LIBROS SAGRADOS DE ORIENTE VERSUS LA BIBLIA

 

 Existe todavía un tema que demanda una investigación imparcial, una comparación de otros libros sagrados con la Biblia. La pregunta a menudo ha sido presentada al escritor, ¿por qué otros libros sagrados de oriente no serían tan buenos como la Biblia? Mientras en algunos lugares la investigación es presionada aún más lejos: ¿no es posible que el Mahometanismo, el budismo, y confucianismo puedan ser la verdadera religión, y la Biblia, después de todo, esté equivocada?

Ambas preguntas son perfectamente justas y naturales, con tal que broten de un espíritu de investigación honesto, y no de un deseo de evadir por medio de meros subterfugios lo que se cree es la verdad.

 

Sin embargo, no estoy consciente de la existencia de alguna fácil y accesible obra que trate particularmente (y en una forma concisa) con este tema, por tanto, me he atrevido a añadir este capítulo con la esperanza que pueda ser interesante e instructivo. De alguna forma confío que este ayudará al lector para formarse su propio juicio en cuanto a los valores relativos de estos así llamados libros sagrados, comparados con lo que nosotros llamamos la Biblia.

 

Estos libros sagrados, hablando en términos generales, son cinco. Estos son los únicos dignos de considerar. Todos los demás son extremadamente insignificantes y sin importancia.

 

  1.El Veda de los Brahmanes o hindús.

  2.El Zend-Avesta de Parsis o Zoroastrianos

  3.El Rey, o textos Confucianos

  4.El Tripitaka, o Escritos Budistas

  5.El Corán; el código del islam, o Mahometanismo.

 

Traducciones de estos han sido publicadas unos pocos años atrás por la universidad de Oxford, pero están en casi cuarenta volúmenes, y por supuesto, no están dentro del alcance de la multitud.

 

Me propongo presentar primeramente un resumen de cada uno, y después hacer una comparación entre ellos y la Biblia.

 

1. El Vedas de los brahmanes o hindús.

 

El brahmán es la más elevada casta en el sistema del hinduismo. Vedas es una palabra sánscrita que significa "conocimiento" o "ciencia sagrada."

 

Los escritos consisten de cuatro colecciones de himnos, versos aislados, y formulas sacrificiales: (1) El Rigveda o veda de alabanzas o himnos, de los cuales hay 1.028; (2) el Sama veda, o Veda de cánticos o tonos; (3) el Yajurveda, o Veda de oraciones de los cuales solo se preservan unos pocos; y (4) el Atharvaveda, o Veda de los Atharvians, que consiste de alrededor de veinte libros de himnos a ciertos poderes divinos, y encantamientos contra los malos poderes. Los tres primeros son conocidos como los Trayi-Vidya, o "ciencias triples", y formaron la colección original, el cuarto es de fecha posterior. Alrededor de todos estos, sin embargo, han crecido un número de comentarios, que comprenden explicaciones, especulaciones y leyendas místicas, variando grandemente en el tiempo.

 

Estos comentarios son llamados "Brahmanes," mientras los escritos originales fueron llamados "Sanhita."

 

El Vedá es creído por los hindúes como una revelación de Brahma. Realmente, ellos demandan que cada palabra de éste "salió como aliento de la boca del que existe en sí mismo". La palabra "Brahma" significa "espíritu universal", causa de toda existencia. Manu, el reputado autor del más renombrado libro de leyes de los antiguos hindúes, dice que "¡Brahma nació en un huevo de oro, y después de vivir un año en éste, se dividió en dos partes, e hizo el cielo y la tierra del huevo del cual nació!". En el museo indio hay un ídolo que representa a Brahma con cuatro cabezas y cuatro brazos.

 

Brahma, sin embargo, por largo tiempo ha dejado de ocupar el elevado lugar que una vez tuvo entre los dioses de India, y de igual modo adorado, desde la creación del mundo, él ha dejado de tener alguna función que cumplir, aunque el Vedá demanda tener unos doscientos millones de adherentes.

Los escritos de los Vedas son, sin embargo, muy antiguos. Sus reales autores, porque hay probablemente varios, nos son desconocidos. Pero los primeros escritos parecen haber sido ordenados en su actual forma alrededor del año 1000 ADC, por alguna persona desconocida llamada por los hindúes "Vyasa," el ordenador.

Mucho de la religión de los Vedas está llena de supersticiones, y consiste en la adoración de los poderes y fenómenos de la naturaleza: Los himnos de los Rigveda dirigidos a Augi (el dios de fuego), Indra (el dios del cielo), y Soma (el deificado poder del jugo intoxicante de alguna planta), y otras deidades menores.

 

Una de las verdades cardinales de los Vedas, como del Trpitaka de los budistas, es la transición del alma después de la muerte a algún otro cuerpo, que puede ser de un príncipe o esclavo, a un tigre o una rana, a un mono, a una serpiente, o aun a una planta. Esta transmigración, se supone, continúa en ininterrumpida sucesión por millones de años. El verdadero anhelo de la vida es siempre estar descubriendo cómo librarse de la carga de la existencia, lo que finalmente es cumplido cuando se pone a un lado completamente la individualidad propia, y se es absorbido en el que existe en sí mismo, es decir, alguna suprema esencia espiritual.

 

Sir Monier-Williams, K.C.I.E. Boden, profesor de Sánscrito, presenta el siguiente lúgubre resumen de la enseñanza de los Vedas: "su enfermiza condición", dice, "procede de la ignorancia", ignorancia cuya verdadera naturaleza tiene que ver con la naturaleza de Dios: "que su alma es parte del Alma que existe en si misma (Atman) del universo". Es una porción de la Esencia Infinita (brahmán) que se deleita en infinitas manifestaciones de sí misma, y que aun así impone una forma de propia ignorancia sobre cada alma separada que procede de sí misma. Su única cura es librarse del conocimiento propio; pero, para obtener esto, tendrá que pasar en esta vida a través de incontables penalidades, ayunos, peregrinajes y purificaciones, y después de esta vida también, para expiar sus malos hechos en ocho millones cuatrocientas mil formas de subsecuentes existencias en hombres, animales, y aún plantas. Entonces, al final de largas edades de disciplina, usted estará adecuado para ser reunido (Sdyiijya) con el Ser propio existente del cual ha procedido, y con quien usted está realmente identificado"

 

Uno de los resultados naturales de todo esto fue sorprendentemente exhibido en un artículo en el “The Times” de diciembre de 1904, bajo el título: "Bestias Salvajes y víboras en India."

 

El escritor habla del enorme número de muertes que ocurren a través de las mordidas de víboras solamente: sobre 20.000 anualmente. Habla también del terrible daño causado a las cosechas por las bestias salvajes, las cuales no son estorbadas debido a las supersticiones de los hindúes, cuyos pensamientos por incontables generaciones han sido influenciados por la enseñanza de los Vedas, y quienes imaginan que algunas de estas bestias pueden ser las reencarnaciones de algunos seres humanos, o que ellas poseen algunos poderes sobrenaturales. Él nos dice como ellos veneran a la cobra y a otras víboras y bestias salvajes, y dice: "es exasperante ver a los hindúes estar quietos e impasivos, mientras el sagrado antílope y mono destruyen sus campos".

 

Nuevamente: "Entre las criaturas vivas que ellos (los hindúes) veneran, la mortal cobra es un objeto especial de adoración y respeto. Entre las secciones más ignorantes del pueblo se cree que la cobra tiene poderes sobrenaturales, y puede influenciar en sus fortunas. ¡Ningún indio mataría a una cobra si pudiese ayudarla, y se dice que, cuando una cobra es muerta por obligación o fuerza, se le dan todos los honores de una cremación regular, y se asegura con muchas protestas de sus atemorizados destructores declarando ser inocentes de su sangre, y que ésta fue muerta por necesidad! Esta desafortunada actitud de millones en la India hacia la víbora hace casi desesperante para el gobierno disminuir la pérdida de vidas humanas."

 

Mientras el siguiente extracto del mismo artículo muestra como el mismo escritor traza las causas del triste estado de cosas en la región de los hindúes, por causa de la religión de los Vedas: "bien se ha dicho que en India tenemos que tratar con credos que van entre los puntos extremos del más bajo animalismo por una parte, y la más exaltada metafísica por la otra, y con estándares de vida que cubren todo el espacio entre el barbarismo y civilización; y nadie que haya escuchado las historias campesinas acerca del "rey cobra" y encarnaciones de tigres puede negar la verdad de la expresión. Es un melancólico presentimiento de la vida india, esta breve declaración anual de hombres y ganados muertos por bestias salvajes y víboras; pero el fondo del terror y la superstición es más oscuro todavía.

 

2. El Zend-Avesta de los Parsees o Zoroastrianos.

 

Avesta significa "texto", y representa los escritos originales; Zend significa "comentario", y representa los comentarios que han brotado alrededor de los escritos originales. De la misma manera en que los comentarios Brahamana han crecido alrededor del original Sanhita de los Vedas.

 

Zoroastro, el celebrado sabio de la antigua Persia, fue el supuesto fundador o reformador de la religión encarnada en el Zend-Avesta. Zoroastro nació, de acuerdo a los Parsees, (que son los únicos representantes de la antigua Persia) alrededor de 500 ADC, pero es probable que haya nacido muchos siglos antes. Porque "No solo esta fecha ha sido muy debatida; sino que el mismo hecho de su existencia histórica ha sido negado". Sin embargo, algunos antiguos escritos del Zend-Avesta se dice que datan alrededor de 700 a 800 años ADC.

 

Originalmente, había veintiún libros, y el credo Zoroastriano que ellos contenían y floreció alrededor de la antigua Persia, Media, Alto Tibet, etc., hasta alrededor del tiempo de Alejandro el Grande, cuando éste declinó rápidamente. Todo ahora consiste de fragmentos de no más de treinta o cuarenta himnos, que solo encuentran comparativamente pocos adherentes, no excediendo a cien mil. Novecientos están en Persia, y los otros dispersos en distritos en la costa occidental de India, en Bombay y otros lugares. Estos fragmentos del Zend-Avesta fueron coleccionados en su actual forma alrededor del año 300 DC, y comprenden historia y oraciones; también alabanzas al sol, a la luna, al agua, fuego, etc., incluyendo generalmente adoración a la naturaleza, y mucha superstición, especialmente en las últimas obras.

 

Una principal característica en la doctrina enseñada por Zoroastro fue el conflicto perpetuo o antagonismo entre el bien y el mal, vida y muerte. Al final de la disputa de la vida el fiel, "estimulado por su propia conciencia", pasa sobre el "estrecho puente" a la presencia de Dios, para gozar de interminable felicidad, mientras el infiel falla en cruzar ese puente, es "maldecido por su propia conciencia", y se pierde para siempre.

 

Parte de su enseñanza tiene parentesco con el Unitarismo, pero el todo en su conjunto es descrito generalmente como "un montón de basura," de la cual pueden verse restos de lo que ha sido llamado una "notable religión."

 

Aunque los Parsees invariablemente adoptan el lenguaje del país que ellos habitan, su supersticiosa consideración por el "santo lenguaje" del Zend -Avesta es tal, que sus libros sagrados son siempre leídos por el sacerdote en el Zend original (el lenguaje de la antigua Persia), ¡aunque los sacerdotes como regla no tienen más conocimiento de este que los laicos!

 

3. El rey, o Textos Confucianos.

 

Confucio, el celebrado sabio y maestro moral de China, la estampa de cuyo carácter y enseñanza aún está impreso sobre las instituciones de su país, nació el año 551 A.D.C. A los 22 años comenzó su carrera como maestro, y desde ese tiempo "comenzó a comunicar a sus discípulos sus visiones sobre la antigua literatura e historia de su país, y de los principios del deber humano."

 

Su más grande logro, se dice, ha sido el formular la regla de oro, pero en una forma negativa, de este modo leemos: "lo que no deseas que te hagan, no lo hagas a otros"; pero él mismo reconoce que él falló en obedecer a la regla. Además, enseñó a sus seguidores a "recompensar el daño con la justicia, y a retornar bien por bien." Él, aparentemente, no conocía nada acerca de ser "bondadoso hacia el desagradecido y malo" (Lc.6:3,5), o "venced el mal con el bien" (Rom. 12:21). Él murió a la edad de 72 años, lamentando el fracaso de su vida.

 

Él nunca pretendió ser algo más que un hombre. Aquí está su propia descripción de sí mismo. A sus sesenta años: "Soy un hombre que en su ansiedad por conocer el conocimiento olvida su alimento, y en el gozo de sus logros se olvida de sus aflicciones, y que no percibe que la ancianidad está viniendo." Inmediatamente después de su muerte, sin embargo, el Confucionismo vino a ser la así llamada "religión" del Estado de China; y aunque Confucio nunca fue deificado, todavía es honrado con muchos sacrificios y ofrendas.

 

La ley de China requiere que haya un templo para Confucio en cada distrito y mercado de la ciudad del imperio. Dos veces al año el emperador visita el colegio imperial en Pekín, y ofrece esta vacía oración (sin significado) al sabio muerto:

 

"En este mes del año, yo, el emperador, ofrecí sacrificios al filósofo Kung (el nombre familiar o clan de Confucio) el antiguo maestro, el perfecto sabio, y digo, oh maestro en virtud igual al cielo y tierra, cuyas doctrinas abarcan el pasado y el presente, tú resumiste y transmitiste los seis clásicos, y has dictado lecciones para todas las generaciones.

 

Ahora, en el segundo mes de primavera (u otoño), en reverente obediencia a los antiguos estatutos, con víctimas, sedas, espíritus, ofrezco sacrificios a ti;

 

"Contigo están asociados los filósofos Yen, tu continuador; el filósofo Tsang, exhibidor de los principios fundamentales; el filósofo Tsze, tu transmitidor; y el filósofo Mang, tu segundo. ¡Puedas tú gozar las ofrendas!"

 

En adición a los actuales escritos de Confucio están aquellos que son llamados los Extractos o Analectos Confucianos, compilados poco después de su muerte de las reminiscencias de sus discípulos.

 

El Confucianismo no inculca la adoración de ningún dios, y difícilmente puede, por tanto, ser llamada una religión. Podemos decir que es, prácticamente, moralidad sin religión. No hay aquí confesión de pecado, no hay una búsqueda de perdón, ni de comunión con Dios. "Este alaba el mundo presente, y más bien duda de una existencia futura, y llama a cultivar tales virtudes ciudadanas, como la diligencia, modestia, sobriedad, seriedad, decoro, y la meditación; pero no ofrece a sus devotos ningún poder para capacitarlos para cumplir sus preceptos. Tampoco les presenta un estímulo en el perfecto ejemplo de su fundador; porque el mismo Confucio confesó que él nunca practicó todo lo que predicó. Mientras uno de sus dogmas, a menudo no mencionado, es que era justo decir mentiras en ciertas ocasiones" Ha dejado su marca terrible sobre los cuatrocientos millones de habitantes de China, muchos de los cuales son confucianos, y cuya desconsideración por la verdad es una de las características más prominentes en el día de hoy.

 

4. El Tripitaka, o Escritos Budistas.

 

"La historia del budismo está recubierta con una multitud de leyendas extravagantes e increíbles; y H.H. Wilson pensó que era dudoso si el Buda (el celebrado sabio de India) haya sido un personaje histórico, y sido más bien una invención alegórica."

 

Asumiendo, sin embargo, que él haya sido una persona real, se dice que Buda vivió alrededor del año 500 o 600 A.D.C., y que fue un príncipe de una de las tribus gobernantes de India, pero era de un origen Persa. Su nombre personal era Gautama, el título de "Buda" es una palabra Sánscrita, que significa el "iluminado". Tempranamente (Buda) descubrió que todo lo que la vida podía ofrecer era vanidad y aflicción de espíritu; que la ignorancia era la causa de todo sufrimiento y miseria, así como también la causa esencial de la misma existencia.

 

Por tanto, se separó de su familia y amigos, y se entregó a años de solitaria contemplación. Posteriormente, mientras estaba sentado debajo de un árbol cerca de la ciudad en Bengala, profesó haber alcanzado la perfecta sabiduría por medio de la extinción de todos los deseos y pasiones de alguna manera, ya sea buena o mala. El lugar donde creció este árbol, creen los budistas, es el centro de la tierra.

 

Buda murió a la edad de 80 años, cuando se supuso haber alcanzado el objeto final del Budismo, es decir, el Nirvana, que es una palabra sanscrita que significa "soplar", o extinción. Primero, extinción de todos los deseos y pasiones, y segundo, la extinción de la existencia individual, una completa aniquilación de ésta. Este es el más elevado estado a alcanzar para un budista.

 

Por cuarenta años propagó su extraña doctrina, solo por medio de la predicación, ya que él mismo no escribió nada. En el curso del tiempo, sin embargo, "su enseñanza se extendió entre todas las razas mongolianas en la mayor parte de Asia, y hasta el norte de China, Mongolia, y Japón".

 

Sin embargo, finalmente fue escrita por sus discípulos y aprobada por varios concilios, mucho después de su muerte. Estos escritos son llamados "Tripikita" que significa "triple cesta", o tres colecciones, y comprenden:

 

  Vimaya, que contiene reglas de disciplina

  Sutra, que contiene preceptos y diálogos sobre conducta moral, etc.

  Abbi-dharma, contiene preceptos adicionales y explicaciones.

 

La sustancia de sus contenidos se resume en lo que Buda ha llamado las cuatro virtudes sublimes:

 

  1.El dolor existe.

  2.La causa del dolor es el deseo

  3.Que el dolor puede terminar por el Nirvana

 4.Que el camino al Nirvana consiste en una justa creencia y aspiración, modo de hablar, justa conducta y esfuerzos por vivir justamente, y justa meditación, y memoria.

 

O puede ser puesto en otra manera, de este modo:

 

  1.La absoluta y desesperanzadora miseria de toda existencia consciente.

  2.La transmigración de almas, a través de incontables edades y experiencias.

  3.El alcanzar el Nirvana, "la aniquilación", como el gran premio buscado a todo

 

¡Qué evangelio de miseria y desesperanza es este evangelio de Buda, que muchos alaban!

 

Aquí presentamos una traducción del primer sermón de Buda, que se dice, contiene la crema de su doctrina: "Nacimiento es sufrimiento. Decaimiento es sufrimiento. Enfermedad es sufrimiento. Muerte es sufrimiento. Presencia de objetos que odiamos es sufrimiento. Separación de objetos que amamos es sufrimiento. No obtener lo que deseamos es sufrimiento. Aferrarse a la existencia es sufrimiento. Completa cesación de la sed, o de deseos por la existencia es cesación de sufrimiento."

 

¡Qué canto fúnebre! Y cuán diferente de estas graciosas palabras que salieron de labios de Cristo, en Su primera expresión pública. "El Espíritu del Señor está sobre Mí, porque me ha ungido para predicar buenas nuevas a los pobres. Él me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón, para predicar libertad a los cautivos, y restaurar la vista a los ciegos; libertar a los que están oprimidos, para predicar el año agradable del Señor" (Lc.4:18)

 

Buda enseñó que toda existencia consciente es desesperanzadoramente miserable, la misma muerte no provee escape, y la muerte es solo una entrada a otra forma de existencia igualmente condenada. En otras palabras, cuando un hombre muere, él inmediatamente nace de nuevo en alguna otra forma, que puede ser miserable o feliz, tal como una mujer, un esclavo, o un animal, o planta; realmente, cualquier cosa de un terrón de tierra hasta un dios, de acuerdo a su anterior mérito o demérito. Aún el alcanzar el mismo cielo, o ser transmigrado a un dios, no asegura libertad de la miseria, ya que tales condiciones están sujetas a nuevos cambios y a un peor estado de ser y existencia. De allí la desesperanza que seca y marchita todo el futuro de la mirada del budista.

 

¡El mismo Buda antes de su último nacimiento había pasado a través de cada forma imaginable de existencia sobre la tierra: ¡en el aire y el agua, en el infierno y el cielo, y ha llenado cada condición en la vida humana!

 

"Cuando él alcanzó el perfecto conocimiento de Buda, fue capaz de recordar todas estas existencias; y esa parte de la literatura legendaria budista, llamado el Jatakas, narra sus hazañas cuando él vivió como un elefante, como un pájaro, como ciervo" Como he dicho, Buda enseñó que la única forma de escapar de la miseria de la vida es el Nirvana, la absoluta extinción de toda la existencia individual. De manera que cuando él habló de "llegar a la otra orilla", él pensaba en la aniquilación, "donde no hay ideas, tampoco la idea de ausencia de ideas", es decir, el Nirvana.

 

Y para hacer la materia aún más triste, se nos dice que de todos los cientos de millones de budistas que han vivido, solo tres o cuatro han alcanzado la meta final. ¡Oh, este es el melancólico suspenso de tal religión!

 

Además, puede ser interesante aquí leer justo una de las reglas a ser observadas por aquellos que desearan alcanzar ese estado de envidiable bendición. Un alma que desea alcanzar el Nirvana no se le permite mirar o conversar con una mujer, de manera que "si su madre hubiese caído en un río, y se estuviese ahogando, él no debería darle su mano para ayudarla; si tiene un palo en la mano podría alanzarla; pero si no, ella debe ahogarse" (Wilson). ¡Ese es el budismo! ¡Y aun así Buda pone gran énfasis sobre el respeto a los padres!

 

Se verá, por tanto, que mientras la religión del Zend-Avesta tiene en si trazas de Unitarismo, el Budismo es más parecido al Agnosticismo; y mientras el veda de los brahmanes enseña que nuestra individualidad termina por ser absorbidos en alguna suprema esencia espiritual, el budismo enseña que nosotros terminamos en absoluta aniquilación. Nuevamente, mientras el Confucionismo es una moralidad sin religión, el Budismo es una religión sin Dios.

 

Esto, realmente, probó ser insatisfactorio para sus seguidores que, prácticamente, han deificado a Buda. Y aunque su misma existencia terminó en Nirvana, y él fue completamente aniquilado alrededor de 2.000 años atrás, los budistas aún le ofrecen una forma de oración como "¡el venerable del mundo!". Realmente, el objeto central en cada templo budista es una imagen de Buda, donde frutos, flores, e incienso son diariamente ofrecidos.

 

Aquí está lo que M. Monier-Williams dijo concerniente a la prescripción ofrecida por ese popular sabio, Buda, como una cura para la miseria de la existencia, que Buda dijo procede de la ignorancia. "Ante todas las cosas -dijo él-, gane conocimiento. Suprima todos sus deseos, aun el deseo por la vida. Entréguese a la meditación abstracta. Mantenga su cuerpo en sujeción. Haga el bien a otros; pero, si desea un estado perfecto, absténgase de toda acción, sea buena o mala; porque sus propios actos generarán una fuerza que debe recrear, y todos los sufrimientos, todos los males de la vida, proceden de satisfacer deseos y cumplir acciones que están atadas por lazos inflexibles a sus inevitables consecuencias, y deben arrastrar a su necesaria expiación" No solo en el presente, sino en las interminables sucesivas formas corporales, hasta que la meta final de la extinción personal (Nirvana) es alcanzado. Aún Dios, si hay un Dios (porque, como los Agnósticos, Buda afirma que esto no podría ser probado), solamente ejerce un control supervisor, en estricto acuerdo con las inmutables leyes de retribución. Él no puede romper estas leyes; él no puede librarlo a usted y a mí de la inexorable fuerza puesta en movimiento por nuestros propios hechos."

 

Este es un credo terrible. ¡Esta es una creencia en las consecuencias de nuestras propias malas acciones persiguiéndonos, como vengadores e incansables demonios, a través de la interminable serie de existencias, sin un rayo de luz, no consolador, ni libertador! Aun así, esta es la creencia de casi todas las personas asiáticas y de alrededor de la mitad de la raza humana.

 

Este evangelio de Buda es realmente un evangelio de miseria y desesperanza. ¡Cuán vasto es el abismo que lo separa del evangelio de Jesucristo! En el evangelio de Buda se nos dice que todo el mundo está en miseria, ilusión y sufrimiento; mientras que la Biblia nos dice: "todo el mundo está bajo el maligno" (1 Jn. 5:19). Ponga lejos todo sufrimiento, porque esta es la plaga de la humanidad, dice Buda. Gloríese en sus sufrimientos; regocijaos en ellos; haga de ellos pasos hacia el cielo (2 Cor. 12:10), dice la Biblia, porque el Capitán de su salvación fue perfeccionado a través de sufrimientos (Heb.2:9,10)

 

Suprima sus afecciones, dice Buda; santifíquelas, dice la Biblia (Col.3:2). Líbrese de su cuerpo como la más grande de todas las maldiciones, dice Buda; cuide su cuerpo, y preséntelo como sacrificio vivo a Dios, dice la Biblia (Rom.12:1). Somos nuestra propia obra, y nadie obra en nosotros sino nosotros mismos, dice Buda; somos la obra de Dios (Efes.2:10), y Dios obra produciendo en nosotros el querer y hacer Su buena voluntad (Fil.2:13), dice la Biblia.

 

Finalmente, el budismo estigmatiza toda sed por vida como un ignorante error, y muestra, como el más elevado de todos los anhelos, la absoluta extinción de la existencia personal. Mientras tanto, la Biblia nos enseña a valorar la vida como un muy precioso don; nos dice, para usar la fraseología del gran poeta americano, "la vida es real, la vida es buena". Se nos manda la sed, no para muerte, ni para extinción, sino para el Dios viviente (Sal.63:1)

 

¿Qué pensará el lector cuando le diga que los escritos de esta religión budista que se suponen que son tan antiguos, que solo han existido en la forma de tradiciones orales por siglos, y que no han sido escritas hasta alrededor del año 80 ADC, o más o menos quinientos años después de la muerte de Buda? Esta es la declaración de Mahanama, el historiador budista, que es confirmada por Max Muller. Entonces aquí tenemos la desesperanzadora incertidumbre de todos estos escritos.

 

De todo esto es lamentable observar cuán amplia es la influencia de esta doctrina budista. Aún en nuestros propios días aparece en distintas formas, cuya última y más popular forma, conocida como "Ciencia Cristiana", nos dice que en lugar de que el pecado sea, como enseña la Biblia, "la cosa abominable que Dios odia" (Jer.44:4), y como tal la causa de todos los males y sufrimientos (Ver Gén. 3:14-19, y note las palabras, "porque has hecho esto") se nos dice que el pecado no es "no es una realidad”, sino que es sólo "una ilusión".

 

La absoluta ruina del hombre por la caída, y su posterior alejamiento de Dios, como se enseña en la Biblia, son de acuerdo a esto completamente ignorados, y en lugar de eso, se reemplaza la verdad diciendo que hay algo bueno en el hombre, que realmente hay elementos de divinidad en él, y que solo necesitan ser cultivados y desarrollados.

 

De esta manera, mientras en algunos lugares, como en el caso de los Unitarios, la divinidad de nuestro Señor Jesucristo es negada, Cristo es rebajado al nivel de un mero hombre. De acuerdo a la enseñanza de la Ciencia Cristiana, que es quizás la más popular, pero igualmente blasfema, el hombre es prácticamente exaltado al nivel de la Deidad.

 

Y así, por medio de este sutil engaño del archí-enemigo de Dios y del hombre, el "nuevo nacimiento", que es tan repugnante para el orgulloso y natural corazón del hombre, pero aspecto en el cual la Biblia pone mucho énfasis (Jn.3:7, etc.), es convenientemente evitado, la doctrina del sacrificio sustitutorio de Cristo como la expiación por el pecado es negada, y se nos enseña, como un "ladrón y salteador," a trepar por algún otro lugar (Jn.10:1), aunque no se ofrece ningún poder para capacitarnos a trepar a las alturas de "amor, luz, y verdad" de las cuales ellos hablan.

 

De esta manera, se verá que esta religión agradable y atractiva, conocida como "Ciencia Cristiana", que es tan popular, especialmente en círculos elegantes en el día de hoy, no es nada más que una refinada forma de Budismo; y en cuanto a sus principales dogmas, mientras profesa estar fundamentada sobre la Biblia, en realidad está diametralmente opuesta a su enseñanza y debilita sus doctrinas cardinales.

 

5. El Corán, el Código del Islam, o Mahometanismo.

 

Muhammmad (el Alabado), comúnmente llamado Mahoma, el celebrado falso profeta de Arabia nació en la Meca el año 570 DC. Él demandaba para enseñar a sus seguidores las doctrinas del islam, una completa resignación a la voluntad de Dios, como un sucesor de Abraham, Moisés, y Cristo, y él demandaba ser el más grande de ellos.

 

De niño sufría repetidos ataques epilépticos, que en el tiempo fueron atribuidos a demonios; y a través de toda su vida estuvo sujeto a la histeria, pasando mucho de su tiempo en solitaria contemplación. Su nerviosidad, que a menudo limitaba a la locura, a veces lo llevó cerca del suicidio. Algunas de sus llamadas visiones eran tan absurdas que sus más fuertes adherentes a menudo se sonreirían ante sus alucinaciones. De hecho (en sus primeros días especialmente), él fue considerado un loco.

 

Su mente, sin embargo, contenía la más extraña mezcla de bien y mal, de verdad y error. Su ideal era unir el Judaísmo, el Cristianismo (de los cuales él conocía muy poco, excepto en sus formas más corruptas) y paganismo, en una nueva fe y religión; de allí la extraordinaria mezcla de su enseñanza.

 

A la edad de cuarenta años tuvo su primera llamada "comunicación divina". En esta, y en visiones posteriores en la Meca y Medina, que se han extendido por un periodo de más de 23 años, recibió estas "revelaciones" que están contenidas en el Corán, el libro sagrado de los Mahometanos, quienes creen que éste ha estado en existencia, como Dios, desde la eternidad.

 

Corán es una palabra árabe que significa "leer". Su primera transcripción fue, de acuerdo a los mahometanos, escrita desde el comienzo en rayos de luz por el dedo de Dios sobre una tabla gigante que estaba apoyada sobre el trono del Todopoderoso. Una copia de ésta, en un libro envuelto con una seda blanca, joyas, y oro, fue traído por Gabriel en una noche particular, llamada "la noche de poder," en el mes de Ramadán (el mes de calor). Fueron los contenidos de este libro los que fueron revelados a Mahoma de tiempo en tiempo durante los 23 años anteriormente mencionados.

 

Aquí está la sustancia de su enseñanza, de acuerdo con Sir M. Monier-Williams: Mahoma demandó hablar a toda la raza humana en el nombre de un Dios. Bien, ¿Cuál fue la prescripción de Mahoma para la enfermedad moral del hombre, prescrita en el Corán? Cesad, dijo él, de vuestras idolatrías; adorad al solo y único Dios; dar estricta atención a sus deberes religiosos, oraciones cinco veces al día, ayunos por todo un mes, dar limosnas, peregrinajes hacia la Meca y confiar en la misericordia de Dios, llegar a la muerte, y esperar un paraíso después, una condición material de bendición, bellos jardines, cielos sin nubes, ríos corriendo, y el compañerismo de hermosas mujeres."

 

La esencia de su doctrina se encuentra en las palabras, "No hay dios sino Dios, y Mahoma es el profeta (así lo sugieren los textos de historia) de Dios". Efectivamente, el Corán implica reemplazar el evangelio, así como también Mahoma demandaba reemplazar a Cristo. Pero ¡ay! Mahoma es muy diferente a Cristo, así como el Corán es muy diferente a la Biblia. Su historiador nos dice que "a veces fue engañador, astuto, vengativo, cobarde, adicto a la sensualidad, y aun asesino". Debido a su sensualidad, Mahoma aumentó el número de sus esposas que, en adición a aquellas que murieron durante el tiempo de su vida, no fueron menos que nueve hasta el día en que murió; aunque, de acuerdo al Corán, a sus seguidores solo se les permitía tener cuatro esposas, y cierto número de concubinas [1].

 

El resultado lógico de tal naturaleza se ve en su idea carnal de una futura felicidad, donde "las hijas de ojos oscuros del paraíso, creadas de almizcle puro, y libre de toda debilidad corporal del sexo femenino, son tenidas como una recompensa al más común habitante del paraíso."

 

Diferente al Príncipe de paz, Mahoma ganó su influencia por medio de la espada, y autorizo a sus seguidores a ir a la guerra contra los enemigos del Islam. Judíos y cristianos son contados entre estos enemigos. Su crueldad fue notoria: después de una batalla, decapitó a setecientos hombres y vendió a todas las mujeres y niños, aunque recomendó a sus seguidores "proteger al débil, pobre y mujeres." Finalmente, Mahoma murió de fiebre a la edad de sesenta y tres años.

 

Ochenta años después de su muerte, el Mahometanismo reinaba supremamente sobre Arabia, Siria, Egipto, Norte de África, y España, y en el día de hoy, más de doscientos millones o el catorce por ciento de la raza humana es musulmana.

 

¡Ay!, sin embargo, la peor parte de Mahoma era su carácter, su injustificada crueldad que ha sido seguida muy de cerca por sus sucesores. De manera que, cualquiera que sea el bien que pueda encontrarse en el Islam (o Mahometanismo), este es fuertemente contrabalanceado por su sistema de esclavitud, y la degradación de las mujeres. A las mujeres ni siquiera se les permitía en la mezquita, ya que su presencia sería dañina para la verdadera devoción.

 

Viajeros han contado tristes relatos de la ignorancia y desamparo de las mujeres mahometanas, y los terribles sufrimientos soportados en sus prisiones. Y no debe sorprender, porque el califa, o cabeza de la religión Mahometana, no es otro más que el cruel monarca, el Sultán de Turquía, popularmente conocido como el Gran Asesino, de quién los mahometanos declaran: "Aunque el califa fuese desgraciado como Bayczid, cruel como Murad, o loco como Ibrahim, ¡él es la sombra de Dios!" Después leemos que "la religión del islam es considerada el anatema de los estados y naciones orientales en nuestros días."

 

En cuanto al mismo Corán, es significativo que, mientras algunas copias para los musulmanes pudientes son a veces escritas en oro, las cubiertas brillan con oro y piedras preciosas, sin embargo, nada es más odioso a los ojos de un musulmán que ver una copia del Corán en manos de un incrédulo. Por otra parte, si el Corán es traducido a otro lenguaje aparte del árabe original, no tiene ningún valor; es entonces extraño que haya traducciones musulmanas turcas, persas, e hindúes del Corán (que ellos podrían comprender), porque el texto original árabe es ininteligible para ellos como lo es el hebreo para muchos de nosotros [2].

 

 

 

La Biblia versus otros libros sagrados

 

Un chino convertido describió su experiencia al buscar libertad del pecado, de esta forma: "Yo una vez estuve en el horrible pozo del pecado, y por años clamé a Buda por ayuda, pero él respondió: 'usted debe frenar su conciencia e imaginar que no está en el pozo'. Entonces busqué ayuda en Confucio, y su respuesta fue: "debieses haber seguido mi enseñanza, y entonces nunca habrías caído en el pozo". Y finalmente me volví a Cristo, y sin una palabra de reprensión, Él descendió al pozo, y con Sus manos traspasadas, me sacó de éste; ¡y desde entonces hemos andando juntos!"

 

De manera que cuando comparamos estos libros sagrados de Oriente con la Biblia que es también un Libro de Oriente, enseguida somos sorprendidos con ciertos hechos notables que constituyen una diferencia no menos que eso que distingue a las tinieblas de la luz.

 

Comenzando con que nada alegra más el corazón del cristiano que ver al pecaminoso, y al desterrado incrédulo, y al pagano leyendo la palabra de Dios; que para su especial beneficio ha sido traducida a no menos de cuatrocientos lenguajes diferentes, y está circulando a través de todo el mundo a una proporción de seis millones al año.

 

Realmente, en una reunión pública en Albert Hall, Londres, el 7 de noviembre de 1905, el obispo de Manchester, hablando de la Biblia como "El Mensaje de Dios al mundo," dijo: "La Sociedad Bíblica nunca estaría contenta hasta que cada miembro de cada raza tenga la Biblia en su propio lenguaje."

 

El lector también habrá notado cuán poco realmente se sabe acerca de la fecha y autoría de muchos de estos libros sagrados. Algunos de ellos solo han sido escritos cientos de años después de la muerte del fundador. De manera que su testimonio, cuál pueda ser su dignidad, es desesperadamente invalidado.

 

Pero cuando nos volvemos a la Biblia, ¡cuán diferente! Esto es como pasar de arena a roca sólida. Aquí encontramos indisputable evidencia de que cada palabra del Nuevo Testamento, por ejemplo, fue escrita por hombres que eran contemporáneos de nuestro Señor.

 

Además, las salvajes y extrañas e increíbles absurdidades de todos estos libros sagrados deben forzosamente apelar a cada mente reflexiva: La historia de Brahma y el huevo de oro; la naturaleza de la adoración del Zend-Avesta; la moralidad sin vida y cuestionable de Confucio; la doctrina budista de la miseria, prolongada por la transmigración y terminando en la aniquilación; y las así llamadas visiones del histérico Mahoma, basada sobre el enjoyado Corán, traído desde el cielo por Gabriel.

 

Aun así, tal es el corazón del hombre. Millones de devotos creen en estos libros como si fuesen absolutamente divinos, de manera que todo criticismo de sus contenidos es prohibido.

 

Compare todo esto, con el sublime sentido común de la Biblia; su sobrio relato de la creación, confirmado por los últimos descubrimientos científicos; su condenación del pecado en cada forma, su cuidado por las viudas y huérfanos, su justo esquema de la redención, su Dios viviente y personal, y su segura y gloriosa esperanza futura. Y entonces recuerde que... ¡este Libro ha sido sujetado a más criticismo que cualquier otro libro en el mundo, y ha resistido la prueba a través de todos los siglos!

 

Por otra parte, la enseñanza de la Biblia está basada sobre hechos históricos, sin embargo, (y mayormente, si no todo, en los otros libros sagrados) el elemento histórico está faltando completamente.

 

Y es significativo que, respecto del libro más antiguo de todos los libros sagrados de China, se dice que hace 3.000 años atrás (y sobre el cual está basado mucho de la religión actual en china y Japón) fue conocido como el "Libro de Cambios", ¡mientras la gloria de la Biblia es que, aunque apela en todas las edades a hombres de todas las nacionalidades, el Libro mismo permanece inmutable!

 

Además, existe una fuerza y vigor divino en la Biblia que ninguno de los otros libros posee. Por ejemplo, entre las nueve reglas de conducta para el budista hay una que lo dirige a nunca pensar o decir que su propia religión es la mejor. Cuando, sin embargo, nos volvemos a la Biblia, escuchamos una voz que habla sin ningún sonido incierto. Allí Cristo dice: "Yo soy el Camino (indicando que no hay otro), la Verdad (lo que indica que todo lo que es contrario a Su enseñanza es error), y la Vida (lo que indica que no hay vida aparte de Él; y después, cerrando toda otra puerta de acceso, Él añade, "nadie va al Padre sino por Mí" (Jn.14:6). Nuevamente, "no hay salvación en otro, porque no hay otro Nombre bajo el cielo dado a los hombres por el cual puedan ser salvos" (Hech.4:12), ya sea en India, Persia, China, Arabia, o Inglaterra.

 

Por tanto, dice la Biblia, con una fuerza y vigor que debiésemos esperar de tal Libro: "si Jehová es Dios, seguidlo; si Baal, entonces seguidle" (1 Rey.18:21); porque "nadie puede servir a dos señores" (Mt.6:24).

 

Nuevamente, "La única nota clave, un diapasón, el único refrán que se encuentra a través de todos estos libros sagrados, es salvación por obras. Todos ellos declaran que la salvación debe ser comprada, debe ser comprada por un precio, y que el único precio, el sólo dinero para comprarla debe ser nuestras propias obras".

 

"Póngase", dicen ellos, "el vestido de justicia propia; aférrese firmemente a este" de allí la popularidad de estas religiones orientales; porque el orgullo de justicia propia es muy querido al corazón humano. Como una hermética vestidura interior, este es el primero en ponerse y el ultimo en sacarse.

 

¡Cuán diferente es la enseñanza de la Biblia! Allí se nos dice, "por gracia sois salvos a través de la fe, y esto no de vosotros mismos; este es un don de Dios: no por obras, para que nadie se jacte" (Efes.2:8,9); y, por tanto, diferente a los otros libros, ésta dice, despojaos del orgullo de la justicia propia: ¡esta es una vestidura contaminada, completamente inadecuada para cubrir la desnudez de tu alma en presencia de un Dios santo! (Apoc.3:18)

 

Aún más, todos estos libros sagrados serán examinados en vano para descubrir el mínimo indicio de que el fundador de alguno de ellos haya libertado a sus seguidores de las miserias de las cuales hablan estos escritos, por sacrificarse a sí mismo en su favor, y después haber resucitado de los muertos y venido a ser su apoyo y guía, por enviar su espíritu a sus corazones y vidas; y aun así esta es la verdad central de la Biblia: "Que Cristo murió por nuestros pecados conforme a las Escrituras, y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día conforme a las Escrituras" (1 Cor. 15:3,4), y que "Dios ha enviado el Espíritu de Su Hijo a vuestros corazones, por el cual clamamos Abba, Padre" (Gál.4:6). Ninguna religión oriental tiene tal nombre para Dios como "Padre," ¡y algunas no tienen dios!

 

Y mientras para el cristiano que cree en la Biblia, "esa otra orilla" es el hogar de su Padre celestial de perfecta bendición, de la cual no saldrá nunca más (Apoc.3:12,). Para los budistas, en cambio, esto no es verdad. La existencia aún en el cielo es algo temporal y miserable de manera que "esa otra orilla," que ellos vanamente anhelan, es esa terrible, oscura, fría, y sin vida llamada aniquilación, ¡que sólo tres o cuatro favorecidas almas han sido capaces de alcanzar!

 

Nuevamente, ninguno de estos libros sagrados demanda un cambio interior. Lo mayor que alcanzan es sólo una reforma exterior, y dejan el corazón, la principal fuente de la vida, sin ser tocado. Aquí también la Biblia permanece sola: Como un sabio médico, ella va a la raíz de los males y dice: "debéis nacer de nuevo" (Jn.3:7)

 

Sir Monier-Williams, profesor de Sanscrito en la cátedra Boden, quién pasó cuarenta y dos años (probablemente más que cualquier otro hombre) estudiando los libros de oriente, nos dice que, cuando él comenzó a examinarlos: "me encontré con brillantes fulgores de la verdadera luz, centelleando aquí y allí en medio de las circundantes tinieblas"; y él comenzó a pensar que estos libros habían sido tratados injustamente, y que después de todo habían sido designados para guiar a la sola verdadera religión, pero un nuevo estudio, sin embargo, lo llevó a abandonar completamente esta teoría: "Estoy persuadido de que fui engañado," dice él, "por su atracción, pero sus principales ideas son completamente erróneas." Desde entonces, llama la atención del maravilloso desarrollo progresivo que caracteriza a nuestra Biblia, como a todas las obras de Dios, a partir de la luz de la revelación gradualmente desplegada, hasta la perfecta iluminación de las Epístolas y el Apocalipsis, que es alcanzado plenamente por esta; y añade: "en cuanto a esto, en estas biblias no cristianas, todos los desarrollos van en la dirección errada. Ellos comienzan con algunos destellos de la verdadera luz, y terminan en completa oscuridad. Amontónelos, si usted quiere, al lado de su mesa de estudio, pero ponga allí al lado de estos la Santa Biblia, y verá que existe entre ella y los otros libros un abismo de diferencia." Porque, añade él, "el abismo entre ésta y los así llamados libros sagrados de oriente que la separa de los otros completamente, y para siempre; no solo se encuentra una desavenencia que puede ser fácilmente arreglada, no una mera separación con la cual el cristiano pueda atravesar con manos temblorosas e intercambiar ideas similares con respecto a la verdad esencial", sino un verdadero abismo, que no puede ser atravesado por ninguna ciencia del pensamiento religioso; si, un abismo que ninguna teoría de la evolución jamás podrá cruzar.

 

Por tanto, aquellos que confían en que son justos, y desprecian a otros, recurren a estos libros sagrados así llamados. Muy convenientes son las escrituras de los brahmanes, musulmanes, budistas, y parsees a todos los que buscan estar ante Dios en sus vestiduras de justicia propia. Pero para pecadores moribundos y agonizantes tales libros son peor que inútiles; para leprosos llenos de cicatrices con la lepra de la culpabilidad estos son peor que una burla: porque no hablan de un Médico, ellos no ofrecen bálsamo, y no proveen ningún remedio sanador.

 

Muy recientemente Sir Frederick Treves, hablando de los trescientos millones de personas en India, dice como son aterrorizados por los demonios, o por la carga de pecados que ellos creen que han cometido en alguna existencia previa, que "una sonrisa, excepto en el rostro de un niño, es poco común". ¡Oh! ¿Quién podrá describir la triste amargura que debe significar para aquellos millones de corazones humanos, que están bajo el hechizo de uno u otro de estos libros sagrados de oriente?

 

Lo que la pobre, culpable y caída humanidad anhela es un libro muy diferente, un libro que habla de un remedio para los corazones contaminados con impías imaginaciones; para el ladrón, asesino; para este mundo manchado y gimiendo por el pecado. Y tal Libro es la Biblia.

 

Este bendice a los niños (Mt.19:14) y jóvenes, puros y castos (1 Tim. 5:2; y Tito 2:4,5). Protege a las viudas (Ex.22:22,23), y honra a los ancianos (Lv.19:32); y ofrece vida eterna gratuitamente a todos los que la aceptan por fe en el Señor Jesucristo (Jn.3:36).

 

El padre de Lord Chancellor Herschell ha dicho al mundo cómo, cuando él era un pobre judío en Londres, y con gran aflicción a causa de la muerte de su madre, compró algunos comestibles que estaban envueltos en unas hojas del Nuevo Testamento. En la página manchada él leyó, "bienaventurados los que sufren, porque ellos serán consolados." Estas y otras palabras semejantes sobre la misma preciosa página llegaron a su corazón, y consolaron su atribulado espíritu. Posteriormente, compró una copia del Nuevo Testamento, leyó sus contenidos, encontró paz y perdón de pecados a través de Cristo, y después se convirtió en el medio para guiar a cinco de sus hermanos a aceptar a Cristo como su Mesías.

 

Si, verdaderamente se ha escrito: "¡la Biblia es lámpara para los pies de los que se han extraviado; guía para el joven que de otra manera caería; esperanza para el pecador cuya vida ha sido derrochada; ¡el báculo del anciano, y el mejor Libro para todos!"

 

Estamos viviendo ahora en tiempo de graves perturbaciones. Las fuentes del gran abismo están siendo rotas a nuestro alrededor. Los hombres, por todas partes, están andando sin rumbo, sin los antiguos anclajes en los que sus padres confiaban, impulsados de aquí para allá por cada ráfaga de criticismo y viento de falsa filosofía. En tales tiempos, hay solo una protección, una cubierta de la tempestad, un puerto de descanso: Este es revelado en nuestro propio volumen sagrado, la Biblia.

 

Por tanto, "enseñemos a los hindúes, zoroastrianos, confucianos, budistas, y mahometanos que solo hay un Libro sagrado que puede ser su principal soporte y guía a través de la vida, y su apoyo en esa terrible hora cuando ellos pasen dentro de ese mundo invisible. Hay solo un Libro que puede ser abrazado en el corazón, el único evangelio que puede dar paz al alma desfalleciente...este es el volumen sagrado que contiene ese fiel dicho digno de ser recibido por todos los hombres, mujeres, y niños en oriente, así como en occidente, en el norte y sur: "que Jesucristo vino al mundo para salvar a los pecadores".

 

 

 

Eminentes lectores de la Biblia

 

Una palabra más. A menudo se ha presentado la objeción contra la Biblia, de que, si ella fuese realmente la palabra de Dios, ésta ciertamente sería reconocida como tal por el cuerpo general de hombres de intelecto y erudición. Estos libros sagrados de oriente, de los cuales hemos estado hablando, encuentran adherentes rápidamente entre los ricos, los cultos, y entre las clases alta y baja; mientras la Biblia, se nos recuerda, circula principalmente entre el pueblo común.

 

Ahora, mientras esta declaración es, generalmente hablando, verdadera, la inferencia sacada es completamente errada; porque en lugar de militar contra la autenticidad de la Biblia, este hecho constituye uno de los más fuertes argumentos en su favor.

 

La Biblia ha sido designada para todos, jóvenes y ancianos, ricos y pobres; porque el deseo de Dios es que "Todos los hombres (todas las clases) sean salvos, y vengan al conocimiento de la verdad" (1Tim.2:4). Pero los ricos a menudo son engrosados con sus riquezas, y los educados son inclinados a confiar en sus logros intelectuales, que en muchos casos ellos no tienen oídos para oír ni corazón para la voz de Dios, confirmando de este modo al pie de la letra, la verdad de 1 Cor. 1:16, "no muchos sabios conforme a la carne, ni poderosos, ni nobles." Por otra parte, la primera expresión pública de nuestro Señor dio voz a lo que es realmente la gloria de la Biblia, que, diferente a todas las instituciones y obras humanas, que invariablemente favorecen a los ricos (Stgo.2:3), este evangelio es predicado a los pobres (Lc.4:18). Y entonces leemos en Marcos 12:37: "el pueblo común lo escuchaba felizmente."

 

Al mismo tiempo, podemos agradecer a Dios porque la Biblia no dice que ningún sabio es llamado, sino solo "muchos". Y nos regocijamos en saber que algunos de los grandes hombres de la tierra han sido bastante humildes para venir a ser como niños ante la Biblia, y bastante sabios para reconocer el inestimable valor de sus contenidos.

 

Por tanto, puede no ser inapropiado cerrar este folleto, citando algunos nombres de grandes hombres que han sido por gracia guiados a leer y amar la Biblia y aprender sabiduría divina de sus páginas sagradas.

 

Desde tiempos primitivos ha habido reyes como David y Salomón, gobernadores como Esdras y Nehemías, y primeros ministros como Daniel en la corte de Babilonia, quienes, a pesar del esplendor del cual estaban rodeados, estimaron la palabra de Dios como mejor que millares de oro y plata (Sal.119:72). Incluso después, en los tiempos del Nuevo Testamento, Pablo mismo fue un hombre altamente educado, cuyo gran deseo era permitir a la palabra de Dios morar en él ricamente, fue capaz de hablar desde la "casa de Cesar" que eran obedientes a la fe (Fil. 4:22) ; mientras dispersos sobre los siglos, encontramos que la Biblia ha sido leída y amada por hombres del más poderoso intelecto, la más amplia educación, y una muy refinada cultura, representando de esta forma a casi cada rama de la ciencia, literatura, arte, y ley. Prominentes entre quienes pueden mencionarse los siguientes:

 

  1)Crisóstomo (A.D. 347), el "boca de oro"

  2)Augustine (A.D. 354), el más grande de loslatinos

  3)El venerado Bade (AD. 673), "el más grande nombre en laliteratura de Inglaterra"

  4)Alfredo el Grande (A.D. 871), "el mayor y más grande rey de Inglaterra"

  5)Michael Ángelo (A.D. 1474), el más distinguido escultor del mundo moderno.

  6)Martin Lutero (A.D. 1483), el gran Reformador

  7)Shakespeare (A.D. 1 564), " la principal gloria literaria de Inglaterra,"escritos abundan con citaciones de, o referencias de las Escrituras

  8)Oliver Cromwell (A.D. 1599), el Protector de las repúblicas de Inglaterra, Escocia, e Irlanda

  9)Milton (A.D, 1608), después de Shakespeare el más poeta inglés

  10)John Bunyan (A.D. 1628), el soñador inmortal, quien dijo, "me aparté de mi Biblia"

  11)Sir Isaac Newton (A.D. 1642), el más de los filósofos naturales

  12)Leibnitz (A.D.el gran filósofo y científico alemán

  13)John Wesley (A.D.el fundador del Metodismo, quien tenía la costumbre de decir, "yo soy hombre de un Libro"

  14)Cuvier (A.D. 1769), el gran anatomista y zoólogo

  15)John Ruskin (A.D. 1819) "el más elocuente y original de todos escritores sobre arte"

  16)Michael Faraday (A.D. 1832), de los más distinguidos químicos y filósofos naturales del siglo XIX

 

Mientras más recientemente encontramos en las filas de lectores de la Biblia a hombres como:

 

  1) Earl Selborne, Lord Chancellor

  2) Earl Cairns, el gran abogado y hombre de estado

  3) Lord Shaftesbury, el gran filántropo;

  4) Sir John Herschel, Astrónomo Real;

  5) Sir William Herschel, también un astrónomo;

  6) Sir Henry Rawlinson, el distinguido estudiante del Oriente;

  7) General Gordon, el soldado cristiano;

  8) Gladstone, quien habló de la Biblia como "la impregnable roca de Santas Escrituras."

 

¿Y qué más diremos? Porque el tiempo me faltaría para hablar de Prince Albert, Reina Victoria, Earl Roberts, George Muller, Charles Haddon Spurgeon,

 

George Washington, Abraham Lincoln, el Presidente Roosevelt, Martin Luther King, y muchos otros. Whitelaw Reid, el embajador norteamericano en este país, recientemente señaló en un discurso público que, en 130 años de la existencia separada de los Estados Unidos, todos los presidentes con solo una excepción, han sido hombres religiosos, en otras palabras, "hombres de la Biblia".

 

Sir Thomas Browne (.D.C. 1635), quien ha sido llamado "el más rico y deslumbrante de los retóricos," y cuyos escritos han ejercido una extraordinaria influencia sobre la literatura inglesa, fue un estudiante de la Biblia. Su consejo fue: "llene su espíritu con las cosas espirituales... y tu vida con honor a Dios."

 

Pascal (a.d. 1623), uno de los mejores escritores de Francia (y matemático) cuyo brillante estilo ha sido asemejado al de Platón, Cicerón, y Demóstenes, también fue un estudiante de la Biblia, y escribió: "El avance de la ciencia no envuelve el retiro de la religión...El Autor de estas maravillas las comprendió. Nadie puede hacer esto."

 

Aún el Profesor Huxley (A.D. 1825), el bien conocido agnóstico, ha dejado un muy notable testimonio del valor de la Biblia. En uno de sus recientes discursos, dijo: "Tome la Biblia como un todo; haga las más severas deducciones que el justo criticismo puede dictar a defectos y claros errores...y aun así ésta permanece en esta literatura antigua como un vasto residuo de belleza y grandeza moral. Y después considere... que está escrita en el más noble y puro inglés, y abunda con exquisitas bellezas de mera forma literaria... ¿por medio del estudio de qué otro libro podrían nuestros hijos ser mucho más humanizados y hechos sentir que cada figura en esa vasta procesión histórica llena, como ellos mismos, sino un espacio momentáneo en el intervalo entre las dos eternidades?"

 

Renán (D.C. 1823), quien, debido a su combinada erudición y poderes literarios, fue reconocido como el primer hombre de letras en Europa en su día. Aunque por años fue un infiel, vino a ser un devoto estudiante de la Biblia, y que ha dejado registradas las siguientes palabras: "¡Oh, ¡Hombre de Galilea, Tú has vencido! ¡Entonces ningún hombre distinguirá entre Ti y Dios!"

 

Si, aún Napoleón Bonaparte, quien difícilmente sería considerado un teólogo, debe haber pasado mucho tiempo, especialmente en los últimos años de su vida, leyendo la Biblia; porque se ha registrado que, en una ocasión, en presencia de tres de sus generales, dijo: "Esa Biblia sobre la mesa es un libro para ustedes. Para mí este es más que un libro; éste me habla; es como si fuese una persona". Y cuando confinado en la roca de Santa Helena, se volvió a Montholon con la pregunta: "¿Puedes decirme quién fue Jesucristo?" Al no recibir respuesta a su pregunta, Napoleón dijo: "Bien, entonces yo te lo diré: Alejandro, Cesar, Carlomagno, y yo mismo hemos fundado grandes imperios por medio de la fuerza. Jesús también fundó Su imperio, pero por medio del amor...yo te diré que todos estos han sido hombres; ninguno de ellos es semejante a Él; Jesucristo es más que un hombre...Él pide el corazón humano, Él demanda éste incondicionalmente; e inmediatamente Su demanda le es concedida. ¡Maravilloso! Todos los que sinceramente creen en Él experimentan ese notable sobrenatural amor hacia Él...El tiempo, el gran destructor, es impotente para extinguir esta llama sagrada... ¡Esto es lo que me prueba de manera convincente la divinidad de Jesucristo!"

 

Finalmente, el profesor Simpson, quien por 35 años ha ocupado la presidencia de Midwifery de la Universidad de Edimburgo, y que en 1891 fue elegido presidente del Colegio Real de Médicos, es un devoto estudiante de la Biblia. En su discurso de despedida del 28 de julio de 1905, dijo: "no sé en qué modo de pesimismo podría haber estado ante ustedes hoy, sino hubiese sido que antes que el rocío de la juventud se hubiese secado en mí, yo he hecho amistad con el inmaculado Hijo del Hombre, quien es Cabeza del río que vitaliza todo el avance de la civilización, y quien demanda ser el Primero y el Último, que estuvo muerto y vive para siempre, y tiene las llaves de la muerte. ¡Mi experiencia me obliga a reconocer esa demanda!"

 

Otros nombres podrían ser fácilmente presentados, y muchos más podrían escribirse en este interesante punto; "pero estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo podáis tener vida a través de Su nombre" (Jn.20:31) En cualquier caso la lista de arriba servirá para mostrar que la lectura de la Biblia no es, como algunas personas piensan, limitada al ignorante y pobre.

 

En la lista de los "Cien mejores libros" ordenada por Sir John Lubbock, la Biblia fue puesta en primer lugar. Es también materia de historia como el caso de Sir Walter Scott, quién, cuando estaba muriendo, pidió a su amigo Lockhart que le leyese; y Lockhart mirando los veinte mil volúmenes que llenaban los muros de la costosa librería de Scott, dijo: "¿Qué libro desearía usted?" "¿Necesita que le responda?" dijo Sir Walter Scott; "solo hay Uno." De este modo Lockhart le leyó de "ese único" Libro, la Biblia, las palabras de vida eterna.

 

Verdaderas son las palabras de ese gran orador americano y hombre de Estado, Daniel Webster, quien dijo: "Si permanecéis en los principios enseñados en la Biblia, nuestro país prosperará; pero, si nosotros y nuestra posteridad descuidan sus instrucciones y autoridad, nadie puede decir cuán súbitamente una catástrofe caerá sobre nosotros y sepultará nuestra gloria en profunda oscuridad"

 

Verdaderas también son las palabras que, de acuerdo a la antigua costumbre, fueron dirigidas a nuestro rey en la ocasión de su coronación. Después de que el anillo de dignidad real ha sido puesto en su dedo, el cetro de equidad y misericordia fue entregado en sus manos, y la corona real fue puesta sobre su cabeza, el arzobispo de Canterbury presentó una Biblia a su majestad, diciendo: "Nuestro bondadoso rey: le presentamos este Libro, la cosa más valiosa que este mundo puede presentar. Aquí hay sabiduría; esta es la ley real; estos son los oráculos vivos de Dios."

 

"¡Que todo el pueblo diga, Amén!

 

S. Collett

 

[1] "Pero dijo que Dios había hecho una excepción en su caso y que él podía tener más (mujeres)" citado de ¿Quién creó a Dios? Y respuestas a más de 100 preguntas acerca de cuestiones de fe", por Rabí Zacharías y Norman Geisler;

 

 

[2] Por otra parte, debemos recordar que Mahoma y los musulmanes niegan la muerte en la cruz, y la posterior resurrección de Cristo. Como cierre, es interesante la siguiente cita que utiliza Josh McDowell en "Nueva evidencia que demanda un veredicto" referente a todos los otros falsos profetas (a excepción de Abraham): "No hay rastros de las escrituras o comentarios Pali (o hasta donde yo sepa en ningún libro Pali) de que Sakya Muni haya existido después de su muerte o que haya aparecido a sus discípulos. Mahoma murió el 8 de junio del 632 d. de J.C., a los 61 años, en Medina; su tumba es visitada anualmente por miles de devotos musulmanes. Todos los millones y millones de judíos, budistas y mahometanos están de acuerdo en que sus fundadores nunca han salido del polvo de la tierra en una resurrección" (página 241)