera tarea es encontrar cual es realmente la voluntad de Dios.  Descubro cual fue Su voluntad cuando todas las cosas eran justas, y también la dirección que Él da cuando las cosas andan mal.  Aprendo cual es el justo estado de cosas en lo que llamo el mal estado de la iglesia.

Sé que algunos piensan que Dios ha dejado el modo en que la iglesia debe ser gobernada como una cuestión abierta y que ellos pueden cambiar el proceder de acuerdo al país y circunstancias en que se encuentran. Niego esta política como un primer principio, y digo que esto es falso, y que tiene como resultado las más serias consecuencias, porque el resultado de esto es que no debo ser divinamente guiado sino humanamente.

Sostengo completamente que el ministerio es una institución divina, y no creo que el estado arruinado de la iglesia toque el ministerio en el más mínimo grado. Hay personas sobre nosotros en el Señor, pero desde el momento que usted toca la fuente de ministerio, en ese momento usted separa el ministerio de los principios de la palabra de Dios. Ahora, yo creo que la iglesia y el ministerio son instituciones divinas, pero en vista a preservar su carácter divino estos deben ser regulados por la palabra de Dios y nos por las nuevas invenciones de los hombres y sus cambiantes ideas. Contiendo por la más alta antigüedad: Irineo y Justin mártir son demasiado bajos para mí; es decir, ellos son demasiado modernos. Para mí, cada cosa es moderna excepto los apóstoles; es decir, que mantengo que verdadera antigüedad es lo que ha sido divinamente revelado. Lejos estoy de pensar que la iglesia de Dios es una cosa conforme a los hombres, o una cosa que debe ser cambiado con las nuevas modas, sino que me aferro a lo verdadero, remoto, y única antigüedad divina. Creo que esto es lo que todos debemos hacer, pero entonces esto es una materia para cada uno a aprender de Dios. No forzaría a ningún hermano sobre tal punto.

1.     W. Kelly, Jeremiah: The Tender-Hearted Prophet of the Nations, Hammond: London, pp. 26-31 (1938).