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EL CRISTO DE DIOS, EL VERDADERO CENTRO

 

La cruz puede reunir todo, a judíos  y gentiles; pero ellos son reunidos a Cristo, no a la  cruz; y la diferencia  es muy importante y esencial, porque es de toda importancia  que la persona del Hijo de Dios tenga su lugar.  Cristo mismo, no la  cruz de Cristo, es el centro de unión. Los dos o tres están reunidos a Su nombre, no a la cruz. La Escritura uniformemente da testimonio de esto.

 

Pero además,  donde  los  santos están reunidos en unidad,  sin ningún cuestionamiento, ellos  tienen la verdad y santidad que guardar. Nunca fue, y confío que nunca será, la noción de los  "hermanos", que la verdad de la persona de Cristo, o piedad en el andar, deba ser sacrificada por una unidad  exterior. Esto es hacer a los "hermanos" más importantes que Cristo.  Y así, el amor a los  hermanos es  falso; porque si verdadero, nos asegura Juan, "amor en la verdad, por causa de la verdad."  Suponiendo que  una persona  negase la divinidad de Cristo, o la resurrección de Su cuerpo, declarando  aun así su creencia  en la  cruz,  suponiendo que él declarase su creencia  en la cruz y la resurrección, pero  sostuviese que  ésta era  solo un testimonio del amor de Dios, pero creyesen que  no tiene un valor sustitutorio ni expiatorio, como muchos clérigos de alta reputación hacen ahora,  ¿es todo esto inmaterial? Se me dirá que  ningún creyente verdadero podría hacer esto. En primer lugar, un creyente verdadero puede ser  seducido  y guiado al error; y  además,  la prueba ofrecida  de este modo viene a ser la opinión formada  de que  un hombre es un verdadero creyente, y no la clara verdad fundamental de Dios y Su  santidad.

 

Si se admite que la  reunión es alrededor de la persona del Señor Jesucristo, esto es completamente verdadero; ¿pero qué persona? ¿Sería igual si Él fuese  reconocido como siendo Dios, o si esto fuese  negado? ¿Si Él es el Hijo, el objeto de la delicia del  Padre en todo tiempo, o si Él era un hombre, o realmente resucitado de entre los muertos? Se dirá, Todo esto es supuesto, entonces neutralidad es  un engaño y se niega a si misma. Porque sobre lo que insisto es, que  debo ser  verdadero a Cristo, y que estoy obligado a mantener la verdad de Cristo en mi comunión. Estoy consciente que se declara que podemos  tratar con la conducta (con la moralidad), pero no con estas cuestiones. Pero esto es justo  lo que me parece excesivamente malo. Decencia de conducta es necesaria para la comunión; pero un hombre puede  blasfemar a Cristo, y eso no importa: esta es una materia, no de conducta, sino de conciencia. Se indica, quizás, que si él es un maestro, él puede ser tratado. En verdad, el apóstol deseaba que aun una mujer no debiera dejar entrar a una persona semejante en su casa. Esta por tanto no es una materia difícil de tratar. ¡Piense en un sistema que hace de vistas  blasfemas a Cristo, que puede llegar hasta la negación de  Él, ser solo una materia de  conciencia privada, y algo que no tiene nada que  hacer con la comunión! Y  aquí está la misma  raíz de la cuestión.

 

Afirmo que no es una comunión de creyentes la que no está fundamentada sobre el  conocimiento de un verdadero Cristo. Donde la verdad en cuanto a esto es comúnmente sostenida y enseñada no hay necesidad para una  investigación especial. Pero este no es el caso aquí. Si encuentro a una persona aun en tal situación, negando la  verdad en cuanto a Cristo, la comunión es imposible, porque no tenemos un Cristo común para tener comunión. Pero aquí toda fidelidad es arrojada por la borda. Un llamado a confesar a un verdadero Cristo es admitido. ¡Esta es una nueva prueba de comunión!

 

Debemos reunirnos como cristianos; pero un hombre no es un cristiano en profesión si profesa un Cristo falso. No puedo juzgar el estado del corazón de una persona mientras  su profesión es  falsa.  Puedo esperar que  él solo está mal guiado, pero no puedo  aceptar su profesión. Si completa o voluntariamente ignorante, esta es otra materia: pero tenemos que tratar con el caso donde, vistas heréticas son sostenidas, se declara que  estas son una materia de conciencia privada; que un Cristo falso es  tan bueno como uno verdadero, con tal que la conducta de  una persona sea buena,  ¡Podemos solo  juzgar esto último! Ahora, este principio es peor que  falsa doctrina; porque conoce la  falsedad  y la blasfemia de esto, y después dice que esto no importa. No reconozco a tales  reuniones como  reuniones de creyentes; porque error fundamental en cuanto a  Cristo es inmaterial para la comunión,  una materia, no de  conducta, sino  de conciencia.

 

"Si confesares con tu boca, al Señor  Jesús, y crees en tu corazón que  Dios lo resucitó de entre los muertos, será salvo." Suponga que una persona sostuviese que Cristo fue  un mero hombre, y citase los pasajes para probar que Dios lo resucitó, y lo hizo Señor y Cristo, ¿sería él recibido? Si no, usted debiese probar si un hombre tiene la fe de los elegidos de Dios: de otra manera un Sociniano es admisible tanto como un creyente; o usted hace de su opinión de su ser un creyente la prueba, completamente  independiente de  la fe de Cristo. Se dice, usted solo puede  requerir a una persona que diga que  recibe todo en las Escrituras. El supuesto Sociniano aceptaría enseguida tal prueba. Ellos lo hacen. ¿Por qué usted le pediría eso? Un hombre puede ser un creyente, y un  racionalista en  teoría (triste como es el pensamiento), y no aceptar toda la  palabra de Dios,  y decir, yo soy un creyente en la  cruz: usted  no tiene  derecho entonces a  poner  dificultades.  Si después de  esto  usted  objeta alguna doctrina, o insiste en alguna verdad, usted  no tiene  alguna  escritura sobre la cual apoyarse contra su negación de esto, La  escritura  dice, "a quien yo amo en la verdad,"  y "por causa de la verdad." El otro principio dice, que esto no importa. Usted piensa que la persona es  espiritual,  un creyente; la verdad de  Cristo no es importante,  un Cristo falso  también es bueno.

 

Yo no añado documento humano a lo divino; no hago términos de comunión aparte de  Cristo. Dios demanda que aquellos que han blasfemado a Cristo no sean admitidos. Pero  algunos hombres me dicen que esta es una materia de  conciencia, etc., y que las personas no pueden leer doctrinas para saber si Él es blasfemado o no. Estos blasfemos han sido recibidos deliberada y declaradamente, sobre el fundamento que ninguna investigación puede  hacerse; y por tanto el argumento de lazos adicionales  o términos de  comunión es solo polvo arrojado sobre los ojos. ¿Es un nuevo termino de comunión afirmar que  fe,  fe  en un verdadero Cristo (no uno falso), es requerido para tener comunión, y que los  blasfemos de Cristo no sean recibidos? Esa es la verdadera cuestión. Si las personas piensan que no están seguras al leer publicaciones, ¿cómo están ellas seguras en comunión e intimidad con aquellos que han escrito o se  han negado a desconocerlos? Confieso que no admiro este argumento. Los creyentes simples no dudan, mentes razonadoras lo hacen.  Pregunte a  un  sincero creyente si Cristo tuvo la experiencia de un hombre inconvertido? Él rápidamente le  diría, yo no tengo nada que ver con eso ni con uno que diga eso. Una mente razonadora hará de esto una mera materia  de  conciencia  personal. ¿Es la verdad de la persona de Cristo y de Sus relaciones con Dios una variedad de  juicio sobre una doctrina particular?  Aquí está  toda la  cuestión,  valor por  Cristo y  la verdad en cuanto a Él.

 

Definiciones  no  son requeridas, pero cuando definiciones  blasfemas se han hecho, los  blasfemos debiesen ser rechazados. ¿Es este el shibolet de un partido rechazar tales doctrinas, como aquella que dice que Cristo estuvo relativamente más  lejos de Dios que el hombre cuando hizo un becerro de oro; y que Él escuchó con un corazón atento el  evangelio de Juan el Bautista, y de ese modo pasó de la ley, para bajo la gracia? ¿O es fidelidad a Cristo extenuar a los tales  diciendo, que en tales profundas  doctrinas  no debiesen nosotros mismos  expresarnos?

 

No es verdadero amor a los miembros, tampoco amor por  causa de  Cristo, despreciar a  Cristo de manera a tolerar blasfemias contra  Él. La verdad de Su persona y gloria  es una prueba para aquellos que son fieles a Él. No puedo hablar de libertad de conciencia blasfemar de Cristo, o tener comunión con esto. Cristo, no opiniones, es el centro de  unión; pero nunca he pensado, tampoco pensaría, que un verdadero Cristo y uno falso son igualmente buenos como centro, con tal que las personas sean amables las unas con las otras; porque esto significa que unión es la amabilidad del hombre y la negación de  Cristo. No deseo ninguna unión, si no es esa unión en Cristo,  de  acuerdo al poder de vida, y a través del  Espíritu.

 

El objeto de estos unidos de esta manera es la gloria de Cristo. Si los  cristianos se unen sobre una condición que no es esencial, su unión no es una unión cristiana. No tengo razones  para unión sino Cristo, el Salvador viviente.  No deseo ninguna unión sino aquella que lo hace a Él el centro,  y el todo y la esperanza de esto. "Sabemos que  hemos pasado de muerte  a vida, porque amamos a los hermanos;" pero hacer  de esto  un argumento para indiferencia a la gloria  personal de Cristo, en vista a ser uno que, llamándose a si mismo un hermano, niega y mina esto, es, a mi juicio, maldad.

 

 

 

 

J.N. Darby