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El RAPTO DE LOS SANTOS

¿QUIÉN LO PROPUSO?

  O MÁS BIEN 

¿SOBRE QUÉ ESCRITURA?

 

Prefacio:

El presente es un folleto publicado por W. Kelly en respuesta a una publicación que atacaba la verdad del arrebatamiento de los santos, como algo no escritural, sacado de una reunión de una iglesia asociada con Edward Irving donde fue recibido un mensaje como siendo la voz del Espíritu Santo, lo cual, se expresa fue usado por "los Hermanos", en especial por J.N. Darby para apoyar esta doctrina.

 

Cuando un amargo adversario de la esperanza celestial de la iglesia trató algunos  años de estigmatizar esta enseñanza como teniendo un origen engañoso y satánico, había cuestiones, en que él estaba comprometido, demasiado serias para cualquiera que pesara su alcance, para considerar tan indigna insinuación. Dudamos que J.N. Darby haya visto o escuchado acerca de esto; tampoco  he sabido yo esto  sino solo últimamente, mucho después que tal cosa ha sido dispersada lejos y ampliamente. Un reciente periódico americano trajo esto ante mi vista por primera vez; pero la idea probablemente se ha derivado, directa o indirectamente, de esa fuente. Cito de un pequeño folleto escrito con no mucho candor y entusiasmo, de esta parte del Atlántico por un clérigo. 

«No estoy consciente que haya habido alguna enseñanza definida (en los primeros  días del movimiento de los Hermanos de Plymouth) de que hubiese algún rapto secreto de los santos en una venida secreta, hasta que esto fue presentado en la iglesia de Irving, de lo que allí fue recibido como siendo la voz del Espíritu. Pero si alguien alguna vez alguien afirmó tal cosa o no, fue de esa supuesta revelación que se levantó la moderna doctrina y fraseología. Esto no ha venido de las Santas Escrituras, sino de eso que falsamente pretende ser del Espíritu de Dios; mientras no sosteniendo la doctrina de la encarnación de nuestro Señor, en la misma carne y sangre de Sus hermanos, pero sin mancha de pecado».

¿Qué debemos pensar de una persona polémica que sacara una flecha envenenada para dañar, si pudiese, la predicación y enseñanza del apóstol Pablo acerca de la  "salvación", debido a la expresión en Filipo de una mujer con un espíritu de  adivinación? "Estos hombres son siervos del Dios Altísimo que os anuncian el  camino de salvación". El instrumento de Satanás entonces no fue tan públicamente hostil como lo es el  calumniador de J. N. Darby. Por el contrario el enemigo adoptó la más astuta política de encomendar el testimonio apostólico.  Pero Pablo, angustiado por esto (porque esto sucedió muchos días), se volvió hacia ella, y en el nombre de Jesús expulsó al espíritu inmundo, rechazando tal aliado. El hablar del espíritu acerca del "camino de  salvación", sin embargo, no estorbó a Pablo o a sus compañeros de proclamar "tan grande salvación", que, habiendo sido anunciada por nuestro Señor, fue confirmada por aquellos que lo oyeron, dando Dios también testimonio juntamente con ellos. Argumenten, como quieran los adversarios, del hecho que el apóstol jamás escribió una sola palabra sobre el camino del Señor antes de que el mal espíritu proclamase esto como su misión, pero él no se apartó de la verdad por los ardides y engaños del diablo; y sólo calamidades ciertamente serían el resultado para quienes se valieran de esa astucia para alejarse de las buenas nuevas de Dios.

Pero alejémonos de las conjeturas de tales hechos como existen; porque atacados y atacantes han partido ya. Aunque JND, en general hablaba poco de sí mismo, él habla, en dos porciones que aparecen en su Colección de Escritos (Collected Writings), de la forma en la cual la luz vino sobre su corazón en cuanto al futuro de acuerdo a las  Escrituras. La primera porción trata sobre el cambio en los tratos divinos con los hombres al fin de esta edad. «Pero debo, aunque sin comentario, dirigir la atención al capítulo 32 del mismo profeta (Isa.32:15-20) y debo hacerlo, porque fue así que el Señor se complació, sin la enseñanza del hombre, abrir primeramente mis ojos sobre este tema, para que pudiese comprender Su voluntad concerniente a esto -no por las primeras benditas verdades declaradas en éste, sino por la  última parte, cuando habrá un completo cambio en la dispensación, cuando el desierto vendrá a ser un campo fructífero de frutos y gloria de Dios, y aquello que se ha tenido como un bosque, en el tiempo cuando los juicios del Señor desciendan, aun gran granizo, sobre este bosque; y la ciudad orgullosa será  completamente humillada» (Prof. Vol. 1, pp. 165-166).

De la luz que brilló después sobre el lado celestial de la venida del Señor, él habla de manera distinta. «Es en 2ª Tes.2:1-2, este pasaje que, veinte años atrás (desde 1850 cuando él escribió[1]), me hizo comprender el rapto de los santos antes -quizás un considerable tiempo antes- del día del Señor (es decir, antes del juicio de los vivos)» La diferencia es ésta, que él excluye claramente "la enseñanza del  hombre" en el primer caso, que ni siquiera implica en el segundo. Allí él dice simplemente que fue 2ª Tes., lo que le hizo comprender el rapto de los santos antes del día del Señor, pero ni una sola palabra acerca de que el Señor se complaciera en abrir sus ojos en la misma forma: como él no dice, ya que no hubo necesidad de esto en su criticismo de M. Gaussen sobre Daniel el Profeta.

Ahora, sucedió que, durante una visita a Plymouth en el verano de 1845, B.W. Newton me dijo que, muchos antes, Darby le había escrito una carta en la cual él decía que una sugestión le había sido hecha por T. Tweedy (un hombre  espiritual y un ex clérigo muy consagrado entre los hermanos irlandeses), que a su juicio aclaraba completamente la dificultad previamente sentida sobre esta misma  cuestión. Ninguno estuvo más lejos de prestar oído a las voces profanas e impías de los cuasi-inspirados irvingitas que Tweedy, excepto J. N. Darby quien había investigado de cerca sus pretensiones y juzgado su peculiar heterodoxia sobre la  humanidad de Cristo como anti-cristiana y blasfema. En cuanto a esto cualquiera puede comprobarlo leyendo The Collected Writings  Vol. XV, los primeros dos artículos del Vol. Doc.4, con censuras en otros seis volúmenes, a las cuales puede añadirse, en una  nueva edición, un artículo más extenso que se ha descubierto desde entonces.

Por otra parte Newton conocía, tan bien o mejor que otros que muchos en este tiempo, de los oráculos de Saint Newman (oráculos Irvingitas) que habían alcanzado muchos ojos y oídos fuera también. Pero también sabía que ningún hermano serio en comunión los consideraba con menos que horror, como emanando no solamente de un excitamiento humano sino de un acreditado demonio. Su tristeza era grande por E. Irving, que era un hombre de rara habilidad, de un gran don como predicador y maestro, y celoso por vivir la verdad en fe y amor. Aunque él lamentablemente fue arrastrado lejos por las demandas de los dones de lenguas y milagros, y por la más peligrosa pretensión de ver apóstoles y profetas restaurados, ellos con gratitud observaron, lo que fue su humillante admisión, que él no haya recibido tal investidura. Ésta fue una sorprendente diferencia de sus asociados; que el más eminente de ellos espiritualmente, no haya sido visitado por el alegado nuevo poder de lo alto. Aun así Irving fue el más intrépido que cualquiera en afirmar la  heterodoxia fundamental en cuanto a la persona de Cristo, además sostenía que  Su humanidad pecaminosa (¡Pueda Dios perdonar la blasfemia!) fue la base para los dones divinos, el espíritu (cual haya sido su fuente y carácter) vino como su sello.

Pero Irving al menos fue honesto y claro; aunque errado, como ciertamente estaba, Dios lo guardó personalmente de la mala energía que obraba en aquellos  ante quienes él se inclinaba con abyecta superstición, y se lo llevó comparativamente joven pero agotado, contrario a sus confiadas predicciones. Sus apóstoles y profetas con el resto de lo que ellos llamaban los dones cuádruples, prevaricaron en la forma habitual entre los hombres que están bajo los poderes de los  demonios.

 Voluntariamente doy mi testimonio de que Newton jamás me comunicó un pensamiento de atribuir la fuente de la doctrina así llamada, el rapto de los santos, a un espíritu engañador. Fue nuevo, sin embargo, escuchar que  Tweedy, quien murió lleno de benditas labores en Demerara, fue aquel que por primera vez sugirió, como una prueba decisiva de las escrituras, 2ª Tes.2:1-2. Yo creí implícitamente que me dijo la verdad como comunicada  en la misma carta de Darby, que no pensé preguntarle algo acerca de esto. Yo he  conocido que él ha sido generoso en reconocer rápidamente cualquiera deuda de esa forma a otros hermanos, habiendo experimentado esto en mi propio caso como en el de Bellett. Realmente fue muy sorprendente observar que uno, a cuya rica  y sugestiva ayuda muchos están en deuda, fue él mismo sincero en reconocer  cualquier nuevo pensamiento de valor en otro, y manifestar su simple y sincero placer, no sólo aclamando la recepción de esta ayuda, sino también añadiendo a la evidencia de su verdad, de manera que él bien podía, y lo hizo, señalar su importancia.

Además, cuando Newton llamó mi atención al descubrimiento de una antigua carta de Darby, las cosas habían alcanzado una temperatura muy alta, y no sobre una más prominentemente cosa que la que ha estado ante nosotros. Newton había publicado su primera edición de sus "Pensamientos sobre el Apocalipsis", en partes; y Darby estaba en ese tiempo publicando en partes su "Examen del Apocalipsis de B.W. Newton", el más hábil volumen que él haya escrito, a mi juicio no sólo completamente subversivo de los "Pensamientos sobre el Apocalipsis", sino también estableciendo sobre sanas bases las grandes verdades  que se estaban tratando de debilitar y socavar. Ahora, B.W. Newton no era  neutral, él aborrecía esto tanto como J.N. Darby, o como cualquier otro. La controversia de la relación de Cristo con Dios aun no venía a la controversia, tampoco la justicia de Dios; pero él era completamente justo al sentir la inmensa  importancia del pensamiento revelado de Dios en cuanto a la venida del Señor, el llamamiento celestial, la iglesia de Dios, etc. A estas verdades Newton se opuso por medio de su sistema profético, que era tristemente estrecho y crudo. Su antagonismo a Darby y su enseñanza ya se habían manifestado clara y decididamente, aunque la brecha pública no ocurrió sino meses después.

Sobre esa humillante brecha no es necesario hablar aquí. Ésta fue seguida dos años después por el angustiante descubrimiento de una heterodoxia sistemática, una parte que, es singular decirlo, apareció en la segunda edición del magazine  "Christian Witness (Vol.II)"; un artículo de B.W. Newton sobre las doctrinas de  Newman Street. El editor (J.L.H.), a través de su esposa descubrió notas sobre el Salmo 6, donde se divulgaba una doctrina repugnante a su espíritu, estimó que era su deber a Cristo y la iglesia, que este tratado apareciera con su comentario, no importara el secreto que se pedía o alguna consecuencia posible. Newton se  apresuró a defender su esquema de pensamiento, y de este modo primeramente  salió a la luz lo que había estado obrando por largo tiempo en la oscuridad. J.N. Darby, providencialmente detenido más allá del tiempo que él pensaba estar fuera, fue de esta manera llamado a tratar con esto tan penetrantemente, y con el efecto que muchos colaboradores de Newton confesaron su fatal alejamiento del  verdadero Cristo, reconociendo que el mal era peor que lo que era conocido. Aun Newton fue amenazado con ser abandonado por sus amigos si él no se  retractaba, esta retractación fue publicada en (Nov. 26, 1847), como "Una Declaración y Reconocimiento respecto a  ciertos Errores Doctrinales".

Pero esto falló en satisfacer a aquellos entristecidos. Newton confesó su terrible pecado "al sostener que el  Señor Jesús por nacimiento viniese bajo alguna imputación de la culpabilidad de Adán, o de las consecuencias de tal imputación"; pero puso una consecuencia similar sobre Su haber nacido de una mujer. ¡Piense en incluir a Cristo con los constituidos pecadores! Esto él lo abandonó; pero nunca desconoció la horrible falsedad de que Él haya estado bajo la maldición de una ley rota como nacido israelita, no vicariamente, sino en Sus propias relaciones con Dios. Nadie alegó más contra él por su perversión de Rom.5:19 (la primera mitad); pero él no dio señal de que renunciaba a su mala enseñanza contra el Señor,  como "nacido de mujer, y bajo la ley". Por el contrario, en una "Carta Sobre Temas conectados con la Humanidad del Señor" (Oct. 1848), la última conocida para mí en la cual Newton manifestó su propia doctrina sobre la  relación de Cristo con Dios, él mantuvo los principios de los ofensivos tratados retirados para consideración -todos, salvo envolver a Cristo en la culpabilidad de  Adán. ¡Él había usado "errados términos teológicos, y una errada aplicación de Romanos 5"!

Es claro que este sistema es semi-irvingita, y aunque rechazando la humanidad  pecaminosa, viene al mismo resultado de trastornar Su persona directamente, e  indirectamente la obra que depende de Su persona. Sin duda que él a menudo escribió acerca de Su obra, y sobre la justificación por fe; ¿Pero cuál es el valor, como dije a un eminente líder, de la fe en un Cristo falso? Vivir por fe es en el  verdadero Cristo de Dios. Ahora ¡es uno plenamente implicado en semejante heterodoxia quien se atrevió a imputar a un espíritu irvingita la doctrina del rapto de la iglesia! Lejos esté de mí decir una palabra innecesaria de uno que no está más vivo para hablar o explicar. Esto no quiere decir que estoy con el nuevo alejamiento de Park Street, ni apruebo los procederes que han guiado y seguido a esto, y tengo razones para sentir aflicción por eso para lo cual hay buen fundamento para imputar a otros. Pero inquebrantable y profunda consideración a un gran y buen hombre (J. N. Darby) un inflexible campeón por la gloria de Cristo y la verdad de Dios, hace imperativo deber exponer tan bajo esfuerzo de un rencor polémico.

Si no hubiese habido carta de Darby a Newton declarando la fuente actual, era apresurado y malo conjeturar o pensar que "fue de esa supuesta revelación que la moderna doctrina y fraseología se ha levantado". Que un espíritu exasperado y vengativo podría de este modo imaginar bajo una lamentable y triste tentación, uno puede rápidamente comprender. Pero ¿puede alguna mente recta en presencia de Dios, si no conociese otros hechos, imaginar una más grande improbabilidad de que J.N. Darby adoptase la expresión de lo que él creía un demonio como una verdad de Dios?

Frente a esto, la "supuesta revelación" (entre los Irvingitas) declaraba que, dentro de tres años y medio, los santos serían tomados para estar con el Señor, y  la tierra sería completamente entregada a los días de venganza. Este poder vino  sobre otro al mismo tiempo confirmando el rapto de los santos dentro de tres  años y medio. Las palabras de Newton son a propósito citadas del artículo en el "Christian Witnes", aunque en la mano de Baxter está la narración de donde él sacó la información. Esto delata una fuente y carácter totalmente diferente de la  sugestión de Tweedy, y la carta de Darby, para la doctrina (el rapto pre-tribulacional de los santos) que vino a ser un factor de fuerza no sólo entre los  Hermanos así llamados sino también entre los santos de Dios a través de todo el mundo. 

La expresión oracular estaba fundamentada sobre el sistema ordinario, que Newton compartía, de hacer de la venida del Señor un eslabón en la cadena de la profecía. El rapto tendría lugar dentro de tres años y medio desde el tiempo de la  predicción; como la voz entonces o después enseñó que aquellos descritos en Apoc. 7 y 14 (porque ellos confunden estas dos compañías) serían los santos tomados arriba. Pero todas estas ideas no tienen ninguna base, y prueban la ausencia de  verdadera inteligencia en cuanto al libro de Apocalipsis. En ningún caso existe una  traslación al cielo, que tiene lugar entre Apoc. 3 y 4. Porque los santos aun son vistos como en las iglesias sobre la tierra de acuerdo al capítulo uno; y en el otro ellos son vistos bajo el símbolo de 24 ancianos coronados y entronizados. Durante el intervalo Cristo debe venir para tomarlos y llevarlos a lo alto. La esperanza es de este modo cuidadosamente mantenida en las Escrituras, de la confusión con el relato profético de los tratos de Dios que seguirán con Israel y los gentiles. Semejante distinción no es menos cuidadosamente marcada por la venida del Señor en Primera y Segunda Epístola a los Tesalonicenses, con otras correspondientes escrituras, y que no tienen nada en común con la voz irvingita en su manifiesta y falsa aplicación de la parte profética del Apocalipsis. 

Lo que sea que los hombres piensen, la escritura (en la capital revelación de la venida de Cristo por la iglesia, 1ª Tes.4) es clara, que los muertos en Cristo resucitarán primero; después los vivos que queden hasta aquel día, serán tomados juntamente con ellos en las nubes para ir al encuentro del Señor en los aires, y así estar para siempre con el Señor. Todos deben creer en este rapto en algún tiempo, porque éste es ciertamente la esperanza común de los cristianos. El humillante hecho, aun entre los estudiantes de la profecía, es que esto ha ocupado poco lugar en sus corazones y labios. Pero admitiendo esto, ¿Por qué alguno que desease desacreditar su prominencia se apresurase llegara a tan maligna conclusión, es decir, que ésta ha sido derivada de una fuente irvingita, porque ellos están y siempre han estado lo más lejos posible de tal enseñanza, y que la  estiman completamente anti-cristiana?

¡Ah, si!; pero la "fraseología moderna" - ¡Qué dice ella! ¿Es entonces que el "rapto" delata la fuente contaminada más allá de duda? ¡Qué ciega preocupación debe haber poseído la  mente de aquel que ha sacado tal inferencia! Es verdad que en el diccionario de S. Johnson, y aun en el del laudado Richardson, la palabra "rapto" está completamente ausente en el sentido que está ante nosotros. Webster, y Worcester también la ignoran. Éste es un inexcusable vacío. Porque ésta no es  una "fraseología" moderna, sino empleada como en este caso dos o tres siglos atrás por bien conocidos autores de expresiones escogidas y selectas. 

Un primitivo uso de la palabra "rapto" para una remoción de la  actual escena por poder la usa Shakespeare (Pericles, Act II, sc.1,). Ésta sin embargo se aplica, no al Señor para el cielo, sino al mar, "el rapto del mar". Ya que no hay otra expresión para la idea en nuestra lengua, no podemos aceptar perderla. Pero de hecho ésta no ha llegado a estar obsoleta. Por el contrario ésta es empleada, y en su aplicación escritural se usa al poder divino tomando al cielo, por hombres  celebres por su lenguaje. John Milton, quien, cual sea el esplendor de su estilo en prosa y verso, no es uno en quien pueda confiarse por sanidad en la fe, o decente respeto por prelados aunque piadosos, que creyó que «Tú, el eterno y esperado Rey, abrirás las nubes para juzgar a los reinos del mundo", y por supuesto ¡para  recompensar a la sobrios, sabios, y religiosos países como Inglaterra!» pero no tenemos ninguna referencia a su esperanza celestial; y entonces él no tiene  necesidad de tal palabra. Pero en el mismo sentido literal él usa su semejante "rapto" en el "Paraíso Perdido", "raptado en un carro tirado por caballos de  fuego", y en el  "Paraíso Reganado", «porque hasta allí se ha ido él, ¿qué accidente lo ha raptado de nosotros?» tampoco él es el único poeta antiguo inglés que ha escrito así.

Pero pasemos al más digno de los teólogos, que cualquiera puede verificar sin problemas. El Obispo Joseph Hall en el más popular de sus escritos, "Las Contemplaciones", titula de este modo la traslación de Elías al cielo, "El Rapto de  Elías" (Hall's Works, II, p. 80, Oxford, 1837). Un segundo es  Thos. Jackson, Dean de Peterborough, nacido después del Obispo Hall pero que partió antes que  aquel; en cuyo segundo folio (p.1068) leemos del "tomar arriba" de Enoc y Elías, aun así en la mesa del tercero está su "Rapto" (ed. 1673). Un tercer y último  testigo es el aún más celebrado Obispo Jeremy Taylor, quien en Vol. VI 548 de sus Obras Completas, una nueva edición 1828, usa la palabra"rapto" dos veces  para Pablo cuando fue tomado arriba o raptado arriba; y él tiene el crédito de ser considerado uno de los refinadores del lenguaje inglés.

De los Episcopales de los primeros días me vuelvo a los No-conformistas, no tan atrás, sino más bien a los modernos; la exposición de Matthew Henry del Antiguo y Nuevo Testamento VI[2] sobre la escritura ante nosotros, «o inmediatamente antes, de este rapto a las nubes, aquellos que estén vivos sufrirán un poderoso cambio» etc.

El último que necesitamos es el respetable John Guyse, quien escribió el Practical Expositor. En su paráfrasis de 1ª Tes. 4:17, él dice de los santos muertos resucitados, "y nosotros con ellos seremos llevados arriba por un rapto divino", etc. Estas citaciones son las más convenientes, porque Anglicanos o Disidentes están poco enterados de la bendita o bienaventurada esperanza, tampoco estuvo alguno menos instruido que Guyse. Porque en el llamado del Señor él sólo escucha "un terrible llamado", y confunde a los santos glorificados cuando tomados arriba con las ovejas o bendecidos de todas las naciones (Mt.25:34). Como todos los teólogos y su crítico de Oxford, Jowett, él, con aún más evidente error, hace al apóstol exhortarlos por "la terrible venida" del Señor al juicio final en el día final, y por su esperanza de ser entonces reunidos con nosotros para encontrar al Señor en los aires. Es decir, ¡él hace a Pablo tratar del mismo tema en su verdadero confort y en la falsedad refutada! 

No se trata de omnisciencia en el hombre, sino de la inspirada verdad que Dios se  ha complacido en dar. La confusión, no solamente entre los cristianos poco conocedores de las escrituras proféticas, sino también en aquellos que esperan plenamente porque el Señor retorne en Su reino y cumpla los tiempos predichos de refrigerio para la tierra, es deplorable. Tome, como un ejemplo de multitudes, las palabras de Alford en su Prolegómeno sobre 1ª Tes., «La atención del apóstol ha sido atraída a un tema -su predicación había estado llena de una gran materia, y por la necesidad del caso, escasa sobre muchos otros que él deseaba colocar ante ellos, que temía que ya su fe cristiana estuviese distorsionada y fuese una insana fe. Y en alguna medida, Timoteo había encontrado que era así. Ellos estaban comenzando a estar inquietos en la espera del día del Señor (1ª Tes. 4:3 y 5:1-9), -angustiado acerca del estado de los muertos en Cristo, que ellos suponían habían perdido la preciosa oportunidad de estar delante de Él a Su venida (1ª Tes. 4:13)

Aquí el error corregido en la primera epístola está mezclado con el error que  expulsa la segunda epístola. Estas cosas son completamente distintas. Lo primero no fue una inquietud esperando el día del Señor, sino una no inteligente aflicción a causa de sus hermanos que habían partido, porque ellos suponían que debido a la muerte ellos perderían su lugar en el sequito de Su gloria. Esto dio oportunidad y ocasión para una nueva revelación en 1ª Tes.4 donde se nos dice que el Señor levantará primero a los que han dormido, mientras también se muestra que ambos, santos muertos y vivos serán tomados juntos para salir al encuentro del Señor en los aires; y de este modo estaríamos siempre con el Señor. Después de la remoción de su innecesaria tristeza, una perturbante alarma cayó sobre los santos por un infundado rumor que decía que el día del Señor ya estaba allí, y con toda probabilidad era confundido con sus penosas pruebas y persecuciones por parte del mundo y judíos incrédulos, amargados con envidia contra el evangelio y hacia todos aquellos que lo recibían. El apóstol  aclara esto poniendo ante ellos la verdadera naturaleza de ese día, que manifestará a sus enemigos como objetos del castigo retributivo, y Él mismo glorificado en Sus santos y admirado en todos los que han creído; él después les súplica, por la brillante esperanza de Su presencia y su reunión con Él, no ser movidos de su forma de  pensar, ni turbados por este falso reporte; y después procede a probar que primero debe haber una apostasía, y el hombre de pecado debe manifestarse, no antes de que el Señor venga para tomar a los Suyos, sino antes de que ellos vengan con Él desde el cielo para cumplir ese tremendo día (2 Tes.2)

Nuevamente, ¿Qué mala interpretación de la esperanza como un todo puede ser más profunda que representar y decir que las últimas epístolas modifican la primitiva "espera de Su casi inmediata venida"? Y en esto, las primeras de estas epístolas, encuentro exactamente lo que podría esperar sobre este encabezado. Mientras cada palabra y detalle respecto a la venida del Señor es una perpetua herencia para la iglesia, -mientras continuamos confortándonos los unos a los otros con las gloriosas sentencias que él nos expresa en palabra del Señor, -ningún ojo imparcial puede ayudar viendo en la epístola, como la incertidumbre del "día y hora" ha teñido todas estos pasajes con un tinte de cercana anticipación: cuan natural era, que los tesalonicenses habiendo recibido esta epístola, hayan admitido que  esa anticipación fuese llevada aún más cerca, e imaginado que el día  ya estaba presente. Se verá por los comentarios de arriba cuán lejos estoy de conceder su punto a aquellos que sostienen tal creencia, de lo que esta epístola es la  más fuerte expresión, es una ociosa fantasía, y no conviene a la edad actual como tampoco lo hizo a aquella. Éste es el propósito de Dios respecto a nosotros, que  fuésemos dejados siempre en esta incertidumbre, esperando por y apresurándonos al día del Señor, que puede estar sobre nosotros en cualquier tiempo antes de que estemos conscientes de ello etc. 

De este modo entonces el rapto de los santos no es un mero tomar a los aires por un momento, para descender nuevamente en el próximo con el Señor, que parece ser la extraña, y estrecha conclusión de algunos hombres; pero aun Mt.13 podría corregir a los tales. Porque los santos son transferidos desde la tierra al cielo para estar siempre con el Señor, como el trigo del campo al granero. Sin duda que esto es en el tiempo de la siega, y después que la cizaña ha sido recogida por los ángeles segadores en manojos con el propósito de quemarlas. Es la presencia de  Cristo que llama y congrega a los santos a Sí mismo arriba. La consumación de la edad no es un punto en el tiempo, sino un periodo que consiste de sucesivos eventos altamente importantes, distintos, y aun contrastados; porque después del  rapto, más allá de toda controversia la cizaña es consignada al horno para ser quemadas; y entonces los justos brillarán, no sobre la tierra, sino como el sol en el reino de su Padre, la región celestial del reino de Dios. El Anticristo no será destruido hasta entonces, considerando que antes de esto las Bodas del Cordero son celebradas arriba. Otras escrituras de profecías más formales y comprensivas, como el Apocalipsis, nos capacitan para ver el intervalo, y aprender los importantes puntos que se subordinan a los designios divinos de juicio y misericordia, casi completamente perdidos en las superficiales y confusas  vistas referidas.

El Salmo 110, es usado a menudo y osadamente para presentar a Cristo levantándose del trono del Padre para sentarse sobre Su propio trono en la nueva edad, deja lugar para estos grandes eventos que ponen a un lado las esperanzas de Israel, y que son pasadas por alto aquí. La noción de que por un tiempo los "santos en sus cuerpos resucitados estarán en medio de aquellos que permanecerán sin ser transformados: ¡Una terrible vista prorrumpiendo súbitamente sobre el mundo dormido: -el Señor sobre ellos en el aire en Su gloria, y los santos resucitados cerca y alrededor de ellos! Éste es un sueño digno del Pastor del seudo Hermas, y aun del seudo Barnabás o Bernabé.

No menos suicida es la noción que después de que Cristo haya tomado el trigo y ejecutado la sentencia final sobre la cizaña en la cristiandad, el inicuo "aun estará en existencia", y "sin desmayar por todo aquello que ha visto", en lugar de ser anulado por la aparición de la presencia del Señor (Pensamientos Sobre el  Apocalipsis, B.W. Newton). Pero lo que destruye todo el esquema es la admisión (en la pág. 297) que los santos «son reconocidos al comienzo de este capítulo (Apoc, 19) como estando arriba con el Señor en gloria». Esto es realmente verdadero; pero ¿Cómo concuerda esto con el sistemático esfuerzo por mezclar todo en un único acto en el momento de Su presencia? No es mi parte defender esta idea espuria en las mismas páginas, «que el momento cuando el Señor termine la historia de la cristiandad, y tome a Sus santos a Sí en los aires es el momento cuando Él también de Su golpe final a Babilonia». ¡A Babilonia! ¿Por qué? Esta es otra absurda contradicción suya y de casi cada otro principio fundamental, que las copas como la precedente series de juicios son la actividad de Dios, antes de que Cristo venga judicialmente; y la gran Babilonia vino en recuerdo ante Dios para darle Su copa de ira en la más extrema forma ante el Señor con todos Sus santos que han dejado ahora el cielo para tratar con la  bestia y el falso profeta, etc.

Ahora este es el fuerte campeón de la escuela implacablemente hostil al admitir sólo un acto en la venida. Porque en Apoc. 19:11-14 él concede (en Pensamiento Sobre...) que los santos se han unido a Él, y se unen al sequito de Su gloria. Aun así él sabía, como sus seguidores, que el Señor debe haber venido a los aires para recibirlos, antes de que ellos puedan de  este modo seguirle desde el cielo para ejecutar juicio sobre los más blasfemos y atrevidos de todos sus enemigos.

¿Quién podría haber anticipado tal reconocimiento de parte de B.W. Newton? Él de esta manera reconoce el principio, sin haber aprendido que el único tiempo verdadero para el rapto es al final de Apoc.3 y antes de las escenas de  Apoc.4 y 5. Pero aun él es obligado por la fuerza de las Escrituras a confesar que Apoc. 19:14, para no decir nada de la visión precedente de las bodas celestiales, obliga a aceptar que Cristo ha venido por Sus santos antes de que Él aparezca, y ellos con Él, manifestados juntamente en gloria. Admitida la gran verdad de Su venida por los santos en gracia soberana antes de que ellos le sigan desde el cielo para ejecutar Sus abrumadores juicios sobre la tierra, el intervalo es  completamente secundario; pero esto también sólo puede ser aprendido satisfactoriamente de las Escrituras.  

El criticismo entonces, en vista a negar el "rapto", evidencia no sólo un espíritu capcioso sino verdadera ignorancia. "El rapto" en el uso requerido es una palabra familiar a los cristianos de los primeros días, y no da ningún fundamento de  ofensa salvo a un ojo malo.

¿Es necesario señalar que "la doctrina moderna", si tiene algún peso, asume que el  rapto de los santos por Cristo, a la casa del Padre, no es la doctrina de Dios? Pero esto la revelación divina debe decidirlo. Nosotros por el contrario, estamos seguros que ninguna otra convicción responde verdaderamente al testimonio inspirado, sólo debemos dejar que la Escritura sea plenamente tomada en cuenta, y un adecuado lugar sea dejado para que hable acerca de judíos y griegos, y la iglesia de Dios, como dice el apóstol. El fracaso para distinguir la venida de  Cristo, o Presencia para el cristiano (porque la frase lleva consigo un sentido genérico), de  ese último aspecto que se especifica como "el día", arroja aun a mentes cuidadosas en confusión, y crea cierta colisión con la escritura. ¿Dónde, por ejemplo, está la fuerza del llamado del apóstol en 2ª Tes. 2:1-2, cuando estas cosas son mezcladas? Distíngalas, y el caos es reducido a orden divino, y el argumento se ve en toda su fuerza sin ningún esfuerzo.

                                                                                    

 W. Kelly

 



[1] No debemos concluir de esta declaración  que 1830  fue precisamente el tiempo que JND realizó que el rapto ocurriría antes de la gran tribulación, o antes de la semana setenta de  Daniel. A la luz de la demostración de que él sostenía una venida inmediata en 1827, y que él comprendió, antes de 1830, que  su venida precedería  el advenimiento del Anticristo, debemos buscar otra  explicación de su significado. El próximo párrafo  citado arriba,  se refiere a la sugestión de Tweedy, que aclaró alguna dificultad  en  la mente de  Darby concerniente al rapto pre-tribulacional. El lector que  está familiarizado con la alegación que los dispensacionalistas no pueden presentar un texto que  diga que la iglesia  no estará en la gran tribulación puede ser  capaz de conectar esto con la  dificultad de JND. Él podía ver esto  de una conexión general de verdades que él comprendía, pero este texto, sobre la sugestión de Tweedy recibió una nueva fuerza en su mente como teniendo la prueba  de que el rapto es pre-tribulacional. Además Wm. Kelly escribió:

"Doy mi testimonio  que Newton jamás me habló  de haber pensado de  atribuir  la fuente de la así llamada doctrina, el rapto de los santos, a un  espíritu engañador.  Fue nuevo, sin embargo,  escuchar que Tweedy, quien murió lleno de  labores  en Demerara, fue aquel que primero sugirió, como  una prueba decisiva de las Escrituras 2 Tes.2:1,2.

La fuerza de las palabras que  he enfatizado no me ha sorprendido sino solo hasta unos pocos años atrás. JND había, previamente a 1830, comprendido la propia  esperanza  de los santos a la luz de la verdad de la iglesia, pero Tweedy sugirió 2 Tes.2:1  como siendo decisivo. Si usted ve  que el apóstol no estaba  suplicando a los tesalonicenses por la misma  cosa que ellos temían, usted verá  que él les suplicaba por  eso que  removería completamente  de la futura  escena después de ser reunidos a Él mismo.

Puedo recordar que el anti-dispensacionalismo dice que los dispensacionalistas no pueden presentar un texto  que declare que la iglesia no estará en la gran tribulación. Ellos piden por una forma de prueba  que ellos mismos  no han presentado, es decir,  un texto que declare que la iglesia estará en la gran tribulación. Señalar textos que hablen de  que "santos" y "elegidos"  estarán en la gran tribulación no es ninguna prueba.  Habrá  santos judíos y elegidos en  ésta. R.A. Huebner. 

[2] Por supuesto es sabido que Henry sólo dejó manuscritos, para la última parte del Nuevo Testamento y que Mayo completó las epístolas a los Tesalonicenses. Pero esto sólo confirma el hecho que la palabra "rapto" fue comúnmente conocida en ese día. En lugar de ser una frase moderna debida a la extravagancia irvingita.