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¿ESTAMOS A LA DERIVA DE LOS PRINCIPIOS DIVINOS?

 

A algunos puede parecerles que uno es legalista al tomar tan firme posición contra el rápido avance de principios relajados que están siendo  introducidos en estos últimos y finales días del día de la gracia. Los más jóvenes probablemente podemos recordar la enseñanza de nuestros padres y cuán firmemente ellos han tomado posición contra la contaminación con el mundo, no solamente de sus placeres mundanos sino también de sus organizaciones religiosas. Pueda el Espíritu de Dios iluminar nuevamente nuestros recuerdos al andar práctico y verdadero principios de separación como se muestran en la santa palabra de Dios. Estamos plenamente conscientes del hecho que en la medida en que el Señor Jesús, sea el objeto de la afección de nuestros corazones somos desligados de las cosas del mundo y que no es el espasmódico entusiasmo en algunas reuniones religiosas, sino un andar consistente bajo todas las circunstancias. Cuando descubrimos que ha habido algún mal fruto en nuestras vidas bien podemos investigar la  raíz de la dificultad y no solamente estar satisfechos con eliminar el fruto, porque excepto la raíz sea alcanzada, el fruto será  reproducido y quizás en un peor carácter, de manera que debemos poner el hacha de la palabra de Dios a la  raíz y no temer continuar podando la vieja naturaleza, que es la peor cosa con la cual tenemos que tratar.

La verdad del un cuerpo, que se ve en figura cuando nos  reunimos al  nombre del Señor el día domingo con el Señor en medio nuestro como lo vemos en Mt.18:20, es una verdad que el Espíritu de Dios nos ha revelado, y su principio divino debiese ser mantenido sin considerar como las cosas están a la deriva en el día en el cual estamos viviendo. Vemos esta verdad bellamente declarada en los primeros tres capítulos del libro de Efesios, como Dios ve a Su iglesia desde la gloria. Los pocos que están reunidos al nombre del Señor no son el Un cuerpo sino solamente una expresión  de eso, que consiste de cada  creyente en el Señor Jesucristo, y nuestros corazones debiesen ser lo bastante amplios para incluir a cada  hijo de Dios, y lo suficiente estrecho para separarnos de cada cosa que es deshonrosa al Señor Jesús.

Recibir a un hijo de Dios a la mesa del Señor es un muy  importante  paso, no solamente en la vida del individuo que da tal paso, sino también para aquellos que están reunidos al nombre del Señor que lo reciben  para el honor  y gloria del Señor. La recepción a la mesa del Señor no puede ser hecha una condición de inteligencia, tampoco debemos desear menospreciar el hecho que debe haber al menos una comprensión por parte del individuo que es recibido, en cuanto a lo que ellos están haciendo y a quien están siendo  reunidos. Como lo vemos en Heb.13:13, “salgamos, por  tanto a Él fuera del campamento, llevando Su vituperio”. Debemos estar claros en cuanto a nuestra seguridad eterna y debiésemos estar al menos en el cap.8 de Romanos, viendo nuestra libertad en Cristo de la vieja naturaleza. Cuando uno ha de ser recibido, el deseo del individuo debiese ser  expresado y varios que tienen la confianza de la asamblea debiesen visitarlo y al anunciar sus nombres, aquellos que los han visitado también debiesen ser mencionados como  habiendo visto al individuo y estando satisfechos en que comprende el paso que está tomando. El escritor últimamente ha sentido la importancia de tener a los que han de ser recibidos a la mesa del Señor completamente establecidos en los principios divinos, y no apresurarse demasiado en verles a la mesa del Señor sin los propios ejercicios en Su presencia. Tenemos una tendencia a  desear ver nuestros números aumentados y olvidar que en el aumento de los números, si las almas no están establecidas, ellas  traerán deshonor al Señor, a quien estamos  reunidos.  Consejos piadosos e interés y cuidado por el rebaño de Dios es una cosa muy importante en este día, y hay peligro de estar posicionalmente a la mesa del Señor sin conocer la separación practica que debiese adornar tal sagrado y santo lugar.

¿Qué es la separación? Si estudiamos cuidadosamente los tratos de Dios con Su pueblo terrenal veremos lo que realmente es la separación. Si leemos como Josué instruía a Israel y sus cabezas, y sus jueces y oficiales, cuán bello sería notar como él defiende la obra del fiel anciano siervo, Moisés, y reitera prácticamente las mismas cosas prometidas por Moisés. Cuan fiel fue el Señor a Sus hijos de antiguo cuando ellos mantuvieron la separación, y como vemos en el cap.23:10 de Josué, “un hombre perseguirá a mil: porque el Señor vuestro Dios, Él es quien pelea por vosotros, como Él lo  ha prometido.”  Podemos demandar que el Señor es capaz de enfrentar todas las emergencias y dificultades que pueden producirse si somos verdaderos y fieles a Aquel que nos ha llamado a este  camino de separación. Hay dos lados de la separación, la religiosa y la mundana, de las cosas  que son consideradas de un carácter mundano. Es verdad que hemos sido llamados fuera a  un camino de separación de las variadas organizaciones religiosas para estar reunidos al nombre del Señor en la presencia del Señor, como vemos en 2 Timoteo 2:15-26, en la casa grande puede haber muchos cristianos, del mismo modo en las iglesias hay muchos verdaderos cristianos a los cuales no podríamos cuestionar por un solo momento, que son queridos al bendito Salvador que murió por ellos como por nosotros, pero como Dios nos ha mostrado la verdad para separarnos de estas cosas que están siendo toleradas y para hacer esto posicionalmente, si nos asociamos en sus funciones religiosas de variados caracteres sobre el fundamento de ser de mente liberal, negamos la verdad de la separación.

Cuán a menudo en el actual sistema de unión de reuniones para avivamiento encontramos a estos reunidos al  nombre del Señor entrar fervientemente en la cosa que una  vez han abandonado. Nunca debemos olvidar que unión no es unidad y que la  unidad solamente puede ser establecida mientras mantenemos los principios de Dios. Puede considerarse que nos estamos viendo a nosotros mismos de un muy elevado punto de vista y no quiera Dios que por un momento olvidemos que somos solo pecadores salvados por gracia, y gracias a Dios por cada  honesto esfuerzo por presentar a  Cristo a quienquiera que sea, pero negamos nuestra verdadera posición como mostrada en la bendita palabra de Dios cuando volvemos a las cosas que una vez abandonamos, y pueda el Espíritu de Dios establecer nuestros corazones para mantener la verdadera separación religiosa de este presente mundo. Hay muchos cristianos que no tienen dificultad al mantener la separación de las cosas mundanas, pero su religión natural los afilia con cosas, que ellos tratan de razonar desde su propio punto de vista, en lugar de pesarlas con la palabra de Dios. No debemos comprometernos personalmente, sino que debemos tomar la palabra de Dios exactamente en lo que dice, y si Dios nos ha revelado una verdad, Él nos tendrá como  responsables. Puede haber algunos que no ven este principio y debemos dejarlos con el Señor y no juzgarlos mal ni hablar irrespetuosamente de un siervo de Dios ya sea concordemos con los principios que él sostiene o no. Debe ser verdadero de nosotros “Estudia para mostrarte a ti mismo aprobado a Dios, como  un obrero que no tiene de que avergonzarse, que divide bien la palabra de verdad” (2 Tim. 2:15).

Separación del mundo y de sus entretenciones. Uno se entristece profundamente ante la  rápida introducción entre los santos de Dios de las cosas que no habrían sido toleradas unos pocos años atrás, y del espíritu de independencia y del entrar deliberadamente dentro de cosas sin considerar la palabra de Dios y las conciencias de nuestros hermanos, esto es espantoso. Se considera una mente extremadamente legal levantarse contra la rápida introducción de entretenimientos mundanos. El día del Señor en muchos casos está siendo transformado en un día de recreación y placer. Y amados cristianos, pueda el Espíritu de Dios despertar su corazón y mente al santo deseo de mantener la separación práctica del mundo en los pocos días que pueden estar quedando. Los hijos de Israel mantuvieron esto por cierto tiempo en su historia y el Señor los prosperó, pero tan pronto como se unieron en matrimonio y se mezclaron con las otras  naciones ellos perdieron su poder, y cuan verdadero es esto hoy, que tan pronto como negamos los principios divinos y la separación practica del mundo, perdemos nuestro testimonio. Muchos invariablemente cuando se unen en matrimonio, aunque ellos puedan ser cristianos, y no concuerdan en los principios divinos, aun  así los principios se pierden y el alma es llevada atrás. No deseamos declarar que esto es verdadero en cada caso, pero esto a menudo es verdadero de aquellos que han abandonado la verdad de Dios por intereses personales.

El día del Señor ha sido transformado también en un día de hacer como deseamos ya sea al ir a comprar lo que podemos necesitar en la casa, remendar vestiduras, o varias otras cosas, y nuestras conciencias son libertadas sobre el fundamento de ‘libertad  cristiana’, pero si hacemos tropezar a nuestro hermano y aun el mundo nos mira con asombro, ¿no sería sabio detenerse, aun si no tenemos conciencia de esto nosotros mismos? Los hijos de los santos, a medida que  crecen, se les permite hacer  muchas cosas sobre el fundamento que si somos demasiado estrictos podemos  impulsarlos a hacer cosas peores. ¿No vemos algo semejante a esto en los tratos de Dios con los hijos de Israel? Si usted lee cuidadosamente Dt. 6:6-16, “Y estas palabras que te mando en este día, estarán en tu corazón: Y las enseñarás diligentemente a tus hijos, y las hablarás cuando te sientes en tu casa, y cuando andes por el camino, y cuando te acuestes, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y serán como frontales entre tus ojos. Y las  escribirás sobre los postes de tu casa, y sobre tus puertas.”  Usted verá que este es un continuo poner ante ellos el temor del Señor. Piadosa sabiduría será suplida y si faltamos de sabiduría tenemos la promesa en la palabra de Dios, “Si alguno tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, que da a todos los  hombres  liberalmente, y sin reproche; y le será dada” (Stgo. 1:5).

Pueda el Señor en Su gracia soberana levantar a los lectores de este pequeño panfleto para mantener los principios divinos, y si estamos a la deriva retornemos rápidamente y mantengámoslos para Su honor y gloria.

 

 

                                                                                               W. E. PIETSCH.