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CRISTO EL ANTIDOTO PARA LA FILOSOFIA HUMANA

 

 

Col. 2:8-10

 

2:8 Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.

2:9 Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad,

2:10 y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad

 

 

 

La Escritura en ninguna parte condena el adquirir conocimiento. Es la sabiduría de este mundo, no su conocimiento, la que es locura para Dios. La filosofía no es sino sabiduría mundana. El esfuerzo humano es  resolver el misterio del universo. Esta no es una ciencia  exacta, porque los filósofos nunca han sido capaces de llegar a alguna conclusión satisfactoria en cuanto al "por qué" de las cosas. "los griegos buscan sabiduría," se nos dice, y es  así que ellos han liderado el camino para todas las generaciones futuras en el teorizar filosófico. Antes que una revelación divina viniese era completamente natural y propio que el hombre buscase por medio de la sabiduría resolver los acertijos que la  naturaleza constantemente está proponiendo. Pero ahora que Dios ha hablado esto no es más necesario,  y puede  venir a ser  grave infidelidad.  Desde Plato a Kant el último de los modernos, un sistema  ha derrocado al otro, de manera que la historia de la filosofía es  una historia de hipótesis contradictorias y abandonadas. Esto no quiere decir que los  filósofos han sido deshonestos, sino que quiere decir que muchos de ellos  han fallado en avalarse a sí mismos de  eso que aclararía cada problema, es decir, la revelación en Cristo como presentada en las Santas  Escrituras.

 

 

 

Plato anhelaba por una palabra divina,  logos,  que viniese con autoridad e hiciese todo claro. Esa Palabra es Cristo, de quien escribe Juan, "en el principio era la Palabra, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. " Y otra vez, "La palabra se hizo carne, y moró entre nosotros, y vimos Su gloria, la gloria del Unigénito del Padre, lleno de  gracia y verdad" La Palabra no  está más oculta. No necesitamos buscar por ella.  "cerca de ti está la palabra, en tu boca y tu corazón...si confesares con tu boca al Señor Jesús y creyeres en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo." Sócrates meditaba en los insolubles problemas  relacionados con las recompensas y castigos futuros, y dijo, "puede ser que la Deidad pueda perdonar pecados, pero no veo cómo." Tales perplejidades no deben turbar a ninguna mente honesta ahora, porque lo que la filosofía no puede explicar, el evangelio lo hace  claro, ese evangelio en el cual es revelada la justicia de Dios para hombres pecadores. Aparte de esta revelación divina el más sabio filósofo del siglo 20 no sabe más con relación al origen y destino del hombre que los filósofos de mucho tiempo atrás.

 

Dos grandes sistemas estaban aun contendiendo por el dominio sobre las mentes de los hombres en el mundo occidental cuando Pablo escribió esta carta a los Colosenses,  estoicos y epicúreos. Unos decían: vivid noblemente y la muerte no puede importar. Controle el apetito. Sea indiferente a las cambiantes condiciones. No se exalte por la Buena fortuna ni se desanime por la adversidad.  El hombre es más que circunstancias, el alma es más grande que el  universo. El epicureanismo dice: todo es incierto.  No sabemos de dónde venimos ni adónde vamos. Solo sabemos que después de una breve vida  desapareceremos de esta escena, y es vano negarnos nosotros mismos algún goce presente en vista de un posible futuro. "Comamos y bebamos, porque mañana moriremos."  Para muchos de la clase  anterior el mensaje  cristiano apela, y uno solo tiene que leer 1 Cor. 9:24-27 o Fil. 4:11-13 para ver  cuán rápidamente el mensaje  de Pablo tocaría a un estoico honesto.  Con el epicureanismo, el Cristianismo no tiene nada en común. Pero mientras los estoicos podrían encontrar en el Cristianismo el cumplimiento de los anhelos de sus corazones, no había en su filosofía nada que el  cristiano podría necesitar, porque  todo lo que  era mejor en ese  sistema  él ya lo tiene el Cristo.

 

Además de estas dos grandes  y prominentes  escuelas filosóficas había sistemas menores entre  griegos y romanos, todos ellos  tratando de atraer tras  si discípulos.

 

Los gnósticos encarnan  en su sistema partes de todas  estas diferentes  escuelas de pensamiento. Desde lo sobrenatural encarnado en las fabulas pitagóricas hasta las teorías  evolucionistas del tiempo presente, la iglesia de Dios aun está en conflicto con estas erráticas  filosofías.

 

Contra todo esto el cristiano es advertido. "Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo." Estas pueden tener una apariencia de erudición, y sus adherentes  pueden mirar hacia abajo con menosprecio desde sus alturas de imaginada superioridad sobre las personas lo bastantemente simples para creer el evangelio y aceptar las  Santas Escrituras como la inspirada palabra del Dios viviente. Pero con todas sus pretensiones estas son simplemente las tradiciones del hombre, los rudimentos del mundo. El apóstol se expresa de este modo en su menosprecio por el mero razonamiento en comparación con la revelación divina. Estos sistemas que  demandan mucho después de todo son solo elementarías y rudimentarias. Este era el ABC del mundo ofrecido a aquellos que  estaban en la escuela de Cristo y que habían dejado atrás el kindergarten de las tradiciones humanas. "¿puede un hombre por sondear encontrar a Dios?"  Imposible.  Pero Dios ya es conocido en Su Hijo.

 

Es muy importante que los cristianos vean esto, particularmente los jóvenes que son llamados por Dios a ser ministros de Su palabra. Es un triste comentario de las condiciones en la cristiandad que en promedio los seminarios teológicos se da más tiempo al estudio de la filosofía que a escudriñar las  Escrituras. Un ministro de una iglesia ortodoxa ha dicho recientemente, "podría haberme graduado con honores de mi seminario sin siquiera  jamás abrir la Biblia" Gracias a Dios esto no es verdadero de todas escuelas de entrenamiento, pero esto es quizás  verdadero de la mayoría. El resultado es que tenemos hoy miles de profesados ministros de Cristo, muchos de ellos no convertidos, y otros que, aunque hijos de Dios, han sido estorbados por su educación filosófica que son completamente  incapaces  de abrir las Escrituras a otros,  porque ellos mismos la ignoran. El Cristianismo no tiene deuda con la filosofía griega, romana, medieval o moderna. La Biblia es semejante a:

 

"Una gloria brilla en las páginas sagradas;

Majestuosa, como el sol,

Esta derrama una luz sobre cada edad,

Ella da, pero no pide prestado"

 

 

 

Un hombre puede ser un bien suministrado ministro de Jesucristo que nunca ha  escuchado los nombres de los grandes filósofos, sea paganos o cristianos, y absolutamente ignorante de sus sistemas e hipótesis, con tal que "estudia para mostrarte aprobado a Dios, como un obrero que no tiene de que avergonzarse, dividiendo bien la palabra de verdad" (2 Tim. 2:15). La cultura más verdadera, intelectual o espiritual, es aquello que es sacado del constante estudio de la Biblia.  Cuán a menudo uno entra en contacto con hombres de muy bondadosa personalidad, de apariencia correcta, alta  espiritualidad, y bien educado intelecto y al preguntar encuentra que ellos son como John Wesley, "hombres de un libro" y en algunas instancias, difícilmente versados en la literatura de la tierra.  Y al decir esto no pienso premiar la ignorancia, como lo he dicho al comienzo,  el conocimiento de este mundo no está bajo anatema.

 

El cristiano bien puede valerse de algún medio legítimo para estar más penetrado de los grandes hechos de la historia, los hallazgos de la ciencia,  y las bellezas de la literatura general.  Pero él nunca debe poner la filosofía humana en el lugar de la  revelación divina.  Si el estudia todo esto, no hay razón por la cual no haga así, debe comenzar con esto,  Dios ha hablado en Su Hijo y en las  Santas  Escrituras Él nos ha dado la última palabra  sobre cada pregunta que levanta la filosofía. Browning  es justo cuando escribió:

 

"Digo, el conocimiento de Dios en Cristo,

Aceptado por la razón, resuelve para ti

Todas las cuestiones  en la tierra y fuera de esta,

Y te hace crecer para ser  sabio."

 

Cuando el Salvador  se reveló a la mujer samaritana ella encontró que  cada pregunta  fue respondida  mientras miraba Su faz.

 

"En Él mora la plenitud de la Deidad corporalmente." Ya hemos visto en una previa lectura que esta palabra pleroma, "plenitud" fue un término favorito de los gnósticos. Esta representaba para ellos la suma de las cualidades de la  Deidad, y para ellos Cristo era uno de esos pasos intermediarios que guían a la pleroma. Pero aquí aprendemos que no solo todos los atributos de Dios son vistos en Cristo, como Arrio después pensó y como los filósofos deístas por todas partes admiten, sino la misma  esencia de la naturaleza de Dios en toda su plenitud moran en Él.

 

Todo lo que es Dios, es plenamente manifestado en Cristo. Él podía decir, "el que me ha visto a Mi, ha visto al Padre." De modo que podemos decir sin ninguna duda, si alguno pregunta en cuanto al carácter de Dios, que Dios es exactamente como  Jesús. Jesús es el Cristo, y en Cristo mora la plenitud de la Deidad corporalmente, de manera que cuando finalmente llegamos a la presencia del Padre  encontramos en Él a Uno conocido y amado antes, no un extranjero todavía desconocido y posiblemente desconocido. J.N. Darby estaba pensando en esto cuando escribió:

 

"¡Allí ningún Dios  extraño de encontrará!

Extranjero tú en los atrios de arriba;

Aquel que en Su descanso te encontrará,

Te encontrará con un bien conocido amor."

 

"E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad:

Dios fue manifestado en carne,

Justificado en el Espíritu,

Visto de los ángeles,

Predicado a los gentiles,

Creído en el mundo,

Recibido arriba en gloria."

 

 

 

Dios es  revelado, Él no  está más oculto. Toda Su gloria brilla en la faz de  Jesucristo. Esto resuelve enseguida para mí  como  creyente el misterio del universo.

 

En el v.10 se nos dice, "y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad." La palabra completo es literalmente "lleno plenamente". En Cristo mora toda la pleroma de la Deidad, y  tenemos nuestro pleroma en Él. No necesitamos ir a ninguna parte para iluminación o información. "Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.

 

1:17 Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. 1:18 A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer." (Jn.1:16-18). Esta revelación inunda nuestro ser con éxtasis, nuestra copa de gozo, y satisface cada demanda del intelecto. Estamos llenos plenamente en Él. Sugeriría que no es exactamente la posición del creyente la que  tenemos aquí. Eso lo tenemos en Efes.1:6. Allí se nos dice que somos "aceptados en el Amado". En ese sentido puede decirse, por supuesto, que estamos completos en Él, pero Col.2.10 es más bien nuestro estado. Este es el estado de aquellos que han encontrado cada necesidad satisfecha en Cristo, quien es  Cabeza de todo principado y potestad.

 

Ya se ha señalado que "principados" y "potestades" son términos relacionados a diferentes rangos de seres  espirituales.  En un pretendido conocimiento de la  naturaleza  y oficio de estas gloriosas inteligencias, los gnósticos se deleitaban y los ponían sobre  Cristo quien era, de acuerdo a ellos, uno que  introdujo al iniciado a la comunión de este gran apiñado ejercito que guía al Dios invisible. Pero la verdad es lo contrario, porque todos los principados y potestades (y estos pueden ser buenos o malos, caídos y no caídos) fueron creados por Él y para Aquel en quien mora toda la plenitud de la Deidad, y Él es Cabeza  de todas las  compañías  angélicas como también de los seres  humanos.

 

"Ningún lugar demasiado elevado para Él se encuentra, 

Ningún lugar demasiado elevado en el cielo."

 

 

 

Dios quería que Su pueblo siempre realizase  que Aquel que se inclinó a las profundidades de vergüenza y sufrimiento de la cruz por su salvación es en cuanto al misterio de Su maravillosa  persona, Dios sobre todo, y bendito para siempre.

 

Se ha observado que el v.10 no completa la sentencia, que es llevada justo sobre los vv. 11-12. Pero como lo que sigue  está íntimamente ligado con el próximo tema a considerar, ahora lo dejo, solo observando que es inmediatamente después de la declaración de que  Cristo es Cabeza sobre todos los ángeles es que se nos habla de las profundidades de Su humillación. Porque Dios nunca separa la Persona y la obra de nuestro Señor Jesucristo. Pero Él quiere que recordemos que todo esto fue debido a Su trascendente carácter y Su verdadera Deidad que Él podía emprender  la obra de quitar nuestros pecados cuando Él se dio en sacrificio en nuestro favor.  Él tenía que ser quien fue  en vista a hacer lo que hizo.

 

El arreglo de la cuestión del pecado nunca podría haber sido efectuado por un ser creado.  Las consecuencias eran demasiado grandes. De todos los hombres  está  escrito, "ninguno de ellos por ningún medio puede redimir a su hermano o dar a Dios un rescate por sí, porque la redención del alma cuesta demasiado." Esta es una traducción libre, pero autorizada por los mejores eruditos hebreos. Esta enfatiza lo que aquí es puesto ante nosotros. Bajos pensamientos de Cristo resultan de bajos pensamientos acerca del pecado. Cuando  realizo la enormidad de mi iniquidad sé que solo el Pariente cercano por quien Job esperaba podía salvarme de tal carga de culpabilidad. Él, porque es Dios y hombre, podía "poner su mano sobre ambos,"  y de este modo hacer la  expiación por el pecado y  reunir a Dios y el hombre en santa y feliz  armonía.

 

"¿Puede un mero hombre  hacer esto?

Cristo, vivió y murió para hacer así

¡Invoque a Cristo,  entonces,  al Dios ilimitado

¡Oh alma perdida!"

...-Browning

 

 

 

Y de este modo podemos concluir con esta tremenda verdad: Dios no tiene otra  respuesta a todos los cuestionamientos de la mente humana en cuanto a las verdades  espirituales  que Cristo, y ningún otro es necesario, porque Cristo es la respuesta a todas ellas.  Aquel que  rechaza a Cristo rechaza la última palabra de Dios para la humanidad.  Él ha dicho todo lo que tenía que decir al ser enviado al mundo como el Dador de vida y la propiciación por nuestros pecados. Alejarse de Él es rechazar la encarnación viva de la Verdad y encerrarse  uno mismo en error y engaño.

 

 

                                                                                                                                                                        H.A. Ironside