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Que es el Mundo; y como un Cristiano puede vivir en él

J.N.Darby

{Publicado originalmente por G. Morrish, London; and R. L. Allan and W. B. Horner, Manchester (Manchester Series - No. 128.): actualmente por A. Poots, Belfast.}

“No Améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo; si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en el” 1 Juan 2:15

“¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios”. Santiago 4:4.

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Para los precavidos reflexivos, la pregunta surge con frecuencia y seriedad - ¿Qué es el mundo? ¿De qué nos debemos guardar sin mancha? Hay tres sentidos en los que el mundo puede ser usado; literalmente, significa el orden o sistema según lo cual los asuntos humanos se manejan en la tierra. La tierra misma es llamada el mundo, porque esta es la plataforma en la que sistema del mundo opera, y la gente que vive de acuerdo a este sistema del mundo son llamados también el mundo. Estos pueden ser así distinguidos: el espacio del mundo, la gente del mundo, el sistema del mundo. Entonces cuando leemos que Jesucristo vino al mundo para salvar a los pecadores, se puede entender que El vino al espacio del mundo, y necesariamente El vino a estar en contacto con el sistema del mundo que Le odió. Él dijo a Sus discípulos, “Vosotros no sois del mundo, como tampoco yo soy del mundo”, es decir, tu no estas bajo el sistema gobernado por este, hallando tu vida en este. El que es un amigo con el sistema es un enemigo de Dios, porque este se gobierna a sí mismo, no se sujeta a Dios. Tome, como una ilustración, el sistema militar. Cuando un hombre se enlista en la armada el encuentra que se le provee de todo: el departamento de pagos suple sus fondos, el departamento de intendentes le viste, el departamento de artillería le arma y equipa. Está disponible para que él vaya allí, y se aloje allí; hay horarios regulares para el ejercicio, vestirse, desfilar, pasar lista, etc., y a este sistema estas atado cuando entras a la armada. Es muy significativamente llamado un pequeño mundo en sí mismo, sus arreglos son tan completos y sistemáticos. Pero es sino una débil ilustración de todo el sistema gubernamental llamado el mundo, donde para cada deseo del hombre es provisto – cada facultad es ejercitada.

El hombre desea la sociedad; el mundo provee para el sistema social; este es un perfecto escenario en sí mismo. La posición es todo, es buscado con gran esfuerzo, y ningún costo es demasiado grande para asegurarlo. Contempla la gran escalera, la “Sociedad”, con sus innumerables miríadas; algunos se esfuerzan por escalar cada vez más alto, otros por mantener su posición actual de una manera creíble. ¡Que tremendo poder para absorber el corazón y mente posee el sistema social!   Nuevamente, el hombre quiere un gobernó político, protección de vida, propiedades, derechos; necesidad que el sistema del mundo cumple cabalmente.

Y que completo arreglo hay para aquello que llamamos negocios. El sistema de trabajo del mundo es perfectamente sorprendente. Los hombres de mera musculatura encuentran trabajo, mentes inventivas tienen un pleno ámbito de acción para sus “genios”; almas artistas se deleitan en su mundo de escultura, pintura, música, poesía; los estudiantes se sientan y estudian problemas; escritores escriben libros; el gran lujo y lujuria de algunos medios de sustento para otros. Se necesitan de todos los tipos para hacer un mundo, dicen los hombres.

El hombre es una criatura muy complicada. Para la mayoría se necesitan muchas cosas diferentes tomadas en conjunto; un pequeño negocio, un poco de política, una poco de sociedad, un poco de estudios, y una pequeña religión. El hombre es naturalmente religioso. La palabra religión, que usamos tan a menudo, solo ocurre cinco veces en toda la Biblia. La religión no es piedad, porque los adoradores de ídolos son religiosos. La religión es como mucho una parte de la naturaleza del hombre como su intelecto o memoria; siendo por lo tanto una parte importante de la naturaleza del hombre, el sistema del mundo tiene una provisión especial para sus necesidades, completa en cada parte. Uno es muy sensible para las impresiones tiernas – tiene un amor por la belleza; buena música, ceremonias imponentes, y ritos religiosos son provistos para todos y cada uno. Otros son libres y  francos en su naturaleza; él debe tener oportunidades para dar rienda suelta a sus sentimientos sin restricciones. Otros son fríos, reservados, razonadores, solo una ortodoxia severa le conviene. Uno de una disposición concienzuda, y que se desprecia a sí mismo, debe hacer penitencia de una forma u otra, y sus requisitos también se cumplen y se proporcionan, y así sucesivamente. Hay credos y doctrinas y sectas para cada variedad de temperamentos, para cada matiz de sentimiento carnal religioso.

¿Puede algún sistema ser más admirable y completo? Nada queda fuera. Suficiente alegría y satisfacción para mantener a esta gran masa de la humanidad en movimiento completamente ocupada, y hasta cierto grado satisfecha; sus corazones son mantenidos ocupados; sus mentes son mantenidas ocupadas; si una cosa falla, otra es provista; incluso la muerte y el duelo no quedan fuera de los cálculos, porque el sistema del mundo tiene sus arreglos para funerales, ropa de luto, visitas y notas de simpatía, y toda variedad de accesorios; y así el mundo puede superar las penas en poco tiempo y ocuparse de sí mismo justo como antes. Ahora Dios está guiando a algunos, a muy pocos, a ver que todos estos negocios, políticas, educación, gobiernos, ciencia, invenciones, ferrocarriles, telégrafos, acuerdos sociales, instituciones de caridad, reformas, religión y todo, son el sistema del mundo. Y este sistema se está volviendo más y más perfecto cada día. “El progreso de la edad” es solo el elemento mundano que se desarrolla. Cualquiera sea la relación presente de este mundo con Cristo, esta es la del Cristiano también- el lugar que el Señor tiene arriba, y el lugar que Él no tiene abajo, define nuestro lugar. ¿De dónde es todo esto? - ¿Puede sorprender a algún corazón que Satanás sea el dios de este mundo, el príncipe del poder del aire, y el administrador de este estupendo sistema? Suya es la energía, suyo es el genio que preside, él es su príncipe. Cuando Jesucristo estaba en la tierra, el diablo vino y le ofreció a El todos los reinos del mundo, y la gloria de ellos, porque, dice el, se me entrego a mí, y a quien yo quiero lo doy, si tú me adorares, será tuyo. Aquí tenemos levantado el telón, y expuesto el verdadero objeto de toda adoración religiosa humana. Las Escrituras lo describen como “lleno de sabiduría, perfecto en belleza”, vistiéndose a sí mismo “como ángel de luz”. ¿Quién puede preguntarse si los hombres irreflexivos, si, y los más pesantes se engañan a sí mismos y a otros? Cuan pocos tienen sus ojos abiertos para ver, por la palabra de Dios, y el ungimiento del Espíritu Santo, lo que es realmente el mundo. Algunos piensan que ellos han escapado de la trampa de la mundanalidad, habiendo renunciado a los así llamados placeres mundanos, y se han convertido en miembros de iglesias, o asociaciones religiosas, sin discernir que ellos son tan parte del sistema mundano como antes, solo Satanás, su príncipe, los ha cambiado de un departamento a otro, para calmar sus inquietas conciencias y hacer que se sientan satisfechos consigo mismos.

Ahora surge la pregunta, si estas cosas son así, ¿cuál es el remedio? ¿Cómo escapan de su control aquellos que están en el camino amplio y viven de acuerdo con el sistema mundial? ¿Cómo podemos conocer lo que es del mundo, y que es de Dios? Los apóstoles dijeron, “Los que son guiados por el Espíritu de Dios, ellos son hijos de Dios”. El modo normal de la vida del Cristiano es ser gobernado por Cristo, como el cuerpo de un hombre por su cabeza; donde hay salud, no hay movimiento de manos o pies, excepto cuando la cabeza dice “muévete”. Justamente en este camino Jesucristo es la Cabeza del Cristiano, y él está bajo Su inmediata dirección en todas las cosas pequeñas y grandes. Así es como el Cristianismo corta de raíz la mundanalidad, porque la voluntad de los hombres es el fundamento principal sobre el cual el sistema mundial fue construido, justo como el principio de la vida Cristiana es dependencia de Dios y obediencia a Su voluntad. El gran objetivo de Satanás es crear un sistema para el hombre que puede ser un perfecto sustituto del trato del Espíritu de Dios; esta será su obra maestra final, y esta es la característica prominente de la gran apostasía que rápidamente se aproxima; Satanás abiertamente, y en su propia persona, se declarará a si mismo ser el dios de este mundo; la plena revelación de lo que está ahora oculto en misterio. ¿No es tiempo entonces para los Cristianos que despierten del sueño, y vean que ellos no están de ninguna manera asociados con un sistema que rápidamente madura para el juicio? Pero dices, ¿Cómo podemos ayudar a esto? ¿No estamos obligados por necesidad a estas cosas por nuestros oficios y profesiones, como miembros del gobierno y de la sociedad? “Los negocios también deben ser atendidos”. Si, esta es una necesidad que todos admiten; pero note, el mismo hecho de que todo el mundo admita esto, pone el sello que no de Dios. 

“Esta es la victoria que vence al mundo, nuestra fe”. La fe no mira las circunstancias exteriores, si son o no posibles; la fe ignora lo que parece, y ve a Dios. La gente en general, por todas partes, nos dirá qué es necesario hacer, y qué no hacer, aquí entre los hombres, ya que lo que conviene al hombre es su estándar y medida; pero el hijo de Dios camina derecho, sin prestar atención a lo que dicen, porque lo que conviene a Dios es su estándar y medida.

Ellos tienen todo el camino tan claro como se pueda, y perfectamente razonable y satisfactorio, pero esto no es nada para uno que camina por fe; el conoce que cualquier cosa que sea reconocido como el camino correcto debe estar equivocado (Lucas 16:15), este es el camino amplio.

Por ejemplo: todos dicen que un ciudadano del país, un Cristiano, debiera estar interesado en el gobierno del país al que pertenece, y debiera votar, para así ayudar a colocar buenos hombres en el poder. Dios habla de manera diferente; en muchos lugares y caminos Él me dice que, como Su hijo, no soy ciudadano de ningún país, o miembro de una sociedad; mi ciudadanía estas en los cielos, y yo tengo que ver por lo tanto con las cosas del cielo; la cruz de Cristo me ha crucificado a mí al mundo, y el mundo a mí; si doy mi mente y mi corazón a las cosas terrenales seré enemigo de la cruz de Cristo. No os conforméis al mundo. ¿Qué debemos hacer entonces con los gobiernos? Pues, sométase a ellos, ya que Dios los ordena; y cuando impongan impuestos, paguen; y hagan suplicas a Dios por los reyes, y por todos en autoridad. Por tanto todo lo que un Cristiano tenga que ver con política es estar sujeto al poder impuesto sobre él, no solo por ira sino también por causa de conciencia. Es verdad que Cristo  es heredero de “todas las cosas”, incluyendo la tierra en la cual el sistema mundial  está ahora operando, pero (como Abraham en la tierra de Canaán) Dios le da, no tanto para establecer su pie sobre la herencia presente, “El justo por la fe vivirá”. Si, entonces, el verdadero hijo de Dios rechaza votar, no es tanto que piense que votar en sí mismo está mal, sino que ha dado su voto e interés al Hombre en el cielo, a quien Dios a exaltado como Rey de reyes, y Señor de señores. Más allá de todo, ha perdido su interés en estas cosas, en virtud de algo que ha encontrado que es más atractivo. El ve, también, que el mundo en espíritu y esencia es impío, que sus jactanciosas reformas y mejoras todas tienden a excluir a Dios del corazón del hombre. El desea ser un testigo para la verdad de Dios, y del juicio venidero, a la aparición de Cristo cuando los hombres se feliciten por la paz y seguridad. El desea que de esta manera otros puedan aprender a través de él a escapar de la trampa por la cual Satanás está atrapando a la masa de la humanidad.

Nosotros quienes somos salvados debemos ser distintos, como tomando un lado con Cristo rechazado, en contra del mundo que lo ha crucificado; y marcados como hombres de una raza celestial, irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una nación torcida y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo. Esta es la gran misión de los hijos de Dios. Pero para vivir en este camino costara algo. Es como ser semejante a una roca en medio de un rio rápido. Todo alrededor está en movimiento, todo tiende fuertemente a ir en un solo camino; hay una constante presión, presión, presión, pero está ahí en medio de una oposición sin fin, que seguramente lo barrería, si no estuviese en la Roca. Cuando nosotros aprendemos a tomar la palabra de Dios y a practicarla, y ser testimonio de ello en nuestras vidas, entonces la tormenta viene. Pertenecer a una iglesia es relativamente fácil, y hacer lo que hacen los demás- ser un hombre honesto y buen ciudadano no acarrea persecución, uno puede ser todo aquello y aun ir con la corriente; pero brillar como lumbreras en el mundo para Dios, provoca la enemistad del mundo; donde sea que Cristo sea visto, como ahora Él es odiado; si Él es visto en mi yo seré odiado por su causa, pero si yo disfruto de una justa reputación, si nadie tiene nada en contra de mi como un Cristiano, ¿qué entonces? Si la vida de Jesus no es hecha manifiesta en mi cuerpo mortal, Cristo no es descubierto en mí. 

El asunto queda así. Una vez que una persona realmente ha conocido a Dios, o más bien conocido de Él, se eleva, mediante la unión con Cristo en lo alto, de la participación en las cosas del sistema mundial, y esta es una pregunta adecuada, ¿Cómo él puede volverse de nuevo a la debilidad y míseros elementos? Ahora se ha convertido en el hijo de Dios, y tiene vida, vida eterna, en Cristo, y es uno con el Cabeza que le ha sido revelada a través de la Palabra, por el Espíritu, ¿cómo puede uno que ha venido al conocimiento de Dios, estar interesado en el mundo?  Deberíamos ver a un niño comiendo fruta amarga y sin valor en un huerto, mientras en el siguiente enorme árbol hay deliciosas manzanas, ¿debemos juzgar que él no sabía de las buenas manzanas? Así de la misma manera si un hombre está comprometido de todo corazón en alguna de las cosas que conforman el sistema del hombre, ¿puede el, nosotros preguntamos, puede el conocer a Dios?  Y es por esto que las palabras de Dios no vienen como ordenes definidas: no votaras, no serás honrado en este siglo malo, sufrirás vergüenza. No, sino que son de tal manera que el amado discípulo, cuyo corazón egoísta ha sido quebrantado, y que solo quiere conocer la mente del Señor, puede descubrir el secreto al estar más con Cristo, para parecerse más a Él, y transformado de este presente mundo malo; no como los antiguos mandamientos en la ley Levítica- haz esto, y esto no harás- sino que son claramente, y fácilmente discernido si el ojo es simple. Esta es una grandiosa provisión, que el corazón de amor no encuentra dificultad en descubrir la voluntad de Dios, mientras el corazón que no es sincero no puede hacer nada más que encontrar excusas e inventar formas de pasar por un camino desagradable. Una buena ilustración de esto puede ser encontrado en una familia: aquí hay un hijo amoroso y obediente, que aprende los caminos y mente de su padre, y todo es muy fácil y natural para él; pero otro hijo, de la misma manera, teniendo las mismas ventajas, él las sabe, o podría  saberlo; pero como solo se preocupa de agradarse a sí mismo, él puede decir, no lo sabía, tu nunca me dijiste no debía hacerlo, o que no debía ir a tal lugar.

Para concluir. Puedes necesitar estar en contacto con el Sistema del mundo en algún grado, pero este contacto nunca puede ser uno de comunión; porque ¿Qué concordia puede haber entre Cristo y Belial? “No te pido que los quites del mundo, sino que lo guardes del mal”. Jesus, quien no era de este mundo, sufrió y fue estrechado; la soledad y tribulación fue real para Él, y estos serán reales para nosotros en la medida que sigamos Sus pisadas. ¿Acaso no somos muchos los que nos sentimos cómodos y satisfechos, y disfrutamos de una sensación de hogar que en ninguna manera es justificada en este sistema mundial impío? ¿Un hogar aquí donde Cristo no está? Somos vagabundos sin hogar y peregrinos fatigados, si extranjeros, si nosotros tenemos a Cristo. Debemos tener contacto con el mundo, mientras estamos en este, pero ¿no nos ponemos en contacto de muchas maneras donde no debiera haber contacto, y no lo sería si nosotros considerásemos en el cuerpo la muerte del Señor Jesus? Muchos son los engaños con los que el enemigo seduce al corazón, incluso a los hijos de Dios: reuniones religiosas, servicio, comunión Cristiana, en todo lo que la carne puede participar, son sustituidos de la fe viviente en el Hijo de Dios. El piadoso de antaño, cuyo reporte ha venido a nosotros que ellos  agradaban a Dios, fueron despreciados; los desechados de todos, incluso en este día, teniendo su conversación en los cielos. En contraste con ellos nosotros somos honorables. Vivimos mucho de acuerdo al sistema mundano para entran en conflicto con este, y el resultado es que somos desleales como súbditos de Cristo, y escapamos a la cruz y su reproche.  La palabra permanece inalterable. Todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesus padecerán persecución. Hay un camino estrecho; podemos ser de los “pocos” que encuentran esto. Llevamos nuestro pasaporte con nosotros. Somos sellados por el Espíritu Santo, y estamos solo esperando el llamado para que seamos arrebatados en el aire, para encontrarnos con el Señor y estar para siempre con Él.

-¡Que bendita esperanza!