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"POR ÉL SON PESADAS LAS ACCIONES"

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Estas importantes palabras fueron pronunciadas por inspiración del Espíritu de Verdad a través de la piadosa Ana (1 Samuel 2:3). El hecho es que ella no quería un niño para mimarlo y estropearlo, de lo contrario ella no lo habría llevado a Elí. Ella quería un niño varón para Jehová, a quien Él usara para juzgar el mal en Silo, perpetrado por la casa de Elí. Ana acepto la orden que Dios había señalado para el hombre y la mujer. Ella no tuvo el espíritu moderno de la “liberación de la mujer Cristiana”. Y así, afligida por el reproche en contra de Jehová permitido en Silo, ella se arroja a si misma sobre Aquel por quien son pesadas las acciones. Ella deseaba un remedio, en acuerdo con Su señalado orden para el hombre y la mujer, por Su gloria y la bendición de Su pueblo. Por tanto, ella ora por un hijo varón para que ella pueda presentarlo al Señor para ser usado por Él como un instrumento para Su honor en Silo. Pero, mientras tanto, como es siempre el caso cuando hay santos ejercicios, su adversario (1 Samuel1:6) la oprimía. Mi convicción es que Penina despreciaba los piadosos ejercicios de Ana concerniente al mal en Silo.  

Ahora, esta gran santa de Dios moralmente era ferviente. Ella podía haber hablado meramente acerca del mal, chismear al respecto, o incluso haberlo descrito con precisión, y justamente decir que el estado era malo. Pero el secreto del Señor es para los que Le temen—y ella conocía que por Él son pesadas las acciones. Por supuesto, el mero hablar es también una acción, y Dios pesa esto también—y juzga esto, como también veremos.

La respuesta de Ana a la acusación sin discernimiento de Elí de beber demasiado mostró que su comportamiento tenía el mismo carácter moral que es visto en el voto de un Nazareo (1 Samuel 1:15). Que contraste entre estos dos. Ella fue perseverante (¿lo somos nosotros?) y este fervor se tradujo en una acción piadosa. Y así esto agrado a Jehová que la madre Nazarea pudiera traer un hijo Nazareo quien pudiera ser celoso por Su honor en Silo.

Elí tenía cierto sentido del deshonor a Jehová en Silo, perpetrado por sus hijos. Porque, él incluso los amonesta acerca de esto: “Porque hacéis tales cosas (1 Sam 2:23). Les hace conocer que los desaprueba. Pero Jehová, por quien son pesadas las acciones, rechazo este mero hablar. Incluso en el mundo oímos la expresión, “hablar es barato”. Elí, el líder, el sumo sacerdote, oscurecido carecía, de la piedad que tenía Ana; a saber, una devoción que tradujo palabras en acciones piadosas y autosacrificios. Podamos nosotros orar por tal santidad y gracia.

Observe que las siguientes verdades están entrelazadas.

1. POR ÉL LAS ACCIONES SON PESADAS (1 Sam. 2:3).

2. A LOS QUE ME HONRAN, YO HONRARÉ (1 Sam 2:39).

Como Elí falló en tomar acciones piadosas, necesariamente falló en honrar a Jehová. Hablaba bien pero no hacía nada acorde con esas palabras. Como Ana actuó justamente en la primera verdad, sus acciones estuvieron en acuerdo con la verdad que la santidad conviene a la casa de Dios para siempre (Salmo 93:5), así honro a Jehová. Es instructivo notar que Elí fue acusado de honrar más a sus hijos que a Dios (1 Sam. 2:29). ¡Piense en aquel orden de cosas! Si, la implicación de 1 Sam :30 es que el hombre que amonesto a sus hijos en realidad desprecio al Señor.

 

Esta es una muy seria y saludable lección para nosotros. ¡Oh que nosotros pudiéramos aprende que por Él son pesadas las acciones y que aquellos que Le honran, Él los honrará! Pero detengámonos a observar que, aunque Él desea honrar a los que le honran, no ha prometido hacer esto en esta vida, aunque puede hacerlo. Las personas que buscan ese honor como prueba que cierta accione suya fue de Dios pueden sentirse decepcionadas.

Mas bien, discernimiento es necesario (1 Cor. 2:15,16; Fil. 1:4-11). Después las solemnes palabras de Dios a Elí, a través de Samuel dice, “Es Jehová: haga lo que bien le parezca" (1 Sam. 3:18).” Esto puede sonar piadoso para algunos, pero no veo piedad en esto. Mas bien, esto fue una continua evasión de la responsabilidad—frente al mensaje. Si él hubiese actuado de acuerdo a la verdad de Prov. 28:13 el habría juzgado aquello que en realidad era indiferencia al honor de Jehová.

Sus palabras de advertencia no mostraron que él no fuera indiferente. Es la acción la que dice la condición. Es verdad que habrá situaciones donde todo lo que uno pueda hacer es amonestar. El Señor conoce estos casos. Pero ese no era el caso de Elí. Y no nos engañemos sobre nuestros propios caminos. Elí podía haber hecho mucho más, pero no lo hizo. Por lo tanto, Jehová considero que no lo honraba, sino más bien honraba a sus hijos. A menudo corremos peligro de comprometer el honor del Señor, especialmente en lo que concerniente a nuestra propia familia. Después de eso vienen parientes y amigos, o hermanos favoritos. La parcialidad (1 Tim 5:21; Santiago 3:17) es un mal deplorable en medio del pueblo de Dios. En el fondo es egoísmo. Por Él son pesadas las acciones; y los que Le honran, Él honrara.

 

E.D