LA IMITACIÓN DE LA VERDAD

 

Mientras más plena y claramente la verdad es circulada y aceptada, más será el intento de Satanás de imitarla, y después engañar y alejar a las almas de esa verdad que solo santifica para Dios. Si la verdad no fuese conocida y aceptada, la imitación sería inútil; pero en la proporción como lo verdadero y real es valorado, de la misma forma Satanás trata de contrarrestarla por medio de la imitación; porque si las almas son guiadas por la imitación, bajo la idea que esta es la verdad, la conciencia es adormecida, y ellos son una presa para la serpiente. Ellos no solo no son santificados, sino que son alejados, extraviados, bajo la influencia de Satanás. No debemos ignorar sus maquinaciones. Es claro que a medida que la verdad prevalece, y que las almas a través de su poder son libertadas de las tinieblas y del poder de Satanás, el enemigo debe no solo oponerse a la circulación de ésta, lo que él hace en primera instancia; sino que encontramos que él también instituye algo que se parece a ella, en vista a engañar las almas, y guiarlas dentro de su trampa; mientras ellas quedan bajo la impresión que se están aferrando a ella. A los hijos de Israel se les prohibió hacerse alguna semejanza de Dios (Dt.4:15-20). La semejanza de hombre no puede levantarse más alto que el mismo hombre. Satanás desde el principio engañó al hombre y lo alejó de la adoración del Dios verdadero a la adoración de los demonios y los ídolos que eran solo la representación de las ideas que “fueron aprobadas por los demonios.” 

Tenemos que hacer con el simple hecho, que como la verdad fue presentada y efectiva, el objeto de Satanás fue, no solo oponerse a ella, sino que cuando ésta hubo tenido alguna aceptación, levantó una imitación en vista a crear una distracción. El apóstol en 2 Timoteo nos advierte claramente, que como Janes y Jambres que resistieron a Moisés, de la misma manera se levantarían maestros en los últimos días que resistirían la verdad, de la misma forma que aquellos. Por imitar la verdad de Dios, ellos la resistirían. Entonces, es el deber de los fieles estar preparados para enfrentar la imitación de cada verdad que ha tenido aceptación e influencia, y en la misma medida que éstas han tenido aceptación. Y esto con la convicción que Satanás no recurre a este ardid hasta que otra forma de oposición a la verdad ha fallado en detener su progreso, de manera que la misma existencia de la imitación es prueba clara de que la verdad ha sido efectiva. El más atrevido hecho de Satanás se verá en el levantamiento del Anticristo. Una imitación de Cristo como Mesías y Rey en el templo de Dios, mostrándose él mismo como siendo Dios. “Muchos, (dice nuestro Señor) vendrán en Mi nombre, diciendo yo soy el Cristo y engañarán a muchos, y si fuese posible aun a los escogidos.” 

Bien entonces, seguros de que habrá, y hay, un esfuerzo de Satanás para oponerse por medio de imitación a la verdad que a través de la misericordia ha efectuado en nuestros días, permítanos, como preparados para esto, considerar como podemos detectar la imitación. La forma propia y simple para ser preservados de alguna imitación es conocer exactamente lo que es verdadero, si un banquero tiene un conocimiento exacto de un cheque o billete, él es capaz de descubrir cualquier diferencia y discrepancia. La primera gran cosa es estar seguros de poseer la verdad, “permanece en las cosas que has aprendido, y en las cuales te has persuadido.” Este es realmente el curso para uno mismo; pero uno a menudo tiene que señalar y exponer a otros las imitaciones; y por tanto es bueno tener en mente que la imitación siempre da la prominencia al hombre. Satanás siempre usa al hombre como su instrumento para oponerse a los propósitos de Dios. El hombre habiendo sido creado a la imagen de Dios, Satanás lo encuentra como su mejor máquina adaptada para evitar a Dios y alejar de Sus caminos y pensamientos. El hombre de esta manera hecho el rival de Dios, y Satanás la energía por la cual este terrible mal es realizado. Entonces, dondequiera que el hombre es hecho prominente, el espiritual puede enseguida pronunciar que aquello es una imitación, cualquiera que sea la forma engañosa en que ésta pueda prometer buenos resultados, y por tanto para ellos eso no tiene ningún valor. Segundo, existe otra característica, que no es fácil de describir o exponer, una que se ve prácticamente en los magos de Egipto, y se ve en que ellos no pudieron transformar el polvo en piojos por medio de sus encantamientos (Ex.8:18), aunque habían sido capaces de imitar a Moisés y Aarón hasta ese punto. Creo que es simplemente esto, que aun como este milagro, siendo la creación de vida, manifestó el “dedo de Dios,” e impedía la imitación de los falsos profetas; del mismo modo ninguna genuina expresión de vida jamás se encontrará fluyendo de una imitación. Puede haber una gran apariencia y asunción de poder y consagración; pero en las actividades no se encontrará poder moral, nada realmente de la vida de Cristo. 

No puede negarse, que cada verdad que ha obtenido un lugar, ha sido imitada. El Papado no es sino una evidente y enorme imitación de la iglesia de Dios; y cada uno en el mundo asumiendo ser cristiano, es también una imitación, porque no es una cosa real. Mientras más aun la idea de una cosa justa se ha obtenido, de la misma manera siempre ha brotado la imitación de ello. Los temas son también demasiado amplios para proseguirlos aquí; pero notemos una de las imitaciones existentes en esta misma hora, respecto a una verdad últimamente reavivada entre los santos. 

La verdad que “donde hay dos o tres reunidos a Mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos,” ha sido por años una palabra de fortaleza y bendición para muchos; y ellos han, por fe en Dios, andado y actuado sobre ellas, aprendiendo por ello y conociendo la presencia de Cristo, por medio del poder del Espíritu Santo en medio de ellos. Esto no podría ser posible sin poner al hombre a un lado, y por introducir el poder del Espíritu de Dios, que es la membrecía y unidad de todos los santos, el cuerpo de Cristo. 

Esto no podría ser un retiro para uno mismo; esto debe, porque en el Espíritu, conectarnos con todo lo que es del Espíritu, por quien todos hemos sido bautizados en un cuerpo. Esta no podría ser una mera reunión por conveniencia; y su fin, la edificación de los dos o tres reunidos. La verdadera cosa (el principio fundamental de la iglesia,) que establece la palabra de Dios, asegura y confiere una maravillosa bendición; pero los santos, conociendo la cosa real, son separados de la carne en el poder del Espíritu, por quien la presencia de Cristo es conocida, y por quien ellos han sido bautizados en un cuerpo. Ahora, esta simple verdad, de la cual los más grandes y benditos resultados fluyen, es constantemente imitada; y la prueba de que ella es imitada es que ninguna de las bendiciones que, como frutos fluyen de la cosa real, jamás son conocidos o manifestados por los imitadores. Se encontrará que es su propia conciencia , confort o algo propio, que es su objeto, y no Aquel en medio; y de este modo la reunión tiene la señal de ser una imitación, hasta hacer al hombre superior, y no Cristo; mientras la otra característica que también puede observarse, aunque ellos aparentemente hayan tomado un gran y verdadero paso, al aceptar y adoptar el gran principio fundamental de la iglesia de Dios, aun así no hay avance en poder moral, en las realidades de la vida; tampoco algún aumento en el conocimiento de Cristo, y de Sus intereses sobre la tierra. Nada es más penosamente manifestado que el hecho que muchos santos, que declaradamente han buscado andar por Dios sobre la tierra, nunca avanzan en el conocimiento de Cristo y de Sus caminos. La Escritura es leída, pero siempre con referencia al propio estado de uno, donde hay conciencia; y nunca, puedo decir, con referencia a los intereses y pensamientos de Cristo, y entonces no hay progreso en el conocimiento de Él mismo. Un vistazo de los escritos de los más fervientes autoritativamente confirmará esta declaración. 

Las cosas más fáciles a imitar, envuelven las más serias consecuencias si estas son imitadas. Fue fácil imitar el aceite santo, pero hacer eso involucraba muerte sobre el ofensor (ver Ex.30:38). Los siete hijos de Esceva, un judío, podían usar las mismas palabras que Pablo, pero ¡con qué terribles resultados! (Hech.19:14). De allí la simplicidad de alguna proposición de verdad divina no la pone dentro del alcance del hombre. El objeto de Satanás es alejar al alma de las grandes y divinas consecuencias que fluyen de la verdadera y exacta obediencia; y él efectúa esto por inducir al hombre a intentar en una forma natural, sin fe, sin la intervención del poder de Dios. Ahora, este es un hecho, que escuchamos de cristianos reuniéndose para partir el pan cuando esto conviene a algún número de hacer así sin ninguna referencia a otros en el mismo lugar; de manera que no es una cosa poco común encontrar a dos o más de estas reuniones en un muy pequeño lugar, cada una en independencia del otro como si no hubiese un vínculo común entre ellas. ¿Qué es esto sino imitación? En un sentido los imitadores estarían mucho mejor si la verdad, que ellos imitan, nunca hubiese sido presentada ni adoptada, viendo que por ello se da una oportunidad a Satanás para guiar a esta triste y desastrosa imitación. Digo que esto es triste y desastroso, porque los líderes de la imitación resisten la verdad, atrayendo y alejando las almas por la imitación, y de esta manera privándolas de buscar y encontrar lo verdadero y real. Y mientras ellos pueden ser constantes lectores de las Escrituras, ellos están “siempre aprendiendo, pero nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad.” No hay verdad de mayor importancia en este día, que este principio fundamental de la iglesia, y por tanto no hay ninguna más imitada, y de este modo más usada para perpetuar y cumplir la obra del enemigo. Cuando esta verdad es conocida y adoptada en el Espíritu, hay un diario profundizar en la comprensión de los consejos e intereses de Cristo. La iglesia como Su cuerpo, es plenamente comprendido en esa membrecía que es solo verdadera a través del Espíritu. Allí está a través del Espíritu lo que es la unidad del cuerpo, una demanda distinta sobre y que une a cada santo sobre la tierra; y un diario y creciente sentido de responsabilidad y estimulo también; de manera que mientras más verdaderamente una fracción anda en el Espíritu, más habilidad habrá para ayudar a otros, y más ellos son ayudados; como es también verdadero en el cuerpo natural, cuando alguna parte de este se recupera de una extensa debilidad, hay una revigorización del todo. Pero cuando es solo la imitación lo que es adoptado, entonces, como ya he dicho, nunca hay un pensamiento sobre el hombre, ya sea en la predicación del evangelio, o ministerio a los santos. Se insiste solo sobre el bien del hombre y eso es buscado; no hay una elevación dentro de la comunión con Cristo, de Sus intereses, a través del Espíritu Santo sobre la tierra. 

La cristiandad ha venido a ser realmente un muy mal lugar; y usted y yo tenemos que purificarnos de todo lo que es inconsistente con el día de Pentecostés. Y debemos mirar las cosas de frente. Si oculto mis ojos del mal, no me purificaré de éste. Si pienso que estoy sobre éste, entonces diez a uno que tengo la raíz de esto en mi propio corazón.