Pin It

LA MUJER, EL NIÑO VARON Y EL DRAGON

 

"Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida de sol,

Con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza  una corona con doce estrellas.

Y estando en cinta, clamaba con dolores de parto,

En la angustia del alumbramiento"

 

INTRODUCCION

 

Esta mujer ¿es la iglesia o Israel? En este breve artículo usted encontrará una respuesta clara y fundamentada en las Escrituras respecto a este importante tema, que si no es justamente comprendido impedirá una correcta interpretación de la profecía  y la relación de la iglesia con ella.

 

Los capítulos 12,13, y 14, forman una profecía conectada. Consideramos esta  sección como una de prominente interés para los estudiantes de la profecía. Una comprensión inteligente de estos capacitará a cualquiera mente devota para comprender lo principal de esta  situación profética. Desde el nacimiento de Cristo (v.5), hasta el tiempo cuando Él pise  el lagar de la ira de Dios (14:20) ,  ¡un campo de acción  de  más o menos dos mil años! ¡Desde la debilidad del niño hasta la manifestación  de todo Su poder en juicio! ¡Y esta maravillosa historia contenida  en símbolo y palabra, dentro del límite y compás de 55 versos!

 

"Una gran señal en el cielo", una señal tiene el significado y señala hacía un  sujeto u objeto definitivo (15:1.) El adjetivo "gran" es usado seis veces  en el capitulo, que es uno de los grandes sujetos. El primero de estos en orden, pero no en grandeza, es una mujer, el niño varón es  el objeto prominente en este capítulo. Ella no está en el cielo actualmente, sino sobre la tierra. Solo la señal es vista en el cielo.  ¿Por qué en el cielo? porque su grandeza y aflicción están en la tierra. Para que los  pensamientos y propósitos de Dios  acerca de ella, puedan ser comprendidos. Esta es historia leída y conocida  en el cielo a la luz de la presencia de Dios.

 

"Una mujer vestida de sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza  una corona con doce estrellas". Hay cuatro mujeres representativas en el libro de Apocalipsis ,  cada una de ellas  es la expresión de  un cuerpo o sistema corporativo de personas. (1) Jezabel (2:20), o  el sistema Papal. (2) La mujer  vestida con  la plenitud del poder gubernamental (12:1), Israel. (3) La gran Ramera (17:1), o la futura  corrupta y apostata iglesia profesante. (4) la Esposa del Cordero (19:7); o la Iglesia verdadera glorificada en los cielos.

 

Las luminarias celestiales el sol, luna y estrellas, son aquí vistas  como siendo parte de su gloria. De esta forma se nos presenta un completo sistema de gobierno. Toda la autoridad suprema como el sol,  la autoridad derivada y  subordinada como la luna y las estrellas  giran o se centran alrededor de esta mujer. Ella tiene, también, dignidad real, que es representada en la corona sobre su cabeza. Pero, ¿por qué doce estrellas? La referencia es indudablemente a  sueño de José (Gén. 37:9), en el cual se simboliza  la futura gloria de Israel  y de las doce tribus. La mujer está investida  con el esplendor y la plenitud  de la autoridad gubernamental sobre la tierra, aunque la señal está en el cielo, la realidad será vista en la tierra.

 

"Y estando en cinta, clamaba con dolores de parto". La mujer ha sido vista antes como una reina, ahora la vemos como una madre. Su gloria y majestad son vistas en la relación primera, sus sufrimientos y dolores ahora en la última designación (Jer. 4:31). ¿Quién es la mujer? Y ¿quién es el hijo? La mujer es Israel. EL hijo es Cristo. La mayor parte de los expositores aplican la visión de la mujer a la Iglesia. Ahora,  Israel y la Iglesia están íntimamente relacionados con Cristo,  Israel como la madre, la Iglesia como la esposa. Solo vea que el v.5 se aplica a Cristo, y de hecho solo puede referirse a Él personalmente, y toda controversia y disputa termina enseguida. Israel,  y no la Iglesia, fue la madre del Mesías  (Isa. 9:6; Miq. 5:2; Rom. 9:5; Mt.1, etc.,)

 

Puede ser difícil conciliar la angustia maternal como aplicable a Israel, con los hechos del caso cuando Cristo nació.  Pero sin embargo, estas cosas puestas juntas, son la sabiduría de Dios,  aunque puedan parecer contradictorias, porque ¿en qué momento  tuvo lugar este clamor, el parto, y dolor cuando el Mesías vino al mundo? Pero a pesar de eso no hay verdadera dificultad. La solución de la materia  se encuentra  en Isa. 66: "Antes de que estuviese de parto, dio a luz; antes de que viniesen los dolores, dio a luz un hijo" (v.7). El parto y el dolor  se refieren a la futura hora de prueba para Israel,  la Gran tribulación. Pero antes de eso, el Mesías,  el niño varón nació.  El profeta Miqueas confirma esto en un claro e inequívoco pasaje. Después de referirse  al nacimiento del Mesías  (Cáp.5: 2), él añade, "Por tanto él los dejará, hasta el tiempo que de a luz la que ha de dar a luz; Entonces el remanente volverá a los hijos de Israel" (v.3) El parto de la mujer es al menos  unos 2000 años posterior  al nacimiento del Mesías, y se refiere a su futura aflicción  en la gran tribulación.  "Antes que estuviese  de parto, dio a luz; antes de que viniesen los dolores, dio a luz un hijo".

 

Solo queda preguntar: ¿Por qué  entonces es el parto de la mujer puesto en yuxtaposición con el nacimiento del Mesías? Primero,  tenga en cuenta que el actual extenso período de rechazo de Israel, viniendo como lo hace,  entre el  nacimiento y el parto, es pasado en silencio en el capitulo ante nosotros; Este es un paréntesis, cuya historia  no se nos da en la profecía, pero se encuentra, por supuesto, en otra parte.

 

Segundo,  esto muestra el profundo interés  que el Mesías toma en Su pueblo. Él pensó en la tribulación, e hizo ciertas provisiones condicionales, muchos siglos atrás (Mt. 24:15-22.)

 

Tercero,  en el tiempo en el cual  nuestro capitulo tiene lugar, la nación  estará a punto de entrar en su terrible aflicción, y el objeto de ir atrás en la historia, al nacimiento de Cristo,  es para  conectarlo con ellos.                                                               

 

W. SCOTT

 

Bajo la séptima trompeta los ancianos anticiparon los efectos del trono siendo actualmente establecido sobre la tierra. Pero ahora  el templo es nuevamente visto, de manera que aquí volvemos atrás, porque tenemos los propósitos de Dios en conexión con el Señor Jesús desde el mismo comienzo,  el hijo varón que debe gobernar toda la nación con vara de hierro, pienso que es Cristo mismo. Dios está aquí volviendo a Sus propósitos en Cristo, nacido como heredero del mundo,  no con relación al llamamiento de la Iglesia, sino como el Hombre de poder, destinado para gobernar todo, y con mano fuerte.  Me parece que esto explica otra destacable característica de la visión. La muerte y la resurrección de Cristo no son mencionadas, sino que solo Su nacimiento y arrebatamiento al trono de Dios (Su muerte no es aludida) son dados en una forma de resumen.  Tenemos a la mujer de parto a punto de ser libertada; y el hijo varón nace; y después tenemos que Él es arrebatado para el trono de Dios arriba. Por supuesto esto no es presentado como historia. El Señor Jesús ha nacido y muerto mucho tiempo atrás: si esta hubiese sido historia, Su muerte que es de toda importancia, no podría haber sido pasada por alto.

 

Aquí es claro que el Espíritu Santo conecta el nacimiento de Cristo y Su rapto al trono de Dios en los cielos con Israel y con los propósitos de Dios  con relación a ellos. El nacimiento de Cristo es de especial importancia  para Israel. . La genealogía  del Mesías es por tanto cuidadosamente dada  en Mt.1, Y en el Cáp.2 encontramos a Jerusalén  turbada ante Su nacimiento.  Esta era la obra del dragón. Herodes era una clase  de expresión del poder de Satanás, quien felizmente habría devorado al niño tan pronto como naciese, por medio de aquel mal rey como instrumento.  El niño fue libertado; pero en la historia, en lugar de ser tomado al trono de Dios, Él fue llevado a Egipto. De manera que nuestro capitulo no puede ser considerado como histórico, en la primera parte al menos; y aún  donde hechos históricos  son aludidos, estos  no están ordenados en la forma en la cual sucedieron, sino simplemente enlazados con los pensamientos de Dios acerca de Israel. La Iglesia como tal es pasada por alto. Esta puede estar envuelta místicamente en la persona y destino del hijo varón [1], pero no hay gradual despliegue de los pensamientos  de Dios  en cuanto a tener una esposa celestial para Su Hijo. Nada se dice acerca de la esposa  para el hijo varón aquí.

 

Tenemos a la madre, pero no a la Esposa aquí.  Israel fue la madre de Cristo. Fue de ellos, concerniente a la carne, que el Cristo nació. Este es el gran punto que el apóstol Pablo enfatiza sobre los judíos en Rom. 9, porque ellos pensaban que él despreciaba y desconocía sus privilegios, y estaba contra ellos,  a causa de la fuerte forma en la cual él  introducía y presentaba la misericordia de Dios hacia los Gentiles. Pero esto no era todo.  Él demuestra, de hecho,  que ellos pasaban por alto sus más altas distinciones. A ellos les había sido dada la adopción, y la gloria, los pactos, la ley, el servicio a Dios y las promesas. Ellos también tenían a los padres, y al final de todo, a ellos les fue dado un Hijo, el hijo varón, a quien ellos no conocían, al Cristo; Porque de ellos en cuanto a la carne vino Aquel,  quien es sobre todo, Dios bendito para siempre. Lejos de debilitar la justa gloria de Israel, el apóstol tenía una vista mucho más exaltada de la nación que ellos mismos.

 

Como en Rom. 9, Pablo no habla de la muerte y la resurrección  del Señor Jesús, así es aquí.  Conforme a ello estos dos pensamientos  son conectados en Apoc. 12. El hijo varón  es manifestado, pero deja la escena donde el dragón se había opuesto a Él, y toma Su lugar sobre el trono de Dios, que nadie sino una Persona divina estaba autorizada  a tomar.  Más adelante Él se sentará sobre Su propio trono, pero eso será cuando  gobierne la tierra en una forma directa y pública; porque Dios nunca abandonará al derecho y título del Señor Jesús a la tierra como también a los cielos.  El ha adquirido un derecho de redención, además de  Sus derechos esenciales como Creador.  Pero él va a hacer mucho más que gobernar las naciones  con vara de hierro, o bendecir  a Su pueblo terrenal. Su corazón debe ser mostrado. El debe tener libre curso y un objeto debido para  todo su amor. Cristo desea tener consigo a aquellos que no merecen nada sino juicio, como los participantes  de Su gloria arriba.  Lo que ha sido hecho por y para Cristo, mientras Él está sobre el trono de Dios, no es mencionado aquí.  Israel es quien está en cuestión.  Estos pocos pensamientos  pueden ser útiles  para comprender el lugar y alcance de esta nueva visión.

 

El templo de Dios es abierto en el cielo, y allí se ve el arca de Su pacto, la prenda y garantía de Su fidelidad hacia Su pueblo.  Porque,  como hemos visto en el último capítulo, había un cierto remanente medido que se acercaba a Dios en la forma de adoración, y a estos testigos les fue dado un testimonio a los derechos  del Señor sobre la tierra, y finalmente hubo allí anuncios del reino.  Ahora tenemos otro curso de ideas. Tuvimos un trono, y un arco iris alrededor de éste en Apoc.4. Aquí hay un templo, y el arca de Dios se ve dentro de el. Esto prepara el camino para la diferencia entre estos dos sujetos. Allí estaba el poder de Dios sobre la creación. Juicios providenciales  estaban a punto de caer sobre la tierra,  y el arco iris debía mostrar, antes de que un juicio fuese experimentado, que aún entonces Dios se recordaba de la misericordia. El arco iris alrededor del trono en el Cáp. 4, y alrededor de la cabeza  del poderoso ángel en el Cáp. 10 antes que la última trompeta fuese tocada, garantizaba que Dios estaba obrando,  no para destrucción, sino para libertad de la tierra.  Pero ahora llegamos a un nuevo punto; porque bendito como es el trono, este no nos introduce a tan grandes profundidades del carácter de Dios, como lo hacen las asociaciones del templo y el arca. Despliegues del poder divino no atraen mucho nuestros corazones en adoración, como cuando nos acercamos  al lugar donde Él mora y al hogar de Dios mismo; porque no hay ninguna cosa  en la cual tenemos que ser tan avergonzados como  con relación a nuestra pobre e inadecuada respuesta a Su santidad, aún así es justo allí que Dios nos ha encontrado en Su gracia.

 

Ahora Él  va a mostrarnos no solamente la creación y la humanidad herida, sino la conexión de Satanás  con la apostasía final de esta edad. Hemos tenido una  alusión figurativa a su influencia en el Cáp. 9:2, donde salió humo del abismo; después,  en el Cáp. 11:7 la bestia asciende de ese mismo abismo; pero aquí la fuente del mal es  completamente manifestada.  ¿Y no es precioso encontrar que,  antes de que Dios nos muestre el río de mal, nos  haga ver también no solamente el desarrollo y los instrumentos entre los hombres, sino   a la vez la gran fuente oculta de todo esto,  y la persona de aquel que se pone a si mismo a la cabeza de ellos, y quien debe producir una tremenda conspiración  contra Dios,   encontrar antes de todo esto que el templo de Dios está abierto en los cielos, y podía verse allí Su templo y el arca de Su pacto?. Porque  el corazón bajo tales circunstancias  no necesita solamente la manifestación del poder de Dios, sino también  saber que  Su santidad esta asegurada, y que en virtud de ello Su pueblo permanecerá.  Conforme a esto encontramos que cuando el templo es abierto arriba, no se nos muestra un arco iris, sino la conexión  con Su pueblo es mostrada en el arca  que ahora aparece. ; Porque el arca fue siempre lo más cercano a Dios, y a los que más la fe se aferra. Israel se mostró como estando muerto a todo derecho y sentimiento piadoso cuando ellos estaban  dispuestos a exponerla  con la esperanza de libertad de los Filisteos. La tristeza de Eli y el vivo éxtasis de David, de igual forma muestran  lo que era el arca a ojos y corazones verdaderos.  Aquí vemos el arca de Dios en el cielo; no solamente aquella de Israel  que podía ser quitada. Aún el sabio rey (Salomón) no valoró adecuadamente el valor del arca. Y esto muestra la superioridad de David; porque la fe es siempre, si puedo decirlo así,  más sabia que la sabiduría. Si tenemos la más grande sabiduría natural que Dios puede conferir, esta nunca se levanta a la altura de una fe simple. Salomón aparece frente al gran altar. Este fue un magnífico  espectáculo, y él fue un augusto rey, y llevó adecuadas ofrendas. Pero David mostró su fe en esto,  que no fue solamente el altar lo que él valoró, sino más que todo, el arca.  El arca era una cosa oculta; ni siquiera el sumo sacerdote podía verla, salvo envuelto en una nube de incienso. Uno  tenía y tiene que andar por fe y no por vista, para apreciar el arca de Dios.  Por tanto David no podía descansar hasta que el arca tuviese un lugar en Jerusalén. Es verdad que el arca trajo juicio sobre todos los que la despreciaron, y aún el corazón de David desmayó por un tiempo y tuvo temor de ella, durante este período el arca estuvo en casa de Obed-edom el geteo.  Pero David  recuperó  la fuente de su confianza en Dios, que marcó generalmente su carrera; porque lo encontramos nuevamente  regocijándose  cuando el arca fue traída a Jerusalén más de lo que se alegró de todas las victorias juntas que había tenido.

 

Aquí,  no el arca  del pacto del hombre, sino del pacto de Dios; el templo de Dios en el cielo es abierto, no sobre la tierra todavía (es solo el propósito de Dios acerca de esto); y asociado con este vemos el arca de Su pacto,  la cierta garantía de misericordia y de fidelidad hacia Su pueblo. Pero aún las circunstancias  eran tales que hacían necesario y llamaban el juicio; Y conforme a ello, "salían relámpagos, voces y truenos, y  un terremoto y gran granizo" que eran las señales del juicio de Dios. El día de paz y de gloria  debe aún venir. De este modo tenemos estad dos cosas principales unidas: primero,  la garantía del interés de Dios  en, y en triunfo por Su pueblo; y las señales de Sus juicios  sobre los malos que deben ser puestos a un lado  antes del tiempo de plena bendición.

 

"Y apareció una gran señal en el cielo; una mujer vestida de sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona  con doce estrellas" (v.1) Pienso que es probable que esta pueda ser una alusión  al bien conocido sueño de José acerca del sol, la luna y las estrellas, explicado por él mismo  a sus padres y hermanos.  Aquí los símbolos  son muy generales, y se refieren naturalmente,  el sol a la gloria suprema, la luna  a lo que es derivado, y las estrellas a autoridades  inferiores y subordinadas. Todo esto es visto en conexión con Israel; porque Dios  se propone  en lo que a este mundo  concierne, que  todo el poder  y gloria deben  estar alrededor de Israel.  En cuanto a la Iglesia, ella tendrá todo en perfección con Cristo, y en Cristo; pero en lo que concierne a la tierra, Israel debe ser allí el centro. La mujer es el símbolo del propósito de Dios ligado con Israel.

 

En el próximo verso tenemos otra cosa; este es el hombre por la mujer. De manera que encontramos que, "la mujer estando encinta, ella clamaba con dolores de parto a gran voz";  y un poco después leemos (v.5) que "ella dio a luz un hijo que regirá las naciones con vara de hierro" De esta forma vemos  que no era la mujer principalmente, y a causa de sí misma, la que tiene la preeminencia, aunque la vemos vestida  con todos los símbolos del glorioso poder; Sino que la causa está en que ella está a punto de dar a luz a un hijo varón. Y encontraremos que este pensamiento no es extraño a las Escrituras. Tome por ejemplo los Salmos, donde se alude a la misma cosa  en una forma mística. De este modo en el Sal. 87, la palabra es que el Señor es exaltado; Su fundamento está en la santa montaña. Él está desafiando al mundo a presentar lo mejor que tiene con lo que Él puede producir. "Jehová ama las puertas de Sión". Él escogió a Sión de entre todas las  ciudades de Israel, porque la soberana elección de Dios debe ser realizada, aún entre Su pueblo. "Haré mención de Rahab y de Babilonia a aquellos que me conocen" Rahab fue el nombre figurativo para Egipto, y Egipto y Babilonia, eran las más famosas naciones  en el tiempo del salmista. Filistea, con Tiro y Etiopia, eran sin duda, poderes  de un orden inferior, pero extremadamente celebrados por su comercio, etc.  De ellos se dice, "este hombre nació allí". Y de Sión, "este y ese hombre nacieron en ella, y el Altísimo la establecerá. Jehová contará" etc.  Creo que aquí hay una oscura alusión  al nacimiento de Cristo, en quien Dios y Su pueblo pueden gloriarse,  porque este Hombre nació allí. La referencia es, pienso,  principalmente al Señor Jesús. Que otros se jacten de sus grandes hombres, pero "Jehová contará cuando escriba, que este hombre nació allí" ¿Cuándo Él escriba sobre el pueblo, en quién piensa Él? En Cristo, en Aquel que nació de la mujer, de Israel, y que ahora es tomado al cielo.  Cuando buscamos a Cristo, encontraremos que los pasajes hablan de Él, más o menos claramente, a través de todas las escrituras; porque Aquel que las escribió   siempre lo ha tenido a Él  en vista.  No es de la muerte de Cristo que escuchamos en este salmo, porque esto habría introducido el pecado de los judíos  de manera prominente ante ellos.  Sino que vemos Su nacimiento, que fue o debiese haber sido de puro  gozo. Por tanto cuando el Señor Jesús nació, los ejércitos celestiales  prorrumpieron en alabanzas, "Gloria a Dio en las alturas, y sobre la tierra paz, buena voluntad en los hombres" No hubo turbación  entre ellos, cuales hayan podido ser los sentimientos  de Herodes y de toda Jerusalén.  Su gran gozo fue lo que Cristo sería para Dios y los hombres, y especialmente para la ciudad de  David: en otras palabras, los sentimientos adecuados para estos seres celestiales, que no estaban ocupados  de sí mismos, y a quienes se les permitía  ver los consejos de  Dios en cuanto a Su pueblo.

 

Hay una o dos escrituras más  a las cuales deseo referirme brevemente, donde podemos encontrar una ayuda  en cuanto al significado de esta mujer y su hijo, no solamente en cuanto al hecho del nacimiento, sino en su conexión con la profecía. Miqueas 5 nos presenta un pasaje  que adquiere y da luz cuando es comparado con Apoc. 12. "Rodéate ahora de muros, hija de guerreros; nos han sitiado; con vara  herirán en la mejilla al Juez de Israel". Las últimas palabras muestran, lo que no tenemos en Apocalipsis, el rechazo de Cristo, y el deshonor hecho a Él por Su propio pueblo.  Después el Espíritu santo interrumpe  el curso del capítulo por medio de un paréntesis; porque esto es todo el v.2. "Pero tú, Belén Errata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; Y sus salidas  son desde el principio, desde los días de la eternidad" Es Cristo conforme a la carne quien es Dios sobre todo, bendito para siempre. Allí tenemos los dos puntos de la gloria de Cristo: Su gloria como hombre, como Mesías; y como Aquel cuyas salidas han sido desde el principio, desde la eternidad. Entonces habiendo mostrado quien era (el hombre que sería  herido, una Persona divina, lo que hacía el pecado de herirlo imperdonable, sino hubiese sido por la misericordia infinita). El nuevamente toma lo que  hemos tenido en el  primer verso. "Herirán en la mejilla al Juez de Israel. Por tanto  los dejará hasta el tiempo que dé a luz la que ha de dar a luz; entonces el remanente de sus hermanos volverá  a los hijos de Israel"

 

Note el término de  su ser dejados por Dios,  "hasta el tiempo" del nacimiento. Esto muestra que no tenemos que tomar la alusión al nacimiento del hijo varón como una referencia literal al nacimiento de Cristo en el mundo, sino más bien en conjunción  con el cumplimiento de los propósitos de Dios respecto a Israel. Cristo nació  (Miq.5:2); después viene Su rechazo,  y  como si se estuviese midiendo Su  rechazo sobre la tierra y exaltación en el cielo, en este período tenemos el llamamiento de la Iglesia. Pero la profecía pasa por alto todo lo que tiene que ver con la Iglesia y toma el nacimiento de Cristo figurativamente, conectándolo con el despliegue y manifestación de los propósitos divinos, que son simbolizados por un nacimiento.  El Juez de Israel ha sido herido con vara en la mejilla, por tanto Israel es dejado hasta el tiempo cuando, para usar el lenguaje  de Jeremías,  llegue la angustia (tribulación) para Jacob, pero él será salvado.  Aquí esto es puesto de manera figurativa, como Sión  estando de parto hasta el nacimiento de  este gran propósito de Dios con relación a Israel.

 

"Entonces el remanente de sus hermanos volverá a los hijos de Israel". Todo el tiempo en el cual la Iglesia está siendo llamada, el remanente de los Judíos "los que han de ser salvos" son tomados  de Israel, y dejan de  esperar las esperanzas y promesas judías  como siendo su porción, y estos son absorbidos  por la Iglesia. Pero cuando el propósito terrenal de Dios  comience a tener efecto en el último día, el remanente de ese tiempo formará parte de Israel y reasumirá su antiguo lugar Judío.  Entonces las ramas naturales serán injertadas  en su propio olivo [2]

 

Otra escritura habla de Sión en parto; pero de una forma muy diferente. En el último capítulo de Isaías se hace alusión a un nacimiento, pero allí se dice que es en un día. "Voz de alboroto en la ciudad, voz del templo,  voz de Jehová que da el paso a sus enemigos. Antes de que estuviese de parto, dio a luz; antes de que viniesen dolores, dio a luz un hijo.  ¿Quién oyó cosa semejante? ¿Quién vio tal cosa? ¿Concebirá la tierra en un día? ¿Nacerá una nación de una vez? Pues en cuanto a Sión estuvo de parto, dio a luz sus hijos. Yo que hago dar a luz, ¿no haré nacer? Dijo Jehová. Alegraos con Jerusalén, y gozaos con ella, todos los que la amáis" (Isa.66:6-10) Es evidente que este no es el tiempo al cual se hace referencia en  Apoc. 12.  De manera que es claro que hay tres  principales puntos críticos  conectados con la historia de Israel.  Primero, tenemos el nacimiento del Mesías; segundo,  el pasaje de Miqueas, la maduración y el efecto de los consejos de Dios con relación a Israel, que está conectado con Apoc. 12, donde Dios  introduce Su propósito concerniente a Israel, antes de que la Bestia y el Anticristo se muestren plenamente; y tercero,  este pasaje en Isa. 66 que es una forma  de contraste con los otros, cuyas circunstancias  mencionadas  son claramente lo contrario de  aquello que acompaña  el nacimiento natural y de la figura usada  en nuestro capitulo.  Los tres pasajes pueden ser puestos juntos de este modo: ,  Primero, Miq.5, que nos muestra el nacimiento de Cristo, y a Israel dejado hasta que el resultado de los  consejos de Dios en cuando a ellos aparezcan; después, Apoc. 12, desplegando el tiempo de aflicción [3] justo antes de la última tribulación, cuando Satanás, habiendo perdido su lugar en el cielo,  intenta nuevos planes para impedir  el designio de Dios de bendecir y magnificar a Israel; y finalmente, tenemos Isa. 66. Este es el tiempo cuando toda aflicción  ha pasado, y cuando antes de que Sión  estuviese de parto ella dio a luz,  la plena y súbita bendición de Israel después que el Señor ha aparecido.  Todas las aflicciones previas  han huido lejos y ahora el gozo llena la ciudad de Sión.

 

Pero ahora, yendo atrás a nuestro capitulo, encontramos que,  además de la mujer y el hijo varón, hay otra señal; aparece el gran antagonista de Dios,  no la bestia, sino un poder mucho más serio,  "un dragón rojo". En esto hay una destacable circunstancia,  la misma descripción  que se aplica a la bestia es usada del dragón. ¿Cómo es esto? Que Satanás es el gran  dragón rojo no hay duda; este mismo capitulo nos lo dice en el v.9; Aún así él es descrito con las variadas características  que encontramos en el imperio Romano (Cáp. 13:1), "teniendo siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cuernos diez coronas". Creo que la razón es porque, Satanás es visto en conexión con el poder terrenal. Justo como la mujer fue vista  investida  con los símbolos de poder de arriba que Dios le ha dado, de manera que Satanás está vestido con la plenitud  de la autoridad terrenal: Él tiene siete cabezas, el símbolo de poder deliberativo, eso que gobierna y guía, y diez cuernos, el símbolo de reyes o dignidades reales. Él es el príncipe del mundo, que se rodea  con todo poder conectado con la tierra. El imperio Romano es el gran representante del poder de Satanás.  Pero cuando miramos el imperio en el Cáp. 13, vemos esta diferencia.  Las coronas  están sobre las cabezas del dragón, pero sobre los cuernos de la bestia. Es decir,  que en el imperio Romano tenemos el ejercicio del poder representado de hecho, pero en el caso de Satanás  es solamente como principio o raíz de la cosa.  Satanás es la gran fuente que mueve, aunque invisible.  Esta es una cuestión de fuente y carácter, no de historia.

 

Primero, entonces,  hemos tenido el pensamiento y  plan de Dios respecto a Israel y a Cristo.  Y es claro que este es el destino del hijo varón, no todavía el ejercicio de Su dominio sobre todas las naciones; porque si fuese esto último, la mujer no tendría que huir al desierto, tampoco se le permitiría al dragón hacer le la guerra a ella y al resto de su simiente. Aplicar esto históricamente es perder completamente la enseñanza de Dios, quien nos está mostrando Su propósito, y no más todavía.  Entonces aparece el dragón, aquel a quien Dios considera como el gobernador  de este mundo, el príncipe de la potestad del aire, vestido con los mismos símbolos  del poder terrenal  que encontramos después en el imperio Romano, salvo que en este último las coronas están sobre  los cuernos, sobre quienes están administrando el poder (Apoc.13. "Y su cola arrastraba  la tercera parte de las estrellas del cielo" (v.4) Este parece ser su maligno poder en la forma de enseñanzas y profetas falsos. En Isa.9, se nos dice que "el profeta que enseña mentira, es la cola". La cola del dragón no muestra su poder terrenal, sino su influencia, a través de enseñanzas falsas, al engañar a las almas, y especialmente a aquellos que están en el lugar de  gobierno y autoridad,  "las estrellas del cielo" "Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como  naciese". ¡Cuán sorprendentemente  toda la escritura se une! Porque si usted comienza  con  la misma primera porción de la escritura que habla  de la serpiente, la mujer y ese sutil enemigo son vistos cara a cara; y más que esto,  Dios aparece en la escena donde Satanás aparentemente había obtenido un gran triunfo, y es entonces que Él da la bendita revelación  de que "la simiente de la mujer quebrantaría la cabeza de la serpiente". Aquí,  al final de la escritura, reaparecen las mismas partes, pero con marcadas diferencias. En el huerto de Edén la serpiente fue exitosa, pero aquí el triunfo es de Dios; Allí vemos la astucia  del diablo, pero aquí el poder de Dios, por largo tiempo desplegado en paciencia, y todo glorioso al fin.  Dios permite que el dragón se pare ante la mujer,  preparado para  devorar a su hijo tan pronto como este naciese. El dragón muestra su ira y maldad hasta el último grado y en el próximo capitulo sus planes.  Mientras tanto, Dios  vuelve aún el sufrimiento en una bendición más positiva para los fieles. Y a  Aquel que podría quebrantar y destruir al dragón  se le da a paciencia para esperar, y Él desea que Su pueblo sea  como Cristo mismo

 

Deseo observar que no debemos tomar el capitulo como si fuese consecutivo. El v.7 comienza una nueva división. Y esto es una prueba  de que todo no sigue en inmediato orden; la expulsión del dragón del cielo a la tierra  precede la huida de la mujer al desierto, y de hecho es  la razón de esto (ver v.13), aunque esto se declara solo después. La verdad es que,  los primeros seis versos nos dan el cuadro completo, En el propósito divino, está la mujer vestida  con los cuerpos celestiales, mostrando el poder que solo Dios puede conferir. Pero hay otro lado del cuadro. Cuando el hijo varón es mostrado, la madre es vista en debilidad, y es obligada a huir por su vida al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios. Dios piensa mucho en el tiempo que ella  pasa allí, de manera que no llama o cuenta este tiempo "tiempo, tiempos y medio tiempo", sino que lo cuenta, para hablar así,  cada día que ella está allí, "para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días". Entonces aparece una nueva escena en el v.7. No es mas lo que sucede sobre la tierra, sino lo que pasa en el cielo, para muchos esta es una nueva cosa y asombrosa. Vemos una batalla  en el cielo. ¿Cómo es eso? ¿Una batalla  en el cielo? Es cosa  fácil imaginar al enemigo de las almas  sobre la tierra, y estar en guerra con él allí.  Pero la guerra comienza en otra parte. "Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles  luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles;  pero no prevalecieron, no se halló ya lugar para ellos en el cielo"

 

Si se cree   implícitamente en la Biblia, ella indica claramente que  Satanás  tiene poder para acercarse, y acusar a los santos ante Dios.  Algunas personas pueden quedar perplejas, y decir,  que esto no puede ser; pero es mejor ser guiado por  la palabra de Dios que por las nociones de los hombres. El libro de Job muestra esto; 1 Rey. 22 también y quizás Zac.3. Usted podrá decir que estas son visiones; pero si tomamos la epístola a los Efesios, se nos dice allí por Pablo que nuestra lucha no es como la de Israel, que peleaba contra los cananeos. "Porque nuestra lucha  no es contra carne y sangre, sino contra  principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo (o contra los gobernadores de este mundo de oscuridad), contra huestes espirituales de maldad en los lugares celestiales" Algunos usan este verso para justificar que las personas resistan a los poderes de este mundo, en clara contradicción  de Rom. 13 y otros pasajes.  Pero los principados y potestades en lugares celestiales, en Efes. 6:12, no significan hombres.  Estos son malos espíritus en lugares celestiales. Por supuesto,  Satanás no puede acercarse  a la presencia de Dios, dentro de esa luz en la cual mora Dios, a la cual nadie puede acercarse; pero él puede acercarse lo bastante cerca para acusar al pueblo de Dios ante Dios mismo.  Los lugares celestiales  significan aquí  los cielos en general, y no solamente aquello que se llama el tercer cielo. En lo que concierne a los cielos inferiores, Satanás tiene acceso; y allí puede ser sin duda el príncipe de la potestad del aire.

 

Israel tiene que huir en vista a poseer su herencia.  La tierra les fue dada a ellos por título, y antes de que Moisés fuese quitado de esta vida, el mismo Señor lo llevó a una montaña alta y le mostró toda la tierra de Galaad hasta Dan, llamando a los distritos   por los nombres  de las tribus de Israel,  como si ellos ya hubiesen estado allí. Pero en vista a poder gozar su posesión, ellos debían pelear por ella; como así es también para nosotros ahora.  No hay tal cosa como  gozar la posesión  celestial de la Iglesia sin conflicto con el enemigo, y esa es la razón por la cual muchos no gozan de ella.  Si el cristiano no entra en su plena  porción celestial aquí abajo, es porque él está ocupado sea consigo mismo o con el mundo, o algún otro ídolo del enemigo, y entonces no puede gozar de ella. El más grande objetivo de Satanás es  estorbar nuestro goce,  y el vivir nuestras bendiciones celestiales en Cristo; y en la misma proporción en que  se admite al mundo o la carne, así también se deja abierta la puerta para que Satanás ciegue nuestros ojos, y no podamos ver la buena tierra.  Debe haber una victoria sobre Satanás antes de que podamos entrar en ella.  El adversario tiene no solamente poder a través de las codicias de los hombres aquí abajo, sino especialmente en conexión con los lugares celestiales,  poder  para estorbar a los cristianos para apreciar su porción aquí.  Pero un fin a esto se está acercando, aunque no sin disputa.  Dios  cerrará  a Satanás todos los medios de acceso al cielo.

 

Hay un texto, a menudo encontrado oscuro,  que no puedo sino conectar con esto. En Heb.9 donde las varias aplicaciones de la muerte de Cristo son referidas, está la siguiente alusión a los lugares celestiales: "fue por tanto necesario que el modelo de las cosas celestiales  fuese purificado.; pero las mismas cosas celestiales  con mejores sacrificios que estos" Una razón,  supongo, es porque se le ha permitido a Satanás por largo tiempo tener acceso allí como acusador.  Dios hace mucho que habría mostrado Su propio sentido de la mancha producida allí por el enemigo, sino fuese por la muerte de Cristo. Pero así como Él trata con la rebelión del mundo, lo hace también con otra rebelión, con la audacia  de Satanás, quien se atreve  a entrometerse  en Su propia presencia, para acusar a Su pueblo. Pero no olvidemos que si hay uno que ama acusar, hay otro que intercede, el Abogado, que nunca duerme.  Puede estar el diablo contra los santos, pero allí está también Cristo por ellos, quien vive para hacer intercesión.  Pero Dios no permitirá  más esa mancha en el cielo.  Él es entonces  será expulsado del cielo, y tendrá solo poder para tratar con la humanidad en una forma terrenal. "¡Ay de la tierra y del mar! Porque el diablo ha descendido a vosotros" (v.12) ,  es decir,  a estas naciones  que están en un estado establecido o en confusión.  Satanás  será impedido desde entonces  de entrar en los lugares altos, como príncipe de la potestad del aire. Los cielos serán entonces limpiados de él y de sus ángeles, y nunca volverán a tener entrada allí.  Él puede estar sobre la tierra por un breve espacio, pero nunca más tendrá acceso a los cielos para acusar a los hermanos ante Dios.  Esta diferencia   es los designios y tratos de Dios es  muy marcada.  A través de todo este  tiempo actual el acusador tiene  acceso al cielo, pero  cuando sea expulsado, no tendrá más lugar allí.

 

W. KELLY

 

[1] Es sorprendente como los prejuicios ciegan, algunos han visto en esta mujer del Cáp. 12 a María; otros a la Iglesia, cuando es tan claro, para todo aquel que se inclina a la autoridad  de las escrituras que esta no es sino la nación de Israel vista según los consejos de Dios. Pero también  ha habido y hay erradas interpretaciones en cuanto a quien es el hijo varón. Algunos enseñan que este representa a los vencedores de la Iglesia, y que serán solo ellos los que serán arrebatados para reinar con Cristo posteriormente. El resto de los creyentes que son parte de la Iglesia serán dejados para ser purificados por la gran tribulación.  Pero todo esto está muy lejos de la verdad. Si la mujer es, y esto no puede negarse, Israel, entonces es claro que  su hijo  no es otro que el Señor Jesús, quien ha de regir  con vara de hierro a las naciones. Podemos como en todas partes de las escrituras, hacer aplicaciones a la iglesia y al creyente, pero estas son solo aplicaciones, y no una interpretación.  El error al cual hemos hecho referencia hace por ello un arrebatamiento parcial, lo que niega y contradice otras claras partes de las escrituras, como por ejemplo, que después del arrebatamiento, el próximo evento será el tribunal de Cristo, y  después de este las bodas del Cordero, todo esto ocurre en el cielo, es allí que escuchamos "Gocémonos y alegrémonos, porque las bodas del Cordero han llegado, y su esposa se ha ataviado". En aquel momento la Iglesia está completa en los cielos, no hay un solo miembro de ella aquí abajo. Además no  unos pocos de la iglesia reinarán y otros no, esto no es verdad, toda la Iglesia reinará con Cristo,  pero la fidelidad de los creyentes y la recompensa para los vencedores  se verá no en  su participación en el arrebatamiento, sino en la posición  que tendrán en este reino. Sin duda los que han sido fieles al Señor tendrán una justa recompensa; como los que han sido infieles, como nos dice Pablo en 1 Corintios "sufrirán pérdida".  Pero hay algo que demuestra que este hijo varón no pueden ser estos vencedores exclusivos, porque el hijo varón fue arrebatado para "Dios y Su trono". En este trono, el trono de la deidad, ninguna criatura puede jamás sentarse. Pero hay un trono, el trono del Hijo del hombre, Su trono aquí en el reino  terrenal, que él ocupará cuando  retorne del cielo en poder y gran gloria, según Mt.25, ese trono Él lo compartirá con los Suyos, esta es la promesa que se  hace a la Iglesia en Tiatira

 

[2] La figura del olivo nos presenta  la administración de las promesas aquí abajo, la raíz de este olivo no es Cristo sino Abraham. En este olivo vemos tres fases: Primero, el olivo solo teniendo ramas naturales (Judíos); segundo,  habiendo algunas ramas (no todas; un remanente de ellas fue dejado en el árbol) a causa de su incredulidad fueron cortadas (la nación  como un cuerpo), y ramas silvestres (los Gentiles) injertados en su lugar; Tercero, las ramas Gentiles también por su incredulidad serán cortadas,  para que las ramas naturales que habían sido puestas a un lado, nuevamente sean injertadas en su propio olivo. De modo que tenemos tres fases, el olivo solo con ramas naturales, después el olivo con ramas naturales (el remanente) y con ramas silvestres (los gentiles) juntamente, y finalmente otra vez vemos en el olivo solo ramas naturales. En el período intermedio tenemos el llamamiento de la Iglesia y la unión de judíos y Gentiles en un cuerpo, sin distinción  alguna: pero este es el misterio que es desarrollado en la epístola a los Efesios, cuyo tema es revelarnos la gloria de Cristo la cabeza, y de la Iglesia unida a Él. El tema de Romanos es otro, el Evangelio de Dios, y los capítulos 9, 10,11  tienen como propósito enseñar  que el evangelio que  pone a  judíos y Gentiles en una misma posición, no anula las promesas hechas a Israel, promesas que le dan la preeminencia a Israel sobre los Gentiles, El capitulo 9 nos muestra los tratos pasados de Dios con Israel; el Cáp. 10, los tratos presentes de Dios con Israel; y el Cáp. 11, los tratos futuros de Dios con Israel.

 

 

[3] Algunos, rechazan la hipótesis de que aquí se haga alusión  al nacimiento de Cristo,  como estando en  desacuerdo con el exclusivo alcance futuro del Apocalipsis, y se inclinan a la vista de que  los dolores de parto de la mujer significan, en símbolo,  la formación de Cristo en  los corazones de Israel, o en cierta parte de ellos, antes de la plena crisis final. (Compare Gál. 4:19)