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PODER, RELIGIÓN, Y COMERCIO: COMO ACTÚAN CONTRA DIOS

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En este mundo hay tres fuerzas activas y potentes, cada una contribuyendo a sus pretensiones como ahora subsisten, o en breve se expandirán, y abarcarán cada motivo o incentivo para la acción, que desde la caída ha marcado su curso.

Estas tres fuerzas son el poder, la religión y el comercio. Y porque todo el mundo está bajo el maligno, el poder ha engendrado opresión, y la religión se ha desarrollado en idolatría, y el comercio es energizado por la codicia. Por poder pensamos en autoridad, aunque adquirida, del hombre sobre el hombre; y por religión, no por la revelación de Dios, sino la consecuencia de la naturaleza humana, que es esencialmente religiosa. Porque, aun si el hombre es un infiel, él todavía se inclina a un superior, y da homenaje a ese ser, real o imaginario, sobre sí mismo. Aun el anticristo, quien se exaltará a sí mismo sobre todo lo que se llama Dios, dará homenaje al dios de las fortalezas (Dn.11:38,39). Es el comercio el que ahora parece tener el dominio del mundo, no que el amor por el poder esté extinto, o el comercio sea de un desarrollo reciente. Había príncipes comerciantes en Tiro casi quince siglos antes de Cristo. Pero el espíritu del comercio está ahora más ampliamente extendido, y otras cosas están por el momento cediendo a esto.

La primera expresión de poder entre los hombres, después del diluvio, fue un intento de ser independiente de Dios, edificar una torre y hacerse a sí mismos un nombre, y un punto de reunión por si fuesen dispersados. Y si ellos pudiesen haber tenido éxito, su poder habría sido ilimitado. Dios mismo declaró que nada ahora los haría desistir de lo que pensaban hacer. Allí hubo misericordia mezclada con juicio cuando los hombres fueron dispersados en diferentes grupos y lenguas. Si se les hubiese permitido permanecer con un solo lenguaje, el mundo habría sido, si posible, aun peor que lo que es; porque el hombre ha dado prueba de lo que puede hacer. Cuando Dios puso el poder en su mano (como lo vemos en Nabucodonosor), él uso este poder para establecer la idolatría, y para destruir la confesión del Dios verdadero. Aunque Babel no fue ostentosamente edificada para apoyar la idolatría, el espíritu, que se apresuró a edificar fue el mismo que se vio pronto en la extensión universal de la idolatría, la exclusión de Dios. Si violencia y corrupción llenaban la tierra antes del diluvio, la idolatría se extendió inmediatamente después.

Este fue un mundo caído antes de que el hombre adquiriese poder. La autoridad magisterial fue dada a Noé por Dios. Pero pronto el hombre encontró un gran auxiliar para el poder, y esto fue tener un centro, y de este modo tenemos el intento de Babel; y cuando el dominio fue dado a Nabucodonosor por Dios, él se esforzó en consolidar su autoridad por establecer la idolatría. (Realmente no hay fuerza igual al elemento religioso en la naturaleza humana para fortalecer o derribar algún poder sobre la tierra.) Egipto abundaba con ídolos; pero no leemos que el rey impusiese su adoración con penalidades si había desobediencia. Pero desde Babilonia salió la amenaza, para que todos los que no adoraran a la imagen de oro, fuesen arrojados en el fuego. Satanás no tenía necesidad de oponerse a la estúpida idolatría de Egipto por medio de idolatrías de otras partes. Pero contra la adoración de Dios él mueve a Nabucodonosor, y después a Darío el Meda.

Fue el fracaso de Israel, y de la ciudad de Jerusalén como el testigo para Dios, fue la ocasión de investir al gentil con autoridad suprema: la maldad de Israel fue más grande que aquella de los gentiles, e Israel fue entregado a su odio. El odio era contra el testimonio de Dios más bien que contra Jerusalén, y finalmente el judío se unió al gentil contra esto. Los principales sacerdotes y Pilato, judíos y gentiles, se unieron al condenar al Señor. Pero mientras Jerusalén permanecía como el testimonio al gobierno de Dios, fue el objeto de la enemistad de las naciones que la rodeaban. Pero Dios fue obligado (si podemos hablar así) a juzgarla; de otra manera Él habría parecido ser indiferente al pecado, y a Su propia verdad y majestad. Pero, aunque las naciones puedan ser Sus instrumentos para castigar, aun así, ellos son castigados por su propio pecado, y en proporción a su enemistad hacia Israel.

Pero mientras todo muestra enemistad, algunas cosas son más expresivas del espíritu que ahora domina el mundo, el espíritu de Mammon. Una fase especial es el comercio. El comercio es influenciado por las codicias, y la codicia es idolatría. Por causa de Mammon la Guerra es censurada. Al mismo tiempo ¿no es digno de la consideración del cristiano que la guerra sea cultivada como una ciencia, y ejércitos son mantenidos en la cristiandad donde el evangelio de paz es predicado? ¡Qué prueba del gobierno y poder del dios de este mundo! La cubierta de paz extendida sobre el mundo civilizado es muy delgada. Bajo ella hay millones armados y nuevas invenciones de guerra. Las naciones están diciendo paz, paz, y aun así se están preparando para la guerra, y rumores y señales de esto no están faltando. ¡Qué bendita cosa es en medio de todas las conmociones y disputas de este mundo, que los creyentes puedan mirar más allá y decir, "nosotros, recibimos un reino que no puede ser conmovido"! Pero, cual sea el espíritu dominante, todos los hombres que no tienen la verdad están esperando y buscando mantener el actual sistema del mundo. Y ellos sueñan e imaginan que perpetuarán esto, y continuarán soñando, hasta que el juicio de Dios los despierte. Entonces en su alarma llamarán a las montañas y rocas que los oculten de la ira del Cordero.

Pero veamos cómo estas fuerzas son representadas en las Escrituras, y qué lugares o ciudades son usados como ilustrativos del pecado y juicio del mundo. Y al frente de todas encontramos a Babel con su torre y desafío de Dios. Este fue el primer lugar después del diluvio donde el ejercicio del poder del mundo hizo que descendiese el juicio de Dios. Aunque todos se unieron para edificar la torre, aun así, la raza de Cam, en la persona de Nimrod, fue el primero en adquirir poder, que es continuado en diferentes caracteres a través de toda la historia antigua del mundo a través de Egipto, Asiria, Babilonia, y, podemos añadir, la ciudad de los siete montes, Roma. Esta también será la última forma en ejercicio cuando Gog y Magog sean guiados contra Cristo después del milenio. Parecería que el poder del mundo ha sido restringido por Dios hasta que Israel hubo falsificado el testimonio de Dios a esto. Entonces, como lo vemos en Babilonia, el poder se unió a la idolatría, y los santos fueron sujetados a persecución. Tiro es presentado como el lugar donde la religión del mundo sucumbe aparentemente al comercio, como el amor de las ganancias viene a ser supremo. Pero si las fases de maldad en Babilonia y Tiro son diferentes, ambas están en oposición a Dios. Egipto tempranamente se levantó a prominencia, pero no impuso la idolatría como Babilonia; aunque el Señor declara que Él juzgará los ídolos de Egipto. Y en las plagas de Egipto el juicio de Dios fue tanto sobre sus dioses como sobre el mismo pueblo.

Pero, como hemos visto, el primer lugar fue Babel; y allí deliberadamente se ignoró el poder y juicio de Dios. El mismo desafío de Dios fue manifestado también en Egipto; porque fue el rey de Egipto quien dijo, "¿Quién es Jehová para que le obedezca?" Él aprendió quien era Él a orillas del mar Rojo, pero demasiado tarde: y cuando Egipto perdió su poder en el mundo, éste pasó a Asiria, y Nínive vino a ser después prominente, y el objeto del juicio de Dios (ver Nahúm). Asiria, que fue notado desde el comienzo, tiene su nombre llevado hasta el fin, y dado al último poder terrenal en oposición a Dios. De manera que el poder del mundo, visto al principio en Babel y Nimrod, y por un tiempo desviado a Egipto para que el propósito de Dios en y por Israel pudiese ser cumplido, se encontrará nuevamente administrado por el Asirio.

Pero a través de todo este es antagónico a Dios; y como Su propósito para la tierra está envuelto en Israel, es contra ellos que el odio de Satanás se ha dirigido principalmente. Él sabía que la verdad y testimonio de Dios estaba conectado con Israel, y que el Quebrantador de su cabeza vendría a través de ellos. Él comprendió bien el alcance de la sentencia en Edén. Él instigó a faraón a mandar que todos los niños varones fuesen arrojados al río. Fue él quien guio a Amalec y los habitantes de Canaán a disputar el paso de Israel a la tierra y movió todo el mal entre ellos, como también sus enemigos contra ellos. Y cuando él encontró que la línea fue estrechada a David y su casa, levantó a Saúl para destruirlo. Fallando en esto él aparentemente tuvo éxito en destruir el reino, y el rey de asiria se llevó cautiva a las diez tribus. A la casa de David solo le quedaron dos tribus, que no podían ser un verdadero cuadro del reino de Dios. Pero a estas también él trató de destruir, o expatriar. Porque este propósito de Dios en la casa de David fue en alguna medida visto por Satanás, aunque Israel estaba ciego.

De esta manera Nimrod, faraón, Saúl, Senaquerib, y la bestia futura son todos encontrados ordenados contra Dios. Los mismos enemigos invisibles los guían a todos en la misma oposición. Y cuando él guie al Asirio en esta última fase antes del milenio, una mayor destrucción le espera que aquella que cayó a faraón en el mar Rojo, o al ejercito de Senaquerib cuando fue destruido por un ángel de Dios. Y aun después que él sea atado por mil años, y después soltado por un breve espacio de tiempo, él reunirá nuevamente a Gog y Magog para la batalla, y "ellos", en la visión (Apoc.20:9) "subieron sobre la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos, y la ciudad amada; y descendió fuego del cielo y los consumió." Todos los no convertidos cuyo número es como la arena del mar son guiados contra los santos que estarán entonces sobre la tierra. Este es el último esfuerzo, el inmediato preludio a su eterna bendición.

Aun así, no los esfuerzos de Satanás, sino el pecado de Israel parece retrasar el cumplimiento del propósito de Dios (Sal.11)

Sin embargo, Dios vuelve todo al cumplimiento de Sus consejos, y en debido tiempo establecerá Su decreto. Mientras tanto Satanás, es como si tomara ventaja del pecado de Israel para incluir a todo el mundo en la idolatría. Y la naturaleza religiosa del hombre caído presenta una fuerza cuando es apoyada por la autoridad que es un caso irresistible. Y sería completamente así si no fuese por la vencedora naturaleza de la gracia de Dios.

Puede ser que hombres investidos con poder deseando consolidar su autoridad por medio de la religión han usado los símbolos de la Deidad para ayudar al pueblo en general. Pero los hombres han tenido suficiente evidencia de la deidad en las cosas que se ven. Ellos no desearon retener en el recuerdo a Dios (Rom.1:20). Por tanto, fue fácil para Satanás convertir el símbolo en un ídolo; y a éste se inclinaron los idolatras.

Cuando José fue llevado a Egipto, encontramos la idolatría sistematizada, teniendo su sumo sacerdote (Potifera), en un hombre importante. No es que esto tenga su primera aparición. Es en la familia de Labán que vemos esto por primera vez; tampoco Jacob parece haber sido choqueado cuando Labán lo acusó de robarle sus dioses (Gén.31). Y los ancestros de Abraham sirvieron a otros dioses (Jos.24). La idolatría parece haberse expandido rápidamente. Aun así, deben haber pasado años antes que Egipto, y la idolatría que lo caracterizaba, pudiese haber alcanzado la posición que ésta tenía entre las naciones; porque ella comerciaba con otras naciones, y aun tenía mercado de esclavos. Pero en medio de toda su prosperidad ella se sumergió en las profundidades degradantes de la idolatría. ¡Cómo el gran enemigo debe haberse burlado de la sabiduría de los egipcios al verla acompañada de tal locura!

Dos de los lugares que marcan la carrera del poder son también representantes de la idolatría del mundo, Egipto y Babilonia. La primera muestra su locura y degradación: la última su enemistad. Porque en Babilonia el poder persecutor es desarrollado, y es por primera vez notado en las escrituras como tal. El israelita en Egipto más allá de duda era perseguido por el rey idolatra, y esto puede haber sido parte del clamor que Dios escuchó (Ex.13:19). Pero Babilonia impuso la idolatría por ley; entonces hubo persecución. Esto da a esa ciudad una terrible preeminencia en pecado, de modo que su mismo nombre es presentado para la peor iniquidad que haya contaminado el mundo.

En Babilonia la religión y el poder del mundo se combinan contra la confesión de Dios; y Satanás parece confiar en el éxito de los terrores de un horno de fuego, además de hacer atractiva la idolatría con la música del mundo (la música continúa hasta este día, si el horno ha desaparecido). Cuando el rey gentil levantó su ídolo en Babilonia, la religión del mundo era suprema. Sin duda que él pensó fortalecer los lazos entre las variadas partes de su discordante imperio de diferentes lenguas. Y él fue sabio en su generación.

Pero el propósito de Satanás no era solamente atar el imperio a un todo homogéneo, sino unir todo en idolatría, y persecución de aquellos que confesaban a Dios. Y aunque el horno de fuego vino a ser una escena y triunfo para el testimonio de Dios, aun así, fue sucedido por los adoradores de la imagen bebiendo vino en alabanza de sus dioses en los vasos tomados del templo de Jehová. Tampoco ese es el colmo de la iniquidad de esa ciudad culpable: porque los Medas se atrevieron a tomar el lugar de Dios y prohibir la adoración a alguno sino a él mismo. Idolatría, sacrilegio, y orgullo se han unido en Babilonia. Pero tampoco tuvo la cueva de los leones mayor terror para los testigos de la verdad que el horno de fuego en días de Nabucodonosor. Si en su día la idolatría era exuberante, es el orgullo el que es prominente en Darío. Este no puede ser degradante como adorar una imagen, pero es igualmente inicuo. Darío puede haber sido persuadido para inconscientemente hacer este decreto; pero allí estaba detrás de esto la astucia de Satanás. La encarnación de todo el pecado y mal en el mundo se encuentra en Babilonia, y esto guía al fin: la deificación del hombre como desarrollada en Darío es del mundo, o de la cristiandad como parte de y apoyado por el mundo. Cuando el nombre de Cristo es completamente rechazado, el clímax de esta deificación aparecerá en el Anticristo. La Gran Babilonia seguirá a la primera Babilonia, e impondrá la idolatría por los mismos medios. Hay diferencia entre ellas: en la primera el poder secular parece supremo; en la segunda será la corrupción y persecución religiosa.

La deificación del hombre parece haber comenzado con Nimrod. Él fue un poderoso cazador, un gigante entre los hombres. Él fue a Asiria y edificó Nínive, y varias otras ciudades. Los árabes modernos atribuyen todas las antiguas grandes obras a él, y suponen que él ha sido adorado en Babilonia después de su muerte bajo el nombre de Bel. La exaltación de la naturaleza humana siempre ha sido parte de la religión del mundo. El paganismo tiene sus dioses entre los astros celestiales, y los poderes de la naturaleza, etc., y pronto aprendieron a poner entre ellos, y sus héroes han venido a ser deidades. Y la cristiandad sigue sus pisadas, y tiene sus héroes (de acuerdo a la estimación del hombre) y en un sentido los deifica. La adoración de ídolos, de imágenes, pueden haberse sumergido en merecido desprecio (aunque relegada a los lugares oscuros de la tierra), los hombres atribuyendo a su intelecto la luz derramada por la Biblia. Pero la exaltación del hombre sigue adelante ahora, y si altares no son levantados, si lo son monumentos, y nombres de una edad pasada son usados para satisfacer los deseos del hombre para la adoración de sus héroes, y todo pavimenta el camino para la venida de aquel que se sentará en el templo de Dios, y quien dirá que es Dios.

Encontramos tres cuadros de la religión del mundo en los tres reyes de Babilonia que presenta la Escritura: Nabucodonosor, Belsasar, y Darío. El primero es pagano y un persecutor. El segundo, mezcla los utensilios de la casa de Dios con sus orgías paganas; como ahora las fábulas del paganismo son mezcladas con algunas verdades del Cristianismo, produciendo de este modo la amalgama que forma la cristiandad. El tercero es blasfemo; esto no se manifiesta todavía, pero florecerá cuando el Anticristo demande también ser el verdadero Dios.

Satanás no pudiendo destruir la verdad, la mezcla con fábulas, y aquí él tiene una medida de éxito en lo que se refiere a la profesión. La cristiandad presenta la fiesta de Belsasar en gran escala. Porque como él hizo que los vasos del templo fuesen mezclados con los vasos de sus dioses, del mismo modo los antiguos líderes en la cristiandad han mezclado verdad revelada con fábulas, por una parte, y por la otra tenemos persecución. Porque persecución no desapareció cuando el mundo vino a ser nominalmente cristiano. Más bien este vino a ser más amargo que la de su ancestro pagano, los fariseos y saduceos eran semejantes a los ritualistas y racionalistas del presente. La superstición y la infidelidad caracteriza a antiguos y modernos, estos anulan la palabra de Dios por medio de sus tradiciones y por sus mandamientos de hombres.

Pero el último o Darío, la fase del orgullo e incredulidad del hombre debe aún venir, aunque su semilla está siendo dispersada ahora, y la tierra está bien adaptada para recibirla. Un hombre tomará el lugar de Dios y dirá, "yo soy Dios y no hombre." Pero esta, siendo la peor forma de la maldad humana no tendrá lugar sino después que la iglesia de Dios se haya ido, que haya sido tomada para salir al encuentro del Señor en los aires, si, aun después de que la falsa y anticristiana iglesia, la Gran Babilonia sea destruida como lo será por la bestia y los diez reyes (Apoc.17). En el momento actual no es la fase de Nabucodonosor de idolatría grosera la que puede cubrir todavía la cristiandad; tampoco la fase de Darío que es atea, aunque también se está extendiendo; sino la de Belsasar donde las verdades del Cristianismo están mezcladas con, y hechas convenir, a las tradiciones de los hombres. Esta es una transición de la idolatría al ateísmo, de la adoración de ídolos a la negación de Dios. Este es el aspecto religioso del mundo, aunque otra fuerza parece tener su igual, si no más grande dominio en nuestro tiempo. El poder no fue suficiente para el propósito de Satanás, él introdujo la idolatría. Pero esto también no fue suficiente. Porque la religión del hombre actúa sobre sus temores; nunca sobre su amor, y de este modo él lo compromete en comercio. Y todas sus esperanzas y temores, y todo el amor y odio que engrosa su corazón y lo llenan con preocupaciones, y los gobierna por el espíritu de Mammon.

El comercio que es presentado en Tiro ejerce una más profunda y engrosante influencia que las abominaciones de la idolatría, y puede ser tan opuesto a la verdad en espíritu. Porque el que dirige el poder del mundo y su religión también guía su comercio. El mundo y todos sus asuntos todavía están bajo el control de Satanás (dentro de ciertos límites) aunque los hombres no crean esto. Pero Dios ha establecido un tiempo que el príncipe de este mundo no puede traspasar.

El comercio puede no ser inicuo en sí mismo (aunque abre una puerta amplia para la indulgencia de injustos caminos, y se necesita más gracia para resistir que los pecados abiertos del mundo), y el archí-enemigo puede haber introducido esto, no tanto para excitar las codicias del hombre, sino en oposición a Dios que ha pronunciado una maldición sobre la tierra. Satanás trata, si le es posible, hacer del mundo una morada agradable, a pesar de su pecado y rebelión, un lugar agradable al menos para algunos, aun si otros encuentran más aflicción y trabajo. La ambición y el odio pueden ser activamente movidos por el poder y la religión, pero el secreto y a veces insospechadas codicias del corazón son alimentadas por el comercio. El comercio en su aspecto actual es la innata codicia del corazón del hombre sistematizada con la ciencia de comprar lo más barato posible, y vender lo más caro posible. La máxima que guiaba a los comerciantes en días de Salomón es todavía la misma regla en el mundo comercial. "El que compra dice: Malo es, malo es; Mas cuando se aparta, se alaba" (Prov.20:14). Las riquezas son el gran objeto de las persecuciones del hombre, y todas sus energías son empleadas para alcanzar esto, no pensando en su irreparable pérdida aun si él ganase el mundo.

Tiro juntó riquezas. Sus mercaderes eran príncipes y reyes; ellos se enriquecieron por sus mercancías. Ella no muestra ese amargo odio que vemos en otros. Aun así, ella se regocijó ante la caída de Jerusalén y pensó que sus propias riquezas serían aumentadas por esto (Ezeq.32:2). ¿Fue Jerusalén una ciudad comercial? Ciertamente que Salomón la levantó a tal altura de esplendor que la plata era contada como nada. Salomón comerció con Hiram, rey de Tiro, y tuvo muchas naves con marineros tirios. Él comerció también con Egipto (1 Rey.9). Puede ser que Tiro tenía envidia de la riqueza de Jerusalén bajo Salomón, de allí el gozo de Tiro ante la caída de Jerusalén. Sabemos que Hiram no se complació con las ciudades que Salomón le dio por sus servicios. Pero, aunque la forma del pecado de Tiro puede diferir del de Egipto y Babilonia, ellas se unen en su arrogancia y odio hacia la ciudad y testimonio de Dios.

Cuando Jerusalén cayó, el testimonio del gobierno de Dios fue extinguido, y el príncipe de este mundo pensó poner a Babilonia a la cabeza del sistema religioso para tomar el lugar de Jerusalén. De esta manera Babilonia es primera en la iniquidad del mundo, y en orgullo y persecución en su representante. Entonces Jehová dice en la carga de Babilonia (Isa.13), "castigaré al mundo por su mal, y al malo por su iniquidad, y hará que la arrogancia del orgullo termine". Pero la enemistad es mostrada por Tiro como por otros gentiles, y ella se regocijó cuando Jerusalén cayó. Su inmenso comercio puede haber aumentado su enemistad. Muchos, quizás, en el tiempo de la destrucción de Jerusalén buscaron refugio en la ciudad de Tiro. Pero esperanza de ganancia hizo que Tiro olvidara el pacto fraternal, y los fugitivos fueron entregados al cruel edomita. Tiro no recordó el pacto fraternal. Esta es la acusación del profeta contra Tiro (Amos 1:9). David e Hiram, rey de Tiro, hizo un pacto; y este fue confirmado por Salomón, a quien Hiram llamó "mi hermano" (ver 2 Sam. 5 y 1 Rey.5:9). La oposición que Tiro manifestó ha sido perpetuada en tiempos modernos. El comercio tan famoso en esa ciudad ha extendido su ala sobre las ciudades de nuestros días, que, siguiendo los pasos de Tiro, esperan por la misma injusticia la misma condenación. La edad actual puede no mostrar la misma arrogancia que el príncipe de Tiro y que el rey de Babilonia mostró, pero el comercio del mundo en manos de Satanás guía a esto. El espíritu de Mammon gobierna la edad, y bajo su influencia la verdad es pervertida, y ha venido a ser la profesión de hombres codiciosos, suponiendo que ganancia es prueba de piedad y devoción. De los tales debemos alejarnos. Observemos el testimonio de nuestro Señor, y encontramos que las preocupaciones y riquezas de este mundo, que el comercio aumenta, son malas hierbas que ahogan la buena semilla.

Poder, religión y comercio son controlados por el príncipe y dios de este mundo, y se encontrará que todos estos están contra el testimonio de Dios. El mal de la antigua Babilonia se ha intensificado en la Gran Babilonia; y esto al menos, además de heredar toda la maldad del pasado, ¡qué indiferencia! añade aun a eso que cubre todo con el nombre de Cristianismo. Aun ahora la idolatría y persecución, en la medida que la cristiandad se extiende, tiene su fuente en la ciudad de los siete montes; y el sistema del cual esa ciudad es el centro está extendiendo su influencia y ramificaciones, sobre todo.  

En la copa de la mujer vestida de escarlata se encuentra el poder que comenzó en Babel, la idolatría de Egipto, la persecución de Babilonia, y el comercio de Tiro. El orgullo que apuró a faraón a decir "¿Quién es Jehová?" guía al hombre finalmente a decir, "yo soy Dios." Este comenzó en independencia y desafío de Dios, y termina en blasfemia y peor.

El comienzo del reino de Nimrod fue Babel; y este comienzo del poder del hombre está marcado por el juicio de Dios (juicio fue enfrentado en gracia, pero no removido en Pentecostés). Después vemos el poder del mundo en Egipto y allí éste viene a ser opresión (el efecto natural en manos del hombre) y acompañado con degradante idolatría. Pero como el mundo civilizado emergió de la adoración de imágenes, ésta cayó en la red del comercio, y éste vino a estar consciente de las riquezas que podrían ser acumuladas por el comercio. Tiro (envidiosa del comercio, después rival, de Jerusalén) es usado por Satanás para mostrar la gloria y riquezas del mundo, y de este modo viene a ser un instrumento contra Dios. Por medio del comercio Satanás trata de hacer la maldición sin efecto.

Espinas y cardos produjo la tierra, y el hombre debe comer su pan con el sudor de su frente. Satanás querría obviar esa sentencia por introducir los diferentes productos de la tierra, llenando el ojo y la mente con ellos; y tratar de ocultar las espinas extendiendo una carpeta de mercancía de Tiro sobre ellas. Él está solo llevando adelante el mismo plan con el cual comenzó entre los anti-diluvianos cuando les enseñó a tocar el arpa y la flauta, con otras cosas que el mundo llama útiles. De este modo Tiro tiene una prominencia que su mercancía no podría haber tenido de otro modo. No que en sí mismo esto fue pecado; porque leemos que su mercancía en un día futuro será usada para el Señor (Isa.23:17,18). Tampoco su odio contra Jerusalén fue más grande que el de Edom o de alguna de las ciudades gentiles; pero el principio de su oposición fue más sutil, y actúa más fuertemente sobre las proclividades de la naturaleza caída. Y este es el clímax de todo pecado, y puede ser la razón por la cual el Espíritu Santo ha seleccionado a estos lugares como los representantes del gran pecado del mundo, de su enemistad y desafío de Dios. No que ellos sean peores que otros; porque en Jerusalén misma se encontró peor pecado que el mundo alrededor: el nombre de Dios fue blasfemado a través de su idolatría peor que la de Egipto. Y la verdad de Dios después fue dada para la salvación del hombre es pervertida, por lo que lleva el mismo nombre como la persecutora de antiguo, para encontrar y apoyar el más horrible sistema de iniquidad que el archí-enemigo podría inventar. Y para mostrar la conexión de este sistema con idolatría y persecución, ésta retiene el mismo nombre; y encontramos que la fuente de la riqueza de Tiro es la misma idolatría de Egipto y Babilonia.

Tiro, el príncipe de Tiro, y el rey de Tiro, en la profecía de Ezequiel son distintos. La ciudad es juzgada en común con otras ciudades. Pero el príncipe y el rey tienen cada uno una lamentación aparte de la ciudad. De esta manera ha sido también con el rey de Babilonia como con el rey de Egipto. En cada uno la directa energía de Satanás se ve, pero en Egipto y Babilonia Satanás no es distinguido de los agentes humanos como en Tiro. El lenguaje de faraón y Nabucodonosor muestran el mismo poder sobre ellos como sobre el príncipe de Tiro; y ellos son no solamente representantes de sus países como reyes en Jer.25, sino que exhiben el completo control que Satanás tiene sobre el mundo. Cuán verdadero es que la palabra al príncipe de Tiro es lo que él ha venido a ser en su orgullo después de ser príncipe: al rey, lo que él era antes de ser rey, antes que iniquidad fuese encontrada en él. La sabiduría del príncipe excedía a la de Daniel; no había secreto oculto de él. ¿Quién fue Daniel? El principal de los sabios en Babilonia. "No secreto" es evidentemente una alusión a su haber revelado el sueño a Nabucodonosor, y el escrito sobre el muro en la fiesta de Belsasar. El príncipe de Tiro, inspirado por Satanás, igualó y sobrepasó (a la estimación del mundo) a Daniel en sabiduría. Aquí tenemos otra marca del poder del príncipe de este mundo, quien no solo tendría a Tiro como rival de Jerusalén en riqueza, sino que también levantaría un hombre para desafiar a Daniel; para persuadir a los hombres que la verdadera sabiduría no era don de Dios. Por su sabiduría el príncipe ganó riquezas, y aumentó la riqueza de Tiro; pero porque él puso su corazón como corazón de Dios. Esta es la acusación contra él: "porque tu corazón fue elevado, y tú has dicho, yo soy un dios, y me siento en el trono de Dios, en medio de los mares; siendo tú un hombre y no Dios," "dirás antes Aquel que mata, ¿yo soy Dios?" aunque un príncipe, él era solo un hombre; y lo "terrible de las naciones", los caldeos serían los ejecutores de la ira de Dios.

En la lamentación por el rey no tenemos el despliegue de riquezas, sino su fuente, o los medios por los cuales éstas fueron adquiridas. El rey es el sello y suma: toda gloria angélica, creada estaba en él; y es llamado el querubín protector y ungido, lleno de sabiduría, perfecto en belleza, que Dios (quien lo creó) puso sobre él. "Tú eres el querubín ungido que cubre...estuviste en el santo monte de Dios; tú que andabas en medio de las piedras de fuego. Tú eras perfecto en tus caminos desde el día que fuiste creado hasta que iniquidad fue encontrada en ti." Plenitud de sabiduría en el rey, delegada sabiduría en el príncipe. La lamentación por el rey contiene una descripción de Satanás antes de la caída. Y el poder y sabiduría que él retuvo después de su caída son usados contra Dios y Su verdad, y con este fin obraba en el príncipe de Tiro para acumular riquezas de manera que esta tierra no pareciese estar herida con una maldición. Satanás es realmente el rey, y la fuente de la sabiduría y riquezas de Tiro. El príncipe es el agente para que el rey muestre su poder, quien, por sus títulos aquí, pueden haber sido los más elevados entre los ángeles, antes de que iniquidad fuera encontrada en él.

De igual manera el rey de Babilonia no es sino el instrumento de Satanás, solo que el agente humano no es distinguido de la fuente de su poder en Tiro. En el juicio de Babilonia no tenemos la destrucción entre la ciudad y el juicio de su rey: "la ciudad de oro ha cesado"; y el rey que dijo, "ascenderé sobre las alturas de las nubes" debe ser "echado al infierno" al abismo. Él es también llamado Lucifer (Estrella de la mañana) o hijo de la mañana. Y cuando él sea apresado, la tierra estará en descanso. ¿No contempla esto el descanso milenial cuando Satanás estará atado por mil años? (Isa.14:4-20)

El rey de Babilonia y el príncipe de Tiro usan un lenguaje similar. El rey de Babilonia dijo, "seré como el Altísimo," y el príncipe de Tiro dijo, "yo soy Dios." ¿Pero por qué la distinción entre el rey y príncipe en el juicio de Tiro? ¿Y la mezcla de Satanás con este agente humano en el juicio de Babilonia? Quizás porque la idolatría y persecución que fueron desarrolladas en Babilonia eran satánicas, y el instrumento humano estaba más completamente en su mano. Quizás también otra razón es que las riquezas de Tiro un día serán usadas para el Señor, considerando que el juicio sobre la idolatra Babilonia es que nunca será restaurada.

Las palabras dirigidas al rey de Tiro son aplicables a un mero hombre, cual haya sido el poder con el cual él haya estado investido. Algunas de las cualidades enumeradas aquí pueden decirse de Adán; pero hay una gloria aquí que no puede aplicarse a Adán inocente. El rey estaba lleno de sabiduría y era perfecto en belleza; y las gemas, que adornaban el pectoral del sumo sacerdote y que los hombres alaban, son usadas figurativamente para expresar su cubierta. Él anduvo en medio de las piedras de fuego; él ha estado en el monte de Dios. Pero él se corrompió a causa de su belleza: iniquidad fue encontrada en él, y fue arrojado a tierra. Esta no es una exageración oriental, sino el Espíritu Santo describiendo por medio de cosas y palabras humanas, las glorias pasadas y la magnificencia de aquel que ahora trata de usar su sabiduría y poder para guiar al mundo contra Aquel que lo creó. Pero él una vez fue perfecto. Él estuvo adornado con cada gema preciosa; como la santa ciudad, la Nueva Jerusalén, que desciende de Dios, en figura, adornada de manera similar. De este modo, tampoco la primaveral belleza de Satanás, más allá de una concepción terrenal, es descrita, pero por unir incongruente imaginería tomada prestada de la tierra; aunque solo en un sentido oscuro de gloria puede descansar sobre el pensamiento acerca de su haber andado en medio de las piedras de fuego.

De esta manera vemos a Satanás usando todas las fuerzas de este mundo, su gobierno y orden, su religión y comercio, para cegar los ojos de los perdidos para su ruina. Solo la gracia que vino por Jesucristo puede abrir los ojos a los ciegos. La infidelidad y el absorbente poder de Mammon están guiando a los hombres a la destrucción. Pero una peor forma de idolatría debe aún desarrollarse. El mundo se está preparando para el hombre de pecado. Por medio del comercio el mal se extiende, y el gran manipulador de estas fuerzas del mundo une y mezcla todo o las cristaliza en la copa de oro de la Gran Babilonia.

Pero mientras Satanás está encabezando todo lo que puede unir para oponerse a la manifestación del Hijo, ¿no hay testimonio divino a la verdad? ¿Debe el príncipe y dios de este mundo tener su Babel, su Egipto y Asiria, su Babilonia y Tiro en tiempos pasados, y no habrá un lugar y ciudad para Dios? No, no será así. Dios tiene Su ciudad, su Jerusalén, que, aunque ahora bajo el juicio debido a sus pecados, se levantará nuevamente cuando todo lo que expresa el poder y la malicia de Satanás sea juzgado y nunca más sea visto. De la raíz de Isaí salió una Rama que vindicó la justicia y juicio de Dios, el Testigo Fiel y Verdadero, por cuya causa Dios retiene y vela sobre Jerusalén, y todavía la hará testigo de Su verdad y gloria.

Pero antes de que la tierra se regocije en ese brillante día, una terrible manifestación del orgullo y oposición del hombre se verá; y Dios enviará un espíritu de error sobre los habitantes de la tierra que los atará a ellos como con cadenas, un juicio sobre la tierra antes del juicio eterno. Todo lo que brota del mundo como un sistema está en oposición a Dios. El poder (que fue dado por Dios) fue fortalecido por la idolatría, y la idolatría fue impuesta por poder. Pero el barro no se mezcla con el hierro. La democracia y todas las malas pasiones de los hombres se están levantando: gobierno, y orden, y los hombres son semejantes al turbado mar; y los gobernadores, temiendo el resultado, están esperando vencer esto, se inclinan a ella. El poder se está extendiendo entre las masas, y todos están viniendo a ser no menos antagonistas, pero más indiferentes a la verdad. Esto, a su vez abre la puerta para la infidelidad; y entonces esta es la última fase de la adoración del hombre como Dios, el fin de ese orgullo e independencia que se ha visto por primera vez en Babel.

Mientras tanto para alejar la atención del hombre de las cosas eternas, el instrumento directo es el comercio, y la codicia de ganancias domina a la vasta mayoría; y la negación de Dios, de varias formas, es como una oscura nube que está descendiendo sobre la cristiandad.

Aun así, ¿No hay un testimonio en este momento actual, en el aumento de la oscuridad? Si, Dios tiene una ciudad, una ciudad que tiene fundamentos. La Jerusalén del pasado no los tenía. Abraham vio la ciudad que si tiene fundamentos. Los creyentes conocen a Aquel que es el fundamento, y ellos son piedras vivas, y la ciudad es de arriba, llamada la santa ciudad, la Nueva Jerusalén. Hay fieles ahora, como había justos en tiempos de los profetas. El testimonio no es sin testigos, aunque débiles como son ellos. Pero el que vence será vestido con vestiduras blancas, y reinará con Cristo.

R.B