ABSOLUTO Y RELATIVO

                                  (segunda parte de relativismo moral)   

En las décadas pasadas, el pluralismo religioso del  lejano oeste ha crecientemente  influenciado a Europa Occidental y Norteamérica. El declinamiento del Cristianismo ha coincidido con una  explosión de interés en el misticismo y las  religiones orientales, y todo esto ha resultado  en una perspectiva que dice, en efecto,  que no importa mucho lo que creemos, mientras seamos sinceros en ello.  El pensamiento es que, todos los ríos fluyen al mismo océano, de manera que todas las religiones guían a la misma  realidad final.  Esta vista ha sido común en Asia por siglos, pero ahora aun cristianos profesantes  han tomado esta creencia pluralista y ven a Jesús solamente como uno de muchos dioses.

Para el creyente, los aspectos destructivos de este acercamiento no son difíciles de ver, aunque a veces es difícil caracterizar y  explicar este pensamiento “postmodernista”, ya que hay muchas variaciones de este. Pero implícita en esta vista y perspectiva existe una sospecha de toda verdad absoluta y el rechazo de la palabra de Dios como siendo divinamente inspirada.  Cualquiera demanda a la verdad es relegada simplemente a su relatividad, y cualquiera base para la verdad es rechazada como no teniendo autoridad final. La consecuencia práctica de esta filosofía es una virtual mezcla heterogénea de “verdades”, que permite al individuo escoger y elegir lo que le conviene. Sin ninguna manera absoluta en la cual juzgar competentes “verdades,”  somos dejados con una amplia diversidad de puntos de vista y una atmosfera de “tolerancia”

PENSAMIENTO DISTORSIONADO 

Eventualmente esto guía a un pensamiento distorsionado en cuestiones morales acerca de bien y mal, porque si no hay algo absoluto, entonces bien y mal pueden ser juzgados por el individuo. Finalmente, asesinos tienen tanta validez  como aquellos que pueden estar tratando de detenerlos. A nivel personal en la vida de cada día, bien y mal,  vienen a ser definidas por las consecuencias, y las personas operan  sobre “ética situacional”. Recientemente un clérigo en Inglaterra aconsejó a los pobres a robar, si era necesario,  para satisfacer su hambre, pero estipuló que ellos podían robar solamente a grandes corporaciones, no a las pequeñas, o negocios familiares.

Esta forma de ver  la vida es muy atractiva para el hombre natural, porque le permite definir su propia moralidad. Porque el hombre tiene una conciencia, existe algún sentido del bien y del mal en cada individuo, pero sin una revelación divina y la verdad absoluta, esta es invariablemente distorsionada. El resultado final es que encontramos en Israel en el tiempo de los Jueces_ “cada uno hacía lo que parecía justo a sus propios ojos”.  Uno puede ser considerado “espiritual” sin tener su conciencia alcanzada, y él puede profesar tener una “experiencia religiosa”  sin tener que definirla. El concepto de pecado raramente es mencionado,  y algunas cosas (tal como la inmoralidad sexual) son consideradas como materias privadas, que son dejadas nuevamente  al individuo a decidir.

LA PALABRA DE DIOS

¿Cómo entonces  los creyentes debiesen responder a esta forma de pensamiento? En primer lugar, debemos tomar seriamente al mandato de Pablo a Timoteo: “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina” (1 Tim. 4:16). Debemos, ante todo, tener cuidado de que nosotros mismos no caigamos en esta forma de pensamiento. La palabra de Dios debe ser nuestra única autoridad, y debemos realizar que el Espíritu Santo está aquí para interpretárnosla para nosotros. “Tu palabra es verdad” (Jn.17:17). Nuestra conducta como creyentes debe ser “irreprensibles”, porque estamos en medio de una “generación mala y perversa”. No podemos brillar como “luces en el mundo” sin esto, porque el hombre natural es muy pronto para juzgar la conducta del creyente, aun excusando la suya propia.  Tolerancia y pluralidad apelan al hombre natural y ciertamente  hacen un camino más fácil para el cristiano también.  El mundo no habría condenado al Señor Jesús, si Él no hubiese  expuesto su pecado.  “El mundo no puede odiaros; pero a Mí me odia porque testifico de esto,  que sus obras son malas” (Jn.7:7). De manera que el creyente que es tolerante hacia lo que es contrario a la voluntad de Dios no sufre el mismo reproche.  Debemos estar dispuestos a sufrir el reproche y el ostracismo que ciertamente vendrá si mantenemos las demandas de Dios, porque “todos los que quieran vivir piadosamente sufrirán persecución” (2 Tim. 3:12).

DIOS ES ABSOLUTO 

Segundo, debemos realizar en nuestras propias almas la completa irracionalidad del pluralismo y el relativismo. Como otro ha dicho, no puede haber un conocimiento absoluto en el hombre por medio de su propia razón, sino solamente un conocimiento relativo.  Solamente Dios es absoluto, y si el hombre abandona a Dios, su conocimiento necesariamente debe ser solamente relativo. Sin embargo, aquel que insiste que no existe una verdad universal está  realmente diciendo, “la única verdad universal es que no existe una verdad universal”.  El está siendo tan absoluto  como el creyente que demanda que “que no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres  por el cual ser salvos” (Hech.4:12). Él está realmente  usando lo que él considera verdad absoluta para enseñar que toda verdad es  relativa. Con similar  pensamiento distorsionado, recuerdo bien a una mujer  diciéndome ¡que ella era tolerante de  cualquier cosa menos la intolerancia! La verdad por definición excluye lo que no es la verdad, y de esta manera no podemos lógicamente insistir que toda verdad religiosa y moral son igualmente válidas, si se contradicen una a otra. 

NO ANDANDO CON ASTUCIA 

Tercero, y muy importante, no debemos estar “andando con astucia” sino “por manifestación de la verdad encomendándonos a nosotros mismos a la conciencia de todo hombre a la vista de Dios” (2 Cor. 4:2). Arrogancia y condescendencia no tiene lugar en nuestro testimonio; más bien, debiésemos  buscar alcanzar las conciencias por manifestar la verdad y usando la palabra de Dios. Como cristianos debemos tratar con las personas, no con lógica,  y tratando de alcanzar el corazón y la conciencia. Hay ocasionalmente un tiempo para “responder al necio conforme a su locura” (Prov.26:5), pero más importante  que ganar el argumento es ganar el alma para Cristo. Un argumento lógico puede silenciar al oponente, pero solamente una obra de Dios en el alma lo cambiará.  Podemos argumentar contra la verdad, pero su conciencia está siempre del lado de la verdad.

En resumen, “no nos cansemos de hacer el bien” (Gál.6:9), porque el evangelio es todavía “el poder de Dios para salvación.”  Muchos están cansados de la vaciedad del pensamiento pluralista y relativista, deseando algo más sólido. Si creemos y predicamos la verdad  absoluta_ “como la verdad que está en Jesús” (Efes.4:21) _ podemos encontrar oposición y ser ridiculizados, pero finalmente la verdad tendrá la victoria. El mundo crucificó al Señor Jesús, a Aquel que es la verdad, pero Dios vindicó la verdad en la resurrección. Aquel que es ahora “el camino, la verdad y la vida” un día se sentará sobre el trono de Su gloria, y la verdad será vindicada públicamente. 

                                                                                                                                                                                                            W. J. PROST

 

EL CARACTER MORAL EN LOS ÚLTIMOS DÍAS 

 

Cuando el apóstol Pablo examina su vida y ministerio con los ancianos en Éfeso en Hech.20, él mencionó tres principales temas acerca  de los cuales él había predicado_ el evangelio de la gracia de Dios, el reino de Dios y todo el consejo de Dios. El orden de estas cosas es importante. Debemos escuchar y creer el evangelio primero, de manera a tener una nueva vida en Cristo. Entonces  debemos  comprender el reino de Dios, y finalmente, podemos aprender todo el consejo de Dios. Es el reino de Dios que deseamos considerar en este articulo. 

EL REINO DE DIOS 

Cuando el Señor Jesús estuvo sobre la tierra, Él habló frecuentemente del reino de Dios, porque Él vino para establecer el reino. La  expresión realmente se refiere al carácter moral conveniente al reino de Dios, y en Su ministerio, el Señor Jesús instruyó a Sus oyentes judíos en cuanto a cuál sería la conducta propia en Su reino. El hombre natural no podía aceptar esto, por tanto,  rechazó al Señor Jesús, a Aquel que podía decir de Sí mismo, “el reino de Dios está en medio de vosotros” (Lc.17:21).

Su obra sobre la cruz siendo completa, creyentes que ahora  tienen una nueva vida en Cristo son llamados a ejemplificar en su vida y andar diario ese carácter conveniente al reino de Dios. No hay un reino visible hoy, porque el justo Rey ha sido rechazado y no ha retornado todavía para  establecer Su reino. Sin embargo, aquellos que reconocen al justo Rey son llamados a actuar conforme a la cualidad moral de ese reino. La importancia de esto no puede ser enfatizada demasiado. En su ministerio, Pablo habla repetidamente del reino de Dios y dice a sus oyentes que aquellos que se entregan a actos malos y carnales no heredarán el reino de Dios. Aun antes que Pablo, Felipe  predicó “las cosas concerniente al reino de Dios” (Hech.8:12), y el Señor Jesús habló de esto en resurrección_ “hablando de las cosas pertenecientes al reino de Dios” (Hech.1:3)

VERDADERO CRISTIANISMO 

La exhibición práctica del reino de Dios en nuestras vidas es la verdadera esencia del verdadero Cristianismo. C.H. Mackintosh expresó esto bien en esta citación:

“Cristianismo es una  realidad viva y divina. Este no es un grupo de doctrinas, aunque verdadero; un sistema de ordenanzas, aunque imponente; un número de  reglas y regulaciones, aunque importantes. El Cristianismo es más que alguna o todas estas cosas. Es una realidad viva, y poderosa_ algo que debe verse en la vida de cada día_  algo que debe sentirse  en las escenas personales, en la historia domestica de cada hora_ algo formativo e influencial_ un poder divino y celestial introducido en las escenas y circunstancias  a través de las cuales  tenemos que movernos como hombres, mujeres y niños desde la maña del domingo hasta la tarde del sábado.

“Cristianismo es la vida de Cristo comunicado al creyente_ morando en él_ y fluyendo  de él, y en los diez mil detalles que forman nuestra vida diaria, nuestra vida practica.” 

LA INFLUENCIA DEL MUNDO 

Al escribir Su palabra, el Señor sabía bien cómo la influencia del mundo tendería a debilitar y aun corromper todo esto. A través de todas las edades del testimonio cristiano, los esfuerzos de Satanás han sido rebajar  la vida y conducta del creyente.

Cuando tenemos que vivir y movernos en medio de una terrible condición de cosas,  es demasiado fácil caer en esto, al menos en alguna medida. Nuestro lenguaje puede tender a tomar el lenguaje del mundo, y quizás,  incluso expresiones ásperas, y aun inmorales pueden salir de nuestros labios, en lugar de que nuestra forma de hablar sea “siempre con gracia, sazonada con sal” (Col.4:6). Hoy aun las mujeres usan una terminología vulgar que se escuchaba  en público solamente unos pocos años atrás.

MOSTRANDO EL REINO DE DIOS 

Nuestra vida personal, en lugar de ser modelada conforme a y gobernada por la palabra de Dios, pude tender a seguir el curso que se encuentra en revistas, televisión o en las películas del mundo. Aquí tenemos un área donde una familia cristiana puede mostrar el reino de Dios. ¿Nos vestimos de una forma modesta? Como familia, ¿dejamos tiempo para las cosas del Señor? ¿Leemos la palabra de Dios juntos y hablamos acerca de ella? Los hijos aprenden por ejemplo, en gran parte de sus padres y familiares. Que podamos ser una influencia positiva. 

En nuestro trabajo y vida laboral, en lugar de  tratar de “servir al Señor Jesucristo”  (Col.3:24), podemos adoptar practicas mundanas tales como mentir y engañar, junto con un egocentrismo que  se esfuerza por salir adelante a todo costo. Podemos  reírnos de chistes obscenos, olvidando que “los necios se mofan del pecado” (Prov. 14:9). Podemos caer en el hábito de pedir dinero prestado o vivir de créditos cuando hay poca o ninguna posibilidad para pagar. Podemos deslizarnos en el mundo pensando que fallamos en reconocer que lo que estamos haciendo actualmente es deshonesto. Pero ¿otro creyente llamaría a esto algo honesto y recto?  ¿Mis colegas en el trabajo pensarían de mí como siendo “una persona honesta”?

EL JUSTO ESTADO MORAL 

Todo esto debilita grandemente nuestro poder spiritual y efectivamente nos despoja de algún testimonio frente a los incrédulos. En lugar de permanecer aparte  del mal, como lo hizo Abraham, o estando dispuestos a sufrir perdida antes que pecar, como fue con José, venimos a ser como Lot. A pesar de sus buenas intenciones, su desear lo mejor de este mundo tuvo como resultado que su piedad gradualmente fuese erosionada hasta que casi pereció en el juicio de Dios sobre Sodoma. En adición a todo esto, no podemos  realmente coger “todo el consejo de Dios” excepto primeramente tomemos en el corazón las cosas del reino de Dios. Excepto nuestro estado moral sea justo ante Dios, el Espíritu de Dios no nos confiará “las cosas profundas de Dios” (1 Cor.2:10). Permaneceremos como bebés en Cristo y no seremos capaces de tomar “comida sólida” que está reservada para aquellos de “plena edad” (Heb.5:14). Más que esto, nuestros sentidos no serán “ejercitados para discernir el bien y el mal” (Heb. 5:14). Porque el mal ha venido a ser un lugar común para nosotros, nos será imposible para nosotros diferenciar entre bien y mal.

Esto no tiene que ser así. Si buscamos gracia del Señor para leer Su palabra, para nadar en Su poder, y vivir en separación moral de este mundo, encontraremos que el mismo Señor deseará nuestra compañía. Él dice, “si alguno escucha Mi voz, y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él Conmigo” (Apoc.3:20). 

                                                                                                                                                                                                             W. J. PROST

 

ADICCIÓN A LA IN MORALIDAD 

 

 “pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; 

4. que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; 

5. No en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios;” (1 Tes.4:3-5)

 

Una  abrumadora mayoría de las personas  admitiría que la pornografía es mala, pero eso no ha detenido su rápido crecimiento; ahora se  calcula que este es un negocio multimillonario. Avances en tecnología juntamente con  falta de una  firme  regulación sobre los medios de comunicación hacen necesario para el cristiano levantar barricadas contra esto.  Las imágenes  explícitamente sexuales contaminan la mente, alma y el cuerpo.  Este tipo de contaminación no es nuevo, pero su peligro es mucho más grande debido a que los medios de comunicación reproducen seductoras imágenes graficas y las hacen fácilmente disponibles. La pornografía es muy adictiva y destructiva. La recuperación es posible, pero mientras más profundo uno entre en la adicción y en sus acompañantes placeres pecaminosos, más difícil es la rehabilitación, y menor la probabilidad de recuperación. Estas cosas también estropean el matrimonio, la más intima de todas las  relaciones, de su santidad dada por Dios y lo degradan a un placer pecaminoso.  La codicia es confundida con amor,  porque la pornografía está desprovista de amor y de este modo deja fuera la base de una buena  relación. “El matrimonio sea honroso en todo, y el lecho no contaminado:..Pero a los adúlteros los juzgará Dios.”  (Heb.13:4)

¿POR QUÉ ESTO ES MALO?

Finalmente miremos en la palabra de Dios que nos presenta instrucción en cuanto a lo que está en el centro de este pecado. El Señor Jesús señaló  que la raíz y causa cuando Él dijo concerniente al adulterio, “quienquiera que mire a una mujer para desearla comete adulterio con ella en su corazón” (Mt.5:28). El intento de la pornografía es presentar algo para la codicia, y la primera mirada codiciosa es el primer paso hacia el pecado sexual. El libro de Santiago presenta el proceso que sigue a la mirada codiciosa: “uno es atraído por sus propias concupiscencias… Y cuando la codicia ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, cuando es consumado, trae muerte” (Stgo. 1:14-15). La forma de tratar con esto es negarse a mirar.  Si hiciésemos siempre esto, entonces  en este artículo seriamos capaces de decir, Si, hermano, materia resuelta. Dígame más acerca del Señor Jesús_ el hombre perfecto que hizo todo esto claro.” Pero los corazones no siempre están resueltos a tomar tal resolución con tal simplicidad.

Otro engaño es que mientras pretendiendo ofrecer una  relación, la pornografía realmente destruye la base para una buena relación. Esta es egoísta y da un “alto” sin una propia  relación. Esta destruye la formación de una  relación que pudiese guiar a una  esposa virtuosa a una feliz relación de matrimonio. Esta es de esta forma engañosa y destructiva. Las verdaderas relaciones son desarrolladas solamente donde  hay respeto, honor y amor uno por otro.

La pornografía abre la puerta a una conducta promiscua y a toda clase de pecados sexuales. Las prisiones están llenas  de ofensores  que se han envuelto en esta e incapaces de controlarse a sí mismos: nadie piense  que puede  mirar a esta y no ser afectado. 

LA NECESARIA DEFENSA 

Cada cristiano debe levantar un escudo contra la inmoralidad, porque el mundo está lleno de atractivas tentaciones que alimentan “las codicias de la carne, y los deseos de los ojos, y el orgullo de la vida” (1 Jn.2:16).  La táctica del enemigo siempre ha sido tentar al hombre con estas cosas.  Debemos tomar las necesarias medidas preventivas para  asegurarnos de no ser contaminados por esto y para que nuestros hogares no sean expuestos por esto. El hogar debiese ser mantenido libre de las contaminaciones del mundo, como dice Dt. 22:8, “cuando edifiques una casa nueva,  le harás pretil a tu terrado, para no traer sangre sobre tu casa, si alguno cayere desde allí”. Los padres de familia debiesen estar vigilantes  sobre los videos, revistas, televisión, juegos de computador y el internet permitido en casa; estas formas  de los medios de comunicación deben ser cuidadosamente  controladas o quizás no permitidas. Por ejemplo, mantenga el computador donde este pueda ser monitoreado. Recuerde la mujer extranjera que se oculta en la oscuridad y dice, “las aguas robadas son dulces, y el pan comido en secreto es agradable”  (Prov.9:17). Y si vemos en nosotros mismos o en algún otro en nuestra familia una debilidad o incapacidad para resistir esta forma de tentación,  medidas más drásticas para mantener fuera los medios de comunicación son necesarias. “Si tu ojo es ocasión de caer, arráncatelo, …porque es mejor entrar en la vida con un ojo, antes que tener los dos ojos y ser echado en el fuego del infierno” (Mt.18:9). Sugerimos primeramente  probar las medidas menos drásticas para librarse de los medios de comunicación que presentan las codiciosas atracciones a los ojos y la carne. 

TEMPRANA ADICCIÓN 

Aquellos que han trabajado con hombres  tratando de recuperarse de las adicciones han observado que hay etapas de adicción. En las primeras etapas esto es practicado en secreto, y la adicción es negada. Aun así aquellos que toman la segunda mirada ya han venido a ser adictos. “¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?” (Rom.6:16). Esto tomó al rey David en un solo día. El paraguas del secreto no lo contendrá, sino que es una  excusa  para permitir seguir con esto. No existe tal cosa como no ser atrapado. Uno puede ser capaz de ocultar esto de aquellos que nos rodean por un tiempo, pero nunca de Dios.  La confesión del pecado es el camino justo para vencer la adicción, y el perdón es obtenible, porque “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y  purificarnos de toda injusticia” (1 Jn.1:9). Perdón de los miembros de nuestra familia es también mucho más rápidamente extendido cuando el pecado es confesado en las primeras etapas. Si se permite que una materia vaya mucho más lejos, la situación solamente empeorará.

NUEVAS ADICCIONES 

El curso de acción que  David siguió después de ver a Betsabé bañándose es un ejemplo de una muy seria adicción (2 Sam.11:1-5; 6-17; 18-25; 26-27). El Señor dio advertencias  a David acerca de las raíces de su error a través de todo el curso de eventos, pero él no dio atención a estas.  Podemos preguntar por qué él no vio estas advertencias y detuvo el curso de su adicción.  La razón es clara y simple; anteriormente él había cedido a un placer, y éste ahora lo estaba controlando. Los versos 1-2 revelan cómo él dio lugar a la comodidad y ociosidad cuando debiese  haber estado con sus soldados. Parece que vivir para complacerse a uno mismo está en el fondo de todos los pecados sexuales.

La adicción de David vino a ser más y más evidente mientras él trataba de  ocultar esto enviando a Urías a la batalla. Pero Urías, el hombre contra quien él había pecado, dio un notable testimonio al rey  de la misma cosa en la cual él había fallado en hacer. “Urías dijo a David, el arca e Israel, y Judá, permanecen en tiendas; y mi Señor Joab, y los siervos de mi señor, están acampados en los campos abiertos; ¿cómo entonces yo iré a mi casa, a comer y beber, y acostarme con mi esposa? Como tú vives, y vive tu alma,  que no haré tal cosa” (2 Sam.11:11). Su cuidado y preocupación era por el arca, Israel y su señor Joab.  Estando justamente ocupado con estas cosas, él no solamente estaba  lejos de caer  en tentación, sino que era capaz de dar testimonio a David de verdadera piedad. Pero David falló en ver este punto, porque estaba  sostenido por las cuerdas de sus pecados. Su pensamiento estaba atado con agradarse a sí mismo, y procedió a usar lo que había sido una tentación para él para hacer que Urías retornará a su casa. Él le dio vino para que él fuese y durmiese con su esposa. Todo el pensamiento de David era gobernado por su adicción y esfuerzo por cubrir los resultados de esto, mientras Urias era libre de esto y capaz de  hacer lo que era justo. Él era fuerte en rechazar la tentación, aun bajo la influencia del vino. 

David, mientras  tanto, no confesó su pecado,  sino que prosiguió un esquema para librarse a sí mismo de uno que era un testigo para él de donde él mismo había fallado. Él hizo que Urías fuese muerto, y después tomó a Betsabé como su esposa. Dios no intervino hasta este punto. ¡Qué triste historia! Esta es una advertencia para nosotros mismos y para nuestras familias  de cuán controladora es la adicción y como el gobierno de Dios que interviene puede detener  el curso cuando la adicción ha venido a ser más severa. Es la misericordia de Dios que interviene en una forma gubernamental. 

EL GOBIERNO DE DIOS 

La misericordia del Señor envío al profeta Natán a David después que él hubo tomado a Betsabé como esposa. ¿No podemos ver  que la sabiduría de Dios escogió esperar hasta este tiempo para tratar con él en juicio gubernamental? Mientras más lejos uno va en alejarse del camino, más severo el juicio. Dios sabía cuán lejos permitió a David alejarse y de acuerdo a eso  trajo sobre él un juicio correspondiente a esto, para su bien.  Conociendo la sabiduría y misericordia de Dios en Sus juicios gubernamentales debiese humillarnos para someternos cuando hemos fallado.

La parábola de Natán relata a David del hombre rico tomando la oveja de un hombre pobre hizo que  David pronunciase su propio juicio. ¡Qué justicia de parte de Dios! David dijo que él tal hombre debiese morir y pagar con cuatro tantos. Pagar cuatro tantos era lo que la ley prescribía cuando una oveja era robada y comida (Ex.22:1), pero si un animal era encontrado vivo, la restitución debía ser el doble (Ex.22:4). David fue demasiado lejos  en su curso de desobediencia, y la tasa de interés era ahora alta. Dios de este modo trata con nosotros de  acuerdo a lo que es justo.

Dos juicios son puestos ante David. La espada  nunca se apartaría de su casa debido a que él había matado a Urías, y Dios permitiría que las esposas de David fuesen tomadas públicamente de él por su prójimo.  No hay tal cosa como un pecado secreto para con Dios. A través de toda la vida de David cuatro de sus hijos fueron tomados a través de la muerte, y aunque la vida de David fue librada, porque el Señor  tenía nuevos usos y servicio para él. El descendiente de David, Jesucristo sería quien podría, por medio de Su muerte, quitar el pecado del mundo.  A través de todo el resto de la vida de  David, la disciplina parecería haberle impedido repetir el pecado.  Él mostró una actitud humilde, especialmente cuando huyó de su hijo Absalón que se levantó contra él.  Sin duda  que en ese tiempo él reconoció que este era el juicio gubernamental de Dios sobre él. Este era un paso en el largo camino hacia la feliz restauración. 

RESTAURACIÓN 

En el Salmo 51 David describe la  experiencia de alma a través de la cual él pasó después de su pecado con Betsabé. Esta es una descripción de lo que es tener pecado sobre nosotros mientras se retorna a Dios, la falta de gozo,  de comunión  y el deseo de restauración. El Señor desea y abre un camino para la plena restauración, pero esto es solamente posible por manifestar  todo en la luz ante Él. “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y purificarnos de toda injusticia” (1 Jn.1:9).

Es obvio de este salmo que David consideró digno de pasar a través de esto en vista a ser restaurado. Él también escribió, “El Señor es mi Pastor; nada me faltará. Él me hace recostar sobre delicados pastos; me guía junto a aguas quietas. Él restaura mi alma, y me guía en el camino de justicia por causa de Su nombre” (Sal.23:1-3). En este salmo vemos como David atribuye su restauración al Señor. 

                                                                                         

                                                                                        D. C. BUCHANAN