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 LA APOSTASÍA DE LA CRISTIANDAD Y EL  ANTICRISTO

 

Ahora consideraremos la marcha de los eventos en la cristiandad después de la remoción de los  santos a la gloria. La venida del Señor de ningún modo, ¡ay! Limpiará el campo de la  profesión  cristiana. A miles, tememos, Él tendrá que  decir "De cierto, de cierto os digo no os conozco"  (Mt. 25:12). Es verdad, ellos llevarán las lámparas de la profesión, pero  sin aceite; ellos temen Su nombre, pero nunca han tenido un contacto vivo con Él; ellos  cantan sus  alabanzas, pero nunca han conocido Su amor y  gracia en sus corazones. Como  tal serán dejados atrás en el rapto, aunque clamen fuertemente a Él. ¿Cuál será su  futuro? Ahora nos proponemos considerar esto.

 

Muchos han pensado que la era del evangelio será la final, y que el milenio será  resultado de éste, introducido por medio de la difusión de  la  verdad,  y la subyugación de  todo el mundo a Cristo. Pero la Escritura habla de manera muy diferente. El milenio será  introducido por  desoladores juicios, no por medio de la labor evangelistica; y en cuanto al actual periodo de favor y privilegio, en lugar de terminar en gloria universal, terminará en oscuridad y apostasía.

 

Hay una triste consistencia en toda la historia del hombre. Cada dispensación ha  terminado oscuramente. El  hombre ha fallado en  todas las circunstancias  en las cuales  Dios lo ha puesto. El periodo de la inocencia terminó en la caída y expulsión desde el  huerto; la  edad de la conciencia terminó con el  diluvio; la  dispensación de la  ley culminó en el  rechazado  y asesinato del  Mesías;  y más  podría  añadirse. El periodo de la iglesia  no  tendrá un fin  diferente, todas las escrituras del  N. Testamento dan testimonio de ello. Citaremos unas pocas pruebas. En  2  Tim. 3  leemos, "También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos." Después sigue una oscura  descripción, que nos recuerda la depravación pagana como se muestra en Rom.1. "que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita." Esto es muy solemne. Claramente no había pensamiento en la mente del apóstol de que la iglesia  profesante y el mundo viniesen a ser mejor  y más convenientes para Cristo. Observe  también el  v.13 del mismo capítulo. "más los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados." Considere, también, la breve epístola de Judas. Allí el curso del mal en la iglesia profesante es trazado a su primera  introducción por el enemigo usando a ciertos  hombres que  entraron encubiertamente, hasta la aparición del Señor en  juicio. El mal no es  erradicado, sino que  sigue intensificándose hasta que el mismo Señor  se levanta  para tratar con este. Recuerde también la parábola del  trigo y la  cizaña en Mt. 13:24-30. El enemigo sembró cizaña tan pronto como el  trigo  fue sembrado, y  estos  han  crecido juntos hasta la  siega, cuando la  gran  y final separación  tendrá  lugar.

 

Con  todo esto puede  conectarse la  advertencia de Rom. 11. Allí el apóstol muestra que la  cristiandad ha tomado el lugar de Israel en la  tierra con relación a los privilegios y responsabilidad individual. Las ramas judías del olivo fueron cortadas a causa de su  infidelidad, como todos sabemos. Pero ¿qué de los  gentiles, que los han sucedido como  ramas  silvestres que  han sido injertadas en su lugar? "Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme. Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará. Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado. "(Rom.11:20-22). Esto  no toca la cuestión de la  salvación individual, que  ha sido eternamente  asegurada en Cristo; esta es responsabilidad individual. ¿Quién pretenderá  que la cristiandad ha continuado en la bondad de  Dios? Juicio, por tanto, debe caer sobre ella, aunque no hasta que su copa de  iniquidad sea llenada con la apostasía de los  últimos  días.

 

A esto nos volveremos ahora. Observe la forma en la  cual el  solemne sujeto es  introducido en 2 Tes.2. Los tesalonicenses en el tiempo que se escribía la epístola  estaban en profunda  angustia. Ellos estaban pasando a  través de una severa  tribulación. Pablo alude a "vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis." (2  Tes.1:4).  El enemigo había  soltado su rabia  contra ellos, a  causa de su  fe en el Señor Jesús. También él  había obrado en otra  forma, que  era mucho más  seria. Había  tenido éxito en inculcar en sus pensamientos la  idea  de que el día del Señor había llegado (no que estaba  cerca),  y que la  gran  tribulación que está conectada  con esa solemne época estaba sobre ellos. Aun una carta les había sido enviada a ellos, pretendiendo ser del apóstol Pablo, confirmando esa noción. Todo esto  habría obrado muy  tristemente entre ellos. La  brillantez de su esperanza, que el Espíritu encomienda  sinceramente en la primera epístola, se había oscurecido, y una profunda oscuridad  estaba  sobre ellos.

 

 Aun  así una simple consideración les  habría materialmente ayudado. Las  escrituras del A. Testamento, al hablar del  día del Señor,  habla de este como  un  día de  juicio sobre los  impíos. En ese  día las cosas serían  cambiadas. Los amigos del Señor entonces estarían en descanso en Su bendita presencia, mientras Sus enemigos estarían en adversidad. Este pensamiento habría asegurado a los tesalonicenses; pero desafortunadamente nuestros corazones son tales, que a menudo en un tiempo de dificultad  olvidamos lo que probaría ser una real ayuda y confort para nuestras almas.

 

Observe  cuidadosamente las  palabras del  apóstol: "Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos,

 

2:2 que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca (mejor  traducido, "está presenté")" Esta es indudablemente  la lectura  correcta de este importante verso. ¿Cómo podría el apóstol inspirado escribir suplicándoles  no  creer que el día estaba cerca, cuando en otra  parte él dice, "La noche está avanzada, y se acerca el día."?  (Rom. 13:12) Esto sería  una  clara  contradicción, que no  pueden existir en las  Escrituras,  donde   todo es de  Dios.

 

Por el contrario, él  les suplica que no sean persuadidos de que el día del Señor  ha llegado. ¿Pero sobre qué fundamenta su exhortación? Por la venida del Señor Jesucristo y nuestra  reunión con Él. De ninguna manera  él podría haber presentado la distinción  de los dos eventos  más claramente. La venida del Señor por los suyos  es una cosa, Su día (introducido por Su aparición en gloria) es otra muy diferente. Los santos deben ser  removidos al cielo antes de la última   gran  crisis; pero considerando que toda la iglesia de Dios estaba  todavía sobre la tierra, ¿cómo podrían los tesalonicenses suponer que  esto  había llegado? Este es  el  razonamiento del apóstol, uno simple y asegurador.

 

Otra  consideración  es presentada después.  Antes de que el  día del Señor  llegue debe  venir primero la apostasía, y el  hombre de pecado debe aparecer. "Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición" (v.3). Esto no debe confundirse con otras   predicciones .Es importante   dividir justamente  la palabra de  verdad. En  1  Tim. 4:1  el mismo apóstol escribe, "Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe". Si los versos que siguen son  examinados  cuidadosamente, se verá que el  papado  está aquí en vista, con su hipocresía  y  restricciones satánicas. La  expresión "últimos  días" por  tanto significa  simplemente los tiempos subsecuentes  al  escribir la epístola. 2  Tim. 3:1, presente una nueva etapa en el desarrollo del mal: "También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos." No leemos aquí de  algún alejamiento de la  fe; el mal es mucho más general. ¿Quién  puede  leer  el lenguaje del Espíritu Santo en  2  Tim. 3:1-5,  y fracasar en  ver  que  son nuestros  días los que se  describen vívidamente?  "Los  últimos  días" están siguiendo su curso  ahora.

 

Pero 2  Tes.2 habla de un periodo posterior  y más  solemne aun.  Graves como son las   características  de "los últimos  tiempos"  y los  "últimos  días," la apostasía  es insondablemente más  serios. Esto no significa  nada menos que una  renuncia  universal a toda profesión de  Cristianismo.  Los   verdaderos discípulos del Señor_ la sal_ habiendo  sido quitada,  y el Espíritu Santo  habiendo dejado la  escena, ¿qué podría  preservar a  la multitud de la ruina? No que  la profesión nominal del  Cristianismo será  necesariamente abandonada   inmediatamente después que los  santos sean  removidos de la   tierra. Esta profesión, sin  duda, será mantenida por  un  tiempo.  Muchos  edificios  religiosos  estarán, como es  habitual, abiertos,  y muchos sermones sin Cristo serán  predicados, como ¡ay!  A menudo  ya  vemos  hoy. Pero esto  no continuará por largo  tiempo. La mente  liberal (así llamada) prevalecerá. No se  estimará más   necesario contender  por esta o  aquella   verdad; la  unión de la  cristiandad (de la que escuchamos mucho  hoy) entonces será más que posible, solo  para ser seguida,  bajo el liderazgo satánico, por el abandono del mismo  nombre  y forma del Cristianismo.

 

Muchas  almas  realmente  sinceras encontrarán que es difícil  creer  esto. Ellos   por largo  tiempo  han  apreciado el  pensamiento que el evangelio está  destinado para  convertir a  todo el  mundo,  que les parece  inconcebible que la  cristiandad misma llegue a ser  más corrupta  y mala  aun que  el mundo  pagano.  Pero el  testimonio de las  Escrituras  debe ser  enfrentado honestamente. Nada puede  ganarse, sino  por el contrario,  por animarnos con falsas  esperanzas. De este modo  realmente  damos al enemigo ventaja,  porque   una  medida de  ceguedad debe inevitablemente resultar en  cuanto  a  nuestro actual  camino en medio del oscuro  y  creciente  mal.

 

No puede  negarse  que las  cosas se  están moviendo  rápidamente  hacia la  apostasía. No quiera  Dios que uno  presente  un  cuadro más  oscuro que el que debe ser, pero los  hechos  son  patentes a  todos.  Por todos  lados  la  inspiración de las  Escrituras es  cuestionada  o negada; muchos se  satisfacen en las más  relajadas  y serias  especulaciones   concernientes a la persona de  Cristo;  la  doctrina  fundamental de la  expiación  es puesta a  un lado por multitudes; el  castigo eterno de los  impíos es  ampliamente   repudiada;  y muchos más lamentables detalles  podrían ser  añadidos. Este es un día de  compromisos  y  renuncias.  Verdades por las cuales nuestros padres  sufrieron ahora son livianamente  sostenidas,  como si ellas  fuesen meras bagatelas; y aquellos  que  sufrieron por ellas en el pasado son  considerados  ahora  por no pocos con  una  forma de compasión,  como  habiendo sido demasiado  estrechos   y  escrupulosos, ¡quienes  hubiesen  sido  ayudados  con la luz  del siglo  diecinueve!

 

Si esta es la   condición de  cosas mientras los santos de Dios  están aquí, ¿cómo será aquella cuando ellos se hayan ido de  aquí? La Escritura  responde. La Apostasía que  se levantará de  esto es el anticristo, el  hombre de  pecado. El  hombre es  naturalmente  un ser   religioso,  y  debe  tener  un  objeto de adoración. Si  Dios es  arrojado lejos, un sustituto  satánico será aceptado. Esto lo hemos  visto largamente  en el paganismo; pero esto  también se   verá en la  cristiandad.  Satanás introducirá a su  hombre cuando el momento  conveniente  llegue,  y le presente sus engaños. Debe  comprenderse   claramente que  el anticristo es  una   persona. Algunos   han pensado que los comentarios del  apóstol en 2  Tes.2 se  refieren al Papado, pero esto es  un  gran error. Este no es un sistema,  ni  una sucesión de   hombres,  sino  un  individuo. Los  Papas,  aunque  arrogantes  y malos, nunca  han ido   hasta los límites  aquí descritos.  El  hombre de  pecado se establecerá a si mismo sobre  todo lo que es llamado Dios  y es objeto de  adoración.  Él pondrá a   un lado todos los  objetos de  adoración, verdaderos o  falsos,  y demandará para si  honores  divinos.  Su asiento estará en   Jerusalén. "El se sienta en el  templo de  Dios  haciéndose  pasar por Dios." Solo sobre el monte  Moriah Dios  ha  reconocido  un  templo de   un  carácter material.  Durante el  periodo de  la  iglesia, el  templo de  Dios es  una  cosa  espiritual.  Los mismos santos forman Su  templo  y el Espíritu de Dios lo  habita (1  Cor. 3:16,17; 1 Ped. 2:5). Pero  cuando los  santos sean  removidos al cielo, esto necesariamente llegará a su fin. Entonces el  templo  material nuevamente  vendrá a la  vista. Esto sucederá de este  modo.  Un número de  judíos  piadosos serán  encontrados en su propia   tierra al  fin de  la edad (realmente, muchos están retornado a ella ahora). Ellos restablecerán  su  antiguo sistema de adoración,  con su  santuario,  sacerdocio,  y sacrificios.  En el momento señalado el  hombre de pecado se presentará a ellos,  demandando ser  el esperado  Mesías. Esto ocurrirá como el Señor lo predijo, "Yo he  venido en  nombre de  mi Padre,  y no me  recibisteis: si otro  viniere en su propio nombre, a ese  recibiréis" (Jn. 5:43).Sus  pretensiones  serán aceptadas  por la  multitud  cegada, pero  el  remanente piadoso, por el  contrario, dirán dentro de si mismos:

 

 

 

"Los dichos de su boca son más blandos que mantequilla,

 

Pero guerra hay en su corazón;

 

Suaviza sus palabras más que el aceite,

 

Mas ellas son espadas desnudas."  (Sal. 55:21)

 

 

 

Los  elegidos  no serán engañados; a un extraño ellos no seguirán, porque conocen su  voz.

 

El  anticristo pronto se  manifestará en sus   verdaderos  colores. Al  principio, él formará un  pacto como  también los  líderes  judíos, con el  gran poder de occidente por protección (Dn.9:27). La  multitud  impía se  gloriará en  éste,  diciendo, "Pacto tenemos hecho con la muerte, e hicimos convenio con el Seol; cuando pase el turbión del azote, no llegará a nosotros, porque hemos puesto nuestro refugio en la mentira, y en la falsedad nos esconderemos" (Isa. 28:15).  Pero esto no durará mucho. A la mitad de la semana, los siete años del  pacto,  el  anticristo,  respaldado por la  bestia (el  cabeza o emperador  romano), se volverá contra ellos,  suprimirá su adoración,  y tratará de  forzar la idolatría sobre ellos. Si se  pregunta, "¿Cómo puede  afectar  esto a la  cristiandad?"  La   respuesta es,  que el  líder político de  la  cristiandad y el malo  en Jerusalén están asociados, por  tanto donde uno  tiene  influencia,  también la   tiene el otro. La  cristiandad   y los  judíos estarán juntos en la apostasía,  en los últimos  días, extraño como esto pueda sonar a los oídos ahora.  ¿El lector ha pesado alguna  vez 1 Jn. 2.22? "¿Quién es el mentiroso sino el que niega que  Jesús es el Cristo? Este es el anticristo,  que  niega al Padre  y  al  Hijo."  Aquí  tenemos las dos  formas de  mal  claramente conectadas; la primera  parte del  verso nos  habla de la  incredulidad  judía; la segunda de la  cristiana,   o  más propiamente,  de la apostasía anticristiana. ¡Solemne pensamiento! Donde la luz  ha brillado  más  claramente las  tinieblas serán más densas dentro de muy poco   tiempo.

 

En el  tiempo  presente existe  una  restricción,  como lo  muestra el apóstol: "Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste.

 

2:7 Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio." (2  Tes. 2:6,7).  El mal se  introdujo  muy  tempranamente en la  profesión  cristiana, pero aunque  está  aun obrando, hay  algo que la  detiene. Lo "que" en el  v.6, que no es nombrado por  el apóstol,  es probablemente el   gobierno.  Pero cuando  Rom. 13:1 deje de ser   verdadero, porque el  poder  en la  cristiandad  recibirá su  trono  y autoridad  directamente del  dragón (Apoc.13:1-4); entonces  el  camino  estará  abierto para que el mal se muestre en su más  extrema  forma.

 

"Él" en el  v.7 es el Espíritu Santo.  Él mora  en la  iglesia de  Dios  y en el  cristiano  individualmente,  y  está aquí para guardar los  intereses de Cristo. Él no dejará  que la  terrible impiedad de la  cual hemos estado  hablando tome  lugar  mientras  Él está  presente.  Pero  cuando la  iglesia sea  removida  Él dejará esta  escena,  y el  hombre será  dejado al  mal de  su propio  corazón, y al malo.

 

Estos serán  días de terrible engaño.  Para ayudar a  esto milagros serán  realizados, y estos en  gran  variedad. Los milagros no  son  necesariamente pruebas de  autoridad  divina, lo que sea  que  digan los papistas; el  diablo puede  realizarlos, cuando Dios  piense  adecuado permitir  esto.  La  venida del  hombre de  pecado es  "es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos" (2  Tes. 2:9). Quizás lo  más  serio es  hacer  caer  fuego del   cielo.  Esto lo  encontramos en Apoc.13.13. Esta  fue la   gran señal de Elías de que  Jehová era el Dios   verdadero,  que  hizo que el  pueblo   cayese sobre sus rostros  y  reconociesen que  "Jehová,  Él es Dios;  Jehová,  Él es  Dios"  (1  Rey. 18:38,39)

 

La  mano  judicial de  Dios será extendida en ese  día,  como  también el poder de  Satanás. Esta es una justa  retribución de Él. Los  hombres  en  la  cristiandad  han  tenido la   verdad, pero  no la  han amado; en lugar de creer se han  gozado en la  injusticia .  Dios recordará  todo  esto en  el día  futuro. Su mano estará sobre ellos. Él les enviará  un  fuerte  engaño,  para que  crean la mentira del  enemigo.  La   verdad  no  habiendo sido  recibida  (aunque  conocida), la mentira  será su eterna  ruina.  Algunos encuentran  difícil  creer que los   (así llamados) iluminados  hombres  de  este  día pronto se  inclinarán al   los pies del   hombre de  pecado;  pero esto es solemnemente  verdadero. Los  hombres  que desprecian a sus  ignorantes  ancestros por  inclinarse ante palos  y piedras serán encontrados haciendo lo que e s   infinitamente  peor. Probablemente los estrictos  y  religiosos judíos del  día del Señor no tuvieron  cuidado  de que se les  dijese que  el  inmundo espíritu de idolatría retornaría en medio de ellos  con siete  espíritus  más(Mt. 12:43-45). El último estado del judaísmo será peor que el  primero,  y  la   cristiandad estará en la misma condición. Los  dos  sistemas, opuestos en  principio, se unirán en el mal en el oscuro  día que se  acerca.

 

Ahora  nos  volveremos a  2  Tes. 2 a  algunas  otras  porciones de las  Escrituras. Nos  referiremos a Dn.11:36-45.  Una persona  es  aquí muy abruptamente   introducida como  "el rey."  ¿Quién es él? Si  todo el  capitulo es  examinado  cuidadosamente se  encontrará  que  éste está ocupado con las contenciones de los  reyes del norte  y sur (siria  y Egipto) acerca de la   tierra   gloriosa.  Hasta el  v. 35 el  capitulo  se ha  cumplido. Las  hazañas de los Macabeos son  referidas,  también la  intervención de los romanos, bajo el  título  de naves de  Quitim, antes de la  primera venida del Señor al mundo. Después  observamos una  gran laguna en la profecía, común en la palabra   profética.  Todo este  periodo es pasado en silencio, y somos llevados a los  últimos  días. "El rey" del  v.36 es  claramente  una persona  reinando en la  tierra, y es completamente  distinto de los reyes del norte  y sur, quienes  le  harán la   guerra (ver  v.40). Este rey es el anticristo,  no como  líder de la apostasía de la  cristiandad, como en  2 tes.2, sino como el  líder  profano del pueblo   judío.  El lenguaje es  demasiado  familiar a ese de 2 Tes.2  para ser mal comprendido. "Y el rey hará su voluntad, y se ensoberbecerá, y se engrandecerá sobre todo dios; y contra el Dios de los dioses hablará maravillas, y prosperará, hasta que sea consumada la ira; porque lo determinado se cumplirá. Del Dios de sus padres no hará caso, ni del amor de las mujeres; ni respetará a dios alguno, porque sobre todo se engrandecerá." (Dn. 11:36,37). Aquí   tenemos  las tristes  y  familiares  características, orgullo, obstinación, blasfemia, y usurpación  del  lugar  y  título de  Dios. El  v.37 es claro que  él será un  judío. Ningún  gentil podría  esperar ser  recibido por el  pueblo  judío como  Mesías,  heredero al   trono de  David. Es  extraño que  todos los  intérpretes de la profecía no ven este punto  realmente  simple.

 

El hombre de  pecado es introducido como  "el rey" con igual precipitación en la profecía de  Isaías. "Porque Tofet ya de tiempo está dispuesto y preparado para el rey, profundo y ancho, cuya pira es de fuego, y mucha leña; el soplo de Jehová, como torrente de azufre, lo enciende." (Isa.30:33). Ver  también Isa. 57:9; "Y fuiste al rey con ungüento, y multiplicaste tus perfumes, y enviaste tus embajadores lejos, y te abatiste hasta la profundidad del Seol" Ambos pasajes se refieren a la misma solemne  persona, uno muestra  su destino, la  otra  la  extrema maldad del  pueblo de Israel al tratar  con él.

 

Ahora  una  palabra  o dos en  cuanto a Apoc.13.En la primera mitad del   capitulo tenemos  el  avivamiento  satánico del   imperio  romano, con la  blasfemia de  su  cabeza  y su persecución de los  santos de  Dios.  En el  v.11 leemos, "Después vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón."  Esto es muy  claro. El lenguaje  de  este  y los  siguientes   versos lo identifica  claramente con  el  mal agente que hemos  estado considerando. Él es llamado  aquí una  bestia  a  causa de  su  conexión con  el  poder  político. La primera se  levanta  "del mar", de la anarquía de las  naciones; la segunda sube "de la  tierra," la condición de  cosas es más  establecida en el momento de su  aparición. La segunda   bestia es el engañador que realiza milagros. Una se  caracteriza  por su  gran  poder  político, la otra por la seducción  satánica.

 

¡Qué  terrible es el fin de  ambos!  Ellos  han levantado sus manos  contra el Dios  viviente,  y contra Su  Cristo,  y sentirán  el peso de la  ira  divina  en una  manera peculiar  y terrible a la aparición del Señor. 2 Tes.  2:8 habla solemnemente del  anticristo, "a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida". Lleno se significado es  su  título, "hijo de  perdición," cuando leemos  estas palabras. "el  espíritu de  su  boca"  esta es  Su palabra (ver Isa.11:4; Isa.30:33). Una  palabra del Señor, y la  carrera de estos mensajeros de Satanás pasan para siempre.  Su poder  es  paralizado por  Su  aparición en  gloria, a pesar de su  gran  orgullo de  corazón. Apoc. 19:20 completa el  solemne  relato: "Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre."  Preeminentes en maldad,  ellos  serán  también preeminentes en castigo. Todos los  otros  trasgresores  pasarán a  través de la  muerte, y  serán  resucitados para  hacer  frente   al   gran  trono   blanco, y desde  allí  consignados al lago de  fuego; estos hombres son solemnes  excepciones. Sin pasar a  través de la  muerte, ellos son  arrojados al menos mil  años  antes que la  multitud de  impíos.

 

En  conclusión,  unas pocas  palabras a la  conciencia del  lector. Hemos  estado  considerando un  tema  inexpresablemente solemne  tema.  Hemos  visto cual será el fin de la cristiandad meramente  nominal del  cristianismo_ apostasía,  y la  adoración  del   hombre de  pecado. ¿Cómo es  con el lector? ¿Es para  usted el  cristianismo   una  cosa  real, o solo  un  nombre? Si lo último, ¡sea advertido en el  tiempo! No  esté satisfecho con una  lámpara sin aceite,  que no le  valdrá de nada en ese  gran día, sino que conozca al Cristo de  Dios mientras  pueda.  El más   grande pecador Él no  rechazará, tampoco  al más  grande profesante, si el  verdadero estado es   reconocido  ante Él. "El que  tiene al  Hijo  tiene la  vida, y el que  no  tiene al  Hijo de Dios no  tiene la  vida" (1 Jn. 5:12).

 

"¡Ved al  salvador,  largamente  esperado, 

Ahora en solemne  pompa aparecer! 

Y Sus santos, por el  hombre  rechazados, 

Todos  Su gloria  celestial  compartir: 

¡Aleluya! ¡Ved al  Hijo de  Dios  aparecer!"

 

  

 

 

W.W. FEREDAY