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LA PROFECÍA DEL MONTE DE LOS OLIVOS

 

Mt. 24 & Mt. 25.

 

 

 

Probablemente   ningún  estudiante de la  palabra profética   negará  la   importancia  de la  profecía que  ahora  vamos a considerar. Por  todas  partes  esta  es  considerada  como   una  de las  más comprensivas   expresiones  que se  encuentran en las  Escrituras; que, si  justamente  comprendida, ayudará  materialmente a  la  elucidación de  muchas  otras  partes de la  palabra   inspirada. Debe ser  evidente  a todos que esta  profecía cubre  un amplia  área, dándonos  una muy amplia  vista  de los  designios de Dios  con la   tierra  y Su propio pueblo en ella.

 

Esta  profecía,  expresada por el Señor  Jesús  sobre el  monte de los  Olivos,  no puede ser  justamente  comprendida,  excepto el   objeto del  Espíritu de  Dios  en el evangelio de  Mateo es  visto  claramente.   Mateo  difiere de todos los  otros evangelistas  en  el estilo  y  arreglo de su evangelio.  El evidente propósito del Espíritu Santo por  medio de él es  presentarnos al Señor   Jesús  como el  Mesías de  Israel.  Los  incidentes   registrados,  la   forma de  su introducción a la  narración, las parábolas  mencionadas, como las escrituras del A. Testamento son citadas,  todo esto se  combina  para  hacer  perfectamente  claro que  debemos  examinar la  palabra  divina  con  cuidado. Él es  introducido  en la escena como el  Hijo de  David  y Abraham (Mt.1), diferente a lo que encontramos  en el evangelio de Lucas,  donde  Su genealogía es trazada desde Adán y a Dios (Lc.3)

 

El  evangelio de  Mateo es  realmente  el  registro de la  prueba de la  gran  cuestión  de si  Israel  recibiría a su Mesías  o no. ¡Ay!  La historia es  bien  conocida a  todos. "A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. " (Jn.1:11).Él no   fue  bienvenido  en Israel, aunque   vino entre ellos  con las   manos llenas de   bendiciones. Él fue  despreciado,  rechazado, y  aborrecido  como  lo predijo el profeta. Por   tanto  Él  constantemente habló de  cambios que serían  introducidos.  En las siete  parábolas de  Mt.13: Él desplegó "los misterios del  reino de los cielos," mostrando la  forma  que el reino debía  tomar a través  del  pecado del  pueblo  escogido. En Mt. 16, después de la notable  confesión de  Simón  Pedro, Él fue  más  lejos,   y  habló de la iglesia_ "sobre esta roca  edificaré mi  iglesia;  y las  puertas  del  hades  no prevalecerán contra ella."  La  puesta a   un lado de Israel estaba   cerca, y Dios estaba a punto de   dar efecto a otros propósitos  y  planes.

 

El  cap.23  del evangelio de Mateo  es   extremadamente  solemne. Primero, el Señor  denunció a los líderes  y   maestros del   pueblo, exponiendo  su  hipocresía e  iniquidad;   y  después derramó Su aflicción  y lamentación por el  cegado  Israel que  sordamente se precipitaba a la  ruina,  abandonando sus propias misericordias.  Él amaba a Su  pueblo_  ellos eran la  escogida  simiente de  Abraham,  el amigo de  Dios; Él sentía agudamente la posición de ellos" ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! "23:38 He aquí vuestra casa os es dejada desierta. 23:39 Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.  (Mt. 23:37-39)

 

La  fuerza de  estas  palabras debe  verse  en  vista a  tener una   verdadera   comprensión de la  profecía que  sigue.  Tres  cosas  se muestran,  o al menos  están  implicadas, en ellas. (1)  Su  partida a  causa de  la  condición  de Israel; (2) La  resultante  desolación del  pueblo y  santuario;  y  (3) Su  futura  aparición cuando  Israel le  dé  la  bienvenida  con  gozo.  Sobre esto  está basada la profecía del monte de los  Olivos.

 

Habiendo  derramado Su  lamentación, el Señor se alejó  del  templo. Los discípulos atrajeron Su atención a los costosos edificios,  y   Él  les  respondió, "¿veis  todas  estas  cosas?  De cierto de cierto os digo, que no quedará  aquí piedra  sobre  piedra, que  no sea  derribada."  Esto produjo las  tres  preguntas  que encontramos  en el  v.3: " dinos, ¿cuándo serán estas  cosas, y que señal  habrá de  tu  venida   y del fin del  siglo?"

 

Es  importante   comprender lo que  estaba  en las mentes de los  discípulos cuando  ellos  presentaron estas  preguntas al Señor. Muchos lectores de las  Escrituras  persisten  en considerarlos a ellos como  representantes  de la  iglesia de Dios en esta materia,  aceptando todo el  resultante  consejo como para nuestro propio  camino.  Pero es  claro que los doce no  tenían la  iglesia en  vista entonces.  Se admite  libremente  que  ellos  vinieron a ser  posteriormente parte de  esa maravillosa  unidad, pero ellos   no estaban en  tal posición  y relaciones  con el Señor  Jesús sobre el  monte de los  Olivos. Ellos eran judíos, con mentes  llenas con sus prospectos  y esperanzas  terrenales, fundamentadas  sobre las profecías del A. Testamento. Ellos  creían firmemente que  Jesús era el  Mesías de  Israel,  y contaban con Él para que removiese  todas las  dificultades  del   camino  y estableciese  Su trono en Sión. Esto estaba más  o menos en sus pensamientos  a  través de todo su compañerismo con Él, aún  más  allá de la muerte y la  resurrección (Mt. 20:21; Lc. 24:21; Hech.1:6). De allí sus preguntas. Si Jerusalén  y el  templo  serían destruidos, ¿Dónde  estaría el reino  prometido? Y si  el  Señor estaba  realmente  yéndose antes de establecer el reino en  gloria, ¿Cuándo  retornaría?

 

Estas,  más  allá de  disputa eran  sus  dificultades.  La  profecía sobre el  monte de los  Olivos  estaba designada  por  el Señor para  responder a  estas  cuestiones. De este modo Israel  está en  vista a  través de todo,  como lo  veremos aún más   claramente  cuando  procedamos en nuestro examen de esto.

 

En este  punto el lector  debiese  considerar la  diferencia entre  Mt.24  y el  capítulo paralelo en el evangelio de  Lucas  (Lc.21). Esta es una de las más  sorprendentes pruebas de la inspiración del Espíritu de la palabra de  Dios. Ambos evangelistas  registran la profecía del Señor,  pero Mateo fue  guiado a  detenerse  sobre  las  respuestas del Señor a las segunda  y  tercera preguntas, relativas  al  tiempo del  fin, mientras  Lucas da prominencia a  la primera pregunta con su   respuesta.

 

Es  importante observar esto cuidadosamente.  El hombre no  habría ordenado de esta  forma las  materias.  Pero  Dios,  y   no el  hombre, es el  verdadero Autor de las  Escrituras, y ha  tenido diferentes   designios al  usar  estos  variados  vasos, ya sea comprendidos por ellos   o no.  De  esta  forma  Lucas se detiene sobre la  destrucción de  Jerusalén  y  el  templo,  diciendo  muy poco   realmente  acerca de las pruebas   y  aflicciones al fin de la  edad. Debiese  notarse  que el periodo  cristiano viene entre  Lc.21:24 y 25 como  un  intervalo de  tiempo   no definido.

 

Ahora consideremos  brevemente Mt. 24  y  25. La profecía naturalmente se  divide a si mismo de este  modo:

 

Parte 1. Mt. 24:4-14

 

Parte 2. Mt. 24:15-31

 

Parte 3. Mt. 24: 32-25:30                               

 

Parte 4. Mt. 25:31-46.

 

 

 

Parte 1.  Es  general. El  Señor  describe las  circunstancias   generales  de Sus siervos  hasta  el fin de la  edad. Lo que  sigue es,  en cierto sentido,  la  expansión de estos   versos.  El mismo principio se observa en Apoc. 11:15-18.  Allí  tenemos la aparición de  Cristo  con todos  sus  resultados, pasando a  través del  reino al   tiempo del  juicio de los muertos. Todo el  resto del libro de Apocalipsis se  resume  realmente en estas pocas  palabras. Así es  en Mt. 24:4-14.  Los  siervos de  Cristo deben estar preparados para los engañadores, para  tumultos en el mundo,  y para la persecución por  causa de  Su  nombre. Todo esto es  tratado más extensamente  en la profecía de  Marcos. Su  tema  especial es  Cristo como el  Siervo de Dios; por  tanto  todo lo que  tiene que   ver  con el servicio tiene  un  amplio lugar  en su evangelio.

 

Estos consejos son indudablemente de  valor para aquellos que sirven al Señor  Jesús  durante el  tiempo  presente, pero en su  estricta aplicación, esto son para los  testigos de la  crisis de los  últimos días. "El evangelio del reino" será su  gran tema.  Esto traerá sobre ellos  ciertamente  sufrimiento  y  rechazo, pero aquellos que  perseveren hasta el fin ,  hasta que aparezca el Hijo del  hombre, serán libertados  y  recompensados por   Él.

 

Parte 2. Entra  en  más detalles. En el  v.15  leemos, "por  tanto cuando  veáis  la  abominación desoladora." Esta es  una muy  clara marca,  que no deja  duda en  cuanto a la  escena de las  aflicciones  descritas.  Esta será  establecida  en el  "lugar santo."  ¿Dónde en  toda la  tierra Dios  reconoce  un  tal lugar, sino en  Jerusalén? ¿Cuándo en el pasado un ídolo (abominación) fue establecida allí? Jerusalén  y el  templo  fueron destruidos unos pocos   años después que  estas palabras  del Señor fueron expresadas, y  desde entonces  el  templo  nunca ha sido  restaurado. Pero  claramente  éste será  edificado nuevamente,  y las  palabras  del Señor  no significan  nada menos  que  un serio  intento por  introducir la  idolatría  allí.

 

¿Cómo será  esto? Podría  preguntar  alguno.  La  palabra de  Dios   responde  claramente a esta  pregunta.  Un  Cristo  falso en los últimos  días  será  bienvenido por el  pueblo  judío, como el Señor  solemnemente  les advirtió en Jn. 5:43. Él aparentemente encontrará a  un  número de ellos en su  tierra,  con su  templo  y ritual  restaurado (Apoc.11:1,2). Él se presentará a ellos,   y será  recibido.  Todo  irá  bien por  un  tiempo,  pero en  debido curso,  él  manifestará su  verdadero  carácter y  designios. Respaldado por el nuevo poder del  occidente, él  detendrá  el sacrificio diario, y establecerá  un  ídolo en el santuario,  y aun  se sentará allí como Dios (Dn. 12:11; 2 Tes. 2:4). Entonces  comenzará  un reino de  terror para los piadosos.  En ese mismo momento Satanás  será  expulsado del cielo,  y vendrá a  la  tierra lleno con  gran  ira sabiendo que le queda  poco   tiempo (Apoc. 12:7-12).

 

Los  consejos del Señor ahora  ante  nosotros se   refieren a  este  solemne  periodo. Los piadosos deben huir, no  deteniéndose  ni siquiera  para  volver por su ropa. Las  montañas de Judea deben ser el lugar para  ocultarse, su  Zoar. Tan  compasivo es  el Señor para ellos  en su prueba,   que les manda a  orar para que  su  huida  no sea  en  invierno,  ni en  día  sábado. Cualquiera de estas  cosas sería muy seria para ellos.   Una  huida en  invierno,  sin  tiempo para  tomar una capa, estaría acompañada  con  muchos sufrimientos por una  parte;  y por la  otra  un  judío escrupuloso estaría en  un  serio dilema si la señal  fuese   dada  en  un  día  sábado.  Pero estas  son señales    judías,  más  allá de toda duda.  ¿Qué tiene la iglesia de Dios que  hacer   con los montes de  Judea,  o el día  sábado? Todo esto es seguido  por la   gran  tribulación,  ya  considerada en estos artículos.  Tan  violento será el ataque del enemigo,  que  si no fuese por la  intervención  divina,  ninguna  carne sería salva. ¡Qué confortante es  para los  santos sufrientes saber  que Dios  tiene  las riendas!

 

Los  fugitivos  deben estar en  guarda  contra los  engaños en sus  horas de  angustia. Si frustrados en sus  propósitos por su  huida, Satanás  planeará otros engaños,  y tratará de persuadirlos de que su anhelado Libertador  ha llegado en ese mismo  momento.  Los santos  deben velar contra  esto. Sus  agonizantes  corazones  estarán anhelando que  Cristo aparezca de acuerdo con el   testimonio de los profetas. El  carácter de  su  esperanza,  en  contraste con aquella de los  cristianos, los  expondrá a la  trampa.  Mientras los  cristianos  esperan a  Cristo descendiendo en los aires, los  judíos  esperan verlo  viniendo a la  tierra. ¡Qué fácilmente, por  tanto,  podrían  estos perplejos judíos, ser  engañados! Ellos  no deben  dar  oídos a  tales   reportes. Estos provienen de la serpiente.  Cuando el Señor  Jesús   realmente  venga, no  necesitarán ser informados del  hecho,  porque como el  relámpago Él se manifestará  a Israel,  y  todo   ojo le  verá. "El cuerpo muerto" ayuda  establecer  la  escena de estas  aflicciones (Mt. 24:28). Este es Israel (Isa. 24:19; Ezeq. 37:11); las  águilas serán sus  muchos  enemigos.

 

La aparición del  Señor  estará  acompañada  por solemnes señales en los  cielos  y  la  tierra, sol, luna,  y estrellas serán afectadas. "Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria." (v.30).Esta  no es  Su   venida   como Esposo por la  iglesia,  sino Su   manifestación  pública con Sus  santos,  como  Col. 3:4  lo dice.  Todos  quienes  han sido previamente  tomados arriba  vendrán con Él en el solemne  día del cual estamos  hablando. Esta será la prueba  del  Padre al mundo,  que  Él  nos ama  como ama a Su  Hijo (Jn. 17:23.)

 

La  gran trompeta es entonces  tocada,  y  los ángeles  son empleados para  reunir a los elegidos de Dios. ¿Quiénes son estos?  Las diez  tribus de  Israel,  creo.  Las dos  tribus son los únicos sufrientes  en la  tierra al final; las  diez  tribus serán  traídas a   casa a la aparición del  Señor. Isa. 27:1-2,13, hablan de  esta  reunión.  Las siguientes  escrituras   hablan de ellos como los  elegidos de Dios,  y como Sus santos, Isa. 65:9-22; Sal. 1:5.En este   punto de  la profecía, el Señor  deja  el  sujeto principal,  y se vuelve a un extenso paréntesis, retomando el  hilo  nuevamente en Mt.25:31.

 

Parte 3. Es, como se  ha notado,   un  paréntesis,  extendiéndose desde  Mt.24:32 -25:30.  Este  consiste de  seis parábolas, que  contienen instrucciones y  advertencias morales. Pero estas  evidentemente se dividen en  dos  grupos de   tres  cada  uno. Primero tenemos  tres   parábolas  que tratan de manera sorprendente   de las circunstancias  del  remanente  piadoso de   judíos: (1)  la  higuera; (2) los  días de Noé; y (3) el  ladrón en la   noche. La  higuera (vv. 32-35)  es  el  bien conocido símbolo de la   nación  judía (Mt. 21:18-20). Cuando los eventos descritos  en este  capítulo se  vean, los piadosos  deben  comprender que  el Mesías  está cerca. Algunos encuentran dificultad  en las palabras , "esta   generación  no pasará,  hasta que  todas  estas  cosas sean cumplidas"  (v.34),  y suponen que el  Señor piensa que  todo debía ser  cumplido dentro del  tiempo de  vida  de aquellos que entonces lo  escuchaban. Esto ha  guiado a algunos  a  interpretar este  capítulo como   refiriéndose  a la  destrucción de  Jerusalén,  que  ha  tenido el efecto de arrojarlos completamente del  camino. "generación" se usa  aquí  en  un sentido moral, como  en  Sal. 12:6,7,  y simplemente significa que  los  incrédulos, el pueblo  judío,  no dejará de  existir hasta que  todas  estas palabras  sean  cumplidas en ellos.  Compare  también Mt. 12:43-45. Entonces  su existencia  entre  nosotros hasta esta  hora, a  pesar de   todas  sus  vicisitudes  y sufrimientos.

 

Los  días de  Noé  (vv. 36-42) son eminentemente parabólicos  en conexión  con los  judíos. Este patriarca  no  fue  trasladado  al cielo  antes de que el  juicio  cayera (como Enoc),  sino que  fue dejado  para  pasar a  través de éste,  aunque preservado por  Dios. De  esta  forma  será con el  remanente  judío.  Ellos estarán aquí,  como los  escogidos de  Dios,  en medio de  un mundo corrupto  y apostata.  Cuando el Señor  Jesús  aparezca, habrá  un juicio  discriminativo en Israel; algunos serán cortados en ira, otros dejados para la   bendición del reino.

 

El ladrón en la   noche (vv. 43,44) sigue,  mostrando la necesidad de  vigilancia. Esta es la  forma de la  venida del Señor en  conexión con los  impíos, no Su descenso por la   iglesia  (1  Tes. 5:1-10).Estas  parábolas  terminan con, "por  tanto estad  preparados: porque el  Hijo del   hombre  vendrá  cuando  no penséis."

 

Las  parábolas  que  siguen presentan  una  línea de  instrucción  completamente   diferente. El siervo fiel y malo (Mt. 24:45-51)  nos presentan un  cuadro de la   cristiandad más bien que de  algo en el   judaísmo. Desde este punto, hasta que  alcanzamos  Mt. 25.31,  toda  referencia es "al Hijo del  hombre" es abandonada, la inserción de las palabras en Mt. 25:13  es un error,  probablemente muchos lectores de la  Biblia están conscientes de  esto. La parábola de los siervos nos  hablan de  servicio entre la  casa de  Dios. Los   talentos muestran  un carácter de  servicio más amplio, pero el Señor  Jesús comienza  con esto.  ¿No muestra esto que  Él  valora  grandemente el  cuidado concedido a  los suyos en Su ausencia? Muchos en este  día  hablan  y  actúan  como si el  evangelio fuese   todo. Esto es perder  el pensamiento de Dios  seriamente.  El evangelio es muy  importante, sin duda,  y  tiene  un  muy amplio  lugar en el  corazón  divino; pero Dios quiere que  los Suyos sean  alimentados  y  cuidados. Esto es lo que   tenemos  en la primera de  la segunda serie de parábolas en forma de  paréntesis.  Los que  han servido  bien  en Su  casa serán recompensados a Su   retorno; pero los siervos malos  que  han servido  mal serán solemnemente juzgados. ¡Qué correcto  retrato de lo que   ha ocurrido en la  cristiandad! Cuando  la esperanza  sea  abandona  y los  hombres  comiencen a decir, "mi señor tarda en  venir," toda  clase de males entrarán,  para el deshonor del Señor.  Líderes  y  guiados descenderán al mundo, y un oscuro reino de  dominio sacerdotal  y tiranía   siguieron, en triste  acuerdo con las palabras del Señor en este  lugar.

 

La parábola de las diez vírgenes (Mt. 25:1-13) sigue  muy adecuadamente. Si la parábola de los  siervos muestra como los  líderes  han  actuado durante la  ausencia del Señor en el cielo,  esta  revela  como la multitud de profesantes se  ha alejado del  Señor.  El número es expresivo, "diez" nos  habla de  responsabilidad   humana. El hombre,  como  una   criatura  responsable, ya sea en Israel, la  iglesia  o en otra  parte. Esta es  la  humillante  historia, dondequiera  que nos  volvemos a la  palabra de  Dios.

 

El cuadro  aquí  es  muy  sorprendente,  aun  así simple. "El reino de los cielos" durante el  tiempo presente es la esfera de la  profesión  cristiana. Después, el reino tomará una forma  diferente, y será la escena del  despliegue de la  gloria   terrenal de  Cristo. Los   cristianos profesantes, entonces, son asemejados a   vírgenes, que salieron, con lámparas en sus  manos para encontrar al esposo. Este fue el fundamento que fue tomado al principio. Aquellos que  han llevado el  nombre de  Cristo han estado aparte del mundo como perteneciendo a Cristo, y han esperado Su retorno del cielo.  ¡Mucha aflicción  y  vergüenza  habría sido evitada si esta posición   y  carácter  hubiese sido mantenido! "pero  tardándose  el esposo, todas  cabecearon y se durmieron" (v.5) No solo las  insensatas_ los profesantes  nominales_ sino  también las  prudentes, que poseían el aceite del  Espíritu Santo. Esto es  tristemente  verdadero. Porque durante muchos   secos  siglos la  esperanza de la  iglesia fue perdida completamente de   Vista. Examínense  las  obras  de los escritores  de los tiempos post-apostólicos, y se encontrará  que  todos perdieron  la   distinción de la esperanza  cristiana, mezclándola  en la  venida del Señor  para juzgar al mundo al final.

 

Burton en sus  "lectures  on Eclesiastical  History" habla de  Papias (163  D.C.) como  sosteniendo algunas  opiniones peculiares. " Él  creía que,  previo al juicio final,  habría  una  resurrección de justos,  que  reinarían con  Cristo  sobre la   tierra por mil años. Eusebio, quien nos da a conocer  este  hecho,  es probablemente justo cuando  dice  que  Papias  interpretó mal las declaraciones  apostólicas, y sus  expresiones  figurativas." Esto es  suficiente  para mostrar como  la multitud  había declinado. En las  ideas de Papias,  discernimos  los  restos de la  verdad  concerniente a la  venida del Señor,  que para  aquellos  de sus  tiempos eran opiniones  peculiares,   ¡y esto menos de cien años  después de la partida de Pablo!

 

Pero el Señor  no permitiría que  los suyos permaneciesen  en esta  condición hasta Su  venida; de modo que leemos del clamor de medianoche, "he  aquí el esposo  viene, salid  a  recibirle:" Esto indudablemente  tuvo lugar al comienzo del presente  siglo, cuando el Espíritu de Dios atrajo la atención a muchas de  algunas de las   verdades  de la  Escritura por largo tiempo olvidadas,  y entre  ellas  la verdadera  esperanza de la   iglesia de Dios.  ¡Qué conmoción  causó  esto! ¡Qué  puesta a un lado de las cosas que eran inconvenientes a  Cristo!  ¡Qué  consagración de corazón a Su preciosa   persona  y obra!  ¡Quisiera  Dios que  pudiésemos   ver   la  misma  frescura  y  fervor ahora! Examinemos  nuestros corazones, amados. El Señor espera un afectuoso deseo por Él mismo_ ardientes  anhelos por  Su venida.  Él  valora  esto  más que   cualquier cosa  que  podamos ofrecerle.

 

La  gran separación está viniendo.  Las insensatas, con sus  lámparas  sin aceite,  pronto se encontrarán fuera  para siempre.  El Señor conoce a los que son Suyos. ¿Cómo es con el lector? Su profesión del nombre del Señor puede ser  grande,  y su  reputación  religiosa entre los  hombres elevada, pero  si  no existe   una  fe  viva en el Hijo de Dios,  Él lo desconocerá en el día que se está acercando. Todos los que han sido limpiados por  Su preciosa  sangre,  y sellados  con el Espíritu Santo, serán tomados  para estar con Cristo en las  bodas del  Cordero, y entonces  la puerta se cerrará.

 

Los talentos (Mt. 25:14-30) nuevamente nos  hablan de servicio durante la ausencia del Señor,  pero de un  carácter  más  variado que la parábola del siervo bueno  y malo.  Aquí Él confía  sus bienes  a Sus mayordomos, a cada uno de acuerdo a su  capacidad. El principio es similar  a ese de Efes.4. Allí  tenemos los dones del  resucitado Cabeza para la edificación   y bendición de Sus miembros aquí abajo. Dones  y habilidad son cosas distintas. Un  hombre   puede  tener  habilidad  natural como  predicador; y podemos  rápidamente comprender al Señor  confiándole el don de  evangelista, con tal que, por supuesto,   las  otras  cualidades  necesarias  también estén allí.

 

Los  siervos del Señor deben mantener ante sí el retorno del Señor,  cuando  todo lo que ellos  han hecho será examinado. "Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos." (v.19).  Esto corresponde  con 1  Cor. 3. Allí tenemos  a algunos  encomendados y  recompensados,  y otros  que  han perdido la  recompense;  y una  tercera  clase de  siervos, que, siendo malos, son destruidos.  El servicio no afecta la  salvación de nuestras almas,  que  está fundamentada  sobre la  obra  cumplida de Cristo; pero  esto  afectará materialmente nuestra   recompensa  al retorno del Señor,  y nuestro lugar en Su reino  milenial.

 

El  Señor en gracia  nota todo lo  bueno de Sus  santos.  Cada pequeño acto de  amante servicio es fielmente registrado por  Él,  Es dulce observar que Él dijo las mismas palabras  a uno que  había  negociado bien con sus dos talentos, como  a aquel que  había  hecho  bien con sus cinco  talentos. La medida  y  capacidad son diferentes, pero  cada uno fue fiel con lo que tuvo,  que  es  todo  lo que el Señor espera de alguno de nosotros. Pero ¿estamos haciendo lo mejor que podemos para Él?

 

El siervo malo es  echado a las  tinieblas de afuera. Su  hipócrita excusa  delata  claramente que él nunca conoció al Señor. ¿Alguno que haya probado su amor  y gracia lo llamaría ‘hombre duro'? Ciertamente que  no.  El destino del  falso siervo es cierto.  Con todos  sus privilegios   y estatus de religión,  él no es del Señor,  y es rechazado solemnemente. ¡Qué  advertencia  para todos los que se atreven a servirle  y predicar Su palabra, sin haberle  jamás  conocido!

 

Esto nos lleva al final del  paréntesis en la  profecía del Señor.  Ahora  solo consideraremos:

 

Parte 4. En esta parte,  que se  extiende  de  Mt. 25:31-46, solo podemos  ser  breves,  habiendo entrado en esto extensamente en  algunos  artículos  previos.  El  hilo de la  profecía es  vuelto a  tomar desde  Mt. 24:31, donde fue abandonado para   introducir las parábolas. Allí  tenemos  la  venida del Hijo del hombre en las   nubes del cielo con  poder  y  gran  gloria; aquí tenemos  lo que  seguirá a ese solemne evento. "Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, 25:32 y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. 25:33 Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda." (Mt. 25:31-33).Esta sesión de justicia  no es el  juicio final de los  muertos,  sino la investigación por  parte del  Rey de   una materia en particular. ¿Cómo los  gentiles   han tratado a aquellos que en gracia Él llama "mis hermanos"? Estos son los predicadores   judíos del evangelio del  reino durante las  aflicciones de los últimos  días. algunos los  tratarán  bien,  recibiendo su mensaje,  y serán librados para gozar de las  bendiciones del  reino  milenial de  Cristo; otros,  los tratarán mal y con menosprecio y crueldad, para su propio y solemne  juicio. Su  castigo es  eterno, su  conducta ha manifestado  claramente la enemistad de sus corazones   hacia Dios  y  Cristo; pero los  justos  pasaran a  vida  eterna,  aunque en  una condición terrenal.

 

Esto nos lleva  a la puerta del  glorioso  reino de  Cristo,  cuando la edad de la ley de lugar a la edad del Mesías; y aquí termina esta notable profecía. Conceda el Señor comprensión de ella a  cada lector, por  causa de Su nombre.

 

 

 

 

W.W. FEREDAY